“Es momento que cada uno se plantee su papel ante el reto de la educación”

Fase diocesana del Congreso de Educación

Mons. Casimiro López Llorente, acompañado por el Cardenal Arzobispo de Valencia, D. Antonio Cañizares, ha presidido este sábado la fase diocesana del Congreso Interdiocesano de Educación que se celebrará en octubre en la capital del Turia. Bajo el lema “La educación: un reto para la familia, la Iglesia y la sociedad”, se ha expuesto un modelo educativo que no se limita a la formación utilitarista, sino que busca “enseñar el arte de vivir como personas”. El Obispo ha concluido el acto asegurando que “es momento que cada uno se plantee el papel que debe jugar ante el reto de la educación”.

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La Pascua del Enfermo

Queridos diocesanos:

 

Este VI Domingo de Pascua, la Iglesia en España y nuestra Iglesia diocesana celebra la Pascua del Enfermo. El Señor Resucitado nos llama a atender a los enfermos, pero también a responder a los desafíos actuales de la salud. El Papa Francisco alerta sobre las consecuencias para la salud, generadas por las agresiones al medio ambiente, la falta de una ética ecológica integral, en cuyo centro debe estar la persona, y la falta de atención a los riesgos medioambientales. Consecuencias que se convierten en enfermedades y sufrimiento, especialmente para los más pobres (cf. LS.20,21,29,183).

Hemos de redoblar nuestro compromiso con el cuidado de la creación, con el medio ambiente y con la dignidad de la persona humana. El dolor y la enfermedad, sin embargo, formarán siempre parte del misterio del hombre en la tierra; son propios de nuestra condición humana, finita y limitada. Es justo luchar contra la enfermedad, porque la salud es un don de Dios. Es obligado trabajar contra la degradación medioambiental, provocada por el ser humano, y causa de muchas enfermedades. Pero es muy importante también saber ver el plan de Dios cuando el sufrimiento y la enfermedad llaman a nuestra puerta. Y es propio del cristiano dirigirse a Dios en la enfermedad para pedirle la salud del cuerpo y del espíritu, y no dejar nunca de esperar en la vida eterna, inmortal y gloriosa, cuyo camino ha abierto Jesús, con su muerte y resurrección, y que ha prometido a los que creen y confían en Él.

La clave para leer nuestra propia existencia, especialmente en la enfermedad, es la cruz y la resurrección del Señor. Jesús, el Hijo de Dios, acogió nuestra finitud y debilidad humanas, asumiéndolas sobre si en el misterio de la cruz y haciendo de ellas camino de resurrección. Desde entonces, el sufrimiento tiene una posibilidad de sentido. Desde hace dos mil años, la cruz brilla como suprema manifestación del amor que Dios siente por nosotros y nunca nos abandona: Dios acoge la entrega de su Hijo en la Cruz por amor a la toda la humanidad y lo resucita a la Vida gloriosa de Dios. Quien sabe acoger la cruz en su vida y se entrega a Dios como Jesús, experimenta cómo el dolor, iluminado por la fe, se transforma en fuente de gracia, de esperanza y de salvación.

Ante las preguntas más profundas y personales del ser humano, como preguntas por el sentido de la vida, de la enfermedad y del futuro más allá de la muerte, ¿podemos confiar en algo o en alguien? La Pascua del Enfermo nos invita a mirar a Cristo. “De la paradoja de la cruz brota la respuesta a nuestros interrogantes más inquietantes. Cristo sufre por nosotros: toma sobre sí el sufrimiento de todos y lo redime. Cristo sufre con nosotros, dándonos la posibilidad de compartir con El nuestros padecimientos. Unido al sufrimiento de Cristo, el sufrimiento humano se transforma en medio de salvación. El dolor y la muerte, si son acogidos con fe, se convierten en puerta para entrar en el misterio del sufrimiento redentor del Señor. Un sufrimiento que no puede quitar la paz y la felicidad, porque está iluminado por el fulgor de la resurrección” (San Juan Pablo II).      Dirijamos nuestra mirada a Jesucristo. Nuestra alegría pascual se basa en el amor infinito que Dios Padre nos muestra y nos comunica en la cruz y resurrección de su Hijo; un amor que quiere transformar y renovar nuestras vidas, para caminar según el plan de Dios creador y salvador, que nos ha confía el cuidado de la creación, y nos llama a participar de su propia vida; un amor que quiere iluminar nuestra existencia, también en el dolor, en la enfermedad y en la muerte. Sólo en Jesucristo encuentra reposo nuestro corazón inquieto y turbado. El es la verdadera paz que nada ni nadie pueden ofrecer.

La Pascua del Enfermo nos invita a acoger la presencia sanadora de Cristo en su Iglesia para que llegue a todos y, en especial, a los más pobres y necesitados. Así lo entienden las Hijas de la Caridad, que celebran este año el IV Centenario de su fundación:  ellas están presentes desde hace años en nuestra Diócesis en el campo de la salud, de la enseñanza y de la caridad. Siguiendo el carisma de Vicente de Paul y Luisa de Marillac quieren servir a Jesucristo en la persona de los pobres, marginados y enfermos con espíritu de humildad, sencillez y caridad. Les felicitamos y les encomendamos a la protección de María, la Virgen de la Medalla Milagrosa. Bajo su protección ponemos también a todos los enfermos, a sus familias y a sus cuidadores.

Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón.

Consagración del Carmen del Grao de Burriana al Corazón Inmaculado

En la fiesta de la Virgen de Fátima, 60 adultos y 200 niños de la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen del Grao de Burriana se consagraron al Inmaculado Corazón de María. Se han estado preparando desde octubre pasado con un equipo de los Heraldos del Evangelio que mensualmente organizaba una jornada catequética. El párroco, D. Antonio Losas, esperaba que esta iniciativa ayude a fundamentar la vida de la comunidad parroquial en los pilares de la Eucaristía y la Virgen. Y el resultado es que los adultos se seguirán encontrando para orar y renovar su consagración.

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Cáritas reactiva el Servicio de Apoyo Jurídico

Cáritas Diocesana activa una etapa en su Servicio de Apoyo Jurídico: acercar el asesoramiento jurídico a las personas en el territorio, de forma más próxima a la comunidad parroquial, junto a los Equipos de Cáritas en la Diócesis. Según su responsable, Cristina Sales Caraquitena, se trata de “hacer visible de forma próxima nuestra opción por la promoción de la persona y facilitarle el acceso a los derechos”. Con ese objetivo, se invita a profesionales en el campo del Derecho o personas sensibilizadas en la materia que se sientan llamados a colaborar informando y prestando ayuda a las personas que son atendidas en las Parroquias demandando apoyo en temas jurídicos”.

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El Obispo llama a la humildad, al servicio y la Eucaristía, como San Pascual Bailón

La Diócesis celebra la fiesta su patrón en Villarreal

Ayer, 17 de mayo, la Diócesis de Segorbe-Castellón celebró la fiesta de su patrón, San Pascual Bailón que, además, lo es también de la ciudad de Villarreal, en cuya Basílica se celebró la Santa Misa para honrar al santo que este año cumple su primer centenario como patrón.

El Obispo, Mons. Casimiro López, aprovechó la fiesta para hablarle a todos los allí presentes sobre las tres características fundamentales de San Pascual: “la humildad, el servicio y la Eucaristía”. Así, animó a todos a vivir en la verdad de uno mismo, ya que “la persona humilde y sencilla busca a Dios y esto es el camino hacia la felicidad plena”.

Casimiro López invitó a hacer una reflexión sobre la fe en las familias, en el entorno más cercano y hasta en las cofradías, y lanzó una pregunta a todos los ciudadanos: “¿Cómo es vuestra fe en la Eucaristía?”, ya que, como afirmó el Obispo, “las misas dominicales están vacías”. El Obispo invitó a valorar este acontecimiento, también como Cuerpo de Cristo, y dio las gracias a todos los que se unieron, durante estos últimos días, con actos de desagravio por la profanación en la parroquia de Teresa.

“Celebramos con fe verdadera y confiémonos a San Pascual”, concluía el D. Casimiro, “siempre por intercesión de la Virgen María, nuestra Madre”.

La Vigilia Mariana reúne a decenas de jóvenes

El pasado viernes, 12 de mayo, la Delegación de Infancia y Juventud organizó para los jóvenes, como es ya una tradición, la Vigilia diocesana que se celebra  como cada año en el mes de mayo, treinta y un días cuya principal protagonista para la Iglesia católica es la Virgen María. Esta vez, bajo el título: “¡María, mujer de fe, Estrella de la Nueva Evangelización!”.

La Asociación Scouts de Europa es la que preparó esta Vigilia desde la Delegación de Juventud, a la que acudieron cientos de jóvenes de todas las parroquias de la Diócesis de Segorbe-Castellón.

Durante la Vigilia, el Obispo impuso el escapulario de la Virgen, “como un gesto de que Ella es nuestra Madre y nos protege y acompaña en nuestro día a día”, garantizó el delegado de Juventud, don José Miguel Sala.

La Delegación agradeció a todas las parroquias, sacerdotes y jóvenes en su implicación durante todo el año en las diferentes Vigilias, y de cara al curso que viene, se pondrán en marcha iniciativas que han llegado a la Delegación por parte de los jóvenes.

Oración ecuménica en el Stmo. Cristo del Carbonaire

La parroquia del Santísimo Cristo del Carbonaire, de la Vall d’Uixó, acogió el 13 de mayo una oración ecuménica en la que participaron fieles de la confesión Adventista de la Vall d’Uixó junto con un coro de Castellón. Esta iniciativa se repite desde hace varios años en el espíritu de la “Semana de Oración por la unidad de los cristianos”, que se celebra ocho días antes de la fiesta de la Conversión de San Pablo, el 25 de enero, y aspira a prolongarse en “relaciones de amistad y colaboración” entre cristianos.

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La Misa de desagravio de Teresa se convierte en una interpelación eucarística

Mons. Casimiro López Llorente ha presidido la Misa dominical en la parroquia de Ntra. Sra. de la Esperanza en Teresa, donde el martes pasado se profanó la eucaristía conservada en el sagrario. Ante una asamblea proveniente de diversas poblaciones de la Diócesis y hasta de Valencia, el Obispo ha insistido en la misa de desagravio en que “este momento doloroso sea también de reflexión, valoración e interpelación”. Y añadía: “Yo os digo católicos, que el Señor golpee nuestro corazón para que valoremos de verdad el don de la Eucaristía”.

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