El Obispo, D. Casimiro, presidirá el sábado el funeral por los sacerdotes y por los fieles fallecidos durante este tiempo

Será el sábado, 4 de julio, a las 11:00h. en la S.I. Catedral de Segorbe

El Obispo, D. Casimiro López Llorente, presidirá el funeral por los dos sacerdotes diocesanos fallecidos durante este tiempo de pandemia, D. José Blasco Aguilar, canónigo emérito del Cabildo Catedral de Segorbe, y D. Roque Herrero Marzo, párroco emérito de Benasal.

Esta Misa funeral también se aplicará por todos los fieles fallecidos, y a la que están invitados los familiares que no pudieron participar en el funeral general, celebrado en la Concatedral de Santa María de Castellón el pasado sábado, 27 de junio.

Mons. D. Luis Capilla, desde Suiza: “esta pandemia encierra mensajes que tendremos que ir interpretando humildemente a la luz de la fe”

Mons. D. Luis Capilla Vicente tiene 75 años y nación en Bejís, aunque su familia se trasladó a Almenara cuando tenía dos años. Ingresó en el Seminario Conciliar de Segorbe, en el que permaneció durante cuatro años, para posteriormente continuar con la formación en Tortosa. Conoció a los Misioneros Claretianos, realizó un año de noviciado en Barbastro,  y concluyó sus estudios entre Salamanca y Chur (Suiza).

Fue ordenado el 18 de marzo de 1972 en Almenara, por D. José Mª Cases, en la que fue su primera ordenación sacerdotal. Desde ese mismo año y hasta el 2006 ha sido Misionero Capellán para emigrantes en el Cantón de Zurich, Suiza, y desde el 2006 al 2019 Delegado Episcopal para la pastoral migrante en el Vicariato de Zurich, para los cantones de Zurich y Glarus. Actualmente es el Párroco Administrador de las parroquias de lengua alemana de Wallisellen y Dietlikon.

A día de hoy, Suiza tiene 31.652 casos confirmados, 29.200 curados y 1.682 fallecidos.

¿Cómo vive las noticias que le llegan desde España?

Sigo con atención e interés a través de Internet y de la prensa las noticias de España. Me preocupa la falta de madurez de las y los políticos de España. Naturalmente surge la comparación de la política y su comportamiento en Suiza con la de España y constato que nos queda mucho que aprender.

¿Cuál es la situación actual en Suiza?

El confinamiento en Suiza ha sido muy suave comparado con el de España, donde estuve unos días hasta el 17 de marzo. Algunos negocios estaban cerrados, se trabajaba desde casa, no se celebraban eucaristías pero las iglesias estaban abiertas, se recomendó salir de casa lo menos posible y observar las normas que las autoridades nos daban. Se confiaba en la responsabilidad personal.

¿Cómo está viviendo esta situación la Iglesia suiza?

Las iglesias no se cerraron; permanecieron abiertas, como siempre, de modo que los fieles podían asistir a la Iglesia cuando lo deseaban. La atención a los fieles fue constante y cada parroquia lo hizo según sus posibilidades y el personal. La información y el contacto, a través de los medios de comunicación social y otros canales de información y atención, funcionó muy bien a satisfacción de los fieles.

¿Cómo está viviendo la fe durante este tiempo?

Ciertamente que esta pandemia encierra mensajes en muchas direcciones que tendremos que ir descubriendo e interpretando humildemente con el tiempo, a la luz de la fe. Nada será igual en nuestras vidas a partir de esta crisis, llena de interrogantes que cada uno de nosotros deberá intentar descubrir y dar una respuesta desde la fe, que nos ayuda e ilumina en cada situación.

¿Un mensaje de esperanza?

Sencillamente un mensaje de confianza. Confianza de que estamos en las manos de Dios para hacer su voluntad y dar testimonio de Jesús. Confianza en la Providencia de Dios.  Nos habíamos acostumbrado a programar la vida y todas nuestras actividades, y nos olvidamos de que la vida es un don de Dios que Él nos regala como tarea a realizar en comunidad. ¿Habremos aprendido algo de esta pandemia?

“Nadie debe hacer el duelo solo”

Daniel Castro, diácono permanente encargado de la Pastoral del Duelo

Días después de su ordenación diaconal, Daniel Castro recibió el encargo del Obispo de preparar una pastoral del duelo, vinculada con la pastoral de la salud. Era el mes de febrero, y nadie esperaba que cuatro meses después, habiendo pasado los momentos más duros de la pandemia del Covid-19, la atención a las personas que han perdido a un ser querido fuera tan necesaria. El sábado pasado, D. Casimiro López Llorente presidió un funeral por los fallecidos a causa del virus. Es un acto que da consuelo. Pero el dolor por la pérdida sigue, y muchos necesitarán ser acompañados para superar este desgarro.

– ¿Qué ayuda a vivir el duelo por la pérdida de un ser querido?

– Sabemos que en el duelo no hay que perder los vínculos con el que sufre. Y el que sufre, con quien puede ayudarle. El duelo es de uno, pero no es sólo algo privado. Nadie puede hacer el duelo por otro, pero nadie debe hacerlo solo.

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Después de tres meses de espera, el Obispo administra los sacramentos de la iniciación cristiana a dos hermanos en El Carmen de Castellón

Después de casi tres meses de espera, los hermanos Zacarías y Ezequiel Valero ya son cristianos. El 1 de marzo D. Casimiro López Llorente había presidido su rito de elección en la parroquia de El Carmen de Castellón junto con cinco otros catecúmenos. El proceso debía conducir a la incorporación a la Iglesia la noche de Pascua. En ese momento el Obispo concluyó la ceremonia asegurando que rezaría mucho por ellos. Por fin este sábado, 27 de junio, ha llegado el gran día. D. Casimiro los ha exhortado a “ser cristianos para dar testimonio de Cristo”.

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Homilía en el funeral por los fallecidos en la pandemia

S.I. Concatedral de Sta. María de Castellón 27 de junio de 2020

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(2 Mac 12, 43.46, Rom 8,31b-35,37-39; Salmo 22,1-6; Mc 15,33-39;16,1-6)

 

Hermanas y hermanos en el Señor!

 

  1. Os saludo a todos en el Señor resucitado. Un saludo muy especial para vosotros queridos familiares, esposos, esposas, hijos, padres y hermanos de todos fallecidos en nuestra diócesis a causa de la epidemia: recibid la condolencia más sincera de nuestra Iglesia de Segorbe-Castellón. Contad con nuestra cercanía y solidaridad, con la comunión con vuestro dolor y, sobre todo, con nuestra oración que mitigue vuestro sufrimiento y que alcance del Señor para vuestros seres queridos el descanso eterno. Saludo a los sacerdotes concelebrantes, de modo particular a los capellanes de los hospitales, y al diácono asistente. Mi saludo respetuoso y agradecido a las autoridades civiles, militares, policiales y sanitarias, a los representantes del personal médico y sanitario y de las residencias de ancianos.

Nada ni nadie, ni tan siquiera la muerte, “nos podrá separar del amor de Dios manifestado en Cristo” (Rom 8,39), muerto y resucitado para la vida del mundo. Con esta fe y confianza en el amor de Dios nos hemos reunido esta mañana como Iglesia diocesana para orar por los fallecidos a causa de la pandemia. Es una idea piadosa y santa rezar por nuestros hermanos difuntos (cf. 2 Mac  12, 44-45)

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Cercanía con las familias y esperanza en la vida eterna marcan el funeral diocesano por los fallecidos a causa del Covid-19

176 es el número oficial de fallecidos por la pandemia del coronavirus en la poblaciones de la Diócesis de Segorbe-Castellón. 176 son las familias que han perdido a un ser querido. Por todos ellos este sábado, 27 de junio, D. Casimiro López Llorente ha querido oficiar una Misa funeral en la Concatedral de Santa María: “Siguen viviendo en sus almas inmortales, y un día nos podremos reencontrar con ellos si sabemos acoger la vida de Dios ya en nuestra vida mortal. A partir de esta certeza, los encomendamos a la piedad infinita de Dios, seguros que nuestra plegaria por ellos es el mejor homenaje a su memoria“,  afirmaba el Obispo durante la homilía.

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En comunión con el Papa, sucesor de Pedro

Queridos diocesanos:

 

El próximo lunes, día 29 de junio, celebramos la festividad litúrgica de San Pedro y San Pablo. Simón fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llamado Pedro. Pablo, convertido a la fe en su encuentro con Cristo camino de Damasco, fue el apóstol de los gentiles y predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos. Ambos, con la fuerza de la fe y del amor a Jesucristo, anunciaron el Evangelio en Roma, donde en tiempo del emperador Nerón sufrieron el martirio. Los dos son columnas de la Iglesia y heraldos del Evangelio.

Entre los doce Apóstoles, testigos directos de la vida y, sobre todo, de la resurrección de Jesús, elegidos y enviados por Él mismo para ser sus testigos y evangelizar en su nombre, Pedro tiene por voluntad expresa de Jesús un puesto especial. Jesús le eligió y puso a la cabeza del grupo de los doce Apóstoles, sobre el que fundó su Iglesia; a Pedro le confió la misión de ser el apoyo firme de la fe y de la vida de sus discípulos. Jesús le dijo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18) y “yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos” (Lc 22, 32). Los Apóstoles le reconocieron esta  función de presidencia en el grupo. Después de ascender Jesús al Cielo, Pedro presidía la vida y las actividades de los Doce. Pedro es testigo, fundamento y roca firme de la fe de todos los creyentes: él es la piedra sobre la que Jesús construye su Iglesia, el fundamento de la unidad en la fe y vida de toda la comunidad de los creyentes.

Después de anunciar el Evangelio en Jerusalén, Pedro marcha a Antioquia, y después a Roma. Será su primer Obispo. Roma era el centro del mundo conocido. Situarse allí era la manera de manifestar la universalidad del Evangelio de Jesús y de impulsar la difusión de la fe cristiana por todo el mundo. Hay testimonios muy antiguos de que los Obispos de todo el mundo se sentían vinculados a la tradición cristiana de Roma. La huella de Pedro ha dado a la Iglesia romana el papel de ser referencia para todas las demás Iglesias, garantía de la autenticidad y de la unidad católica de la fe y de la vida de todos los cristianos.

Como Obispo de Roma, el Papa es el sucesor de Pedro. En él se perpetúa el ministerio petrino. El Papa garantiza así la unidad en la fe de todos los Obispos, de todas las Iglesias diocesanas y de todos los fieles. Los cristianos católicos sabemos que nos encontramos dentro de la corriente viva de la fe de los Apóstoles, que arranca del mismo Cristo, si estamos en comunión amorosa y creyente con el sucesor de Pedro, con su persona y sus enseñanzas. Esta es la garantía para saber que nuestra fe es auténtica, que somos verdaderos discípulos de Jesús. Acojamos de corazón y vivamos con fidelidad lo que el Papa nos enseña. Nuestra fe ha de ser personal, sí; pero también eclesial, apostólica y en comunión afectiva y efectiva con el Papa.

En el día de la fiesta de San Pedro tengamos un recuerdo muy especial para el Papa en nuestra oración personal y comunitaria. Demos gracias a Dios por el don de su ministerio, y por el Santo Padre Francisco que nos guía ahora. Que crezca entre nosotros nuestra adhesión personal e inquebrantable al Papa. Que se acreciente nuestro amor hacia él y nuestra fidelidad a sus enseñanzas. Demos gracias a Dios por su persona y por su ministerio, insustituible para toda la Iglesia.

Necesitamos del Papa y él necesita de nosotros, de nuestra oración y apoyo filial y gozoso. Para ejercer el ministerio en favor de toda la Iglesia también necesita de nuestra ayuda económica, generosa y verdadera; son inmensas las obras que debe atender en su solicitud amorosa por los fieles y las iglesias diocesanas de todo el mundo. Otros años hacíamos en este día la colecta del ‘óbolo de San Pedro’. Este año, a causa de la pandemia y por deseo expreso del Santo Padre, la haremos el día 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís.

Que Dios nos guarde al Papa Francisco. Es un gran regalo suyo a toda su Iglesia santa. Dios nos ha dado un gran testigo de esperanza y caridad evangélica, un incansable defensor y servidor de todo hombre, de los más débiles, inocentes e indefensos, y un gran promotor del cuidado de toda la creación.

 

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Nuevo directorio para la Catequesis en la era digital

El jueves 25 de junio se presentó en la sala Juan Pablo II del Vaticano el nuevo directorio para la Catequesis. El ente que lo daba a conocer ya era una declaración de intenciones: El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización. Según su presidente, Mons. Rino Fisichella, “la catequesis debe estar íntimamente unida a la obra de evangelización y no puede prescindir de ella”, tal como aseguraba en el acto. Y refiriéndose a los agentes de pastoral, declaraba que “la dedicación con la que trabajan, sobre todo en un momento de transición cultural como éste, es el signo tangible de cómo el encuentro con el Señor puede transformar a un catequista en un genuino evangelizador”.

El Directorio ofrece a la Iglesia universal el marco de cómo realizar la catequesis. El objetivo profundo es, por tanto, la evangelización. Y para que ésta sea comprensible por la sociedad actual, también quiere responder al desafío de la nueva cultura digital: “En la era digital, veinte años son comparables, sin exageración, al menos a medio siglo. De aquí se deriva la exigencia de redactar un Directorio que tomase en consideración con gran realismo la novedad que se asoma con el intento de proponer una lectura que implicara la catequesis”, explicaba Mons. Fisichella.

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Primera reunión del renovado Consejo Diocesano de Asuntos Económicos

Ayer, jueves 25 de junio, se celebró la primera reunión del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, que fue renovado, el pasado 27 de marzo, por decreto de D. Casimiro López Llorente tras concluirse el periodo de 5 años para el que fue nombrado.

Además de realizarse un balance económico, los principales temas tratados fueron el nombramiento de la Comisión Permanente de Asuntos Económicos, así como informar de las medidas adoptadas por el Obispado para ayudar y apoyar a las parroquias por el cierre de los templos a causa del Covid-19.

Por último, D. Casimiro realizó una invitación a la reflexión sobre la financiación de la Iglesia diocesana en los tiempos actuales que vivimos.