Laudato Si’: por una conversión ecológica

PlumaQueridos diocesanos

El papa Francisco nos ha regalado una nueva Encíclica con el título Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común, la tierra. Esta palabras son el inicio del Cántico de las creaturas de San Francisco: «Laudato si’, mi’ Signore» (Alabado seas mi Señor); el santo de Asís recuerda que la tierra es como una hermana con la que compartimos la existencia y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos. Nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7); nuestro propio cuerpo está formado por elementos del planeta, su aire nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura. El Papa nos propone reflexiones, orientaciones y caminos para cuidar la tierra y llama a poner remedio a los males medioambientales y al problema de justicia social, unido a ellos. Lo hace en torno a tres ejes, que se pueden resumir en tres palabras: grito, don y conversión.  Leer más

El voluntariado cristiano

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Es propio del ser humano ser solidario, aunque muchas veces le venza la indiferencia. Por eso siempre ha existido algún tipo de respuesta voluntaria ante el sufrimiento, la marginación, la pobreza y la necesidad ajena. Hoy el voluntariado está en alza, porque, entre otros factores, el modelo de sociedad imperante, construida sobre el producir, el tener y el consumir, ha marginado a muchos de nuestros semejantes y les ha obligado a vivir en condiciones infrahumanas. Además, los Estados se sienten incapaces de ofrecer soluciones a tantos problemas sociales de pobreza y de marginación. Tal estado de cosas ha provocado una reacción de solidaridad, no sólo individual y espontánea, sino colectiva y organizada. Muchos quieren ayudar y comprometerse como voluntarios. Por tal se entienden las personas que dedican parte de su tiempo y de sus energías a colaborar en una causa de forma libre, gratuita y continuada. Leer más

El Corazón de Cristo, fuente del amor misericordioso

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Junio es el mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Para Pío XII, la devoción al Corazón de Cristo es como la síntesis de la fe y de la vida cristiana. Esta devoción, en efecto, no se puede limitar a contemplar una imagen, venerar una reliquia o recitar una serie de plegarias u otras prácticas devocionales: la genuina devoción al Corazón de Jesús es vivir el cristianismo a la luz del misterio del Corazón de Cristo. Es vivir la vida diaria iluminada por la fe en el amor de Jesucristo, revelación del amor del Padre y fuente de su designio amoroso de redención también para el mundo de hoy: esto presupone la contemplación transformante del misterio mismo del Corazón abierto de Cristo. Este Corazón es Jesucristo resucitado y vivo, que amó a cada hombre hasta la cruz, que está cerca de cada hombre, que le ama ahora con corazón compasivo y misericordioso, que le que quiere introducir en la vida misma de Dios. Leer más

La Eucaristía, fuente de la caridad

PlumaQueridos diocesanos:

En la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, el Corpus Christi, el Pueblo de Dios se reúne en torno a la Eucaristía para celebrar, adorar y mostrar al mundo el tesoro más precioso que le ha dejado Jesús.

En la Eucaristía actualizamos, en efecto, el memorial pascual de la entrega total de Jesús en la Cruz por amor a todos los hombres y de su Resurrección para que en Él tengamos Vida. Además, él mismo Jesucristo se nos da como comida y bebida que dan el amor y la vida misma de Dios. “Tomad y comed, esto es mi cuerpo; tomad y bebed esta es mi sangre, sangre de la Alianza, derramada por todos” nos dice.   Leer más