El Día del Papa en el Año de la Fe

Queridos diocesanos:

El domingo 30 de junio, al día siguiente de la festividad de San Pedro y San Pablo por ser el día 29 laborable en nuestra comunidad autónoma, celebramos el Día del Papa y la colecta llamada desde los primeros siglos Óbolo de San Pedro. En este día dedicamos un especial recuerdo al Papa Francisco. Es una jornada para agradecer a Dios la persona y el ministerio del Santo Padre, y para avivar en nosotros la conciencia de su papel insustituible para la fe de toda la Iglesia y de cada uno de los cristianos católicos.

El Papa es el sucesor de San Pedro, primer Obispo de Roma. Entre los Apóstoles, testigos directos de las palabras, vida y obras de Jesús, testigos del Señor resucitado, elegidos y enviados por Él mismo para dar testimonio de Él y enseñar en su nombre, San Pedro tiene por voluntad expresa de Jesús un significado especial. Jesús eligió a Pedro para ser el apoyo firme de la fe sus discípulos y el fundamento de su Iglesia. “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” y “He orado por ti para que tu fe no desfallezca. Cuando estés fuerte confirma a tus hermanos”, le dice el Señor a Pedro. Los Apóstoles reconocieron a Pedro la función de presidencia y primacía. Después de ascender Jesús al Cielo, Pedro presidía la vida y las actividades de los Doce. Pedro es testigo, fundamento y piedra firme de la fe de todos los creyentes: él es la piedra sobre la que Jesús construye su Iglesia, el fundamento de la unidad en la fe de la comunidad de los creyentes.

Después de anunciar el evangelio en Jerusalén, Pedro va a Antioquia, y luego a Roma. Roma era el centro del mundo conocido. Situarse en Roma era una manera de manifestar la universalidad del Evangelio de Jesús y de impulsar la difusión de la fe cristiana por todo el mundo. Hay testimonios muy antiguos de que los Obispos de todo el mundo se sentían vinculados a la tradición cristiana de Roma. La huella de Pedro ha dado a la Iglesia de Roma ese papel de ser referencia para todas las demás Iglesias, de ser garantía de la autenticidad de la fe y de ser principio de la unidad católica de la fe y de la vida de todos los cristianos.

El ministerio de Pedro se perpetúa en el Obispo de Roma, hoy en el Papa Francisco. El Santo Padre garantiza la unidad en la fe de todos los cristianos, de todos los Obispos y de todas las Iglesias diocesanas. Los cristianos católicos sabemos que nos encontramos dentro de la corriente viva de la fe de los Apóstoles, que arranca del mismo Cristo, si estamos en comunión amorosa y creyente con el sucesor de Pedro, con su persona y su doctrina en cuestiones de fe y de moral. Esta es la garantía para saber que nuestra fe es auténtica, que somos verdaderos discípulos de Jesús y que pertenecemos a la Iglesia fundada de Jesucristo. Acojamos de corazón y vivamos con fidelidad lo que el Papa enseña en cuestiones de fe y de moral, y caminemos por los senderos que él nos va marcando. Nuestra fe ha de ser personal, sí, pero también eclesial, apostólica y en comunión afectiva y efectiva con el Papa.

En las parroquias y templos de nuestra Diócesis habrá en este día oraciones especiales por el Papa Francisco, por su ministerio y por sus intenciones. Haremos también una colecta para colaborar con las ayudas que el Papa envía continuamente a los más necesitados del mundo. Por favor, seamos generosos en la colecta. Que Dios os lo recompense.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

A vueltas con la Religión en la escuela (II): No es un privilegio anacrónico

Queridos diocesanos:

En una gran mayoría de ciudadanos, todo privilegio suscita prevención y provoca rechazo. Por ello los adversarios de la presencia de la clase de Religión en la escuela estatal proclaman con machacona insistencia que se trata de un privilegio; y para darle más énfasis añaden que es además un privilegio anacrónico, desfasado, propio de tiempos pasados e impropio de la modernidad. El beneficiario de este privilegio serían presuntamente la Iglesia católica y los padres y alumnos católicos.

Veamos qué hay de verdad en esta afirmación. Decir que la clase de Religión en la escuela y, de modo especial, la clase de religión y moral católica es un privilegio, es una falacia de quienes, en nombre de la ‘libertad’, intentan imponer sus ideas laicistas a todos. Esta afirmación se basa, en efecto, o bien en un desconocimiento del significado del término en el lenguaje ordinario y, por supuesto, en el jurídico, o bien en un uso conscientemente inapropiado y demagógico del mismo. El Diccionario de la RAE define privilegio como la “exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia”. Y en el mundo jurídico -el Código de Derecho Canónico, entre otros-, se define como “la gracia otorgada por acto peculiar en favor de determinadas personas, tanto físicas como jurídicas, por el legislador y también por la autoridad ejecutiva (c. 78 § 1).

Ahora bien: ya en la actualidad, en la escuela no se ofrece exclusivamente clase de religión católica, sino que hay o puede haber clase de religión de otras confesiones cristianas (protestante, ortodoxa) o de otras religiones (musulmana), si estas confesiones o religiones así lo han acordado o lo acuerdan con el Estado. Y esto es lo que prevé también el proyecto de la LOMCE. En este proyecto de Ley se habla en general de ‘Religión’ para referirse a esta asignatura: no habla de ‘religión y moral católica’, con lo tiene cabida la clase de religión de otras confesiones religiosas, con las que el Estado haya firmado o pueda firmar acuerdos (Disposición Adicional 2ª). De otro lado, al menos en lo que toca a la clase de religión católica, ningún padre o alumno es preguntado por su confesión religiosa a la hora de inscribir a sus hijos o de inscribirse a la clase de religión ni ningún alumno es excluido por los profesores de la misma si tiene otra confesión o religión distinta a la católica; y, de hecho, alumnos no católicos son inscritos por sus padres a la clase religión y moral católica y la están recibiendo.

Finalmente decir que se trata de algo anacrónico o desfasado, supone una toma de posición ideológica en contra de la religión misma, como si ésta y la dimensión religiosa de la persona fueran algo propio de un estadio ya superado en el proceso de la evolución del ser humano y la sociedad. Esta postura además de quedar rebatida por la realidad, ataca indebidamente el libre ejercicio del derecho fundamental a la libertad religiosa, impropio de una sociedad democrática y plural y más propio de ideologías totalitarias. Y queda también desmentida por la inmensa mayoría de padres –y alumnos- que año tras año la piden la clase de religión católica. Si no se está de acuerdo con estos padres, al menos que se respete el ejercicio libre de sus derechos a la libertad religiosa y a su derecho originario a la educación de sus hijos.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

A vueltas con la Religión en la escuela (I)

Queridos diocesanas:

El Gobierno ha presentado en la Cortes el Proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, la LOMCE. Por lo que toca a la asignatura de Religión, los cambios proyectados son los siguientes: la Religión figura en el cuerpo de la Ley en Primaria, Secundaria y Bachillerato; la Religión tendrá una alternativa: de ‘Valores Sociales y Cívicos’ en Primaria y de ‘Valores Éticos’ en Secundaria; pero no ocurre lo mismo en Bachillerato, en el que la Religión figura entre 12 asignaturas opcionales. En Primaria y Secundaria, la Religión y su alternativa serán de oferta obligada para los centros y de libre opción para los padres o, en su caso, los alumnos; no será así en Bachillerato, que se deja a la configuración de las Administraciones educativas y de los centros. Además, tanto la religión y la alternativa serán evaluables en los cursos, pero no contará para la evaluación final de cada etapa. En general se puede afirmar que la Religión recupera parcialmente el puesto y rango del que injustamente había sido privada.

A raíz de la presentación del Proyecto se escuchan muchas cosas acerca de y, sobre todo, en contra de la Religión en la escuela pública, que iré comentando en las próximas cartas.

En primer lugar, hay quienes aprovechan la ocasión para atacar la presencia misma de la Religión en la escuela y exigen que la Religión -y especialmente la católica-, sea suprimida. Esta exigencia tiene una clara motivación ideológica: es la voluntad de ir desalojando la Religión misma de todo ámbito público y, por tanto, también de la escuela. Para ello se apela a que el Estado español es aconfesional; este término no se entiende como religiosamente neutral, como pide la Constitución; se interpreta como ‘laico’ en el sentido de exclusión de lo religioso, lo que es contrario a la Constitución.

De otro lado, la exclusión de la Religión de la escuela lesionaría el derecho originario de los padres a la educación de sus hijos según sus convicciones religiosas, que está constitucionalmente reconocido y garantizado por la Constitución (art. 27.3) y, por supuesto, incumpliría el Acuerdo con la Santa Sede, que es la aplicación de derecho de los padres, reconocido por el Constitución, a la Religión y moral católica. La libre elección de la educación religiosa y moral conforme a sus creencias en la escuela es un derecho fundamental de los padres, que se deriva de su derecho originario a la educación de sus hijos y del libre ejercicio del derecho fundamental a la libertad religiosa. Estos derechos son reconocidos por el Estado y no son una concesión del mismo; son algo propio de los padres y previo al Estado y la Constitución. Un estado democrático y social al servicio de una sociedad plural, que no laica o laicista, ha de respetar y favorecer el ejercicio de los derechos y las libertades de los ciudadanos, poniendo los medios para que sea efectivo el libre ejercicio de los mismos. Además son los ciudadanos, también los católicos, quienes pagan con sus impuestos los medios educativos para que sus hijos obtengan la educación que ellos desean en una escuela plural.

La supresión de la Religión en la escuela privaría injustamente a padres y a alumnos de un derecho que les corresponde: alumnos y padres -y la escuela misma- serían los grandes perdedores; y perdería también el estado de derecho, ya que el legislador incumpliría la Constitución y Derecho internacional. Los próximos días continuaremos con otras cuestiones sobre la Religión en la escuela.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Prórroga de las Constituciones de la “Asociación Carmelitas Descalzas Familia Madre de Dios”

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcEn escrito de fecha 10 de mayo pasado (Registro de entrada: 30 de abril de 2013, E 158/13), la Presidenta y Priora de la “Comunidad de Carmelitas Descalzas Familia Madre de Dios”, con domicilio en Villarreal, expone que dicha Comunidad “fue erigida en Asociación Pública de Fieles, como requisito ‘necesario’, ‘con vistas a su futura erección en Monasterio autónomo de vida contemplativa de derecho diocesano”. Con la misma fecha -10 de mayo de 2003- fueron aprobados los Estatutos de la Asociación así como las Constituciones ad experimentum (por un quinquenio) “para facilitar el paso de una vida monástica vivida en una Asociación Publica de Fieles a una vida monástica vivida en un Monasterio”. Mediante Decreto de 31 de mayo de 2008 fue prorrogada la aprobación de dichas Constituciones ad experimentum por cinco años. Al finalizar la prórroga concedida, la Presidenta y Priora de la “Comunidad de Carmelitas Descalzas Familia Madre de Dios” solicita que se “ratifique esta aprobación, a ser posible, de un modo más estable”

Considerando que las Constituciones de la “Asociación Carmelitas Descalzas Familia Madre de Dios” fueron aprobadas por Decreto episcopal de 10 de mayo de 2003 “por un quinquenio ‘ad experimentum’”; y que el mismo Decreto dice que “de este modo, los miembros puedan comenzar a vivir una vida análoga a la de Monjas” así como que “este modo de vivir facilitará, a su tiempo, el paso de una vida monástica vivida en una Asociación pública a una vida monástica vivida en un Monasterio canónicamente erigido”; y que la citada erección canónica del Monasterio aún no ha tenido lugar, entre otras cosas, por no haber conseguido el número mínimo establecido por la Santa; por el presente

 

PRORROGO

la aprobación de las Constituciones de la “Asociación Carmelitas Descalzas Familia Madre de Dios”, de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón, por un nuevo quinquenio ‘ad experimentum’, con el mismo tenor y fin indicados en el Decreto episcopal de 10 de mayo de 2003.

Comuníquese el presente a los interesados y publíquese en el Boletín Oficial del Obispado de Segorbe-Castellón.

Dado en Castellón de la Plana, a diez de junio del año del Señor de dos mil trece.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Doy fe

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario General

Indulgencia Plenaria en la Proclamación Solemne de Basílica Menor de El Salvador de Burriana

 

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Visto el escrito del Sr. Cura Párroco de El Salvador de la ciudad de Burriana, de 6 de junio del presente año, por el que solicita que los fieles que participen en la Eucaristía del próximo día 16 de junio, en la que será proclamada solemnemente la concesión del Título de Basílica Menor al templo parroquial de dicha parroquia, puedan lucrarse de la Indulgencia Plenaria en atención a las facultades que, con motivo del Año de la Fe, la Penitenciaría Apostólica ha concedido a los Ordinarios del lugar por decreto de 14 de septiembre de 2012; en virtud de la facultad que nos concede el citado Decreto, por el presente

 

CONCEDO

que los fieles que participen en la Eucaristía del día 16 de junio de este año en la que será proclamada solemnemente la concesión del título de Basílica Menor a la iglesia parroquial de la de El Salvador de la ciudad de Burriana, en nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón, puedan lucrarse de la Indulgencia Plenaria, en las condiciones acostumbradas; a saber, que se confiesen, comulguen y recen por las intenciones del Romano Pontífice. El lucro devoto de la Indulgencia Plenaria redundará en el bien espiritual de los fieles y de los difuntos así como de la parroquia de El Salvador y de nuestra Iglesia diocesana.

Comuníquese al solicitante y hágase público de la forma acostumbrada para conocimiento de los fieles.

Dado en Castellón de la Plana, a diez de junio del año del Señor de dos mil trece.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Ante mi,

Tomás Albiol Talaya

Canciller-Secretario-General

Indulgencias en la Basílica Menor de El Salvador de Burriana

 

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Escudo_episcEl Decreto Domus Ecclesiae de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de 9 de noviembre de 1989 (Acta Apostolicae Sedis  82 [1990] 438-440), establece en el n. 2 del capítulo IV que: “Los fieles que devotamente visiten la Basílica, y participen en ella en algún rito sagrado o al menos reciten la oración dominical y el símbolo de la fe, bajo las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) pueden obtener Indulgencia Plenaria: 1) el día del aniversario de la dedicación de dicha Basílica; 2) en el día de la celebración litúrgica del titular; 3) en la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo; 4) el día del aniversario de la concesión del título de Basílica; 5) una vez al año en el día que sea determinado por el Ordinario del lugar; y, 6) una vez al año en un día a elegir libremente por cada fiel.

Habiendo concedido la citada Congregación el título de ‘Basílica Menor’ a la Iglesia parroquial de ‘El Salvador’ de Burriana con fecha 26 de febrero pasado, visto el escrito del Sr. Cura Párroco de El Salvador, de 30 de mayo de 29, por el cual nos sugiere que el día a fijar por el Ordinario del lugar puede ser el día ocho de septiembre, Fiesta patronal de Nuestra Señora de la Misericordia, y no habiendo nada en contra, en virtud de la facultad que nos concede el citado Decreto, por el presente

 

DECRETO

Que el día ocho de septiembre de cada año, Fiesta patronal de Nuestra Señora de la Misericordia, los fieles pueden obtener Indulgencia Plenaria en las condiciones señaladas en el citado Decreto Domus Ecclesiae; a saber: visita devota a la Basílica, participación en alguna celebración sagrada o, al menos, rezo del Padrenuestro y del Credo, confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Romano Pontífice. El resto de las fechas queda como dispone el Decreto Domus Ecclesiae.

Quiera el Señor, que el lucro devoto de la Indulgencia Plenaria por parte de los fieles redunde en su bien espiritual y en el de nuestra Iglesia.

 

Dado en Castellón de la Plana, a diez de junio del año del Señor de dos mil trece.

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Ante mi,

Tomás Albiol Talaya

Canciller- Secretario-General

Creyendo tendrán la vida

Queridos diocesanos:

El próximo fin de semana, los días 15-16 de junio, se celebrará en Roma y en muchas diócesis de todo el mundo, en el marco del Año de la Fe, la Jornada Evangelium Vitae. Lleva por lema “Creyendo tendrán la vida”; con ella se quiere dar testimonio de la gran temática que se desarrolla en torno al compromiso de la Iglesia en la promoción, respeto y dignidad de la vida humana. La Iglesia no ha cesado nunca de trabajar por la promoción, defensa y respeto de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, y sigue enseñando a sus hijos y a todos los hombres de buena voluntad a mirar a los otros con los ojos de Dios, a descubrir el valor inestimable de toda persona humana, creada y amada por Dios, y a acoger a cada persona como un verdadero don, reconociéndolo como “uno de nosotros” desde el inicio de su existencia.

Nuestra diócesis de Segorbe-Castellón desea adherirse a esta Jornada Evangelium Vitae con la oración por la vida humana y también con una recogida de firmas en todas las parroquias para apoyar la Iniciativa Ciudadana Europea “Uno de nosotros”. Esta iniciativa ha sido puesta en marcha por un grupo de ciudadanos de toda la Unión Europea, representantes muchos de ellos de las principales organizaciones Provida que operan en los distintos países europeos. A ella se han unido ya, además de conferencias episcopales y diócesis de todo el mundo, diversos países y otras Iglesias y confesiones cristianas y otras religiones. Esta recogida de firmas es un instrumento equivalente a la iniciativa legislativa popular española y es el cauce adecuado para que los ciudadanos de la Unión Europea insten a la Unión a cambiar su legislación. Mediante la recogida de, al menos, un millón de firmas, se quiere reclamar a la Unión Europea la defensa de la dignidad, el derecho a la vida y la integridad de toda persona humana desde su concepción. Para ello, se pide a la UE que controle adecuadamente la utilización de los fondos públicos, velando, en particular, para que se proteja el embrión en los campos de la investigación, y la utilización de dichos fondos en el ámbito de la cooperación al desarrollo y la salud pública; en estos campos la UE dispone de mayor competencia normativa que en otros.

Los impulsores de esta Iniciativa han pedido a la Iglesia su apoyo y ayuda para lograr los objetivos de recogida de firmas y de sensibilizar a la sociedad sobre la transcendencia y urgencia de estas cuestiones. De hecho el Papa Francisco apoyó la Iniciativa el pasado domingo 12 de mayo, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, tras la oración del Ángelus, animando a los fieles a recoger firmas en las parroquias. Por su parte, el Papa emérito, Benedicto XVI, ya agradeció la labor que se está llevando a cabo por medio de esta Iniciativa el domingo 3 de febrero, orando para que “Europa sea siempre lugar donde cada ser humano sea tutelado en su dignidad”.

Dada la trascendencia de esta Iniciativa, nuestra diócesis quiere apoyarla promoviendo la recogida de firmas en todas las Parroquias. Ruego a todos los sacerdotes y religiosos que apoyen activamente esta iniciativa promoviendo, entre los fieles, voluntarios para la recogida de firmas y animando a todos los fieles a apoyarla con su firma. Así mismo os animo a todos a orar siempre y de modo especial durante este fin de semana por el don precioso de la vida humana, por su defensa y protección.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Fe en la presencia real y permanente de Cristo en la Eucaristía

Queridos diocesanos:

En la solemnidad del Corpus Christi celebramos y mostramos públicamente, en la procesión, nuestra fe en la presencia real, verdadera y permanente de Jesucristo en la Eucaristía. El presente Año de la Fe es por ello también “una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía” (Benedicto XVI, Porta fidei, 9), una ocasión para avivar y fortalecer nuestra fe en la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

San Pablo, en su primera carta a los Corintios, cuya fe en la Eucaristía se había debilitado, les recuerda la tradición que procede del mismo Jesús y que Pablo mismo, les ha trasmitido: “Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo tomó pan.. lo partió y dijo: esto es mi cuerpo… y lo mismo hizo con el cáliz… diciendo. Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre”. A la vez, Jesús confía a su Apóstoles, sus sucesores, y a los sacerdotes: “Haced esto en memoria mía”; y añade: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1 Co 11, 24-26).

Por tanto, cuando celebramos hoy la Eucaristía, hacemos lo que Jesús nos confió: el pan y el vino se convierten en su Cuerpo y en su Sangre, anunciamos su muerte redentora y su resurrección salvadora: así se aviva la esperanza de nuestro encuentro definitivo con él. Conscientes de ello, después de la consagración, respondiendo a la invitación del Apóstol, aclamamos: “Anunciamos tu muerte. Proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!”.

En la Eucaristía tenemos, pues, el signo visible y real de la entrega de Jesús hasta la muerte en la cruz por nosotros; una entrega que se hace siempre actual cada vez que celebramos la Misa. La Eucaristía es un don y misterio de amor en el que Cristo se nos da además como alimento y prenda de la futura gloria. En la Eucaristía, Cristo Jesús se queda permanentemente entre nosotros.

La Fiesta del Corpus nos invita a entrar en el corazón del misterio de la Eucaristía, para acogerlo con fe. En la Eucaristía está Jesucristo, Dios y hombre verdadero; más aún: la Eucaristía es Jesucristo mismo, real y substancialmente presente bajo la apariencia del pan y del vino. En la Eucaristía, Dios mismo sale a nuestro encuentro y nos espera, se nos ofrece en comida para unirse con nosotros, pide y merece nuestra adoración, se queda con y entre nosotros y nos espera en el Sagrario.

Por esto mismo, la adoración eucarística no es puro sentimiento vacío ni intimismo espiritual, sino expresión viva y vivida de la fe en el ‘misterio de la fe’, en la presencia real y permanente del Señor en la Eucaristía. Jesús se queda en la Eucaristía no sólo para ser llevado a los enfermos, sino para estar y hablar con nosotros, para seguir derramando su amor y su vida. La Eucaristía contiene de un modo estable y admirable al mismo Dios, al Autor de la gracia, de la vida y de la salvación. El Costado abierto de Jesús es un manantial inagotable de amor, del amor de Dios.

Avivemos y mostremos nuestra fe en la presencia real y permanente del Señor en la Eucaristía. ¿Cómo? Por ejemplo: Saludando al Señor al entrar en la iglesia mediante una genuflexión ante el Sagrario, poniéndose de rodillas y orar ante Cristo-Eucaristía, participando con fe y devoción en la santa Misa, con visitas y momentos frecuentes de oración y adoración al Santísimo Sacramento para lo que es preciso tener las iglesias abiertas más tiempo. Valoremos el gran tesoro de la Eucaristía, manantial permanente del Amor.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón