Primera imagen de Santa Teresa de Calcuta en la Diócesis

La parroquia de Jesús Obrero de la Vall d’Uixò ha bendecido la primera imagen de Santa Teresa de Calcuta expuesta a la veneración de los fieles junto con reliquias de la fundadora de la Misioneras de la Caridad, canonizada por el Papa Francisco poco antes de concluir el Jubileo de la Misericordia. La celebración, en la que participaron cerca de 300 personas, estuvo precedida por otros actos que, según el párroco, D. Vicente Esteller, ha permitido sentir “con toda la comunidad cristiana su alegría y humildad, que deben ser espejo en el que mirarnos”.

Álex Díaz, párroco de Bechí y buen conocedor del carisma de la Madre Teresa, explicó anécdotas y vivencias de la santa en una conferencia titulada “Un lápiz en las manos de Dios”. Por su parte, unos 70 niños de catequesis participaron en una jornada de convivencia centrada en la Santa de Calcuta. El programa respondía a la fiesta de la parroquia por los 48 años de su creación.

La Buena Noticia de la Navidad

Queridos diocesanos:

En Navidad celebramos el nacimiento de Jesús en Belén. Os anuncio una gran alegría… hoy os ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2,10-11); este es el anuncio del ángel a los pastores aquella noche fría de Belén. Aquel Niño es el Mesías esperado, el Salvador de la humanidad, el Señor de tierra y cielo. Esta es la Buena Noticia de la Navidad, la razón más profunda de nuestra alegría navideña y el motivo de nuestra esperanza. Como los pastores, los cristianos escuchamos con asombro este anuncio y acudimos con gozo a Belén a contemplar este misterio de salvación: el Hijo de Dios, la Palabra eterna de Dios, se hace carne y acampa entre nosotros. Dios viene hasta nosotros por amor a cada uno de nosotros. Dios se hace uno de los nuestros, asume nuestra propia carne, nuestra propia naturaleza y condición para llevarnos a Él, para hacernos partícipes de su misma vida.

Jesús nace en una familia pobre, pero rica en amor. Nace en un establo, porque para Él no hay lugar en la posada. Es acostado en un pesebre, porque no tiene una cuna. Llega al mundo ignorado de muchos, pero acogido por los humildes pastores. Pero ese Niño frágil, humilde y pobre es el Hijo eterno del Padre-Dios, el Creador del cielo y de la tierra. Ese Niño revela el misterio de Dios: Dios es amor y ama al ser humano. Ese Niño es la revelación definitiva de Dios a los hombres. Jesús dirá más tarde, “el que me ve a mí, ve al Padre”. Ese Niño es el Emmanuel, el “Dios-con-nosotros”, que viene a llenar la tierra de la gracia y del amor de Dios, de luz, de verdad y de  vida. Dios se hace hombre para que, en Él y por medio de Él, todo ser humano pueda quedar sanado, redimido y salvado, pueda renovarse y alcanzar la plenitud, la felicidad plena. A quien lo acoge con fe le da la capacidad de participar de su misma vida divina, le da el poder ser hijo de Dios (cf. Jn 1,12).

  Con la venida de Cristo, la historia humana adquiere una nueva dimensión y profundidad. En este Niño, Dios mismo entra en la historia humana, y la abraza totalmente desde la creación a la parusía. El mundo, la historia y la humanidad recobran su sentido: no estamos sometidos a la fuerzas de un ciego destino o a una evolución sin rumbo. El destino de la humanidad, de cada ser humano, de la misma creación no es otro sino Dios en Cristo Jesús.

En Navidad, Dios mismo se pone a nuestro alcance en el Niño de Belén. Y Jesús no es una ficción, sino un hombre de carne y hueso; no es un mito ni una leyenda piadosa, sino alguien concreto, que provoca nuestra fe. En ese Niño, Dios mismo sale a nuestro encuentro. Dios no es una idea ni un ser lejano, sino Dios con nosotros: Él está en medio de nuestro mundo, inserto en nuestra historia personal y colectiva.

Es una tentación y una tragedia pensar que Dios es el adversario del hombre. El Dios, que se manifiesta en el Niño nacido en Belén, no es un dios celoso del hombre, de su desarrollo, de su progreso o de su  realización. Dios no es una ilusión construida por el hombre con lo mejor de si mismo, que le impida ser él mismo. Dios se hace hombre por amor al hombre, para que éste lo sea en verdad y en plenitud, es decir conforme a su condición de ‘imagen de Dios’. En Jesús, Dios ha hecho suya la causa del hombre. Sólo en Cristo Jesús encuentra el hombre su identidad, su plenitud y la salvación.

En Navidad nace Dios; y lo hace para todos los hombres, también para los hombres de hoy. Este Niño nos trae la salvación, el amor, la alegría y la paz de Dios para todos. El Niño Dios de Belén nos abre a todos el camino hacia Dios, y nos da la posibilidad de alcanzar la suprema aspiración del hombre: ser como Dios.

Navidad es así la proclamación de la dignidad de todo ser humano. Porque el hombre sólo es digno de Dios y de su amor: somos  hechura de Dios, creados por amor y para el amor de Dios sin límites. Este es el fundamento de la verdadera dignidad de todo ser humano.

Acojamos al Niño Dios que nace en Belén. Os deseo a todos una feliz y cristiana Navidad.

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Vuelve el Belén viviente de San José Obrero

Casi setenta actores participaron en la representación que este año cumple su 20º aniversario

“Habían pasado miles y miles de años desde que Dios creó al hombre a su Imagen y Semejanza”, decía una voz en off en el templo, abarrotado de niños y adultos y totalmente a oscuras. Y es que anoche empezó la sucesión de representaciones del famoso Belén viviente que organiza la Fundación Obra Mercedaria de la parroquia San José Obrero de Castellón. Leer más

La Gala Benéfica del Mater Dei crea solidaridad y anuncia la Navidad

Desde hace tres años el colegio diocesano Mater Dei organiza en el Auditori de Castellón su festival de Navidad. Año a año consolida el compromiso del centro educativo con los más necesitados y se presenta como un altavoz de la Buena Noticia del amor de Dios. En esta edición, mons. Casimiro López Llorente ha entregado un cheque de 2.000 € al director de Cáritas Diocesana, Juan Manuel Aragonés.

 El festival ha seguido como hilo conductor la historia de “El Principito” de Antoine de Saint Exupéry, adaptándolo a la narración evangélica para presentar los personajes del Nacimiento: la Virgen María, San José, los pastores, los ángeles y los reyes. A través de ellos se revelaba Jesús, amor encarnado de Dios. “Amar dando la vida”, fue el lema de la velada que el Obispo remarcó como la verdadera manera de amar en contraste con pseudo-amores que el mundo presenta.

 

 

 

La alegría de la Navidad llega al Centro Penitenciario de Castellón

La mañana de ayer fue especial para los presos y presas del Centro Penitenciario de Castellón, porque – a cinco días de la Navidad – protagonizaron  un festival de villancicos de lo más conmovedor, promovido y apoyado por la Delegación de Pastoral Penitenciaria y el Obispado de Segorbe-Castellón.

La celebración, que dio comienzo alrededor de las 11h de la mañana, consistió en un concurso de villancicos populares por parte de los diferentes módulos de la prisión, que con sus propios y diferentes toques personales, expresaron la felicidad que sienten de que se acerque la Navidad y del nacimiento de Dios. Leer más

Asamblea extraordinaria de la Junta Diocesana de Cofradías en Benicasim

El pasado sábado, 17 de diciembre, tuvo lugar a las 17h de la tarde la asamblea general extraordinaria de la Junta Diocesana de Cofradías y Hermandades de Semana Santa en Benicasim. El acto dio comienzo en la Sede de la Cofradía del Santo Sepulcro, donde se trataron algunos temas, como la lectura y aprobación del acto del año anterior, el estado de las cuentas de 2016, el reparto de inscripciones del IX Encuentro Interdiocesano de Torrente 2017. Fue un encuentro de hermandad donde compartieron experiencias y disfrutaron de una charla de formación. Leer más

La Concatedral recuerda y reza por el Prelado del Opus Dei

Numerosos fieles y simpatizantes del Opus Dei han participado esta mañana en la misa funeral por el prelado del Opus Dei, mons. Javier Echevarría, que falleció el pasado 12 de diciembre. La eucaristía se ha celebrado en la Concatedral presidido por el obispo diocesano, mons. Casimiro López Llorente, que ha elogiado su ejemplo y legado: “Bien se puede afirmar que ha sido un pastor bueno y fiel”.

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El Obispo emplaza a los Scouts a llevar a Cristo con la Luz de la Paz de Belén

El pasado viernes, 16 de diciembre a las 20h de la tarde, se celebró en la Concatedral uno de los actos más significativos de la Navidad en la Diócesis: la distribución de la Luz de la Paz. Mons. Casimiro López Llorente emplazó a los Scouts a acoger, tomar y llevar a Cristo por las parroquias y las familias, simbolizado en la llama de una vela o cirio. El Obispo tuvo un recuerdo especial para los presos, a los que también llegará este símbolo.

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Las Esclavas dejan Burriana para reforzar la comunidad de Castellón

Las Esclavas del Santísimo Sacramento y la Inmaculada se van de Burriana después de 23 años de presencia orante. La General, madre Carolina Mateo, explicó que la decisión se debe a la necesidad de contar con un número suficiente de hermanas para asegurar la adoración perpetua, corazón de su carisma. Por eso las siete esclavas irán a consolidar otras comunidades, como la de Castellón, en el antiguo convento de las Capuchinas, donde se han irán dos religiosas más. El Vicario General presidió en nombre del Obispo una misa de despedida el jueves 15, en la que los fieles llenaron la capilla. Leer más

¿Por qué Dios se hizo hombre?

REPORTAJE SOBRE EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN

Queda una semana para la Navidad, día en que todo el mundo – de momento – celebra el nacimiento de Jesús. O lo que es lo mismo: que Dios, sin abandonar su condición divina, vino hace más de 2000 años al mundo hecho hombre.

A falta de una semana para celebrar la Nochebuena, ya adentrados plenamente en el Adviento y muy próximos a la Navidad –  fechas en las que los cristianos celebramos que Dios, un día, vino al mundo a través de la Inmaculada Concepción en el seno materno de la Virgen María – es interesante detenerse y preguntarse: ¿Por qué Dios, siendo Dios, iba a querer hacerse un hombre para sufrir?

En el Misterio de la Encarnación podemos comprender parte del amor que Dios nos tiene, ya que “en ninguna religión Dios se acerca tanto al hombre, y esto es verdaderamente impresionante si uno lo piensa detenidamente”, asegura José Antonio Morales, rector del Seminario Menor y profesor de Moral. “El ser humano o se siente incondicionalmente amado o sufre incondicionalmente. Dios se hace hombre para darle un sentido pleno de amor a nuestra vida”.

Ya el Concilio Vaticano II, en 1962, afirmó que “mediante la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre”. Más tarde, en 1979, la encíclica de San Juan Pablo II, “Redemptor hominis” habla sobre este tema, y asegura que todo hombre puede encontrar a Cristo, “para que pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad acerca del hombre y del mundo, contenida en el misterio de la Encarnación y de la Redención, con la potencia del amor que irradia de ella”.

A Morales le gusta comparar la encarnación de Dios con ese amor de un novio por su novia, que “se la tiene que jugar” y “camelar” hablándole al corazón. “Cristo es ese novio que quiere ofrecernos el amor incondicional que la novia – que somos todos nosotros – en el fondo de nuestro corazón deseamos”. Dios quiere sacarnos de ese sufrimiento que experimentamos al pensar que estamos solos y destinados a una vida absurda, sin sentido, sin una razón de amor que pueda ser definitivo, “una vida sin ese amor incondicional que, de hecho, todos anhelamos”, confiesa José Antonio.

En el hecho de que Dios haya querido hacerse hombre, queda más claro para todos que Dios es un Dios que nos busca, que ya no es alguien que quede como demasiado por encima de la persona, demasiado lejano y superior. “Dios, al tener un cuerpo humano, nos ha manifestado a través de sus gestos, palabras, y todo cuanto hizo, que cualquier ser humano que tiene el amor de Dios en su corazón puede superar el miedo a todo lo malo que pueda haber en nuestras vidas”, explica el rector del seminario, “persecución, traición, hambre, soledad, rechazo, dificultades de todo tipo, incluida la propia muerte”.

En el Dios que se ha hecho hombre entendemos cómo debe vivir un verdadero cristiano para ser feliz. Es como si Dios hubiera querido sufrir todo lo que una persona pueda sufrir en su condición humana “para que nadie pueda pensar que Dios no nos entiende cuando sufrimos, y comprender mejor su amor hacia nosotros, que nos sostiene en medio de esos sufrimientos”, aclara Morales.

Por su parte, el Catecismo de la Iglesia Católica explica que este acontecimiento admirable – la encarnación del Hijo de Dios – ha tenido lugar por cuatro motivos. “En primer lugar, y ante todo, para lograr nuestra salvación“, apunta Héctor Calvo, párroco de Figueroles, “para reconciliarnos con Dios y devolvernos a la amistad con Él, ya que la perdimos tras el pecado original, pero que recuperamos gracias a la ofrenda que Jesús hizo de su propia vida en la cruz”. En segundo lugar, para darnos a conocer el amor de Dios: “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”, recuerda el párroco sobre las palabras de la Escritura. En tercer lugar, para darnos ejemplo de santidad, enseñándonos cómo vivir si queremos agradar a Dios y amarle con obras, “poniendo nuestra atención en seguir sus enseñanzas y conocer bien su vida, su modo de comportarse cara a Dios y a los demás y aprendiendo de Él”, apostilla Héctor. Y en cuarto lugar, que Jesús ha venido para hacernos hijos de Dios: por su muerte y resurrección “podemos invocarle como verdaderos hijos suyos, llamándole Padre Nuestro, siendo todos nosotros hermanos”, concluye Calvo.

 

A SU IMAGEN Y SEMEJANZA

Ya desde la creación del mundo y a través de este Misterio de la Encarnación, ha querido hacer al hombre a su imagen y semejanza. El Concilio indica esto precisamente, cuando, hablando de tal semejanza, recuerda que «el hombre es en la tierra la única criatura que Dios ha querido para sí misma». “El hombre tal como ha sido «querido» por Dios, tal como Él lo ha «elegido» eternamente, es el hombre «más concreto», el «más real»; éste es el hombre, en toda la plenitud del misterio, del que se ha hecho partícipe en Jesucristo, misterio del cual se hace partícipe cada uno de los cuatro mil millones de hombres vivientes sobre nuestro planeta, desde el momento en que es concebido en el seno de la madre”, proclama el santo en la encíclica.

Por eso mismo, Dios ha querido meterse en nuestra historia como uno de nosotros, “naciendo de una madre, como cada uno de nosotros, creciendo en el seno de una familia para que nos ayude a percibir la importancia de la familia que Dios nos regala y aprendamos valores tan importantes como la obediencia por amor a los padres, el perdón, el agradecimiento, el compartir lo que tenemos y el pensar en los demás”, revela José Antonio Morales.

Cristo es la referencia de la vida de cualquier cristiano, y unidos a Él podemos ofrecer nuestra vida como Él hizo. “El amor es la fuerza que mueve el corazón del ser humano, pero sólo en Dios hecho hombre ese amor transmite toda su infinita e inagotable fuerza”, concluye Morales.