El ejercicio cuaresmal

PlumaQueridos diocesanos:

En su mensaje de cuaresma, el papa Francisco nos advierte de que la indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos en un contexto de globalización de la indiferencia,. El pueblo de Dios entero tenemos necesidad de renovación, para no cerrarnos en nosotros mismos y para no caer en el pecado de la indiferencia. La cuaresma nos pide la conversión a Dios en Jesucristo y a su Evangelio y, a la vez, al prójimo como paso necesario para un modo nuevo de ser y de vivir, que sea verdaderamente cristiano y, en consecuencia, humano.  Leer más

La Cuaresma, tiempo de gracia

PlumaQueridos diocesanos:

Con el rito de la imposición de la ceniza el próximo miércoles iniciamos el tiempo de la Cuaresma. Es éste un tiempo de gracia y de salvación. “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la Salvación” (2 Cor 6,2). El tiempo cuaresmal es como una peregrinación que nos prepara a la celebración gozosa de la Pascua de Señor; por ello, es también como un camino hacia la cumbre santa de nuestra propia resurrección.             La Palabra de Dios nos invita a ponernos en camino hacia la Pascua con una vida renovada, convertida y reconciliada. Este tiempo santo nos ofrece a los creyentes, a las comunidades eclesiales y a la misma Iglesia la oportunidad de renovar nuestro espíritu de fe, de avivar nuestro amor a Dios y a los hermanos, de fortalecer nuestra coherencia de vida con el Evangelio, y de superar nuestra indiferencia hacia Dios y hacia el hermano, su problemas, sus sufrimientos y sus necesidades, como nos dice el Papa Francisco en su mensaje para esta Cuaresma. La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan. Leer más

“Estuve enfermo y me visitasteis”

PlumaQueridos diocesanos:

 

En la Jornada Mundial del Enfermo el día 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes, resuenan las palabras de Jesús: “Venid vosotros benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo… porque estuve enfermo y me visitasteis… cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 34.36.40). Al final de nuestros días nos examinarán del amor, especialmente de nuestro amor a los enfermos, que hemos de tener los cristianos en nuestra vida personal y comunitaria. Nuestro a amor a Cristo se vive y se muestra en nuestro amor a los enfermos, que están unidos a la carne de Cristo sufriente. Leer más