Convocatoria de Órdenes al Diaconado Permanente

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE,

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

 

Por el presente y a tenor de la normativa eclesial anuncio que, D.m., el próximo 1 de febrero de 2020, a las 12:00 horas, deseo administrar en la S. I. Concatedral de Santa María en Castellón de la Plana el sagrado Orden del Diaconado Permanente a aquellos candidatos, que reúnan las condiciones establecidas en la normativa de la Iglesia, hayan cursado y superado satisfactoriamente los estudios eclesiásticos establecidos, se hayan preparado humana, comunitaria, espiritual y pastoralmente bajo la orientación de sus formadores y la autoridad del Obispo, y deseen libremente recibirlo.

 

Los aspirantes deberán dirigir al Sr. Rector del Seminario Diocesano Mater Dei, la correspondiente solicitud escrita, acompañada de la documentación establecida en cada caso, de conformidad con los cánones 1050 y 1051 del CIC, a fin de comenzar las consultas y, una vez realizadas las proclamas en las parroquias de origen y domicilio actual, otorgar, si procede, la autorización necesaria para que puedan recibir el sagrado Orden del Diaconado.

 

El Sr. Rector me presentará con la debida antelación a la citada fecha los informes recabados, y, una vez concluido el proceso informativo, trasladará a nuestra Cancillería toda la documentación correspondiente a los efectos pertinentes.

 

Publíquese este Decreto en el Boletín Oficial de este Obispado y envíese copia al Sr. Rector para su público conocimiento.

 

Dado en Castellón de la Plana, a veinticinco de noviembre del año del Señor de dos mil diecinueve.

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Por mandato de S. Excia. Rvdma.

Doy fe

 

Ángel E. Cumbicos Ortega

Canciller-Secretario General

La caridad, la iniciación cristiana y las familias centran la reunión de monseñor López Llorente con los sacerdotes del Arciprestazgo de Vila-real

Monseñor López Llorente se ha reunido este mediodía con los sacerdotes del Arciprestazgo nº 11 de Vila-real, en el marco de los encuentros que el obispo de Segorbe-Castellón está manteniendo con las distintas demarcaciones diocesanas desde que lo anunciará en el inicio de curso en el Seminario “Mater Dei”.

En esta ocasión, don Casimiro y todos los sacerdotes que pertenecen a dicho arciprestazgo han dialogado sobre temas tan diversos como la iniciación cristiana, un proceso que conviene comenzar con los niños de cinco años y que no se limita, por tanto, a la catequesis de primera Comunión o de Confirmación. En este sentido, el obispo de la Diócesis ha destacado el Oratorio de Niños como ejemplo de una buena iniciativa que se puede organizar en las parroquias.

Los asistentes también dialogaron con el pastor de Segorbe-Castellón sobre la necesidad de tratar apostólicamente a las familias que pertenezcan a cada parroquia como una de las maneras de recristianizar la sociedad. Asimismo, han hablado sobre la caridad y la necesidad de caminar juntos, que es lo que se busca con la sinodalidad, así como la importancia de que los sacerdotes se amen unos a otros y den ejemplo al resto de miembros parroquiales.

La reunión concluyó con la comida de fraternidad en una conocido restaurante oriental de la ciudad, cuyos dueños son católicos.

 

Recopilación de las propuestas para avanzar en el estudio del clero

La Vicaría del clero organizó el pasado lunes 25 de noviembre una jornada sacerdotal en la que se recopilaron las propuestas de los sacerdotes acerca de la dimensión humana del presbítero. Éstas se han trabajado a nivel personal y en grupo durante los meses precedentes y se enmarcan dentro de la reflexión sobre el estado del clero en la Diócesis. El sacerdote valenciano  Miguel Navarro fue el encargado de dirigir la reflexión a partir de una ponencia en la que trató el modo concreto de vida del sacerdote, sobre la virtud de la pobreza y la afectividad.

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Material para trabajar la caridad en parroquias y movimientos

La Vicaría de Pastoral ha editado un documento de trabajo para que grupos parroquiales y de movimientos puedan reflexionar sobre el objetivo diocesano del curso: la caridad. En años anteriores ya se habían formado numerosos equipos que profundizaban el tema pastoral del año. En esta ocasión se vuelve a presentar un material que “quiere ser un servicio para ayudar a la reflexión personal o en grupo”, según explica Miguel Abril, vicario de pastoral, en la introducción.

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Homilía de monseñor López Llorente en la Misa Exequial del Padre Ricardo García Cerdán

MISA EXEQUIAL POR EL P. RICARDO GARCÍA CERDÁN

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S.I. Concatedral de Sta. María – Castellón, 23 de noviembre de 2019
(Sab 3,1-9; Salm 121; 1 Jn 3,1-2; Mt 25, 31-46)

Amados hermanos y hermanas en el Señor:

1. El Señor nos ha convocado esta tarde para despedir cristianamente al P. Ricardo, vuestro hermano y familiar, a nuestro hermano en la fe, a un hermano en el sacerdocio, al padre de los más vulnerables y necesitados de Castellón y a un hijo adoptivo de esta Ciudad. Le despedimos con la celebración de la Eucaristía, en la que Ricardo encontró la fuente para su vida cristiana y sacerdotal y el motor para su caridad hecha vida y entrega por los transeúntes, mendigos y personas sin techo. Al celebrar el misterio pascual, la muerte y resurrección de Jesús, en la muerte a este mundo de nuestro hermano sacerdote, la Pascua de Cristo se hace más íntima y visible con la muerte de Ricardo, quien en las primeras horas de la tarde de ayer era llamado por el Padre del amor y de la misericordia a su presencia, a la edad de 89 años. Su muerte nos duele, pero la Eucaristía nos consuela y nos fortalece en la esperanza.

2. El P. Ricardo vio la luz de este mundo el día 4 de noviembre de 1930 en Forcall (Castellón), entonces Diócesis de Tortosa, como segundo hijo del matrimonio formado por José García Gálvez y Joaquina Cerdán Mestre. De este matrimonio nacieron otros 6 hijos: Josefina, Julián, Pilar (fallecida), Rosario, María Ángeles y Juan José (fallecido). Ricardo ingresó pronto en el Seminario de Tortosa donde cursó los estudios secundarios de latín y humanidades, ý de filosofía y teología; y en la Catedral de Tortosa fue ordenado presbítero el día 25 de octubre de 1953. Posteriormente se licenció en Derecho Canónico en la Universidad de Comillas y se diplomó en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid.

Durante su vida ministerial ejerció muy diversos cargos. Primero, en la Diócesis de Tortosa donde fue Coadjutor de Gandesa, Ecónomo de Bojar, Castell de Cabres y Coratxar y Coadjutor de Santa Bárbara; y, después, en nuestra diócesis de Segorbe- Castellón, como Coadjutor de la parroquia del Santo Ángel Custodio de Vall de Uxó, Vicario de Santa María de Castellón y Ecónomo de la parroquia de La Asunción de Benlloch.

Fue asimismo Secretario Particular de mis predecesores los Obispos, Mons. José Pont y Gol y D. José María Cases Deordal, Formador de la Sección de Filosofía del Seminario diocesano “Mater Dei”, Adscrito a la parroquia de la Santísima Trinidad y Consiliario del Colegio Diocesano de Consiliarios, Profesor de Religión en la Escuela de Turismo y en el Instituto Ribalta de Castellón. También fue miembro de la Comisión Diocesana de Vocaciones y Delegado Diocesano de la Mutual del Clero, Consiliario Diocesano de las mujeres de Acción Católica, Vicario Episcopal de la Zonas Palancia-Alto Mijares y Bajo Maestrazgo así como Vicario Episcopal de Formación Permanente del Clero. Siendo finalmente Párroco de San Juan Bautista de Río Seco y Vicedelegado para Cáritas y Marginados de Castellón, el 1 de mayo de 1984, puso en marcha el famoso comedor ‘P. Ricardo’, y posteriormente la Asociación Tra-Men-Sin (transeúntes, mendigos y gentes sin techo), de la que surgieron varias iniciativas: la Granja Sunamita para la acogida de transeúntes, el Centro “Viu-sin-al” para la recuperación de alcohólicos y drogodependientes, la Alquería como residencia para enfermos de SIDA, la Acogida personalizada, los Talleres artesanales, el Dispensario y guardería, el Ensayo de comunidad terapéutica, los Grupos de teatro como elemento integrador, el proyecto J.O.A.N de empleo juvenil y el Centro social Casal del bon amic. En 1987 se constituyó legalmente la Asociación OSIM, obra social de integración del marginado, que asumió todas las incitativas anteriores.

Si hoy recordamos al P. Ricardo –y así se le recordará siempre- es sobre todo por su obra caritativa y social. Él dejó sus responsabilidades en el gobierno de la Iglesia para dedicarse en cuerpo y alma a los más pobres y desfavorecidos. En su larga vida sacerdotal -66 años- el P. Ricardo ha ejercido su ministerio con generosidad y con total disponibilidad y entrega a la Iglesia y a los más necesitados. Sacerdote con alma caritativa, gozaba -y goza- de gran estima y afecto entre cuantos lo conocieron:
voluntarios, beneficiarios y tantas otras personas. Bien se puede afirmar que ha sido un sacerdote benemérito y ejemplar, que forma ya parte del patrimonio espiritual de nuestro presbiterio, de nuestra Iglesia diocesana y de nuestra Ciudad: es un don que se convierte en estímulo para quienes todavía peregrinamos hacia la casa del Padre.

Ricardo solía hablar de Eucaristía-Dos, para remarcar las dos vertientes de la celebración eucarística: “partiendo y compartiendo el pan eucarístico, y partiendo y repartiendo nuestro pan y nuestro tiempo con los necesitados”, dejó escrito. El P. Ricardo nos seguirá interpelando como Iglesia diocesana y como presbiterio para que nunca olvidemos que estamos llamados a ser una Iglesia pobre y servidora de los pobres. Y a éstos, los pobres, siempre los tendremos entre nosotros, nos dice Jesús. Oremos y trabajemos para que la obra del P. Ricardo continúe viva entre nosotros. En esta tarde damos gracias a Dios por su persona, por su ministerio sacerdotal, por su buen ejemplo, por su fidelidad al ministerio y por su obra caritativa y social. A la vez elevamos nuestra oración al Dios del amor y de la misericordia por nuestro hermano. Y lo hacemos a la luz de la Palabra que Dios nos ha ofrecido en esta Liturgia.

3. Ricardo encontró en el evangelio “el valor de eje, de motor, centrando o impulsando toda su acción”. Bien podemos decir que intentó vivir con radicalidad el evangelio que hemos proclamado. “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fue forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 35-36). El encuentro personal con Jesús en la meditación de este Evangelio y en la Eucaristía, le llevaba al encuentro con los transeúntes y migrantes, hambrientos y sedientos, con los sin techo, los descartados
y parados, y con tantos otros necesitados de pan, de consuelo, de rehabilitación, de trabajo, de cultura, de consuelo y de sentido para sus vidas. En todos ellos, él veía reflejado el rostro de su Señor Jesús, Ricardo veía al mismo Jesús que venía a su encuentro. Porque “cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 40).

Por ello esta tarde elevamos nuestra oración al Dios del amor y de la misericordia por nuestro hermano; y le pedimos que sea contado entre aquellos a los que Jesús dirá: “Venid vosotros, benditos de mi Padre: heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo” (Mt 25, 34).

4. La obra el P. Ricardo no ha estado exenta de dificultades, que él supo abordar con constancia y siempre con su confianza puesta en Dios, siguiendo la exhortación del libro de la Sabiduría. El autor sagrado alaba la confianza de los justos en Dios en las vicisitudes y en las pruebas de la vida y les exhorta a mantenerse fieles al amor de Dios: “Los que confían en Dios comprenderán la verdad; los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos” (Sab 3,1-9, 9). Quien acoge la llamada de Dios que viene a su encuentro en el necesitado, quien se pone al servicio del Señor y entrega su vida al ministerio eclesial y a los más pobres no está exento de pruebas y de dificultades, como lo ha experimentado el P. Ricardo. Pero vivir con la confianza puesta en Dios siguiendo a Cristo y entregando su vida a la llamada recibida, libera el corazón de toda pobreza y se sumerge en el hondón del amor fiel y eterno de Dios.

“Que no tiemble vuestro corazón -dice Jesús a los Apóstoles en la última Cena -. Creed en Dios y creed también en mi” (Jn 14,1). Nuestro corazón está siempre inquieto hasta que encuentra un asidero seguro; y, en estas palabras de Jesús, nuestro corazón encuentra la roca sólida donde afianzarse y reposar. Porque, quien se fía de Jesús, pone su confianza en Dios mismo.

El Salmo responsorial (121) y la segunda Lectura (1 Jn 3,1-2), proclamados en esta celebración, llenan nuestro corazón de la esperanza, a la que hemos sido llamados. El Salmista nos invita a imitar en espíritu a los peregrinos que ascendían a la ciudad santa y, después de un largo camino, llegaban llenos de alegría a sus puertas: “Qué alegría cuando me dijeron: ‘Vamos a la casa del Señor’. Ya están pisando nuestro pies tus umbrales Jerusalén!” (Sal 121,1-2). Oramos para que estas palabras hayan acompañado al P. Ricardo en su tránsito de esta vida la casa del Padre. Y, el Apóstol Juan, en su primera carta, expresa esta alegría esperanzada desde la certeza de ser hijos de Dios y a la espera de la plena manifestación de esta realidad: “ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. … Cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es” (1 Jn 3,2).

5. Hermanos y hermanas en el Señor. Con nuestra mirada de fe en Cristo resucitado y con esperanza cristiana, ofrezcamos esta Eucaristía por nuestro hermano Ricardo; él ya nos ha precedido en el encuentro definitivo con el Padre, en su último paso hacia la vida eterna. ¡Que el Padre le haga partícipe de su reino de vida eterna y de su gloria para siempre! Invoquemos la intercesión de la Bienaventurada Virgen María para que le acoja en la casa del Padre en la confiada esperanza de poder un día unirnos a él para gozar de la plenitud de la vida y de la paz de Dios. Amen.

+Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón

90 personas asisten a las Jornadas de Iniciación a la Oración de Niños Pequeños en el “Mater Dei”

El pasado fin de semana, del viernes 22 al domingo 24 de noviembre, se celebraron las Jornadas de Iniciación a la Oración de los Niños Pequeños, organizadas por la Delegación Diocesana de Catequesis en el Seminario “Mater Dei”, a las que asistieron 90 personas venidas de varios puntos de nuestra diócesis como Vila-real, Benicásim, Nules, Borriol, Burriana, Villar de Canes y la propia capital de la Plana, así como de las diócesis vecinas de Valencia (Buñol y Denia) y Tortosa (Benicarló). Leer más

Mónica Prieto: “La Iglesia realiza una labor más importante con los migrantes que la de muchos poderes públicos”

Mónica Prieto trabaja en la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, que nació para atender a los emigrantes españoles en Europa y que, con el transcurso de los años, ha abierto un departamento para atender a los migrantes que llegan a España, que es ahora uno de sus principales tareas. Mónica es socióloga y ha trabajado con niños y jóvenes migrantes no acompañados en casas de acogida, por lo que cuenta con una amplia experiencia en el trato con migrantes. Leer más

Lecturas y evangelio de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, rey del Universo, y homilía de Benedicto XVI

PRIMERA LECTURA. Samuel 5, 1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebrón y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: ‘Tú pastorearás mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel’».

Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel.

Salmo: Sal 121, 1bc-2. 4-5

R. Vamos alegres a la casa del Señor.

Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.

SEGUNDA LECTURA. Colosenses 1, 12-20

Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las
cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Aleluya Mc 11, 9. 10

R. Aleluya, aleluya, aleluya

¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David! R.

EVANGELIO. Lucas 23, 35-43

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a si mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

Había también por encima de él un letrero: «Éste es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

HOMILÍA DE BENEDICTO XVI

Queridos hermanos y hermanas:

En este último domingo del año litúrgico celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, una fiesta de institución relativamente reciente, pero que tiene profundas raíces bíblicas y teológicas. El título de “rey”, referido a Jesús, es muy importante en los Evangelios y permite dar una lectura completa de su figura y de su misión de salvación. Se puede observar una progresión al respecto: se parte de la expresión “rey de Israel” y se llega a la de rey universal, Señor del cosmos y de la historia; por lo tanto, mucho más allá de las expectativas del pueblo judío. En el centro de este itinerario de revelación de la realeza de Jesucristo está, una vez más, el misterio de su muerte y resurrección. Cuando crucificaron a Jesús, los sacerdotes, los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: “Es el rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él” (Mt 27, 42). En realidad, precisamente porque era el Hijo de Dios, Jesús se entregó libremente a su pasión, y la cruz es el signo paradójico de su realeza, que consiste en la voluntad de amor de Dios Padre por encima de la desobediencia del pecado. Precisamente ofreciéndose a sí mismo en el sacrificio de expiación Jesús se convierte en el Rey del universo, como declarará él mismo al aparecerse a los Apóstoles después de la resurrección: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.” (Mt 28, 18).

Pero, ¿en qué consiste el “poder” de Jesucristo Rey? No es el poder de los reyes y de los grandes de este mundo; es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal, de vencer el dominio de la muerte. Es el poder del Amor, que sabe sacar el bien del mal, ablandar un corazón endurecido, llevar la paz al conflicto más violento, encender la esperanza en la oscuridad más densa. Este Reino de la gracia nunca se impone y siempre respeta nuestra libertad. Cristo vino “para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37) —como declaró ante Pilato—: quien acoge su testimonio se pone bajo su “bandera”, según la imagen que gustaba a san Ignacio de Loyola. Por lo tanto, es necesario —esto sí— que cada conciencia elija: ¿a quién quiero seguir? ¿A Dios o al maligno? ¿La verdad o la mentira? Elegir a Cristo no garantiza el éxito según los criterios del mundo, pero asegura la paz y la alegría que sólo él puede dar. Lo demuestra, en todas las épocas, la experiencia de muchos hombres y mujeres que, en nombre de Cristo, en nombre de la verdad y de la justicia, han sabido oponerse a los halagos de los poderes terrenos con sus diversas máscaras, hasta sellar su fidelidad con el martirio.

Queridos hermanos y hermanas, cuando el ángel Gabriel llevó el anuncio a María, le predijo que su Hijo heredaría el trono de David y reinaría para siempre (cf. Lc 1, 32-33). Y la Virgen santísima creyó antes de darlo al mundo. Sin duda se preguntó qué nuevo tipo de realeza sería la de Jesús, y lo comprendió escuchando sus palabras y sobre todo participando íntimamente en el misterio de su muerte en la cruz y de su resurrección. Pidamos a María que nos ayude también a nosotros a seguir a Jesús, nuestro Rey, como hizo ella, y a dar testimonio de él con toda nuestra existencia.

Ángelus. Plaza de san Pedro. Domingo, 22 de noviembre de 2009.

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Jesucristo Rey del Universo

Queridos diocesanos:

Este Domingo, último del Año Litúrgico, celebramos la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Esta fiesta nos muestra que Jesucristo es como la piedra angular sobre la que se edifica el mundo creado y la historia de la humanidad y la clave que los cerrará como Juez de vivos y muertos, cuando vuelva con poder y gloria al final de la historia. Su confesión ante Pilatos “Soy Rey”, queda completada por San Pablo al decir que Jesús es “imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura, Cabeza del Cuerpo, que es la Iglesia, reconciliador de todas las cosas” (cf. Col 1,12-20). Cristo es el centro de la creación, del pueblo de Dios y de la historia de la humanidad.

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