El Carmen de Onda inicia las celebraciones de su 50 aniversario

El Carmen de Onda ha iniciado los actos de celebración por el 50 aniversario de su creación. La apertura se ha realizado con una eucaristía de acción de gracias presidida por el Obispo diocesano, y acompañado por el provincial de los carmelitas, padre Desiderio García, ya que esta comunidad está atendida por la orden del Carmelo. Mons. Casimiro López Llorente ha animado a seguir siendo una “comunidad cristiana viva”. También ha invitado a los padres carmelitas, encargados de la atención pastoral, a seguir acercando los fieles a Cristo a través de la oración.

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Tiempo de Adviento

Queridos diocesanos:

Este domingo comenzamos el tiempo litúrgico del Adviento. Es el tiempo que la Iglesia nos ofrece para prepararnos a la celebración de la Navidad, la ‘primera’ venida en la historia en Belén de Jesús, el Hijo de Dios, el Mesías esperado durante siglos por el Pueblo de Israel y anunciado por los Profetas. Por otra parte, en este tiempo dirigimos nuestra mirada hacía la ‘segunda’ venida de Jesucristo al final de los tiempos, con poder y con gloria para juzgar a vivos y muertos.

Esta doble perspectiva hace del Adviento el tiempo de la alegría y de la esperanza. Nuestra vida cristiana, la vida de la creación y de la humanidad entera adquieren sentido a partir de estos dos momentos históricos: la entrada de Dios mismo en nuestra historia, con el nacimiento de su Hijo, para desvelarnos que Dios es amor y comunicarnos este amor, perdonar nuestros pecados y devolvernos a la vida de Dios; y su Parusía, su venida al final de los tiempos, que llevará su obra de Salvación a su total cumplimiento.

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Lectura y evangelio de la festividad de san Andrés, apóstol, y homilía de Benedicto XVI

LECTURA. Romanos 10, 9-18

Hermanos:

Si profesas con tus labios que Jesús es el Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación. Pues dice la Escritura: «Nadie que crea en él quedará confundido». En efecto, no hay distinción entre judío y griego; porque uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; y ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie?; y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito: «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!».

Pero no todos han prestado oído al Evangelio. Pues Isaías afirma: «Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?». Así, pues, la fe nace del mensaje que se escucha, y viene a través de la palabra de Cristo. Pero digo yo: «¿Es que no lo han oído? Todo lo contrario: «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los confines del orbe sus palabras».

Salmo: Sal 18, 2-3. 4-5

R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Aleluya Mt 4, 19

R. Aleluya, aleluya, aleluya

Venid en pos de mí – dice el Señor –
y os haré pescadores de hombres. R.

EVANGELIO. Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

HOMILÍA DE BENEDICTO XVI SOBRE EL SANTO DEL DÍA

Andrés, el protóclito

Queridos hermanos y hermanas:

En las últimas dos catequesis hemos hablado de la figura de san Pedro. Ahora, en la medida en que nos lo permiten las fuentes, queremos conocer un poco más de cerca también a los otros once Apóstoles. Por tanto, hoy hablamos del hermano de Simón Pedro, san Andrés, que también era uno de los Doce.

La primera característica que impresiona en Andrés es el nombre: no es hebreo, como se podría esperar, sino griego, signo notable de que su familia tenía cierta apertura cultural. Nos encontramos en Galilea, donde la lengua y la cultura griegas están bastante presentes. En las listas de los Doce, Andrés ocupa el segundo lugar, como sucede en Mateo (Mt 10, 1-4) y en Lucas (Lc 6, 13-16), o el cuarto, como acontece en Marcos (Mc 3, 13-18) y en los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 13-14). En cualquier caso, gozaba sin duda de gran prestigio dentro de las primeras comunidades cristianas.

El vínculo de sangre entre Pedro y Andrés, así como la llamada común que les dirigió Jesús, son mencionados expresamente en los Evangelios: “Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Seguidme, y os haré pescadores de hombres”” (Mt 4, 18-19; Mc 1, 16-17). El cuarto evangelio nos revela otro detalle importante: en un primer momento Andrés era discípulo de Juan Bautista; y esto nos muestra que era un hombre que buscaba, que compartía la esperanza de Israel, que quería conocer más de cerca la palabra del Señor, la realidad de la presencia del Señor.

Era verdaderamente un hombre de fe y de esperanza; y un día escuchó que Juan Bautista proclamaba a Jesús como “el cordero de Dios” (Jn 1, 36); entonces, se interesó y, junto a otro discípulo cuyo nombre no se menciona, siguió a Jesús, a quien Juan llamó “cordero de Dios”. El evangelista refiere: “Vieron dónde vivía y se quedaron con él” (Jn 1, 37-39).

Así pues, Andrés disfrutó de momentos extraordinarios de intimidad con Jesús. La narración continúa con una observación significativa: “Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Encontró él luego a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos hallado al Mesías”, que quiere decir el Cristo, y lo condujo a Jesús” (Jn 1, 40-43), demostrando inmediatamente un espíritu apostólico fuera de lo común.

Andrés, por tanto, fue el primero de los Apóstoles en ser llamado a seguir a Jesús. Por este motivo la liturgia de la Iglesia bizantina le honra con el apelativo de “Protóklitos”, que significa precisamente “el primer llamado”. Y no cabe duda de que por la relación fraterna entre Pedro y Andrés, la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla se sienten entre sí de modo especial como Iglesias hermanas. Para subrayar esta relación, mi predecesor el Papa Pablo VI, en 1964, restituyó la insigne reliquia de san Andrés, hasta entonces conservada en la basílica vaticana, al obispo metropolita ortodoxo de la ciudad de Patrás, en Grecia, donde, según la tradición, fue crucificado el Apóstol.

Las tradiciones evangélicas mencionan particularmente el nombre de Andrés en otras tres ocasiones, que nos permiten conocer algo más de este hombre. La primera es la de la multiplicación de los panes en Galilea, cuando en aquel aprieto Andrés indicó a Jesús que había allí un muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces: muy poco —constató— para tanta gente como se había congregado en aquel lugar (cf. Jn 6, 8-9). Conviene subrayar el realismo de Andrés: notó al muchacho —por tanto, ya había planteado la pregunta: “Pero, ¿qué es esto para tanta gente?” (Jn 6, 9)— y se dio cuenta de que los recursos no bastaban. Jesús, sin embargo, supo hacer que fueran suficientes para la multitud de personas que habían ido a escucharlo.

La segunda ocasión fue en Jerusalén. Al salir de la ciudad, un discípulo le mostró a Jesús el espectáculo de los poderosos muros que sostenían el templo. La respuesta del Maestro fue sorprendente: dijo que de esos muros no quedaría piedra sobre piedra. Entonces Andrés, juntamente con Pedro, Santiago y Juan, le preguntó: “Dinos cuándo sucederá eso y cuál será la señal de que todas estas cosas están para cumplirse” (cf. Mc 13, 1-4). Como respuesta a esta pregunta, Jesús pronunció un importante discurso sobre la destrucción de Jerusalén y sobre el fin del mundo, invitando a sus discípulos a leer con atención los signos del tiempo y a mantener siempre una actitud de vigilancia. De este episodio podemos deducir que no debemos tener miedo de plantear preguntas a Jesús, pero, a la vez, debemos estar dispuestos a acoger las enseñanzas, a veces sorprendentes y difíciles, que él nos da.

Los Evangelios nos presentan, por último, una tercera iniciativa de Andrés. El escenario es también Jerusalén, poco antes de la Pasión. Con motivo de la fiesta de la Pascua —narra san Juan— habían ido a la ciudad santa también algunos griegos, probablemente prosélitos o personas que tenían temor de Dios, para adorar al Dios de Israel en la fiesta de la Pascua. Andrés y Felipe, los dos Apóstoles con nombres griegos, hacen de intérpretes y mediadores de este pequeño grupo de griegos ante Jesús. La respuesta del Señor a su pregunta parece enigmática, como sucede con frecuencia en el evangelio de Juan, pero precisamente así se revela llena de significado. Jesús dice a los dos discípulos y, a través de ellos, al mundo griego: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trino no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere da mucho fruto” (Jn 12, 23-24).

¿Qué significan estas palabras en este contexto? Jesús quiere decir: sí, mi encuentro con los griegos tendrá lugar, pero no se tratará de una simple y breve conversación con algunas personas, impulsadas sobre todo por la curiosidad. Con mi muerte, que se puede comparar a la caída en la tierra de un grano de trigo, llegará la hora de mi glorificación. De mi muerte en la cruz surgirá la gran fecundidad: el “grano de trigo muerto” —símbolo de mí mismo crucificado— se convertirá, con la resurrección, en pan de vida para el mundo; será luz para los pueblos y las culturas. Sí, el encuentro con el alma griega, con el mundo griego, tendrá lugar en esa profundidad a la que hace referencia el grano de trigo que atrae hacia sí las fuerzas de la tierra y del cielo y se convierte en pan. En otras palabras, Jesús profetiza la Iglesia de los griegos, la Iglesia de los paganos, la Iglesia del mundo como fruto de su Pascua.

Según tradiciones muy antiguas, Andrés, que transmitió a los griegos estas palabras, no sólo fue el intérprete de algunos griegos en el encuentro con Jesús al que acabamos de referirnos; sino también el apóstol de los griegos en los años que siguieron a Pentecostés. Esas tradiciones nos dicen que durante el resto de su vida fue el heraldo y el intérprete de Jesús para el mundo griego. Pedro, su hermano, llegó a Roma desde Jerusalén, pasando por Antioquía, para ejercer su misión universal; Andrés, en cambio, fue el apóstol del mundo griego: así, tanto en la vida como en la muerte, se presentan como auténticos hermanos; una fraternidad que se expresa simbólicamente en la relación especial de las sedes de Roma y Constantinopla, Iglesias verdaderamente hermanas.

Una tradición sucesiva, a la que he aludido, narra la muerte de Andrés en Patrás, donde también él sufrió el suplicio de la crucifixión. Ahora bien, en aquel momento supremo, como su hermano Pedro, pidió ser colocado en una cruz distinta de la de Jesús. En su caso se trató de una cruz en forma de aspa, es decir, con los dos maderos cruzados en diagonal, que por eso se llama “cruz de san Andrés”.

Según un relato antiguo —inicios del siglo VI—, titulado “Pasión de Andrés”, en esa ocasión el Apóstol habría pronunciado las siguientes palabras: “¡Salve, oh Cruz, inaugurada por medio del cuerpo de Cristo, que te has convertido en adorno de sus miembros, como si fueran perlas preciosas! Antes de que el Señor subiera a ti, provocabas un miedo terreno. Ahora, en cambio, dotada de un amor celestial, te has convertido en un don. Los creyentes saben cuánta alegría posees, cuántos regalos tienes preparados. Por tanto, seguro y lleno de alegría, vengo a ti para que también tú me recibas exultante como discípulo de quien fue colgado de ti… ¡Oh cruz bienaventurada, que recibiste la majestad y la belleza de los miembros del Señor!… Tómame y llévame lejos de los hombres y entrégame a mi Maestro para que a través de ti me reciba quien por medio de ti me redimió. ¡Salve, oh cruz! Sí, verdaderamente, ¡salve!”.

Como se puede ver, hay aquí una espiritualidad cristiana muy profunda que, en vez de considerar la cruz como un instrumento de tortura, la ve como el medio incomparable para asemejarse plenamente al Redentor, grano de trigo que cayó en tierra. Debemos aprender aquí una lección muy importante: nuestras cruces adquieren valor si las consideramos y aceptamos como parte de la cruz de Cristo, si las toca el reflejo de su luz. Sólo gracias a esa cruz también nuestros sufrimientos quedan ennoblecidos y adquieren su verdadero sentido.

Así pues, que el apóstol Andrés nos enseñe a seguir a Jesús con prontitud (cf. Mt 4, 20; Mc 1, 18), a hablar con entusiasmo de él a aquellos con los que nos encontremos, y sobre todo a cultivar con él una relación de auténtica familiaridad, conscientes de que sólo en él podemos encontrar el sentido último de nuestra vida y de nuestra muerte.

Audiencia General, miércoles 14 de junio de 2006.

El Carmen de Onda y San Francisco de Vila-real cumplen 50 años

Dos parroquias están de celebración este fin de semana. El Carmen de Onda y San Francisco de Vila-real cumplen cincuenta años de su creación. La primera iniciará los actos conmemorativos del aniversario el sábado 30 de noviembre con una Misa presidida por el Obispo a las seis y media de la tarde. San Francisco lo celebrará a partir del domingo con una Eucaristía presidida por Mons. López Llorente a las 12h.

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El arciprestazgo de Lucena del Cid organizará una asamblea sobre la caridad

Las parroquias del arciprestazgo de Lucena del Cid organizarán una asamblea conjunta en marzo de 2020 para profundizar la vivencia de la caridad en la demarcación. Así lo han anunciado los párrocos de las 12 parroquias al Obispo esta mañana en L’Alcora. El encuentro se enmarca dentro de la visita que Mons. Casimiro López Llorente está haciendo a los presbíteros para impulsar la aplicación del objetivo pastoral del curso diocesano.

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El Grupo de Misiones de San Vicente de Castellón organiza un mercadillo solidario el primer domingo de Adviento

La parroquia de San Vicente de Castellón comienza el tiempo de Adviento con un compromiso muy concreto: colaborar con el centro para niñas con discapacidades “Rosario de Soano” y el Centro de Rehabilitación “Fray Luis Amigó”. Ambas iniciativas son obra de las terciarias capuchinas en Morogoro, Tanzania. Con este objetivo, este domingo 1 de diciembre, organizan un mercadillo solidario en la plaza Violant d’Hongria desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde.

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Convocatoria de Órdenes al Diaconado Permanente

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Por el presente y a tenor de la normativa eclesial anuncio que, D.m., el próximo 1 de febrero de 2020, a las 12:00 horas, deseo administrar en la S. I. Concatedral de Santa María en Castellón de la Plana el sagrado Orden del Diaconado Permanente a aquellos candidatos, que reúnan las condiciones establecidas en la normativa de la Iglesia, hayan cursado y superado satisfactoriamente los estudios eclesiásticos establecidos, se hayan preparado humana, comunitaria, espiritual y pastoralmente bajo la orientación de sus formadores y la autoridad del Obispo, y deseen libremente recibirlo.

 

Los aspirantes deberán dirigir al Sr. Rector del Seminario Diocesano Mater Dei, la correspondiente solicitud escrita, acompañada de la documentación establecida en cada caso, de conformidad con los cánones 1050 y 1051 del CIC, a fin de comenzar las consultas y, una vez realizadas las proclamas en las parroquias de origen y domicilio actual, otorgar, si procede, la autorización necesaria para que puedan recibir el sagrado Orden del Diaconado.

 

El Sr. Rector me presentará con la debida antelación a la citada fecha los informes recabados, y, una vez concluido el proceso informativo, trasladará a nuestra Cancillería toda la documentación correspondiente a los efectos pertinentes.

 

Publíquese este Decreto en el Boletín Oficial de este Obispado y envíese copia al Sr. Rector para su público conocimiento.

 

Dado en Castellón de la Plana, a veinticinco de noviembre del año del Señor de dos mil diecinueve.

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Por mandato de S. Excia. Rvdma.

Doy fe

 

Ángel E. Cumbicos Ortega

Canciller-Secretario General

La caridad, la iniciación cristiana y las familias centran la reunión de monseñor López Llorente con los sacerdotes del Arciprestazgo de Vila-real

Monseñor López Llorente se ha reunido este mediodía con los sacerdotes del Arciprestazgo nº 11 de Vila-real, en el marco de los encuentros que el obispo de Segorbe-Castellón está manteniendo con las distintas demarcaciones diocesanas desde que lo anunciará en el inicio de curso en el Seminario “Mater Dei”.

En esta ocasión, don Casimiro y todos los sacerdotes que pertenecen a dicho arciprestazgo han dialogado sobre temas tan diversos como la iniciación cristiana, un proceso que conviene comenzar con los niños de cinco años y que no se limita, por tanto, a la catequesis de primera Comunión o de Confirmación. En este sentido, el obispo de la Diócesis ha destacado el Oratorio de Niños como ejemplo de una buena iniciativa que se puede organizar en las parroquias.

Los asistentes también dialogaron con el pastor de Segorbe-Castellón sobre la necesidad de tratar apostólicamente a las familias que pertenezcan a cada parroquia como una de las maneras de recristianizar la sociedad. Asimismo, han hablado sobre la caridad y la necesidad de caminar juntos, que es lo que se busca con la sinodalidad, así como la importancia de que los sacerdotes se amen unos a otros y den ejemplo al resto de miembros parroquiales.

La reunión concluyó con la comida de fraternidad en una conocido restaurante oriental de la ciudad, cuyos dueños son católicos.

 

Recopilación de las propuestas para avanzar en el estudio del clero

La Vicaría del clero organizó el pasado lunes 25 de noviembre una jornada sacerdotal en la que se recopilaron las propuestas de los sacerdotes acerca de la dimensión humana del presbítero. Éstas se han trabajado a nivel personal y en grupo durante los meses precedentes y se enmarcan dentro de la reflexión sobre el estado del clero en la Diócesis. El sacerdote valenciano  Miguel Navarro fue el encargado de dirigir la reflexión a partir de una ponencia en la que trató el modo concreto de vida del sacerdote, sobre la virtud de la pobreza y la afectividad.

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