Celebración diocesana de la Sagrada Familia

La Delegación Diocesana de Familia y Vida organizó en la Basílica de Ntra. Sra. del Lledó una celebración diocesana en la víspera de la fiesta de la Sagrada Familia. Siguiendo la estela que dejó una primera celebración en 2014, se han convocado las familias de la Diócesis a una Misa y Vigilia de Oración con motivo de la Jornada de la Sagrada Familia. Este año, la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal ha dado el lema de “Hogar que acoge, acompaña y sana”. Mons. Casimiro López Llorente, que presidió la Misa, invitó a recordar estas tres palabras para ser familias felices que muestren el Evangelio de la Familia.

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Fiesta de la Sagrada Familia. Jornada de la Familia

 

Basílica del Lledó, Castellón – 30 de diciembre de 2017

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(Si 3,2-6.12.14; Sal 127; Col 3,12-21; Lc 2.41-52)

 

Amados todos en el Señor, queridos niños, matrimonios y familias!

Dentro de la octava de Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia. Porque la Navidad es la Fiesta del Amor de Dios que se hace hombre para hacer partícipes a todos los hombres de su amor y de su vida y es en el seno de una familia, la Sagrada Familia, donde es acogido con gozo, nace y crece el Hijo de Dios, hecho hombre. Como, ya señaló Benedicto XVI, “Jesús se hizo hombre para traer al mundo la bondad y el amor de Dios; y lo hizo [en la familia] allí donde el ser humano está más dispuesto a desear lo mejor para el otro a desvivirse por él y a anteponer el amor por encima de cualquier otro interés y pretensión”. Por ello, en esta Fiesta celebramos también la Jornada de la familia.

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Día de Navidad

 Castellón de la Plana, S.I. Concatedral, 25 de diciembre de 2017

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(Is 52,7-10; Sal 97; Hb 1,1-6; Jn 1,1-18)

 

Amados hermanos y hermanas en el Señor!

 

Os anuncio una gran alegría… hoy os ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2,10-11). Estas palabras del ángel a los pastores proclaman el gran acontecimiento, que hoy celebramos: el nacimiento de Jesús en Belén. El es el Mesías esperado, el Salvador de toda la humanidad, el Señor de tierra y cielo, de la historia y del universo. Jesús nace en una familia pobre, pero rica en amor. Nace en un establo, porque para Él no hay lugar en la posada (cf. Lc 2,7); es acostado en un pesebre, porque no tiene una cuna; llega al mundo ignorado de muchos, pero acogido y reconocido por los humildes pastores, que reciben con asombro el anuncio del ángel. Los ángeles revelan el misterio escondido en el nacimiento de este Niño y proclaman “gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor” (Lc 2,14). La alabanza a lo largo de los siglos se hace oración que sube del corazón de todos aquellos, que siguen acogiendo al Hijo de Dios.

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La Buena Noticia de la familia

 

 Queridos diocesanos:

En Navidad, el Hijo de Dios hecho hombre, nos muestra a Dios y nos ofrece su amor; y, a la vez, el Niño Dios nos muestra quién es elser humano, su verdadero rostro, su origen y su destino, según el proyecto de Dios. En Jesús queda renovada la creación entera y el ser humano, hombre y mujer; todas las dimensiones de la vida humana han sido desveladas e iluminadas en su sentido más profundo por Él;además han quedado sanadas y elevadas. En el Hijo de Dios,el matrimonio y la familia han adquirido también su verdadero sentido, y toda vida humana, don y criatura de Dios, llamada a participar sin fin de su amor, ha adquirido una dignidad y un valor inalienables.

Fiel a Jesús y a suevangelio del matrimonio y de la familia, la Iglesia proclama que la familia se funda, según el querer de Dios, en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, quienes, en su mutua entrega, han de estar responsablemente siempre abiertos a una nueva vida y a la tarea de educar a sus hijos. Para quien se abre a Dios y a su gracia, es posible vivir esteevangelio del matrimonio y de la familia.

En este domingo después de la Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y, con esta ocasión, la Jornada de la familia. Porque fue en el seno de una familia, la familia de Nazaret, donde fue acogido con gozo, nació y creció Jesús, el Hijo de Dios, hecho hombre. La familia de Nazaret, formada por José, María y Jesús, es un hogar en que cada uno de sus integrantes vive el designio amoroso de Dios para con cada uno de ellos: José, su vocación de esposo-padre;María, la de esposa-madre y Jesús, la de Hijo de Dios, enviado para salvar a los hombres.En este hogar es donde Jesús pudo educarse, formarse y prepararse para la misión recibida de Dios. La Sagrada Familia es una escuela de amor recíproco, de acogida y de respeto, de diálogo y de comprensión mutua, y es una escuela de oración; es el modelo donde todas las familias cristianas pueden encontrar la luz para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

San Pablo, en su carta a los Colosenses (3,12-21), nos muestra la unidad de vida yde comunión en el amor que ha de darse en la familia cristiana. Un amor que ha de ser siempre recíproco y fiel, entregado y respetuoso; un amor, que para ser verdadero, incluye necesariamente el perdón: ‘Sobrellevaos mutuamente y perdonaos’. Este es el verdadero amor, que es, a su vez, el único vínculo capaz de mantener unidos a los esposos y a la familia más allá de cualquier dificultad o problema. Este amor es el verdadero alimento de la familia, que ayuda a crecer a los esposos y a los hijos, yque preserva a la familia de la desintegración. Este amor no es mera simpatía, ni un sentimiento volátil o una pasión pasajera. Este amor no es egoísta, ni individualista, porqueno es búsqueda de sí mismo.El verdadero amor es donación y entrega desinteresada, que busca siempre el bien del otro.

El papa Francisco en su carta para el IX Encuentro Mundial de la Familia en Dublín,en 2018, escribe: “Nos podríamos preguntar: ¿El Evangelio sigue siendo alegría para el mundo? Y también: ¿La familia sigue siendo una buena noticia para el mundo de hoy?”; y responde: “¡Yo estoy seguro de que sí! Y este ‘sí’ está firmemente fundado en el plan de Dios. El amor de Dios es su ‘sí’ a toda la creación y al corazón de la misma, que es el hombre. Es el ‘sí’ de Dios a la unión entre el hombre y la mujer, abierta a la vida y al servicio de ella en todas sus fases; es el ‘sí’ y el compromiso de Dios con una humanidad a menudo herida, maltratada y dominada por la falta de amor. La familia, por lo tanto, es el ‘sí’ del Dios Amor. Sólo partiendo del amor la familia puede manifestar, difundir y regenerar el amor de Dios en el mundo. Sin amor no se puede vivir como hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos”.

Estas palabras nos urgena los cristianos a acoger, vivir y proclamar sin miedos ni complejos la verdad y la belleza de la familia, según el plan de Dios, como una comunión de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierta al don de la vida humana,y para siempre. Y hemos de hacerlo conscientes de vivir en un contexto social, político y legislativocontrario al verdadero matrimonio y a la familia. A la vez, hemos de pedir para la familia, célula básica de la sociedad, el respeto y el apoyo económico, social, político y mediático que en justicia se merece.

Vivamos y anunciemos la Buena Noticia del matrimonio yde la familia.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

La Delegación de Familias convoca a una vigilia de la Sagrada Familia

La Delegación Diocesana de Familia y Vida organiza este sábado 30 de diciembre una fiesta de la familia en la vigilia de la Sagrada Familia. Los actos comenzarán a las 17h con una Eucaristía presidida por el Obispo, Mons. Casimiro López Llorente, en la Basílica de Ntra. Sra. del Lledó, en Castellón. Después de la Misa habrá un tiempo festivo con chocolatada y juegos infantiles. Los actos culminarán con una vigilia de oración.

 

Desde la Conferencia Episcopal Española se ha dado como lema de la fiesta de este año “Familia, hogar que acoge, acompaña y sana”. Los Obispos de la Comisión de Familia y Vida invitan a celebrar con gozo y agradecimiento el día de la Sagrada Familia: “Demos gracias a Dios por el don grande que nos ha hecho en el sacramento del matrimonio y en la realidad familiar. Pidamos a la Sagrada Familia que ayude a todas las familias del mundo a ser lugar de encuentro, de acompañamiento, de sanación, en una palabra, a hacer presente el misterio del amor de Cristo en nuestra experiencia cotidiana”.