Lecturas y comentario del Martes III de Cuaresma.

17.03.21 Martes Luis Oliver1ª LECTURA

Daniel 3, 25. 34-43

En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor; trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor».

Salmo: Sal 24, 4-5ab. 6 y 7bc. 8-9
R. Señor, recuerda tu misericordia.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R.

EVANGELIO

Mateo 18,21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.”
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.”
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Lecturas y comentario del Lunes III de Cuaresma. Solemnidad de San José.

17.03.20 Lunes JC Vizoso1ª LECTURA

Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

En aquellos días, vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David: “Así dice el Señor: Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Será él quien construya una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmen ante mí; tu trono durará para siempre”».

Salmo: Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29
R. Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R.
Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades». R.
Él me invocará: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”.
Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable. R.

2ª LECTURA

Romanos 4, 13. 16-18. 22

Hermanos:
No por la ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero del mundo. Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:
«Así será tu descendencia». Por lo cual le fue contado como justicia.

EVANGELIO

Mateo 1, 16. 18-21. 24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Lecturas y comentario del Domingo III de Cuaresma. Día del Seminario.

17.03.19 Domingo Yago Gallo1ª LECTURA

Éxodo 17, 3-7

En aquellos días, el pueblo, sediento, murmuró contra Moisés, diciendo:
«¿Por qué nos ha sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».
Clamó Moisés al Señor y dijo:
«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean».
Respondió el Señor a Moisés.
«Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los anciano de Israel; empuña el bastón con que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estaré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá y Meríbá, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros o no?».

Salmo: Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.
Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

2ª LECTURA

Romanos 5, 1-2. 5-8

Hermanos:
Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.
En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

EVANGELIO

Juan 4, 5-15. M-26, 39a. 40-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a un ciudad de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mi, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús le contestó:
«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:

«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén» Jesús le dice:
«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad.» La mujer le dice:
«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
«Soy yo, el que habla contigo.»
En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Lecturas y comentario del Sábado II de Cuaresma.

1ª LECTURA

Miqueas 7,14-15.18-20

Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que anda solo en la espesura, en medio del bosque; que se apaciente como antes en Basán y Galaad. Como cuando saliste de Egipto les hará ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado, de pasar por alto la falta del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera, pues le gusta la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros, destrozará nuestras culpas, arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar. Concederás a Jacob tu fidelidad y a Abrahán tu bondad como antaño prometiste a nuestros padres.

Salmo: Sal 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12
R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. R.
No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R.

EVANGELIO

Lucas 15,1-3.11-32

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:

«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”. Y empezaron
a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los
criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo:
“Hijo, tú estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”».

Carta de invitación del Obispo a las 24 horas para el Señor

A TODO EL PUEBLO DE DIOS EN SEGORBE-CASTELLÓN

Queridos hermanos todos en el Señor:

Por cuarto año consecutivo, el Papa Francisco celebrará en Roma “24 horas para Señor”, los días viernes 24 y sábado 25 de marzo. El lema escogido para este año es una cita del Evangelio de Mateo: “Misericordia quiero” (Mt 9,13).

El Santo Padre nos pide unirnos a esta iniciativa y que, durante los días indicados y de acuerdo con nuestras posibilidades y necesidades, abramos nuestros templos de modo que se ofrezca ininterrumpidamente la posibilidad de las Confesiones y de la Adoración Eucarística; la jornada podría concluir con la celebración de la Santa Misa del sábado por la tarde.

Nuestra Diócesis acoge esta hermosa iniciativa, que tanto bien hace a cuantos participan en ella y a nuestra Iglesia. Teniendo en cuenta que en la Ciudad de Castellón de la Plana las fechas arriba indicadas coinciden con las Fiestas de la Magdalena, en nuestra Diócesis lo celebraremos en las fechas siguientes:

– En la Ciudad de Castellón de la Plana, las 24 horas para el Señor serán el viernes 31 de marzo y el sábado 1 de abril, en la Iglesia de la Sangre. Pido a los Sres. Arciprestes de la Ciudad que se encarguen de preparar, coordinar y publicitar esta iniciativa.

– En el resto de la Diócesis, las 24 horas para el Señor se celebrarán en los días fijados en Roma, es decir: el viernes 24 y el sábado 25 de marzo. Sé que hay localidades que ya lo han hecho otros años y que están organizándose para esta nueva edición. Pido a los párrocos y rectores de iglesias que acojan con calor esta iniciativa. Habrá parroquias donde por distintos motivos no será posible su celebración, pero sería bueno informar a los fieles de los lugares cercanos dónde se celebren y animar a su participación. Para las localidades donde haya varias parroquias os propongo celebrarlo en una sola iglesia, animando a todos fieles de las distintas parroquias a su participación. Pido a los Sres. Arciprestes que se encarguen de tratar este tema con los sacerdotes del Arciprestazgo y, en su caso, de coordinar la celebración.

Acojamos con gozo y gratitud esta iniciativa del Papa Francisco. Será un momento de gracia en la llamada de nuestra Iglesia a la conversión personal, comunitaria y pastoral.

Con todo afecto en el Señor, vuestro Obispo

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Primer simposio de renovación eclesial

Javier Aparici, vicario de Pastoral, y Carlos Asensi, delegado diocesano de Catequesis, han participado esta semana en el primer Simposio Internacional Reforma y Reformas en la Iglesia. Uno de los ponentes ha sido el sacerdote James Mallon, referente en la renovación eclesial de las parroquias. Su libro “Una renovación divina” fue el material de trabajo que escogieron los sacerdotes participantes en el Foro para la nueva evangelización constituido en la Diócesis en enero.

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Acoger la Misericordia de Dios

 

Queridos diocesanos:

En nuestro camino cuaresmal hacia la Pascua hemos de convertir o volver nuestra mirada y nuestro corazón a Dios, a su amor y al prójimo. Sólo así podremos descubrir que en nuestra vida hay acciones u omisiones que nos alejan de Dios, de su amor y del amor al prójimo: esto es el pecado. Cuanto más presente está Dios en el corazón de una persona, más sentido tiene para aquello que la aleja de su amor, más conciencia tiene de pecado. Pero también cuando no alejamos de Él por el pecado, Dios nos sigue amando. Como el fuego que, por su propia naturaleza, no puede sino quemar, así Dios no puede dejar de amar. “Porque Dios es amor” (1 Jn 4,8). Un amor, que incluye el perdón. Leer más

Castellón se reencuentra con sus raíces cristianas en Magdalena

Este domingo comienzan las fiestas de la Magdalena con la Romería de les Canyes. Las celebraciones conmemoran la fundación de Castellón de la Plana en 1252. Al mismo tiempo es una vuelta a los orígenes de la fe de la ciudad y sus raíces cristianas, que reencuentra en la ermita del Castell Vell el primer lugar de culto cristiano de la zona, como recuerda D. Josep Miquel Francés, preste de la Romería y licenciado en historia. El Obispo, mons. Casimiro López Llorente, presidirá la santa Misa en la Ermita a las 13h, así como “las tres Caídas” al regreso de los romeros a la Concatedral a las 18:30h.
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“Los olvidados de los olvidados”. Testimonio de Grégoire Ahongbonon

En África, si una persona tiene una enfermedad mental, pierde todos sus derechos. Es considerada como loca, ya no es persona, y la gente puede tratarla como quiera. Todo el mundo es libre de tratarla como quieran. Los enfermos mentales son considerados poseídos, y la sociedad los condena de por vida: los atan con cadenas a cualquier parte, inmovilizándolos, clavándoles en el suelo como Cristo en la cruz. Por eso, miles de personas viven encadenas y olvidadas, no han cometido ningún delito, son presos del miedo, la ignorancia y la pobreza. Son los olvidados de los olvidados.

El año pasado, TVE emitió un documental en el que mostraba la experiencia de cómo Grégoire Ahongbonon, de Benín (África), ayudó a liberar a estos enfermos mentales de sus cadenas y a curarse de sus enfermedades, todo ello gratuitamente, sin recibir nada a cambio, a través de la Asociación ‘San Camilo’ que él mismo fundó. Él les da alimentos, les viste, les da cariño y libertad.

Grégoire Ahongbonon vino a Castellón, en un acto organizado por nuestra Diócesis, Encuentro Castellón y la Universidad CEU-Cardenal Herrera, cuya presentadora fue la Decana de Ciencias de la Salud de esta Universidad. Aquí pudo contar su experiencia, un testimonio de encuentro profundo con el Amor de Dios. El acto tuvo lugar el pasado miércoles en el Real Casino Antiguo de Castellón, y Grégoire explicó, desde sus comienzos, toda esta increíble historia de cómo ayudó – y sigue haciéndolo – a las personas con enfermedades mentales y pobres. “Hoy vamos a cortar tu cadena”, les decía.

Leer el testimonio completo a continuación:

 

“Todo es posible con Dios”.

Acabáis de ver imágenes que son muy duras, que no estamos acostumbrados a ver: hombres, mujeres y niños condenados simplemente por estar enfermos.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

Su historia

No soy médico, ni sacerdote, ni un curandero. Ni soy una persona que hace milagros.

Estoy casado, tengo seis hijos, y vengo de Benín. Soy un simple reparador de neumáticos.

Estoy aquí por mi deseo de buscar la felicidad de los pobres.

Cuando tenía mucho dinero y todo me iba bien abandoné la Iglesia. De repente me encontré con que todo el dinero que tenía desapareció, tuve dificultades económicas y lo perdí todo. Estuve a punto de suicidarme. Empecé a vivir una vida muy miserable. Cuando tenía mucho dinero tenía muchos amigos alrededor, que desaparecieron cuando no tuve dinero.

También en ese momento aparecieron alrededor personas que venían de sectas, prometiéndome muchos milagros. Pero prefería morir en mi sufrimiento que cambiar de religión.

Volví a la Iglesia y encontré a un cura misionero, como la historia del hijo pródigo, porque este sacerdote me acogió de tal forma que dedicó todo su tiempo a escucharme. Coincidió que estaba organizando una peregrinación a Jerusalén a la que me invitó.

Cuando lo había perdido todo, vino a buscarme en medio de mis neumáticos para llevarme a Jerusalén. Nunca podría describir el regalo que me hizo Dios en esa peregrinación.

Allí nos dijeron que todo cristiano tenía que contribuir en la construcción de la Iglesia poniendo su propia piedra.  Me planteé cuál era la piedra que yo tenía que poner.

Por eso, puse en marcha un grupo de oración, formado por ocho cristianos.

En este momento, empecé a descubrir a las personas enfermas que en África son condenadas de por vida sin haber cometido ningún delito. Simplemente por el hecho de estar enfermas, se las encadena a la pared o a los árboles.

En África no hay Seguridad Social. Si eres pobre, nadie te cuida, nadie se ocupa de ti. Frente a estos enfermos que nos encontramos abandonados, lo que nos surgió es que antes de ponernos a rezar, teníamos que mostrarles nuestro amor: lavarles y buscar medios y red de medicamentos para poder cuidar de ellos.

Gracias a eso muchos enfermos recuperaron la salud. Los que murieron, lo hicieron dignamente.

En este momento entendí por qué Jesús se identificaba con los pobres y los enfermos.  A partir de este momento, nuestro deseo y lo que nos movía era buscar a los pobres.  Después fuimos a las cárceles, después fuimos a por los niños, y a partir de los años 90, con los enfermos mentales. Allí, los enfermos mentales son los olvidados de los olvidados, olvidados por todos, la última preocupación de las autoridades.

Son consideradas personas poseídas por el diablo, reducidas a despojos humanos por la sociedad. La gente tenía miedo de ellos.

Un día, por la calle, me fijé en uno de ellos buscando comida en una basura. Esta era una escena que ya había visto otras veces, pero ese día lo vi de otra forma. Caí en la cuenta que ese Jesús que yo iba a buscar a la Iglesia era el que estaba sufriendo a través de ese pobre, ese enfermo.

A partir de ese momento empecé a buscarlos por las noches donde dormían. Descubrí que eran familias que necesitaban ser queridas. Hablé con mi esposa, y decidimos comprar un congelador para guardar agua fresca y comida, e íbamos a darles comida y bebida a los pobres y enfermos.

Hasta que un día me pregunté qué sentido tenía que hiciese eso y luego volviese a mi casa a dormir.

En un momento concreto, nos cedieron un local abandonado y lo usamos para meter allí a los enfermos, a tratarlos dignamente. Enseguida se vieron resultados que sorprendieron a todo el mundo.

Un caso atrozDSC02174

En 1994, viví un caso atroz. Unos padres tenían a su hijo encerrado en un cuarto. El joven estaba atado al suelo, como Jesucristo en la cruz, los dos pies atados a un madero, y los dos brazos atados con un alambre que se había introducido en la carne. Tenía heridas llenas de gusanos.

No había forma de desatarlo. Volvimos al día siguiente, día del Domingo de Ramos, y conseguimos desatarlo, conseguimos limpiarlo y el joven me dijo: “No sé cómo darle las gracias a Dios y a usted, no sé qué he hecho para merecer este trato por parte de mis padres”. El muchacho todavía tenía esperanzas de vivir, todavía quería vivir, pero no sobrevivió.

Fuimos de pueblo en pueblo, y descubrimos todo tipo de encadenamientos. A veces los pies atados a un madero, a veces los brazos, a veces el cuello… De modos que nadie nunca habría pensado. Las familias no saben qué hacer con ellos.

Lo que me rebela son esas imágenes que habéis visto

Allí hay campos de oración, de sectas, que dicen que tienen la capacidad de expulsar al diablo. Las familias se los confían (a sus hijos enfermos mentales), previo pago, y lo que hacen allí es que encadenan a los enfermos a los árboles, al descubierto, haga sol o llueva… Algunas personas han pasado allí hasta 8 años.

El tratamiento que allí aplican es permitir el sufrimiento de los enfermos para que salga el diablo: no les dan de comer durante días, les pegan… Hemos denunciado ante los tribunales, en ocasiones han enviado a la policía, pero “si son locos, ¿qué podemos hacer?”, nos decían.

Cuando eres un enfermo mental, no tienes ningún poder, careces de todo tipo de derechos. Por eso la única opción que nos queda es cuidarlos nosotros y multiplicar los centros (como el de San Camilo, que él ha fundado). En Costa de Marfil tenemos 4 centros donde se les cuida, y 6 centros donde trabajan y realizan actividades. En Benín acabamos de abrir el cuarto centro. Y en Togo, hay 2 en funcionamiento y otros 2 en construcción.

Lo que no quiero dejar de contaros, es que los enfermos mentales no son peligrosos, hay que aprender a amarlos. En todos nuestros centros, el director del centro es un enfermo.  Tenemos centros donde hay más de 200 personas.  Es Dios mismo que viene al socorro de estos enfermos.

¿Por qué?

¿Cuál es el crimen que los enfermos mentales han podido cometer en su vida? ¿Por qué?

A todos les pregunto esto.

Hace unos años apareció el SIDA en África, y se le dio todo tipo de publicidad, todavía hay gente que sensibiliza sobre este tema.

¿Qué pasa con los enfermos mentales?

El vídeo que habéis visto, lo vieron en el Parlamento Europeo en Bruselas.  Les mostré la misma cadena y les hice la misma pregunta. Les dije: “seguro que si fuera una persona importante encadenada harías de todo para ponerle remedio”. ¿Pero los enfermos mentales qué han hecho? Muchos, cuando salieron, se olvidaron de ellos. Os pido a vosotros que no os olvidéis de ellos.

Son hombres, no han nacido enfermos, han nacido como todas, y quieren vivir como todos.

¿Qué podemos hacer?

Lo que os pido es la oración.

Quiero daros las gracias, por estar aquí. Y a los que han organizado este encuentro. Creo que este es el modo en que algún día podemos llegar a liberar a todas estas personas. El verdadero agradecimiento os lo dará Dios. Algún día os dirá: “Benditos los hijos de mi padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a verme.

Yo creo que todo es posible con Dios.DSC02182

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Lecturas y comentario del Viernes II de Cuaresma.

17.03.17 Viernes Álex Díaz1ª LECTURA

Génesis 37. 3-4.12-13a. 17b-28

Israel amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:
«Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:
«Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:
«No le quitemos la vida» Y añadió:
«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él».
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua. Luego se sentaron a comer
y al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá. propuso a sus hermanos:
«¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra». Los hermanos aceptaron.
Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo, lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.