Jueves de la 12ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17

Dieciocho años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén. Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre. En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando. Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos. Era el año octavo de su reinado. Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para santuario del Señor, según la palabra del Señor. Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables – diez mil deportados -, a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país. Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; lo hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia. También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra. Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.

 

SALMO

Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9

R. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,

han profanado tu santo templo, han reducido Jerusalén a ruinas.

Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo,

y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra.

Derramaron su sangre como agua en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba.

Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,

la irrisión y la burla de los que nos rodean.

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado? ¿Arderá como fuego tu cólera?

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;

que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Aquel día muchos dirán: – “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”. Entonces yo les declararé: – “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad” El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa ; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande». Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.

Miércoles de la 12ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 22, 8-13; 23, 1-3

En aquellos días, el sumo sacerdote, Jilquías, dijo al secretario Safán: -«He hallado en el templo del Señor un libro de la ley». Jilquías entregó el libro a Safán, que lo leyó. El secretario Safán presentándose al rey, le informó : -«Tus servidores han fundido el dinero depositado en el templo y lo han entregado a los capataces encargados del templo del Señor». El secretario Safán añadió también: – «El sumo sacerdote Jilquías me ha entregado un libro». Y Safán lo leyó ante el rey. Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó las vestiduras. Y dirigiéndose al sacerdote Jilquías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al secretario Safán y a Asaías, ministro del rey, les ordenó: – «Id a consultar al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá, a propósito de las palabras de este libro que ha sido encontrado, porque debe ser grande la ira del Señor encendida contra nosotros, ya que nuestros padres no obedecieron las palabras de este libro haciendo lo que está escrito para nosotros». El rey ordenó convocó a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén y se reunieron ante él. Subió el rey al templo del Señor con todos los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, profetas y todo el pueblo, desde el menor al mayor, y leyó a sus oídos todas las palabras del libro de la Alianza hallado en el templo del Señor. Se situó el rey de pie junto a la columna y, en presencia del Señor, estableció la alianza, con el compromiso de caminar tras el Señor y guardar sus mandamientos, testimonios y preceptos, con todo el corazón y con toda el alma, y poner en vigor las palabras de la alianza escritas en el libro. Todo el pueblo confirmó la alianza.

SALMO

Sal 118, 33. 34. 35. 36. 37. 40

R. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos.

Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,

y lo seguiré puntualmente.

Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.

Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés.

Aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra.

Mira cómo ansío tus mandatos: dame vida con tu justicia.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

La Iglesia continúa con los refugiados

Hoy la Iglesia también conmemora el Día del Refugiado promovido por Naciones Unidas y con el lema: “Estamos con los refugiados”. El papa Francisco invitó a “encontrar, acoger y escuchar a los refugiados, son personas como todas a las que la guerra ha arrebatado la casa, el trabajo, los familiares y amigos”, afirmó en su mensaje tras el rezo del Ángelus del domingo pasado, que como cada semana pronuncia desde la ventana del palacio apostólico en la Plaza de San Pedro.
“Sus historias y rostros nos invitan a renovar el compromiso de construir paz y justicia”, instó. Y por eso, “queremos estar con ellos: encontrarles, acogerles, escucharles y convertirnos con ellos en artesanos de paz según la voluntad de Dios”, asintió el Papa.

El Pontífice se ha mostrado muy sensible ante la crisis de refugiados en Europa y ha llegado a calificarla como la “peor catástrofe humanitaria desde la II Guerra Mundial”. Desde el primer momento la diócesis asumió esta preocupación de Francisco y constituyó  hace meses la Comisión de Ayuda a los Refugiados para animar y coordinar la asistencia a estas personas que sufren y la sensibilización a toda la sociedad.

 

A raíz de la campaña se ha recaudado 30.000€, de los cuales, la mitad han sido  destinados a Caritas Siria, al no haber llegado refugiados aún a la Diócesis. El resto de la recaudación, así como los distintos pisos que se pusieron a disposición y otros recursos que la gente ha ido donando seguirán estando disponibles para posibles intervenciones a refugiados.

Martes de la 12ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, para decirle: – «Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá: “Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiría.’ Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países entregándolos al anatema ¿y vas a librarte tú solo?”». Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y abrió la carta ante el Señor y elevó esta plegaria ante él: – «Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines: Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra. Tú formaste los cielos y la tierra. ¡Inclina tu oído, Señor, y escucha! ¡Abre tus ojos, Señor, y mira! Escucha la palabras de Senaquerib enviadas para insulto del Dios vivo. Es verdad, Señor, los reyes asirios han exterminado las naciones, ha arrojado sus dioses al fuego y los han destruido. Pero no eran dioses, sino hechura de mano humana, de piedra, de madera. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos, y sepan todos los reinos de la tierra que solo tú eres Señor Dios». Entonces Isaías, hijo de Amós, envío a Ezequías este mensaje: – «Así dice el Señor, Dios de Israel: “He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiría”. Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra él: “Te desprecia, se burla de ti la doncella, hija de Sión, menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén. Ha de brotar de Jerusalén un resto, y supervivientes del monte Sión . El celo del Señor del universo lo realizará. Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiría: No entrará en esta ciudad, no disparará contra ella ni una flecha, no avanzará contra ella con escudos, ni levantará una rampa contra ella. Regresará por el camino por donde vino se volverá y no entrará en esta ciudad – palabra del Señor – Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo». Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres. Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, y regresó a Nínive , quedándose allí.

SALMO

Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11

R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.

Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios,

su monte santo, altura hermosa, alegría de toda la tierra.

El monte Sión, confín del cielo, ciudad del gran rey;

entre sus palacios, Dios descuella como un alcázar.

Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo:

como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra. Tu diestra está llena de justicia.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros. Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas. Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.»

Lunes de la 12ª Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8. 13-15a. 18

En aquellos días, avanzó Salmanasar, rey de Asiría, contra todo el país, comenzando por Samaria, a la que puso sitio durante tres años, hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiría la conquistó. Deportó a Israel a Asiría y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos,

Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.

Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes:

-«Convertíos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos a los profetas».

Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.

Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso.

Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

 

SALMO

Sal 59, 3. 4-5. 12-13
R. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.

Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas
estabas airado, pero restáuranos.

Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo.

Tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7,1-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano»

El Día del Papa y la Colecta del Óbolo de San Pedro

A todo el Pueblo de Dios, que peregrina en Segorbe-Castellón

 

Escudo_episcQueridos sacerdotes y diocesanos todos:

El día 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, se celebra en toda la Iglesia el Día del Papa y se lleva a cabo la colecta llamada del Óbolo de San Pedro. Por ser el día 29 laborable en nuestra comunidad autónoma de Valencia, en nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón celebraremos ambas cosas –el Día del Papa y la colecta del Óbolo de San Pedro-, el domingo, 26 de junio. Así aparece también en nuestro Calendario diocesano para el presente curso pastoral.

 

Recordad que en esta Jornada estamos llamados a tener un especial recuerdo del Papa Francisco. Es un día para dar gracias a Dios por la persona y el ministerio del Santo Padre, sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, para orar por él y por sus intenciones, para avivar en nosotros nuestro amor hacia él y nuestra comunión con él, así como para reforzar nuestra conciencia del papel insustituible que tiene el Papa para la fe de toda la Iglesia y de cada uno de los cristianos.

 

El ministerio, que Jesús confía a Pedro, se perpetúa en el Obispo de Roma, hoy en el Papa Francisco. El Santo Padre garantiza la unidad en la fe de todos los cristianos, de todos los Obispos y de todas las Iglesias diocesanas. Los cristianos católicos sabemos que nos encontramos dentro de la corriente viva de la fe de los Apóstoles, que arranca del mismo Cristo, si estamos en comunión con el sucesor de Pedro, con su persona y con su doctrina en cuestiones de fe y de moral. Esta es la garantía para saber que nuestra fe es auténtica, que somos verdaderos discípulos de Jesús y que pertenecemos a la Iglesia fundada por el mismo Jesucristo. Acojamos de corazón y vivamos con fidelidad lo que el Papa enseña en cuestiones de fe y de moral, y caminemos por los senderos que él nos va marcando. Nuestra fe ha de ser personal, sí, pero también eclesial, apostólica y en comunión afectiva y efectiva con el Papa.

 

Por todo ello, dispongo que en todos los templos -parroquiales y no parroquiales- de nuestra Diócesis, se eleven en este día oraciones especiales por el Papa Francisco, por su ministerio y por sus intenciones. Además, en todos estos templos y en todas las Eucaristías ha de llevarse a cabo la colecta del Óbolo de San Pedro, una colecta de la que hay testimonios desde muy pronto en la Iglesia. Con nuestra aportación colaboramos con el Papa en su ayuda y compromiso continuos con los más necesitados del mundo. Por favor, seamos generosos en la colecta; el Papa tiene muchas necesidades que atender; ayudémosle entre todos. ¡Que Dios os lo premie!.

 

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Último Consejo Diocesano de Pastoral del curso

El Consejo Diocesano de Pastoral ha mantenido este sábado su reunión de final de curso centrado en la reflexión sobre la respuesta de la Iglesia a la situación social actual. El tema lo ha expuesto el Vicario de Pastoral, D. Javier Aparici, tomando como referencia el recién estrenado Plan de Pastoral de la Conferencia Episcopal “Iglesia en misión al servicio de nuestro pueblo”. Los consejeros también han revisado la programación pastoral del curso y han hecho propuestas para el siguiente.

Al servicio y en nombre del buen Pastor

Queridos diocesanos:
En unos días se cumplirán diez años del inicio de mi ministerio episcopal entre vosotros. Esta efeméride es una buena ocasión, ante todo, para dar gracias a Dios por todos los dones y las bendiciones que de Él he recibido a través de todos vosotros: sacerdotes, religiosos, seglares, comunidades, asociaciones y movimientos. También pido perdón a Dios y a vosotros por mis deficiencias y pecados; y, sobre todo, os ruego que sigáis rezando por mí para que sea vuestro obispo y pastor según el corazón del Señor, el Buen Pastor.
Estos días he releído mi homilía en la toma de posesión de la diócesis. Creo que sigue siendo plenamente válida. En el centro de mi ministerio episcopal he intentado que estuviera y deseo que esté siempre Jesucristo. Él es quien me ha enviado para ser vuestro pastor en su nombre: siervo suyo soy y, desde Él, un humilde servidor de todos vosotros y de mi amada Iglesia de Segorbe-Castellón, con la que Él me ha desposado, para que os apaciente y guíe según su mente y corazón.
En ningún momento podrá caer en el olvido este lugar central de Cristo en mi ministerio y mi referencia constante a Él. A través de mi humilde persona y de mi ministerio pastoral, el Señor Jesús quiere hacerse presente entre vosotros. Él no abandona a su grey, sino que la sigue alimentando, custodiando y protegiendo, como su Cabeza y Pastor, por medio de mi humilde y frágil persona. Llamado a representarle y actuar “en su persona” como maestro fiel de la verdad del Evangelio, sacerdote de los misterios sagrados y guía del pueblo santo, he de transparentarle clara y fielmente con mis palabras y con mi vida. En verdad: una misión ardua y difícil.
Conozco y conocéis mis limitaciones; os pido comprensión. Rezad por mí para que no decaiga en mi amor a Dios Padre y que busque siempre su voluntad, como lo hizo Jesús. Orad por mí para que cultive una profunda unión y amistad con el Buen Pastor, para que no decaigan mi fe, mi esperanza y mi caridad pastoral para con todos, en especial para los más pobres y necesitados: sólo así podré ser las manos y los labios del Señor; sólo teniendo los sentimientos de Jesús podré estar cercano a todos, conoceros tal como sois y compartir vuestros gozos y esperanzas, vuestras penas y alegrías. Desde el amor a Cristo podré y sabré amaros y alimentaros con su Palabra y sus Sacramentos; y sabré y podré guiaros con humildad y paciencia, con cercanía y con entrañas de misericordia, como Él; pero también con la firmeza que pide mi fidelidad a Cristo, a la verdad del Evangelio y a la comunión de fe, vida y misión de nuestra Iglesia diocesana en comunión con la Iglesia universal.
Sigue siendo mi propósito gastar y desgastar mi vida por las personas y las comunidades que el Buen Pastor me ha encomendado. Cada día pido al Señor luz y fuerza para poder desempeñar mi tarea como servicio desinteresado, con entrega incondicional y con amor entrañable para todos. Quiero ser siervo del Señor Jesús y servidor de todos. Mi único interés es servir y hacer presente a Jesucristo, proclamando la verdad del Evangelio a las personas, las familias, la sociedad y la cultura. Consciente de mis limitaciones y debilidades, confío plenamente en la gracia de Dios y en vuestra oración. Sin la fuerza del Espíritu del Señor, mi tarea episcopal sería una misión imposible.
Mi compromiso principal es anunciar a Jesucristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para que en Él tengamos Vida y Salvación. Él es la Noticia nueva y definitiva para la humanidad, el único Salvador, fuente de vida, de amor y de esperanza para todos. Por ello, el corazón de mi ministerio es llevar a los hombres al encuentro personal con Cristo vivo y ser servidor humilde de la comunión con Dios y de la comunión de nuestra Iglesia diocesana. En esta misión sigo contando con todos vosotros, mis queridos diocesanos. Seguid ayudándome a llevar a Cristo al corazón de los hombres, en especial de los niños, de los jóvenes y de las familias, de la sociedad y de la cultura. Sólo podremos hacerlo, si vivimos unidos a Cristo y en Él; y así en la comunión con Dios y con la Iglesia diocesana. Al servicio de esta comunión me siento hoy una vez más enviado por el Señor.
Con mi afecto y bendición,
+Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón

Domingo de la 12ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura de la profecía de Zacarías 12, 10-11; 13, 1

Esto dice el Señor: «Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de perdón y de oración, y volverán sus ojos hacía mí, al que traspasaron. Le harán duelo como de hijo único, lo llorarán como se llora al primogénito. Aquel día el duelo de Jerusalén será tan grande como el de Hadad-Rimón, en los llanos de Meguido. Aquel día brotará una fuente para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, remedio de errores e impurezas.

SALMO

Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios,

por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo.

Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 26-29

Hermanos: Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Cuantos habéis sido bautizados en Cristo, os habéis revestido de Cristo. No hay judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos según la promesa.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-24

Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó: – «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos contestaron: – «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas». Él les preguntó: – «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro respondió: -«El Mesías de Dios». Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Porque decía: – «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Entonces decía a todos: – «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará».