DOMUND 2020. “Disponibilidad, gratuidad y permeabilidad, son las características del misionero”

Salvador Prades, Delegado diocesano de Misiones

Este domingo, 18 de octubre, es el DOMUND, una jornada especial para sostener y orar por las misiones y los misioneros. Pero no se trata de un solo día. Todo el mes de octubre es mes misionero, y toda la Iglesia es siempre iglesia en misión, como a menudo nos recuerda el Papa Francisco. Desde esta perspectiva amplia, Salvador Prades, delegado diocesano de Misiones, reflexiona sobre la disponibilidad, la generosidad y la permeabilidad de los que se consagran al anuncio de la Buena Noticia y el desarrollo de los hermanos de las tierras de misión.

– ¿Cómo se presenta la celebración del Domund este año?

– El mes de octubre es el mes misionero por excelencia y desde las Obras Misionales Pontificias (OMP) se nos insiste mucho de que no se reduzca al día del Domund con la colecta y oraciones en la Misa, por muy importante que sea. Sino que a lo largo de estas semanas debemos tener presentes en nuestra oración, celebraciones y encuentros a los misionero. Pidamos por ellos, para que vivan la disponibilidad de la que habla el lema de la campaña de este año: “Aquí estoy, mándame” (Is 6,8). Y pidamos también para que los territorios de misión sean la tierra buena y fecunda que acoja la Palabra de Dios y de una buena cosecha.

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EL REPORTAJE DEL DOMINGO: Octubre, mes misionero

Un año más nos disponemos a celebrar el Domund, la Jornada Mundial de las Misiones. Convocada por el Papa, es un día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y organiza una colecta para colaborar con ellos. Se celebra sin interrupción desde 1926 en todo el mundo, siempre el penúltimo domingo de octubre, el mes de las misiones.

Este año, la coronación del Mes Misionero será el próximo domingo, 18 de octubre, Jornada que lleva por lema “Aquí estoy, envíame” (Is. 6,8). La misión tiene, desde su origen, la dinámica del envío. El Padre envía al Hijo y al Espíritu Santo, y Jesús envía a sus discípulos a anunciar el Evangelio a todas las gentes.

Toda la historia de la Iglesia se ha tejido con envíos de misioneros que, desde sus comunidades de origen, han salido a anunciar a Cristo con obras y palabras, formando nuevas comunidades. A través de ellos, la Iglesia puede presentar la Buena Noticia en todo el mundo y estar con los que más sufren, también durante estos tiempos de pandemia.

“La Iglesia continúa la misión de Jesús en la historia y nos envía por doquier para que, a través de nuestro testimonio de fe y el anuncio del Evangelio, Dios siga manifestando su amor y pueda tocar y transformar corazones, mentes, cuerpos, sociedades y culturas, en todo lugar y tiempo”.

(Mensaje del Papa Francisco para la Jornada)

OMP y los Territorios de Misión:

El DOmingoMUNDial de las misiones está organizado por Obras Misionales Pontificias (OMP), el instrumento oficial de la Iglesia que se encarga del sostenimiento de los Territorios de Misión. Es la red mundial que, en nombre del Papa, sostiene la misión y a las jóvenes iglesias con la oración y la caridad. Son el instrumento que tiene la Iglesia para hacernos conscientes a todos los bautizados de que todos somos misioneros.

Los Territorios de Misión, son aquellas zonas del mundo donde la misión de la Iglesia se encuentra con serias dificultades para seguir adelante por falta de medios personales y económicos:

  • Hay 1.115 Territorios de Misión.
  • Representan un tercio de las diócesis del mundo.
  • Casi la mitad de la población mundial vive en los Territorios de Misión (44,82%).
  • En las misiones se celebra uno de cada tres bautismos del mundo.
  • Un sacerdote en un Territorio de Misión atiende a más del doble de habitantes que otro sacerdote de la Iglesia Universal.
  • La Iglesia tiene una gran capilaridad: llega a las aldeas más remotas.
  • Más de la mitad de las escuelas de la Iglesia Católica están en las misiones: allí hay 119.200 escuelas.
  • El 26% del trabajo social de la Iglesia universal se desarrolla en los Territorios de Misión: allí hay 26.898 instituciones sociales (hospitales, orfanatos, residencias de ancianos…).
  • En los últimos 30 años, la Iglesia ha abierto de media 2 instituciones sociales y 6 instituciones educativas al día en las misiones.

“Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvación del pecado y la muerte, su liberación del mal”.

(Mensaje del Papa Francisco para la Jornada)

Misioneros en tiempos de coronavirus

Sabiendo que son muchos más, desde aquí queremos recordar a aquellos misioneros que pertenecen o tienen relación con nuestra diócesis, y de los que nos hemos hecho eco, sobre todo durante el confinamiento, para dar a conocer su situación y para que nos dieran una palabra de luz y de esperanza desde la fe. Han sido:

Luisa Herrera, misionera en Israel; Álex Díaz, sacerdote misionero en India; Magdalena Vicent, misionera en Japón; Lucas Blanch, sacerdote en Colombia; María Castell, misionera en Estonia; Constancia Silvestre, misionera en Burkina Faso; Mons. D. Luis Capilla, en Suiza; la familia Tortosa Rubert, misioneros en Hungría; y la familia Rubio Millán, misioneros en Ucrania.

También nos gustaría recordar a José Miguel Celma, misionero en Indonesia, Chile, Argentina y Uruguay, fallecido el mes pasado a causa del Covid-19.

¿Qué tienen todos ellos en común?, una llamada de Dios, a la que todos respondieron: “Aquí estoy, envíame”.

Que el Covid-19 no frene tu donativo

El Domund se enfrenta este año a una situación difícil por la pandemia, y desde Obras Misionales Pontificias se anima a que la situación sanitaria no obstaculice el donativo de aquellos que quieran participar en la misión de la Iglesia. Se puede colaborar de muchas formas:

  • Por Bizum: 00500
  • Por transferencia: Destinatario. Obras Misionales Pontificias – ES32 0049 5117 2821 1009 4950
  • Por teléfono: 91 590 00 41 (9:00 – 14:00 h.)
  • Por la web domund.es: Tarjeta de crédito y Paypal

“La celebración del Domund significa reafirmar cómo la oración, la reflexión y la ayuda material de sus ofrendas son oportunidades para participar activamente en la misión de Jesús en su Iglesia”.

(Mensaje del Papa Francisco para la Jornada)

Lee AQUÍ el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones 2020

Misioneros, testigos del Amor de Dios

Queridos diocesanos:

Nos disponemos a celebrar el próximo domingo, 18 de octubre, la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund, bajo el lema “Aquí estoy, mándame” (Is 6,8). Este año, marcado por el dolor, el temor y la incertidumbre que en todo el mundo está causando la pandemia de la Covid-19, el camino misionero queda iluminado por la frase del lema, tomada del relato de la vocación del profeta Isaías. Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: “¿A quién enviaré?” (ibíd.). Esta llamada viene del corazón de Dios, de su Amor misericordioso que interpela a nuestra Iglesia y a cada bautizado personalmente. Dios nos invita a ser misioneros de su Amor, mostrado y ofrecido en Jesucristo. Jesús nos llama especialmente en esta situación a salir de nosotros mismos por amor a Dios y al prójimo para compartir, servir e interceder.

“En el sacrificio de la cruz, -escribe el Papa en su Mensaje- donde se cumple la misión de Jesús, Dios revela que su amor es para todos y cada uno de nosotros. Y nos pide nuestra disponibilidad personal para ser enviados, porque Él es Amor en un movimiento perenne de misión, siempre saliendo de sí mismo para dar vida. Por amor a los hombres, Dios Padre envió a su Hijo Jesús (cf. Jn 3,16). Jesús es el Misionero del Padre: su Persona y su obra están en total obediencia a la voluntad del Padre (cf. Jn 4,34; 6,38; 8,12-30; Hb 10,5-10). A su vez, Jesús, crucificado y resucitado por nosotros, nos atrae en su movimiento de amor; con su propio Espíritu, que anima a la Iglesia, nos hace discípulos de Cristo y nos envía en misión al mundo y a todos los pueblos”.

Jesucristo mismo es la encarnación, revelación y realización más perfecta del amor de Dios en la historia humana. Quien se encuentra personalmente con Cristo resucitado, vivo y presente, escucha su pregunta y acoge su propuesta a compartir su misión de llevar el amor de Dios a todos los hombres y mujeres; el misionero sabe que Jesús “camina con él, habla con él, respira con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera” (Francisco, EG 266).

El misionero sale de sí mismo para ir al encuentro de todos, especialmente de los más pobres, enfermos y necesitados, y mostrarles con palabras y obras a Dios, que es compasivo y misericordioso, cercano y providente. Con su vida entregada al Señor, el misionero sirve a los hombres y les revela la alegría que produce ser y saberse amados por Dios. Por medio de los misioneros, la cercanía y el amor de Dios alcanzan a cada persona allá donde se encuentra. El amor es la identidad de Dios que ofrece y da a todo aquel que lo acoge amor, perdón, reconciliación, luz, vida, esperanza y salvación. El amor es también la identidad de la Iglesia, hogar donde cada persona puede y debe sentirse acogida, amada y alentada a vivir desde el amor de Dios manifestado en Cristo; y es también la identidad del misionero, que acompaña a las personas, compartiendo su día a día en sus alegrías y en sus penas.

La misión nace de un amor apasionado por Jesús y que se convierte en un amor apasionado por todo hombre y mujer. Quien contempla a Jesús crucificado, reconoce todo el amor, que nace del corazón traspasado de Cristo, y que está destinado a la humanidad entera. El misionero descubre que Jesús le quiere tomar como instrumento para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero.

El día del Domund es una ocasión privilegiada para que todos los integrantes del Pueblo de Dios tomemos conciencia de la permanente validez y la urgencia del mandato misionero de Jesús: “Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio a toda creatura”. Un mandato y un envío que valen para todos los cristianos. La Iglesia, toda comunidad cristiana y todos los cristianos hemos sido convocados para ser enviados, para salir al mundo y ser testigos con obras y palabras de la Buena Noticia del Amor de Dios.

Esta Jornada debe servir también para renovar nuestro recuerdo agradecido por los misioneros, para orar por ellos y ofrecerles nuestra ayuda generosa: los misioneros, siguiendo la llamada del Señor, lo han dejado todo y entregan su vida para que la Buena Nueva del Amor de Dios resuene en todos los continentes. Son muchas y, en algunos casos extremas las carencias y necesidades materiales de los misioneros en el cumplimiento de su tarea evangelizadora y promotora del desarrollo integral de las personas, en especial de los más pobres. Seamos generosos en la colecta de este día. Sigamos rezando al Señor para que suscite en nuestra Iglesia nuevas vocaciones para la misión, entre nosotros y en los países llamados de misión: para que no falten nunca misioneros, testigos del Amor de Dios.

 

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Comienza el mes misionero: “Aquí estoy, envíame”

Desde octubre pasado, con la convocatoria por parte del Papa del Mes Misionero Extraordinario, se ha estimulado “la conversión misionera de muchas comunidades”. Así lo asegura Francisco en su mensaje para el Domund de este año. El lema del 2020, “Aquí estoy, envíame (Is 6,8)”, hace un llamamiento a la dimensión misionera de todo cristiano. En el contexto actual de pandemia, esta interpelación “se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida”, como se afirma en el mensaje pontificio.

20.10.01 – Lamina-de-colorear-Domund-2020

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Fallece Jose Miguel Celma, misionero claretiano hijo de Ares del Maestre

Ayer por la tarde, jueves 24 de septiembre, falleció en Madrid a causa del Covid-19 el misionero claretiano José Miguel Celma. Hijo de Ares del Maestre, el 3 de octubre hubiera cumplido 75. Dos días antes de que se decretara el confinamiento, visitó la Delegación Diocesana de Misiones para avisar de que ya regresaba de misiones. Ejerció su labor misionera en Indonesia, Chile, Argentina y Uruguay.

Su cuenta de facebook se está llenando desde ayer de numerosos mensajes de reconocimiento y pésame. Revisando las fotos publicadas, se ve un hombre cercano, de eterna sonrisa, de cercanía y de celo por anunciar el Evangelio. Recibió la ordenación sacerdotal en 1971 y desde 1992 ejerció su ministerio en tierras de misión. Una parte importante de su actividad fue dar a conocer la Palabra de Dios, sobre la que impartió numerosos cursos y conferencias.

José Miguel Celma, en la Delegación Diocesana de Misiones, en una de sus últimas visitas.

En el taller de costura misionera de Nules se habla suajili

Mimi indimi Uzima. La media docena de mujeres que participan en el taller de costura misionera de la parroquia de San Bartolomé y San Jaime de Nules, saben bien qué significa esta leyenda bordada en un mantel de altar. Es suajili, la lengua que se habla en Tanzania, Kenia y Congo. Su traducción reza: “Yo soy el Pan”. Las palabras las consiguieron a través del párroco, Manuel Agorreta, que estuvo en África. Como cada final de curso desde hace cerca de 20 años, han aportado a la Delegación de Misiones su trabajo para dotar de ajuar litúrgico a los misioneros.

Las integrantes del taller se encuentran normalmente cada martes por la tarde para coser y bordar. Este curso, como para todos, ha sido peculiar, pero desde casa la actividad no ha parado, como asegura Carmen Navarro. El resultado de tanto empeño han sido una casulla y estola de color rojo, más de 40 juegos de purificadores, y seis manteles de altar, entre ellos, el de la frase en suajili.

#AhoraMásQueNunca: La delegación de Misiones se suma a la campaña del Papa para ayudar a la Iglesia misionera

El Papa Francisco ha querido estar cerca de los que más sufren las consecuencias de la pandemia del coronavirus, en los países más pobres, por lo que ha abierto un Fondo de Emergencia internacional a través de Obras Misionales Pontificias (OMP) con el objetivo de sostener la importantísima labor que realiza la Iglesia a través de los misioneros.

El Papa fue el primero en colaborar con esta campaña, que lleva por nombre “#AhoraMásQueNunca, Yo estoy con los misioneros”, para lo que ha aportado 750.000 $, y con la que se pretende llegar a cada una de las parroquias de los 1.111 Territorios en Misión.

Según José María Calderón, director de OMP España, “desgraciadamente la situación causada en España por el Covid-19 es terrible, en todos los aspectos, de muertos, de contagiados, de personal sanitario enfermo, de falta de material y de medios para trabajar con una cierta seguridad…”.

Pero la pandemia avanza en “países de África, Asia, Oceanía y América, que cuentan con muchos menos medios que nosotros, y en algunos sitios tienen unas graves dificultades para poder vivir el confinamiento, la disciplina a la hora de las relaciones, ¡la forma de vivir los duelos y los entierros! Por eso, los misioneros ya nos están dando la voz de alarma… ¡van a necesitar mucha oración y muchas ayudas por nuestra parte!”.

En estos territorios, la Iglesia hace un enorme trabajo de evangelización y promoción humana. De hecho, sostiene a 26.898 instituciones sociales (hospitales, dispensarios, residencias de ancianos, orfanatos…), y 119.200 escuelas. En los últimos 30 años, la Iglesia ha abierto en misiones una media de 2 instituciones sociales y 6 escuelas al día.

Todo este trabajo necesita apoyo económico, y lo recibe de forma habitual a través de Obras Misionales Pontificias, mediante campañas como el Domund. Pero en estas circunstancias que estamos viviendo hay peticiones de ayuda extraordinarias, y el Santo Padre ha pedido a los fieles y a las entidades de la Iglesia que tienen la posibilidad y lo desean, que contribuyan a este Fondo de Emergencia a través de las Obras Misionales Pontificias de cada país.

 Delegación diocesana de Misiones

La delegación diocesana de Misiones de Segorbe-Castellón se ha sumado a esta campaña con una aportación de 2000 €. El delegado diocesano, Salvador Prades, ha explicado que “aunque la incidencia de la pandemia no haya sido la misma aquí que en África, por ejemplo, es importante que no nos olvidemos de estos países, sobre todo porque, debido a las limitaciones económicas y a los sistemas sanitarios, este tipo de crisis se agravan en gran medida”. También es importante, añade, “que tengamos en cuenta la gran labor que realizan nuestros misioneros, siempre en primera línea, y a la que se añaden las complicaciones derivadas de la crisis del Covid-19”.

Cabe recordar que durante estos meses, la delegación ha ido enviando una ayuda a diferentes lugares de misión para colaborar con aquellas parroquias, proyectos, personas y familias más desfavorecidas y que peor lo están pasando en estos momentos. Así, a día de hoy ya se ha enviado un total de 9.000 € entre once Territorios en Misión en los que están varios misioneros de la diócesis.

 Mascarillas, símbolo de apoyo

Gema García pertenece a la comunidad de Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios y es misionera en Togo. Ella se ha unido a esta iniciativa del Papa con el objetivo de visibilizar la labor que realizan los misioneros con los más pobres del planeta ante esta situación de pandemia.

Para ello se hizo con unas mascarillas fabricadas en un taller de Togo, que luego fueron enviadas a España. Ahora están sirviendo para mostrar la realidad de la misión en estos momentos de crisis sanitaria y social.

Lucas Blanch, sacerdote misionero en Colombia: “La fe en este tiempo no puede ir desligada de la caridad para con los necesitados”

Lucas Blanch Queral es de Castellón, tiene 36 años y nació en el seno de una familia cristiana, es el cuarto de ocho hermanos. Cuenta que “como fruto de la fe de mis padres, y de vivir la fe en la parroquia de la Santísima Trinidad un camino de iniciación cristiana a través del Camino Neocatecumenal, a los 22 años partí para Colombia”, donde se ha formado como sacerdote en el Seminario Redemptoris Mater de Bogotá.

Fue ordenado el 12 de noviembre de 2016, y actualmente está de administrador parroquial en la parroquia de Santa Teresa de los Andes, en un sector pobre de la ciudad llamado Ciudad Bolívar, trabajando también como capellán del colegio Instituto Tecnológico del Sur, ubicado en el barrio de El Carmen. Lleva, como misionero, más de 14 años en Colombia “y por gracia de Dios y el amor que me ha dado a este hermoso país, también soy colombiano”.

¿Cómo vives las noticias que te llegan desde España?

Desde Colombia tenemos la mirada puesta en Europa y en España, pues en esta situación de pandemia que vivimos, a Colombia ha llegado más tarde que a Europa, y tratamos, como país, de evitar el nivel de contagio que se ha dado allí.

Desde aquí hemos contemplado con gran dolor las noticias de contagios y muertes que han asolado España, comprendiendo que Dios, que permite que esto suceda, nos llama a conversión y a poner nuestros ojos fijos en Él. Para mí, en particular, no ha sido fácil escuchar estas noticias sabiendo que toda mi familia está allí, y que el temor de que mis padres se pudieran contagiar ha sido grande. Pero el Señor también me ha confortado y me ha dado mucha paz.

¿Cuál es la situación actual en Colombia?

A principios del mes de abril, con pocos más de 100 contagiados de Covid-19, el Estado colombiano promulgó la cuarentena obligatoria, y desde ese momento toda actividad pública quedó suspendida, incluido el culto religioso en los templos. Desde entonces y hasta el día de hoy nuestras parroquias están cerradas. El número de contagios ha ido, pese a las medidas de aislamiento, aumentando. Hoy, 12 de junio, el reporte en Colombia es el siguiente, según los datos oficiales:

  • 45.212 casos confirmados
  • 1.488 fallecidos
  • 17.790 recuperados
  • 458.324 muestras procesadas
  • La enfermedad se ha extendido en los 32 departamentos del país y en el Distrito capital de Bogotá, siendo éste último el lugar de mayor número de contagios.

La problemática en el país por la toma de medidas de aislamiento ha derivado en la crisis económica de tantas familias que vivían al día con sus trabajos, especialmente en los barrios ubicados al sur de la ciudad, donde los sectores son más pobres. Desde entonces hemos transcurrido los días viviendo en aislamiento en nuestros hogares, y hasta hace pocos días hemos pasado del aislamiento a una cuarentena donde ya se han retomado algunas actividades laborales, aunque sectores enteros de la ciudad de Bogotá siguen en aislamiento absoluto a causa del aumento de los contagios en ellos.

¿Cómo estás viviendo tu fe durante este tiempo?

Dios, a través de esta situación, saca también lo mejor de las personas. La fe en este tiempo no puede ir desligada de la caridad. Yo he experimentado más que nunca en mi vida y en mi ministerio que la caridad para con los necesitados es una oración agradable a Dios.

Por un lado, en la parroquia hemos estado celebrando la liturgia de la Iglesia a través de los medios virtuales para poder llegar a las familias en sus hogares. También hemos orientado a las familias a poder realizar liturgias domésticas, y hemos animado al rezo de Rosario.

Además, hemos invitado a los fieles a que escuchasen la voz del Santo Padre, el Papa Francisco, y a nuestro pastor, el Cardenal Rubén Salazar Gómez, que en estos días ha entregado la diócesis a un nuevo arzobispo, Monseñor Luis José Rueda Aparicio, que el 11 de junio tomará posesión.

Por último, con la entrega de alimentos, cada semana desde el inicio de la cuarentena, hemos ido apoyando cada vez más a un número mayor de familias que lo están pasando verdaderamente mal. Aquí hemos podido sostener las ayudas gracias a donaciones llegadas desde España, desde la delegación de Misiones de la diócesis de Segorbe-Castellón, desde la parroquia de la Santísima Trinidad de Castellón, y desde la Basílica de la Mare de Déu del Lledó. Ahora, a través de la policía nacional colombiana y de la alcaldía, hemos incrementado aún más el número de familias auxiliadas. El pasado jueves, 4 de junio, por ejemplo, pudimos hacer una entrega de alimentos a 450 familias del sector de la parroquia.

 ¿Cómo está viviendo esta situación la Iglesia colombiana?

La Iglesia colombiana está preocupada de la fe de los fieles que no pueden asistir al culto en los templos parroquiales, pero somos conscientes como Iglesia de que Dios se sirve de este acontecimiento para valorar aquello que antes teníamos y no apreciábamos: el podernos reunir en asamblea para la oración en nuestras parroquias. Ahora muchas personas queriendo reunirse en los templos parroquiales a orar no lo pueden hacer, queriendo participar de la Eucaristía y comulgar no es posible aún. Jamás habíamos vivido algo así, pero el pueblo colombiano siempre se ha caracterizado por su fe en el Dios Altísimo y con la tradición del rezo de las novenas, característico de los colombianos, y del Rosario, nuestras casas se han convertido más que nunca en lugar de oración.

¿Un mensaje de esperanza?

Las tristezas y angustias, las esperanzas y las alegrías de los hombres son también las de los cristianos (Gaudium et Spes). Por eso los cristianos tenemos la misión, en medio de esta pandemia, de irradiar con nuestra esperanza en la Vida Eterna y de que Dios es nuestra riqueza, a tantas personas que viven desconsoladas y desesperanzadas. Animamos a los cristianos más que nunca a no esconder nuestro tesoro e irradiarlo.

¡Que Dios los bendiga a todos!

Magdalena Vicent, misionera diocesana en Japón: “para salir de esta situación se necesita mucha oración”

Magdalena Vicent tiene 84 años y es de Burriana. Pertenece, desde 1955, a la Congregación de las Misioneras de Cristo Jesús, comunidad que nació junto al Castillo de San Francisco Javier (Navarra) en 1944.

Fue destinada a Japón, país al que llega el 25 de diciembre de 1965, concretamente a la ciudad de Onoda, provincia de Yamaguchi, zona evangelizada por San Francisco Javier, y en la que durante 40 años ha desarrollado su misión en el colegio de segunda enseñanza y en la cooperación con la Iglesia local y diocesana.  Aunque la hermana explica que “he colaborado con lo que Dios me ha ido poniendo delante durante la misión, como acompañar a emigrantes o visitar a los presos”.

Al llegar la jubilación fue destinada a la ciudad de Nagareyama , provincia de Chiba, aunque la parroquia está en un pueblo cercano llamado Toyoshiki, lugar en el que se encuentra desarrollando una importante misión de pastoral con los fieles y con aquellas personas que desean acercarse a la Iglesia para conocer a Jesucristo.

¿Cómo vives las noticias que te llegan desde España?

Una se alegra de que bajen el número de afectados y de muertes, y junto a ello se desea que todo se convierta en Bien, pero el panorama no lo veo muy optimista…  Se percibe ambiente de tensión, no hay unión para poder salir de verdad cuanto antes de esta situación, sintiéndonos un solo pueblo, con hermandad y ayuda mutua, aunque seguro que sí que hay muchos que desean y viven esta realidad.

Veo que para conseguirlo ¡se necesita MUCHA ORACIÓN!, ya que solo Dios puede cambiar los corazones, empezando por los nuestros…

Leí un artículo que me gustó mucho y lo conecté con lo que el Papa Francisco ha repetido varias veces sobre el dicho español: Dios perdona siempre, los hombres unas veces sí y otras no, pero la Naturaleza no perdona nunca. Pienso que tendríamos que amarla y cuidarla más.

¿Cómo es la situación actual en Japón?

Aquí los números a todos los niveles son bajos, pero también estamos como todo el mundo, confinados, aunque el modo de aplicarlo o de vivirlo no es como en España. En primer lugar no está permitido “la prohibición” de salir de casa, por ejemplo, y se recomienda no salir, o salir lo menos posible y siempre con mascarillas, no hay multas ni castigos…

Para hacer cumplir las prescripciones se adopta el llamamiento a ser conscientes y a la responsabilidad. Se intensifica y se insiste diariamente a través de todos los medios de comunicación, con altavoces de los ayuntamientos etc… a ser solidarios, a cooperar en guardar lo prescrito por las autoridades, se puede decir que están trabajando intensamente por el bien común, capaces también de pedir perdón. Es un tiempo de paciencia, pensando que es algo que compete a todos…, para salir cuanto antes de esta terrible y anormal situación. Con todo, hay quien se salta las reglas, con los consecuentes resultados negativos.

¿Cómo está viviendo esta situación la Iglesia japonesa?

Aquí las iglesias no están cerradas, pero no hay Eucaristías, ni reuniones, ni actividades parroquiales… Esto ha hecho que, aquí en Tokyo, el Sr. Arzobispo recomendase a los fieles vivir la Eucaristía a través de Internet.

¿Cómo estás viviendo tu fe durante este tiempo?, ¿cómo estás viviendo este tiempo pascual?

Me siento en paz, con confianza, ya que estamos en las mejores manos. Dios siempre saca Bien de todo, y su Amor nunca puede fallar, ahora tampoco, y como Él y con Él, deseando un mundo más unido, más hermano. Esta experiencia tan única, tan universal, no puede quedar en balde, nadie puede quedarse impasible ante ello. Estoy segura de que Dios hará vibrar los corazones de todos para poder tener un mundo distinto, un mundo mejor en el que vivamos más felices, Dios nos lo quiere dar… Esta es la Gran Esperanza llena de Confianza.