«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»: Bendición Urbi et Orbi extraordinaria del Papa Francisco

El Santo Padre ha dirigido un momento de oración en el atrio de la Basílica de San Pedro, y tras el rezo con la Palabra de Dios y la Adoración al Santísimo Sacramento, ha impartido una Bendición Urbi et Orbi extraordinaria, ya que solo se suele impartir en dos ocasiones al año, el día de Navidad y el Domingo de Pascua.

En esta ocasión ha sido con motivo de la actual pandemia de coronavirus, y con ella, a todos los que se han unido espiritualmente a este momento de oración a través de los medios de comunicación se les concede la indulgencia plenaria, como así se indicó en el reciente decreto de la Penitenciaría Apostólica.

Con la plaza totalmente vacía y bajo la lluvia, en el acto ha estado presente, por una parte el icono bizantino de la Virgen y el Niño, llamado Salus Populi Romani, y que se encuentra en la Basílica de Santa María la Mayor, y por la otra el crucifijo que el Papa Francisco visitó, y ante el que rezó por el fin de la pandemia, el pasado 16 de marzo en la iglesia de San Marcello al Corso de Roma.

Este Cristo data del S. V y es venerado como milagroso, ya que se trata de la única imagen religiosa que quedó ilesa tras el incendio que sufrió esta iglesia en 1519. Además, menos de tres años después, la ciudad de Roma fue devastada por la peste negra, y el Cristo se llevó en procesión durante 16 días pasando por todos los barrios de la ciudad hasta llegar a la Plaza de San Pedro. Cuando la escultura se devolvió a San Macello la epidemia cesó por completo.

 

Homilía del Papa Francisco tras la proclamación del Evangelio de San Marcos:

 

Densas tinieblas se fueron adueñando de nuestras vidas

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

En esta barca estamos todos

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

Habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.

La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.

No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

“Convertíos”, «volved a mí de todo corazón»

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

Compañeros de viaje que han reaccionado dando la propia vida

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).

 

Renovación del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos

D. Casimiro López Llorente ha nombrado los miembros del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos tras la renovación prescriptiva al concluir los cinco años fijados en los Estatutos de este ente diocesano. Se presenta a continuación el texto del decreto.

 

DECRETO DE CONSTITUCIÓN DEL CONSEJO DIOCESANO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

CASIMIRO LÓPEZ LLORENTE

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA,

OBISPO DE SEGORBE-CASTELLÓN

Concluido el periodo de cinco años para el que fue nombrado y constituido el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos con fecha 14.04.2014 debe procederse a la constitución de un nuevo Consejo (art. 17 . 1 Estatutos). Realizada por escrito de 24 de febrero pasado la consulta establecida en el art. 3.3 de los Estatutos para la designación de los “cuatro sacerdotes, representantes de cada una de las cuatro zonas de la Diócesis” (art. 2 Estatutos), por el presente

 

NOMBRO

 

MIEMBROS NATOS:

  • Ilmo. Sr. D. Javier Aparici Renau, Vicario General.
  • M. I. Sr. D. Pedro Saborit Badenes, Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural.
  • D. Vicente Gómez Agost, Ecónomo Diocesano.

 

MIEMBROS DE LIBRE DESIGNACIÓN:

  • D. Vicente Domingo Silvestre Ortells.
  • D. Fernando Renau Faubell.
  • D. Gonzalo Izquierdo Busteros.
  • D. Francisco Renau Ramos.
  • M.I. Sr. D. José Cebrián Cebrián, por la Zona I.
  • Rvdo. D. Nuno Miguel Carvalho Vieira, por la Zona II.
  • Rvdo. D. Piero Salvatore P. Tornatore, por la Zona III.
  • Rvdo. D. José Gabriel Bettín Vallejo, por la Zona IV.

 

Así mismo designo Secretario del Consejo, con voz pero sin voto, al Rvdo. D. Ángel E. Cumbicos Ortega, Canciller-Secretario General de nuestra Curia Diocesana.

 

Confiamos al Señor y a la Virgen de la Cueva Santa que todos los consejeros ejerzan su tarea en bien de la comunión, vida y misión de nuestra Iglesia Diocesana. Comuníquese a todos los interesados, hágase público por los medios habituales y publíquese en el Boletín Oficial del Obispado.

 

Dado en Castellón de la Plana, a diecisiete de marzo del Año del Señor de dos mil veinte.

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

 

Doy fe,

Ángel E. Cumbicos Ortega

 

 

La Residencia de Ancianos de Cáritas de Burriana lleva el confinamiento con tranquilidad y esperanza

La Residencia de Ancianos de Cáritas Interparroquial de Burriana tiene 58 residentes y una plantilla de 37 trabajadores, compuesta por auxiliares, psicólogos, fisioterapeutas, y personal de limpieza y de cocina, aunque según Pilar de Miguel, directora del centro, durante este tiempo se ha reforzado la plantilla de auxiliares y de limpieza.

Pilar cuenta que “al principio vivimos esta situación con incertidumbre, y veíamos que el desinfectante, las mascarillas y los guantes que necesitábamos no llegaban”. “Lo que se solucionó gracias a los dos envíos de este material que ya ha realizado la Conselleria de Sanidad, y al desinfectante que nos está proporcionando gratuitamente la empresa Satine Stone de Burriana”.

La residencia también ha recibido la visita en dos ocasiones de la Unidad Militar de Emergencias (UME), para desinfectar las instalaciones, concretamente el jardín, las escaleras y los pasillos, aunque el propio personal de limpieza también desinfecta a fondo el emplazamiento todos los días.

Lo que también está tranquilizando, tanto a personal como a residentes, son las llamadas periódicas que les hace Unidad de Hospitalización Domiciliaria (UHD) del Hospital La Plana de Vila-real, para preguntar por el estado de los residentes y para resolver posibles dudas que puedan tener.

“Lo que peor han llevado los residentes es, por una parte el confinamiento en sus respectivas habitaciones, y por otra que no pueden recibir visitas de sus familiares, pero han entendido la situación y están poniendo todo de su parte”, explicar Pilar.

Pero por las tardes, a estas personas se les da la opción de ponerse en contacto con sus familiares mediante una sesión de videoconferencia, “y están encantados, pues para ellos ha sido una novedad”.

A pesar de que se suspendió la Santa Misa que se oficiaba en la capilla diariamente, continua la responsable del centro, “por responsabilidad y siguiendo las recomendaciones del Obispo y de las autoridades, nuestros mayores siguen las misas retransmitidas por televisión en su habitación, viviendo la comunión espiritual”.

Pilar de Miguel ha querido agradecer, “sobre todo la atención recibida y la oración por parte del Obispo, D. Casimiro, que también nos llama para preguntar como estamos y ver si necesitamos algo, lo que nos llena de tranquilidad y esperanza, porque sabemos que nuestro pastor está pendiente de nosotros”, concluye.

 

 

Los colegios diocesanos aseguran un acompañamiento académico y personal a los alumnos y sus familias

Entre las primeras medidas decretadas ante la pandemia del coronavirus estuvo la suspensión de las clases. Desde entonces los colegios y centros docentes han tenido que adaptar su funcionamiento para asegurar que el aprendizaje pueda seguir hasta que se retome la escolaridad presencial, previsiblemente en mayo según las estimaciones del Ministerio. Los cuatro centros diocesanos, el Seminario y la Milagrosa en Segorbe, el Obispo Pont en Vila-real y el Mater Dei en Castellón, añaden al seguimiento académico un acompañamiento personal de los alumnos y sus familias, característico de su ideario.

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Llamada a la participación en la oración dirigida este viernes por el Santo Padre desde Roma

El nuncio apostólico, Mons Bernardino C. Auza, ha dirigido una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Joan José Omella, en la que le pide que dé la máxima difusión al llamamiento de la Secretaría de Estado del Vaticano para que los fieles, católicos y cristianos de otras confesiones, participen en la oración que realizará el Santo Padre el próximo viernes 27 de marzo, en el lugar conocido como el “sagrato” de la Basílica de san Pedro.

Durante la “Statio orbis”, que será retrasmitida a través de Mundovisión y de Vatican News – así como TRECE Televisión y COPE en España – a las 18:00h, el Santo Padre concederá a todos los participante la Indulgencia Plenaria y será impartida la Bendición Urbi et Orbi, en un gesto excepcional ya que ésta se concede únicamente en las fiestas de Pascua y Navidad.

El Obispo agradece la incansable labor de Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón durante estos días

#LaCaridadNoCierra #CadaGestoCuenta

El Obispo, D. Casimiro López Llorente, ha querido agradecer la incansable labor de Cáritas “por todo cuanto en estos días de prueba estáis haciendo para que a nadie le falte lo necesario”, “sobre todo a los más vulnerables, a las personas que están solas”.

“El Señor está con vosotros”, les decía a todo el equipo que conforma este organismo oficial de la Iglesia que expresa el amor preferencial de Dios por los más empobrecidos, “Él sufre con vosotros, os acompaña”, “recibid mi bendición, mi apoyo, y contad siempre con mi oración”.

 

Pastoral Penitenciaria organiza una “operación mascarillas” para los internos

Desde el inicio del confinamiento, el 15 de marzo, los capellanes y voluntarios de la Pastoral Penitenciaria no pueden entrar en las cárceles por prevención para evitar contagios. Sin embargo la actividad sigue a distancia a través de cartas, contacto con las familias y una nueva iniciativa: la “operación mascarillas”, que pretende dotar de este instrumento a los 1.700 internos de Castellón y Albocácer. La iniciativa se ha lanzado esta semana y ha encontrado una generosa respuesta entre voluntarios y otras personas, como las agustinas de Montornés, que se comprometen a confeccionarlas.

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Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón abre un nuevo albergue en el Polideportivo Municipal Castalia

#LaCaridadNoCierra #CadaGestoCuenta

Cáritas, el organismo oficial de la Iglesia para promover la acción caritativa y social en la diócesis, ha habilitado un nuevo albergue provisional para personas sin hogar, que se mantendrá abierto mientras dure la crisis sanitaria y social por el Covid-19.

Este nuevo servicio, que ha sido posible gracias al convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Castellón, tiene capacidad para 40 personas y se ha ubicado en el Polideportivo Municipal Castalia.

Así, desde esta semana, se suple al albergue transitorio abierto de urgencia tras la declaración del estado de alarma y con motivo del temporal de lluvias para la acogida de transeúntes.

Estas instalaciones, que darán cobijo a personas sin hogar durante todo el tiempo que dure la crisis sanitaria, cuentan con el servicio de duchas, ropero, lavandería, alimentación, así como de limpieza, desinfección y vigilancia

Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón facilitará la presencia de integradores sociales, conserjes y ampliará el personal del albergue municipal para poder llevar a cabo el servicio de alimentación. También dotará al albergue de un coordinador con la función de supervisar el adecuado funcionamiento y el cumplimiento de las medidas sanitarias correspondientes.

Cabe decir, que el organismo católico ha conseguido en muy pocas horas los 40 somieres de cama individual necesarios, así como una tele grande y un microondas, no obstante, el teléfono de contacto para las donaciones es 964 255 521, y la dirección de email es r.barrera@caritas-sc.org.

 

España y Portugal se consagran a los corazones de Jesús y María en Fátima para ser protegidos de la pandemia

El cardenal Antonio dos Santos Marto, obispo de Leiria-Fátima, ha presidido ante la imagen primigenia de la Virgen de Fátima, la que se venera en la capilla de las Apariciones, el rezo del rosario y la consagración de la península ibérica –y casi una veintena de países– al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.

La celebración, austera por la emergencia sanitaria, se ha celebrado en el interior del santuario de Fátima, sin apenas fieles presentes. Diferentes sacerdotes y algún laico se han alternado en las oraciones que han sido en español, inglés y portugués. En la explanada del santuario y frente a la pequeña capilla apenas el personal de seguridad.

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La diócesis de Segorbe-Castellón cede una parcela para el hospital de campaña del General

La diócesis de Segorbe-Castellón ha cedido, recientemente, una parcela de terreno al Hospital General de Castellón, contribuyendo así a la construcción del futuro hospital de campaña con motivo de la epidemia del coronavirus. La zona, que tiene una extensión de unos mil metros cuadrados y que ha sido solicitada por el mismo centro hospitalario, servirá para hacer acopio del material que se utilizará en la construcción del centro así como para ubicar la maquinaria requerida en las obras.

Al respecto, el obispo de la diócesis de Segorbe-Castellón, D. Casimiro López Llorente, indicaba que “la diócesis muestra de nuevo su disponibilidad y su colaboración efectiva en la lucha contra la pandemia del coronavirus con los medios materiales de que dispone. La diócesis lo está haciendo desde primer momento a través de la oración personal y comunitaria; lo viene haciendo a través de los capellanes de los hospitales, que acompañan a los enfermos y a sus familiares, y a través de los sacerdotes, que están pendientes en sus parroquias de las personas mayores, solas y más vulnerables, para acompañarles espiritual y materialmente; algunos sacerdotes están incluso repartiendo alimentos por el pueblo, acompañados de la policía local, a las personas y familias necesitadas. La Iglesia diocesana está colaborando en este momento de epidemia también a través de muchos voluntarios y de los trabajadores de las cáritas –diocesana, interparroquiales/arciprestales y parroquiales-, y por medio de tantos católicos anónimos que están pendientes de las necesidades de sus vecinos. Es el modo de que el Señor se sirve para que sintamos su cercanía en estos momentos de prueba y de sufrimiento. Desde aquí mi ánimo y agradecimiento a todos y mi oración por todos. ¡Adelante: Dios está con nosotros!”.

OTRAS INICIATIVAS

Como ya se informó hace algunos días y a iniciativa del obispo, D. Casimiro López Llorente, también se puso a disposición de las autoridades sanitarias y del ayuntamiento de Segorbe, las instalaciones de la parte residencial del seminario de Segorbe, por si fueran necesarias para el ingreso de pacientes por el coronavirus. En total, 49 habitaciones con 133 camas distribuidas en tres plantas.