La Virgen de Torreciudad visita Castellón y La Vall d’Uixó

La imagen peregrina de la Virgen de Torreciudad visitará nuestra diócesis los próximos 1 y 2 de noviembre . El recorrido completo de la visita de esta popular advocación mariana comenzará mañana viernes, a las 10:50 horas, con el encuentro solemne en la Cruz de Lledó. A las 11:00 horas se celebrará la Misa Solemne en la Basílica de la patrona de la capital de La Plana en honor a la Virgen de Torreciudad, cantada por el Coro del Santo Angel de La Vall d’Uixó. Al finalizar la eucaristía, los fieles rezarán el Santo Rosario en procesión con dicha imagen peregrina por la explanada del mencionado templo. Leer más

Celebraciones de Todos los Santos presididas por el Obispo

El Obispo de la Diócesis, Mons. Casimiro López Llorente, presidirá los siguientes actos  el viernes 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos:

10h30 Eucaristía en el cementerio de Castellón y responso por los difuntos.

16h Rezo del Santo Rosario en el Cementerio de Segorbe.

16:30h Eucaritía en el cementerio de Segorbe y responso por los difuntos.

 

En el gozo único de esta festividad, la Iglesia Santa, todavía peregrina en la tierra, celebra la memoria de aquellos cuya compañía alegra los cielos, recibiendo así el estímulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en al visión eterna de la divina Majestad.

Puedes leer las lecturas de la solemnidad de Todos los Santos y el comentario de Benedicto XVI aquí.

Ignacio Carbajosa: “En lugar de quejarnos de la sociedad, estamos llamados a montar hospitales de campaña”

Ignacio Carbajosa, responsable nacional de CL y comisario de la exposición Job y el sufrimiento

Del 17 a l 19 de octubre, el Real Casino Antiguo de Castellón acogió la exposición “Job y la pregunta sobre el sufrimiento del inocente”. Ha sido una iniciativa del movimiento eclesial de Comunión y Liberación (CL), que puso de manifiesto la pregunta sobre el sufrimiento y, sin dar respuestas hechas, acompañó los visitantes en un recorrido vivencial que, al final, presentaba la razón que a ellos les permite mirar de cara el dolor con esperanza: Jesucristo muerto y resucitado. La inauguración contó con la intervención de su responsable nacional, el sacerdote Ignacio Carbajosa

 

  • ¿Qué mensaje ha transmitido esta exposición?
  • Quiere partir ante todo de una cuestión que es tremendamente actual, en nuestros días como en el siglo pasado: el porqué del sufrimiento inocente como el del los campos de concentración o la vida en un hospital. En este sentido, el libro de Job introduce en occidente un cierto modo de vivir el dolor. Para el mundo griego y mesopotámico,el dolor y el mal eran un dato más dela realidad, que por otra parte no se consideraba como un todo coherente. Pero con Job senos transmite que la realidad es buena, dada y creada por Dios que lo ha hecho todo bien único dio que lo ha creado todo bien, y donde el mal tiene un componente de libertar personal. Entonces, puede surgir la pregunta del por qué del sufrimiento inocente.

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Nota de los obispos de la Provincia Eclesiástica Valentina ante la nueva convocatoria electoral

Los obispos de la Provincia Eclesiástica Valentina, como pastores del Pueblo de Dios de las diócesis de Ibiza, Menorca, Mallorca, Segorbe-Castellón, Orihuela-Alicante y Valencia, ante la nueva convocatoria electoral, el próximo día 10 de noviembre, queremos pedir a los fieles que se unan a nuestra oración por todos los gobernantes y políticos, en especial, por quienes se presentan y salgan elegidos en las próximas elecciones.

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Carta de Mons. López Llorente invitando al acto de consagración de la Diócesis al Corazón de Jesús

Castellón de la Plana, 30 de octubre de 2019

 

Queridos todos en el Señor: laicos, religiosos, diáconos permanentes y sacerdotes:

Como sabéis, este año estamos celebrando el Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús por el Rey Alfonso XIII el 30 de junio de 1919. Nuestra Diócesis se ha unido a esta efeméride con distintos actos, que queremos culminar con la Consagración de toda nuestra Iglesia diocesana al Corazón de Jesús, invitando a todos a consagrarse personalmente a Él.

Con este acto de Consagración no se trata de reivindicar con nostalgia una situación sociopolítica del pasado, sino de confiar a toda nuestra Diócesis – a sus miembros, familias, comunidades e instituciones- al Corazón del Hijo de Dios, hecho hombre, pues queremos que a todos llegue el amor de Dios que se nos ha revelado en el Corazón de Jesús. En el amor de Dios está la fuente indispensable para nuestra renovación personal, comunitaria, pastoral y misionera y dar respuesta a las exigencias evangelizadoras del presente.

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El CEU-Cardenal Herrera de Castellón inaugura el curso para formar buenos profesionales y ofrecer a Cristo

El CEU-Cardenal Herrera de Castellón ha inaugurado el curso esta mañana, martes 29 de octubre, con la celebración de una Eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis. Mons. Casimiro López Llorente ha recordado que los alumnos -“los más importantes porque la universidad existe por ellos”- vienen a recibir una formación profesional, pero que esto es común a todo centro académico. En cambio “como entidad de inspiración católica, también ofrecéis a Cristo, que es lo mejor para fundamentar la vida profesional y personal“.

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El Obispo recibe a la nueva superiora general de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret

Un año después de la fundación de las hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret en la Diócesis, el Obispo ha recibido la visita de la superiora general de la congregación, la madre Ángela Mazzeo. Ésta fue elegida en julio y una de las primeras casas donde ha querido ir es la de Benicasim. Tras unos primeros meses en los que han aprendido el castellano, han visto proyectos concretos con Mons. Casimiro López Llorente, como crear el espacio para que su convento sea un centro espiritual para las familias.

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La Marcha por la Vida a la Cruz del Bartolo encara el acto diocesano culminante por la Consagración al Sagrado Corazón

Cinco y media de la mañana en Castellón el último domingo de octubre. Medio centenar de personas, la mayoría jóvenes, se preparan para ir a pie hasta la Cruz del Bartolo. Son unos 20 kilómetros de recorrido. En la explanada del convento de carmelitas del Desierto de las Palmas, les esperan unas cien personas más. Juntos hacen el último tramo y, a mediodía, celebran la Misa. Es la Marcha por la Vida que desde la Vicaría de Pastoral se propuso específicamente a los jóvenes para unirse al Jubileo por el centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Dentro de 15 días, el sábado 9 de noviembre, se concluirán los actos diocesanos con la Consagración de la Diócesis.

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Lectura y evangelio de la festividad de los santos Simón y Judas, apóstoles, y semblanza de Benedicto XVI

LECTURA. Efesios 2, 19-22

Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros entráis con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Salmo: Sal 18, 2-3. 4-5

R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya

A ti, oh, Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos: a ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles, Señor. R.

EVANGELIO. Lucas 6, 12-19

En aquellos días, tiempo, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Después de bajar con ellos, se paró en una llanura, con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

SEMBLANZA DE BENEDICTO XVI SOBRE LOS SANTOS DEL DÍA

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy contemplamos a dos de los doce Apóstoles: Simón el Cananeo y Judas Tadeo (a quien no hay que confundir con Judas Iscariote). Los consideramos juntos, no sólo porque en las listas de los Doce siempre aparecen juntos (cf. Mt 10, 4; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hch 1, 13), sino también porque las noticias que se refieren a ellos no son muchas, si exceptuamos el hecho de que el canon del Nuevo Testamento conserva una carta atribuida a Judas Tadeo.

Simón recibe un epíteto diferente en las cuatro listas: mientras Mateo y Marcos lo llaman “Cananeo”, Lucas en cambio lo define “Zelota”. En realidad, los dos calificativos son equivalentes, pues significan lo mismo: en hebreo, el verbo qanà’ significa “ser celoso, apasionado” y se puede aplicar tanto a Dios, en cuanto que es celoso del pueblo que eligió (cf. Ex 20, 5), como a los hombres que tienen celo ardiente por servir al Dios único con plena entrega, como Elías (cf. 1 R 19, 10).

Por tanto, es muy posible que este Simón, si no pertenecía propiamente al movimiento nacionalista de los zelotas, al menos se distinguiera por un celo ardiente por la identidad judía y, consiguientemente, por Dios, por su pueblo y por la Ley divina. Si es así, Simón está en los antípodas de Mateo que, por el contrario, como publicano procedía de una actividad considerada totalmente impura. Es un signo evidente de que Jesús llama a sus discípulos y colaboradores de los más diversos estratos sociales y religiosos, sin exclusiones. A él le interesan las personas, no las categorías sociales o las etiquetas.

Y es hermoso que en el grupo de sus seguidores, todos, a pesar de ser diferentes, convivían juntos, superando las imaginables dificultades: de hecho, Jesús mismo es el motivo de cohesión, en el que todos se encuentran unidos. Esto constituye claramente una lección para nosotros, que con frecuencia tendemos a poner de relieve las diferencias y quizá las contraposiciones, olvidando que en Jesucristo se nos da la fuerza para superar nuestros conflictos.

Conviene también recordar que el grupo de los Doce es la prefiguración de la Iglesia, en la que deben encontrar espacio todos los carismas, pueblos y razas, así como todas las cualidades humanas, que encuentran su armonía y su unidad en la comunión con Jesús.

Por lo que se refiere a Judas Tadeo, así es llamado por la tradición, uniendo dos nombres diversos: mientras Mateo y Marcos lo llaman simplemente “Tadeo” (Mt 10, 3; Mc 3, 18), Lucas lo llama “Judas de Santiago” (Lc 6, 16; Hch 1, 13). No se sabe a ciencia cierta de dónde viene el sobrenombre Tadeo y se explica como proveniente del arameo taddà’, que quiere decir “pecho” y por tanto significaría “magnánimo”, o como una abreviación de un nombre griego como “Teodoro, Teódoto”.

Se sabe poco de él. Sólo san Juan señala una petición que hizo a Jesús durante la última Cena. Tadeo le dice al Señor: “Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?”. Es una cuestión de gran actualidad; también nosotros preguntamos al Señor: ¿por qué el Resucitado no se ha manifestado en toda su gloria a sus adversarios para mostrar que el vencedor es Dios? ¿Por qué sólo se manifestó a sus discípulos? La respuesta de Jesús es misteriosa y profunda. El Señor dice: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y pondremos nuestra morada en él” (Jn 14, 22-23). Esto quiere decir que al Resucitado hay que verlo y percibirlo también con el corazón, de manera que Dios pueda poner su morada en nosotros. El Señor no se presenta como una cosa. Él quiere entrar en nuestra vida y por eso su manifestación implica y presupone un corazón abierto. Sólo así vemos al Resucitado.

A Judas Tadeo se le ha atribuido la paternidad de una de las cartas del Nuevo Testamento que se suelen llamar “católicas” por no estar dirigidas a una Iglesia local determinada, sino a un círculo mucho más amplio de destinatarios. Se dirige “a los que han sido llamados, amados de Dios Padre y guardados para Jesucristo” (v. 1). Esta carta tiene como preocupación central alertar a los cristianos ante todos los que toman como excusa la gracia de Dios para disculpar sus costumbres depravadas y para desviar a otros hermanos con enseñanzas inaceptables, introduciendo divisiones dentro de la Iglesia “alucinados en sus delirios” (v. 8), así define Judas esas doctrinas e ideas particulares. Los compara incluso con los ángeles caídos y, utilizando palabras fuertes, dice que “se han ido por el camino de Caín” (v. 11). Además, sin reticencias los tacha de “nubes sin agua zarandeadas por el viento, árboles de otoño sin frutos, dos veces muertos, arrancados de raíz; son olas salvajes del mar, que echan la espuma de su propia vergüenza, estrellas errantes a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre” (vv. 12-13).

Hoy no se suele utilizar un lenguaje tan polémico, que sin embargo nos dice algo importante. En medio de todas las tentaciones, con todas las corrientes de la vida moderna, debemos conservar la identidad de nuestra fe. Ciertamente, es necesario seguir con firme constancia el camino de la indulgencia y el diálogo, que emprendió felizmente el concilio Vaticano II. Pero este camino del diálogo, tan necesario, no debe hacernos olvidar el deber de tener siempre presentes y subrayar con la misma fuerza las líneas fundamentales e irrenunciables de nuestra identidad cristiana.

Por otra parte, es preciso tener muy presente que nuestra identidad exige fuerza, claridad y valentía ante las contradicciones del mundo en que vivimos. Por eso, el texto de la carta prosigue así: “Pero vosotros, queridos ―nos habla a todos nosotros―, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A los que vacilan tratad de convencerlos…” (vv. 20-22). La carta se concluye con estas bellísimas palabras: “Al que es capaz de guardaros inmunes de caída y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegría, al Dios único, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amén” (vv. 24-25).

Se ve con claridad que el autor de estas líneas vive en plenitud su fe, a la que pertenecen realidades grandes, como la integridad moral y la alegría, la confianza y, por último, la alabanza, todo ello motivado sólo por la bondad de nuestro único Dios y por la misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Por eso, ojalá que tanto Simón el Cananeo como Judas Tadeo nos ayuden a redescubrir siempre y a vivir incansablemente la belleza de la fe cristiana, sabiendo testimoniarla con valentía y al mismo tiempo con serenidad.

Audiencia general, 11 de octubre de 2006