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“En la cárcel, y me visitasteis”

Queridos diocesanos, queridos reclusos:

El día 24 de septiembre celebramos la fiesta Ntra. Sra. de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias. En el día de vuestra patrona os saludo de corazón en primer lugar a vosotros, hermanos y hermanas, que estáis condenados a la privación de libertad en los centros penitenciarios de nuestra Diócesis – Castellón y Albocàsser; sabéis que siempre os llevo en mi corazón y rezo por vosotros, aunque sólo puntualmente pueda visitaros en la cárcel. Os saludo también a los PP. Mercedarios, a los capellanes y los voluntarios en las prisiones y os agradezco vuestra entrega generosa y dedicación gratuita a los presos. Mi saludo se extiende también a todos los funcionarios de los dos Centros Penitenciarios de Castellón; gracias por vuestra acogida y por vuestro apoyo a nuestra tarea pastoral. A todos os deseo una celebración gozosa del día de Virgen la Merced.

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Lectura y evangelio de la festividad de san Mateo, apóstol y evangelista, y semblanza de Benedicto XVI sobre el santo del día

LECTURA. Efesios 4, 1-7. 11-13

Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vinculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que está sobre todos, actúa por medio de todos y ésta en todos. A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Sal 18, 2-3. 4-5
R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los limites del orbe su lenguaje. R.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya

A ti, oh, Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos; a ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles, Señor. R.

EVANGELIO. Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los
impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa ‘Misericordia quiero y no sacrificio’: que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

Semblanza de Benedicto XVI sobre el santo del día

Queridos hermanos y hermanas:

Continuando con la serie de retratos de los doce Apóstoles, que comenzamos hace algunas semanas, hoy reflexionamos sobre san Mateo. A decir verdad, es casi imposible delinear completamente su figura, pues las noticias que tenemos sobre él son pocas e incompletas. Más que esbozar su biografía, lo que podemos hacer es trazar el perfil que nos ofrece el Evangelio.

Mateo está siempre presente en las listas de los Doce elegidos por Jesús (cf. Mt 10, 3; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hch 1, 13). En hebreo, su nombre significa “don de Dios”. El primer Evangelio canónico, que lleva su nombre, nos lo presenta en la lista de los Doce con un apelativo muy preciso: “el publicano” (Mt 10, 3). De este modo se identifica con el hombre sentado en el despacho de impuestos, a quien Jesús llama a su seguimiento: “Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y le siguió” (Mt 9, 9). También san Marcos (cf. Mc 2, 13-17) y san Lucas (cf. Lc 5, 27-30) narran la llamada del hombre sentado en el despacho de impuestos, pero lo llaman “Leví”. Para imaginar la escena descrita en Mt 9, 9 basta recordar el magnífico lienzo de Caravaggio, que se conserva aquí, en Roma, en la iglesia de San Luis de los Franceses.

Los Evangelios nos brindan otro detalle biográfico: en el pasaje que precede a la narración de la llamada se refiere un milagro realizado por Jesús en Cafarnaúm (cf. Mt 9, 1-8; Mc 2, 1-12), y se alude a la cercanía del Mar de Galilea, es decir, el Lago de Tiberíades (cf. Mc 2, 13-14). De ahí se puede deducir que Mateo desempeñaba la función de recaudador en Cafarnaúm, situada precisamente “junto al mar” (Mt 4, 13), donde Jesús era huésped fijo en la casa de Pedro.

Basándonos en estas sencillas constataciones que encontramos en el Evangelio, podemos hacer un par de reflexiones. La primera es que Jesús acoge en el grupo de sus íntimos a un hombre que, según la concepción de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador público. En efecto, Mateo no sólo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente. Por estos motivos, todos los Evangelios hablan en más de una ocasión de “publicanos y pecadores” (Mt 9, 10; Lc 15, 1), de “publicanos y prostitutas” (Mt 21, 31). Además, ven en los publicanos un ejemplo de avaricia (cf. Mt 5, 46: sólo aman a los que les aman) y mencionan a uno de ellos, Zaqueo, como “jefe de publicanos, y rico” (Lc 19, 2), mientras que la opinión popular los tenía por “hombres ladrones, injustos, adúlteros” (Lc 18, 11).

Ante estas referencias, salta a la vista un dato: Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración: “No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc 2, 17).

La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador. En otro pasaje, con la famosa parábola del fariseo y el publicano que subieron al templo a orar, Jesús llega a poner a un publicano anónimo como ejemplo de humilde confianza en la misericordia divina: mientras el fariseo hacía alarde de su perfección moral, “el publicano (…) no se atrevía ni a elevar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!””. Y Jesús comenta: “Os digo que este bajó a su casa justificado y aquel no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado” (Lc 18, 13-14). Por tanto, con la figura de Mateo, los Evangelios nos presentan una auténtica paradoja: quien se encuentra aparentemente más lejos de la santidad puede convertirse incluso en un modelo de acogida de la misericordia de Dios, permitiéndole mostrar sus maravillosos efectos en su existencia.

A este respecto, san Juan Crisóstomo hace un comentario significativo: observa que sólo en la narración de algunas llamadas se menciona el trabajo que estaban realizando esas personas. Pedro, Andrés, Santiago y Juan fueron llamados mientras estaban pescando; y Mateo precisamente mientras recaudaba impuestos. Se trata de oficios de poca importancia —comenta el Crisóstomo—, “pues no hay nada más detestable que el recaudador y nada más común que la pesca” (In Matth. Hom.: PL 57, 363). Así pues, la llamada de Jesús llega también a personas de bajo nivel social, mientras realizan su trabajo ordinario.

Hay otra reflexión que surge de la narración evangélica: Mateo responde inmediatamente a la llamada de Jesús: “Él se levantó y lo siguió”. La concisión de la frase subraya claramente la prontitud de Mateo en la respuesta a la llamada. Esto implicaba para él abandonarlo todo, en especial una fuente de ingresos segura, aunque a menudo injusta y deshonrosa. Evidentemente Mateo comprendió que la familiaridad con Jesús no le permitía seguir realizando actividades desaprobadas por Dios.

Se puede intuir fácilmente su aplicación también al presente: tampoco hoy se puede admitir el apego a lo que es incompatible con el seguimiento de Jesús, como son las riquezas deshonestas. En cierta ocasión dijo tajantemente: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme” (Mt 19, 21). Esto es precisamente lo que hizo Mateo: se levantó y lo siguió. En este “levantarse” se puede ver el desapego de una situación de pecado y, al mismo tiempo, la adhesión consciente a una existencia nueva, recta, en comunión con Jesús.

Recordemos, por último, que la tradición de la Iglesia antigua concuerda en atribuir a san Mateo la paternidad del primer Evangelio. Esto sucedió ya a partir de Papías, obispo de Gerápolis, en Frigia, alrededor del año 130. Escribe Papías: “Mateo recogió las palabras (del Señor) en hebreo, y cada quien las interpretó como pudo” (en Eusebio de Cesarea, Hist. eccl. III, 39, 16). El historiador Eusebio añade este dato: “Mateo, que antes había predicado a los judíos, cuando decidió ir también a otros pueblos, escribió en su lengua materna el Evangelio que anunciaba; de este modo trató de sustituir con un texto escrito lo que perdían con su partida aquellos de los que se separaba” (ib., III, 24, 6).

Ya no tenemos el Evangelio escrito por san Mateo en hebreo o arameo, pero en el Evangelio griego que nos ha llegado seguimos escuchando todavía, en cierto sentido, la voz persuasiva del publicano Mateo que, al convertirse en Apóstol, sigue anunciándonos la misericordia salvadora de Dios. Escuchemos este mensaje de san Mateo, meditémoslo siempre de nuevo, para aprender también nosotros a levantarnos y a seguir a Jesús con decisión.

Audiencia General, 30 de agosto de 2006

Carta de Monseñor López Llorente sobre la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

Castellón de la Plana, 20 de septiembre de 2019

“No se trata sólo de migrantes”
JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y REFUGIADO

Carta a todo el Pueblo de Dios de Segorbe-Castellón

Queridos diocesanos:

El domingo, 29 de septiembre, tiene lugar la Jornada mundial del migrante y del refugiado. Esta Jornada se celebrará en lo sucesivo, por decisión de la Santa Sede, el último domingo de septiembre y no el tercer domingo de enero, como hasta ahora. Quiero llamaros la atención sobre este cambio para que esta Jornada no pase desapercibida, sino que se celebre en todas las parroquias y comunidades eclesiales de nuestra Diócesis. Con este fin se ha enviado el material oportuno desde nuestro Secretariado diocesano de Migraciones.

El Papa Francisco resume su Mensaje para este año, titulado No se trata sólo de migrantes, con cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. “Pero estos verbos – dice el Papa- no se aplican sólo a los migrantes y a los refugiados. Expresan la misión de la Iglesia en relación a todos los habitantes de las periferias existenciales, que deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados. Si ponemos en práctica estos verbos, contribuimos a edificar la ciudad de Dios y del hombre, promovemos el desarrollo humano integral de todas las personas y también ayudamos a la comunidad mundial a acercarse a los objetivos de desarrollo sostenible que ha establecido y que, de lo contrario, serán difíciles de alcanzar”.

Por eso invito a tomar conciencia de la responsabilidad que nos concierne como creyentes en Jesucristo y como ciudadanos en un mundo en el que las fronteras son cada vez más frágiles. Es preciso superar prejuicios de todo tipo y tratar de acercarse a los que vienen de otros lugares para conocerlos, valorarlos, respetar su forma de ser, su cultura y su religión, interesarse por sus vidas y familias, ayudarles a integrarse y ofrecerles nuestros locales, en una palabra, poner en práctica el mandamiento del amor fraterno que recibimos del Señor. Nuestros miedos a los desconocidos y forasteros o ante la llegada de migrantes y refugiados condicionan muchas veces nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de volvernos intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta incluso racistas. Nuestros miedos nos privan del encuentro con el otro y de la oportunidad de encuentro con el Señor. Acordaos de estas palabras de Jesús: “fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25,35). Confío en vuestro sentido cristiano y en la capacidad de acogida de nuestro pueblo y de nuestras comunidades parroquiales.

Finalmente os convoco e invito a todos a la celebración de Eucaristía que, D.m., presidiré con motivo de esta Jornada en la Concatedral de Santa María en Castellón el 29 de septiembre a las 19:00 horas. Hagamos un pequeño esfuerzo y mostremos con nuestra asistencia y participación nuestra sensibilidad para acoger a los migrantes y refugiados. Os espero. Muchas gracias.

Con mi afecto y bendición.

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

El Consejo Diocesano de Pastoral aumentará este curso sus reuniones para evaluar el objetivo de la caridad

El Consejo Diocesano de Pastoral (CDP), un órgano consultivo del Obispo en el que están representadas todas las realidades de la Diócesis, aumentará la frecuencia de sus reuniones. Por primera vez habrá una convocatoria a mitad del curso, además de la de inicio y final. De este modo se quiere facilitar un seguimiento más exhaustivo de las acciones del objetivo pastoral.  La permanente se reunió el martes pasado, 17 de septiembre, y fijó el orden del día del primero, el sábado 26 de octubre en el Seminario Mater Dei.

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Lectura y evangelio de la memoria (obligatoria) de los santos Andrés Kim Taegon, presbítero, Pablo Chong Ha-sang y compañeros mártires, y palabras de san Juan Pablo II sobre los santos del día

LECTURA. Timoteo 6,2c-12

Querido hermano: Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra doctrina y no se aviene a las palabras sanas de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones y discusiones sobre palabras; de ahí salen envidias, polémicas, blasfemias, malévolas suspicacias, altercado interminables
de hombres corrompidos en la mente y privados de la verdad, que piensan que la piedad es un medio de lucro.

La piedad es ciertamente una gran ganancia para quien se contenta con lo suficiente. Pues nada hemos traído al mundo, como tampoco podemos llevarnos nada de él. Teniendo alimentos y con qué cubrirnos, contentémonos con esto. Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación, se enredan en un lazo y son presa de muchos deseos absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque el amor al dinero la codicia es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas. Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado, y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos.

Salmo: Sal 48, 6-8. 9-10. 17-18. 19-20

R. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el
reino de los cielos.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate? R.

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente sin bajar a la fosa. R.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él. R.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con la generación de sus padres,
que no verán nunca la luz. R.

Aleluya Cf. Mt 11, 25

R. Aleluya, aleluya, aleluya

Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.

EVANGELIO. Lucas 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabras de san Juan Pablo II en la Audiencia general del 16 de mayo de 1984

[…] 1. Quiero hoy —juntamente con vosotros, queridos peregrinos y participantes en esta audiencia— manifestar mi gratitud a la divina Providencia por el servicio apostólico que he tenido la alegría de realizar en algunas Iglesias de Asia y Oceanía: Corea, Papua Nueva Guinea, Islas Salomón y finalmente Tailandia.

2. Dos siglos de fe y de vida de la Iglesia en Corea, he aquí el acontecimiento que nos hace arrodillarnos en adoración a las “grandes obras de Dios” (cf. Act 2, 11), que se han realizado en ese pueblo antiguo que, viviendo entre China y Japón, ha conservado su autonomía, lengua, cultura e identidad nacional.

Ese comienzo de la fe cristiana, que tuvo lugar hace dos siglos precisamente, nos hace reflexionar. Se considera como fecha de este acontecimiento el año 1784, ya que entonces el primer coreano, Yi Sunghun se hizo cristiano y dio comienzo a la primera comunidad cristiana. Era un laico, un hombre culto. La fe cristiana creció como fruto de una reflexión sobre el confucionismo tradicional en Corea, y se plasmó mediante el contacto con la Iglesia que ya existía en China y, particularmente, en Pekín.

Sin embargo, los primeros cristianos coreanos encontraron resistencia por parte de la religiosidad tradicional, lo que se convirtió en fuente de múltiples tormentos, torturas y muerte por martirio de muchos de ellos. Las persecuciones comenzaron pronto y duraron, en lugares diversos y con diversa intensidad, más de cien años. Persecuciones particularmente sangrientas tuvieron lugar en 1801, 1839, 1846, 1866.

Del número global de mártires coreanos, que se calcula en torno a los diez mil, se conoce y está documentado el martirio de ciento tres personas, a las que he tenido la dicha de inscribir a la vez en el catálogo de los Santos en Seúl, el 6 de mayo, III domingo de Pascua. Figura a la cabeza de la lista Andrés Kim Taegon, el primer sacerdote coreano, luego está Pablo Chong Ha-sang, luego vienen los otros, calificados con la denominación común de “compañeros”, pero todos ellos conocidos por nombre y apellido. Entre ellos hay sacerdotes y laicos. La persona más anciana contaba 79 años, la más joven 13.

Entre los mártires coreanos hay diez misioneros franceses (de la “Mission Etrangère de Paris), entre los cuales los primeros obispos de la Iglesia en Corea.

Al leer las “Acta martyrum” del siglo XIX en la tierra coreana, nos viene a la mente una estrecha analogía con el “martyrologium romanum”. Las “grandes obras de Dios” per martyres se repiten en diversas épocas de la historia y en diversos lugares del mundo.

3. En el arco de dos siglos de existencia la Iglesia en Corea, creciendo sobre la tierra hecha tan profundamente fértil por la sangre de los mártires, se ha desarrollado mucho. Actualmente cuenta con cerca de 1.600.000 fieles. Este desarrollo continúa, sobre todo en estos últimos años. Dan testimonio de ello las numerosas conversiones y bautismos. Casi 100.000 cada año. Da testimonio de ello el gran número de vocaciones sacerdotales y religiosas, tanto masculinas como, sobre todo, femeninas. Da testimonio de ello la profunda conciencia católica de los laicos y su vivo compromiso apostólico.

La estancia de algunos días en Corea me ha permitido verlo de cerca. El tiempo era muy breve para visitar todas las diócesis (son 14), por esto, han resultado para mí mucho más entrañables cada uno de los encuentros en Kwangju (el bautismo y la confirmación), en Taegu (las ordenaciones sacerdotales), en Pusán (encuentro con el mundo del trabajo), la visita al hospital para leprosos en la isla de Sorok, y, especialmente, el encuentro central y la solemnidad jubilar unida a la canonización de los mártires coreanos en la capital, Seúl.

Envío un cordial abrazo de paz a mis hermanos en el Episcopado, con el cardenal Kim a la cabeza.

Y vivo juntamente con toda la nación coreana el doloroso hecho de la separación entre Corea del Norte y Corea del Sur. Por desgracia, no podemos establecer contacto alguno con los cristianos de Corea del Norte. Por esto, los encomendamos mucho más a la oración de toda la Iglesia. […]

El obispo de Segorbe-Castellón bendecirá el órgano de la Arciprestal de Vila-real recién restaurado

El órgano romántico de la Arciprestal San Jaime de Vila-real volverá a sonar el sábado 21 de septiembre, a las 19:30 horas, después de un minucioso trabajo de restauración en el que se han invertido aproximadamente 5.600 horas. El obispo de la Diócesis, monseñor López Llorente, será el encargado de bendecir este instrumento que volverá a sonar en manos del organista Juan de la Rubia y gracias a la gran colaboración de las instituciones, empresas y particulares a través del apadrinamiento de tubos. Leer más

El Desierto de las Palmas acoge el noviciado carmelita teresiano de la Provincia Ibérica

Antes de profesar los votos temporales, los carmelitas descalzos pasan por un año de formación llamado el noviciado. Cuando en 2015 se unificaron las provincias de España en una única Provincia Ibérica, el centro de formación se fijó en el Desierto de las Palmas, que este año acoge a dos religiosos. Carmelo Hernández, maestro de novicios y prior de la comunidad, explica que este tiempo es “un año de conocimiento, con clases sobre el carisma, y sobre todo de vivencia, de descubrir que esta vocación es la suya, que Dios los llama a vivir así. La comunidad los acompaña, pero son ellos los que hacen el proceso y descubren la voluntad de Dios en su casa”.

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El Obispo alentará en los arciprestazgos el objetivo pastoral de la caridad

Como lo anunció en la introducción de la Jornada Diocesana de Inicio del Curso Pastoral, el sábado pasado 14 de septiembre, Mons. Casimiro López Llorente ha comunicado a los arciprestes, en su primera reunión del año escolar, que asistirá a uno de los encuentros arciprestales de sacerdotes. Su objetivo, según explicó en el Mater Dei, es “alentar esta misión que el Señor pone en nuestras manos”. Los presbíteros de las 14 demarcaciones comunicarán a partir de ahora al Obispo las fechas de sus sesiones de trabajo para cuadrar agendas.

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La Hoja del 15 de septiembre

En La Hoja del 15 de septiembre:

  • Llevar la cruz de cada día.
  • Mons. López Llorente: La Cruz, signo supremo del amor.
  • Fiesta de la Virgen Cueva Santa, patrona de Segorbe. Nuevas estatuas en el templo parroquial de Villahermosa del Río.
  • Entrevista con Vicente Botella, dominico ponente en la Jornada Diocesana de Inicio del curso pastoral: “La caridad es lo que mejor define a Dios y al hombre”.

Puedes leerlo aquí.

Betxí celebra con fervor la festividad en honor al Cristo de la Piedad

La localidad de la Plana Baja ha celebrado con gran piedad las fiestas en honor al Santísimo Cristo de la Piedad, una pequeña pintura sobre tabla del siglo XV, con la imagen de Cristo entre ángeles. Según cuenta la leyenda, la tablilla con la pintura del Cristo fue regalada por un fraile franciscano del convento a una prostituta para que se enmendara de su vida. Al caer de nuevo en la tentación, el Cristo lloró lágrimas de sangre. La providencia ha querido que con el discurrir de los siglos y los avatares de la historia se conserve la imagen original.

 

Los actos religiosos arrancaron con la celebración de la Santa Misa a las 12:00 horas del pasado domingo 15 de septiembre en el templo parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles. A las 18:30 horas se concluyó la novena y las 20:00 horas se celebró la procesión, que cuenta con 600 años de tradición, con la asistencia masiva de fieles y devotos del mencionado Cristo.