Convivencia de los seminaristas del Mater Dei en Granada

Compartieron con el seminario de San Cecilio y el Redemptoris Mater andaluz

Los seminaristas del Mater Dei aprovecharon la semana de Magdalena para pasar tres días de convivencia cultural-formativa en Granada, acompañados por el rector, D. Miguel Abril. Durante el viaje se detuvieron en Caravaca de la Cruz, donde ganaron el Jubileo acompañados por un seminarista murciano del Redemptoris Mater que pasaba unos días con su familia.

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Lecturas y comentario del Martes IV de Cuaresma.

17.03.28 Martes Luis Oliver1ª LECTURA

Ezequiel 47, 1-9. 12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor. De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este – el templo miraba a este -. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado. Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?». Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal. Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque
apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Salmo: Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9
R. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.
Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.
El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.

EVANGELIO

Juan 5, 1-3. 5-16

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla». Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa de ese gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

 

“Lo primero que necesitan los enfermos mentales es amor”

ENTREVISTA – Grégoire Ahongbonon, fundador de la Asociación ‘Saint Camille’ de Lelis

Gregoire Ahongbonon era reparador de neumáticos en Costa de Marfil, hasta que después de una profunda crisis personal escuchó un sacerdote decir que cada uno tiene que aportar su piedra a la Iglesia. De ahí ha surgido la Asociación Saint Camille de Lelis, que gestiona casas por África occidental donde se acogen y se reintegran enfermos mentales. Al final de la entrevista, cogiendo cálidamente las manos, pide oración por esta obra y por él.

¿Qué impulsa una obra como la Asociación Saint Camille?

Nunca podría haber pensado en mi vida que iba vivir lo que hoy. Soy reparador de neumáticos, y Dios ha venido a buscarme en los neumáticos. Después de haber conocido la fortuna y atravesado duras pruebas, reencontré el camino de la Iglesia. Tuve la suerte que un sacerdote misionero me acogió como al hijo pródigo, dedicó todo su tiempo a escucharme y comenzó a sostenerme. Organizaba una peregrinación a Jerusalén y me invitó. No sabré nunca cómo dar gracias al Señor. Durante una homilía decía que cada cristiano debe participar a la construcción de la Iglesia aportando una piedra. Esta frase que me tocó y comencé a preguntarme ¿qué puedo aportar yo?

¿Qué le interpeló de los enfermos mentales?

Con un grupo de oración fuimos al hospital general para visitar enfermos. Encontramos varios en una habitación sin ningún trato. Comencemos por lavarlos y buscar medicamentos para que sanaran. Muchos se curaron, y los que murieron lo hicieron dignamente como personas.  Comencé a comprender personalmente porqué Dios se ha identificado con los pobres y los enfermos

¿Cómo se muestra el rostro de Cristo en los enfermos y pobres?

Pasando un día por la calle en 1990, vi un enfermo mental desnudo, buscando en las basura algo para comer. Siempre había visto esa imagen porque son habituales en África, pero nunca me había dicho nada. Pero esa vez lo vi de otra manera, y me dije que el Jesús que busco en las iglesias es persona en ese enfermo. Así comenzó todo.

¿La experiencia del amor de Dios ayuda a sanar?

¡Ah, sí! Mucho. El Señor nos ha dicho: amad a los otros, ama a tu prójimo como a ti mismo. Y lo primero que necesitan esos enfermos es ese amor. Verdaderamente una parte de su sanación es el amor. Claro que los medicamentos son necesarios, , pero ese amor los ayuda mucho. Si se ha dado cuenta, todo el mundo tiene miedo de los enfermos mentales, y ese miedo ocasiona un gran sufrimiento. Pero cuando ven personas que empiezan a amarlos y confían en ellos, se produce una gran transformación.

Los sacerdotes se preparan para Semana Santa con un retiro en Tales

Antes de entrar en las intensas celebraciones de Semana Santa, medio centenar de sacerdotes han participado esta mañana en el retiro cuaresmal organizado por la Vicaría del Clero. Mons. Agustín Cortés, Obispo de Sant Feliu, ha dirigido las meditaciones en la casa de ejercicios de las Carmelitas de Tales. D. Marc Estela, vicario episcopal, invitaba a los presbíteros a aprovechar esta ocasión para dejarse “renovar nuevamente por el Señor en el encuentro con él en la oración”.

Mons. Cortés ha centrado la meditación en la identidad del sacerdote y la comunión entre el presbiterio. En la primera charla ha puesto de relieve la “desproporción entre lo que soy como persona y creyente, y lo que he de ser por la ordenación”. Se deriva de ahí un “gran reto y estímulo para ser mejores”.

Después de un tiempo de oración silenciosa y adoración al Santísimo, el Obispo de Sant Feliu ha tratado el presbítero como “nosotros”. “El sacerdote -afirmaba- es una persona fundamentalmente de relación múltiple: con Cristo, con una comunidad y también con los otros hermanos sacerdotes”.  Con ellos constituye una “comunidad fraterna que interpela a mantener una relación constantemente de hermanos”.DSC02218

Lecturas y comentario del Lunes IV de Cuaresma.

17.03.27 Lunes JC Vizoso1ª LECTURA

Isaías 65, 17-21

Esto dice el Señor:
«Mirad: yo voy a crear un nuevo cielo y una nueva tierra: de las cosas pasadas ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento. Regocijaos, alegraos por siempre por lo que voy a crear: yo creo a Jerusalén “alegría,” y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén y me regocijaré con mi pueblo, y ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido; ya no habrá allí niño que dure pocos días, ni adulto que no colme sus años, pues será joven quien muera a los cien años, y quien no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán los frutos».

Salmo: Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Tañed para el Señor, fieles suyos, celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante; su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

EVANGELIO

Juan 4, 43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veáis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo está vivo».

El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Lecturas y comentario del Domingo IV de Cuaresma.

17.03.26 Domingo Yago Gallo1ª LECTURA

Samuel 16, lb. 6-7. 10-13a

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:
«Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de vete Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mi».
Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo:
«Seguro que está su ungido ante el Señor».
Pero el Señor dijo a Samuel:
«No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón».
Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé:
«El Señor no ha elegido a estos».
Entonces Samuel preguntó a Jesé:
«¿No hay más muchachos?».
Jesé respondió:
«Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».
Samuel dijo:
«Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».
Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel:
«Levántate y úngelo de parte del Señor, porque es éste».
Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

Salmo: Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

2ª LECTURA

Efesios 5, 8-14

Hermanos:
Antes erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor. Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas. Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas. Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.
Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará».

EVANGELIO

Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Unos decían: «El mismo».
Otros decían: «No es él, pero se le parece».
El respondía: «Soy yo».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo».
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó:
«Que es un profeta».
Le replicaron:
«Has nacido completamente empecatado ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
«¿Crees tú en el Hijo del hombre?». Él contestó:
«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Él dijo:
«Creo, Señor».
Y se postró ante él.

Lecturas y comentario del Sábado III de Cuaresma. La Anunciación del Señor. Jornada Pro-Vida.

17.03.25 Sábado Marc Estela1ª LECTURA

Isaías 7, 10-14; 8, 10

En aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz:
«No la pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Dios:
«Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo: Mirad: la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, porque con nosotros está Dios».

Salmo: Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
«Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.

2ª LECTURA

Hebreos 10, 4-10

Hermanos:
Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice:
«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.
Entonces yo dije: He aquí que vengo – pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí – para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad».
Primero dice: «Tú no quisiste ni sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

EVANGELIO

Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su
reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”». María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

M. Calvo: “El padre muestra su cariño intentado hacer fuertes a los hijos”

María Calvo Charro, autora de “La masculinidad robada” y “Padres destronados”

María Calvo Charro (Madrid, 1967) combina su labor docente en la Universidad Carlos III como profesora titular de Derecho Administrativo con múltiples actividades en el ámbito de la educación. Desde su experiencia profesional y por haber criado 4 hijos, ha podido elaborar una reflexión profunda y lúcida sobre la masculinidad y la paternidad.

  • ¿Qué elementos son esenciales o accidentales de la masculinidad?
  • Creo que la masculinidad no es ni blanca ni negra, sino que contiene una multiplicidad de grises. Nos podemos encontrar con un niño que le gusta mucho el fútbol y que es muy bruto, y otro que se siente poeta y le gusta el teatro. Y uno no es más que otro. Sí que es cierto al mismo tiempo que hay unos rasgos porcentuales que se adaptan más a la masculinidad, que se ven de pequeños y siguen durante el resto de la vida.

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“24 horas para el Señor”: un regalo de Dios para ti y para mí

Parece que no, pero en la calle no se escucha del todo bien. Cuando vamos caminando con alguien y hablamos, parece que nos tengan que gritar para poder entender. Y a veces intentamos hablar con nosotros mismos, pensar en cosas determinadas, y cuando nos damos cuenta, estamos pensando en otras muy distintas, que nada tienen que ver con lo que nuestra voluntad ha marcado. ¿Por qué si quiero pensar en lo que vamos a hacer mi familia y yo estas vacaciones de Pascua acabo pensando en la lista de la compra? ¿O cuando quiero pensar en lo que voy a jugar con mi hijo cuando llegue a casa acabo pensando en el trabajo que tengo que hacer mañana? Leer más