¡Dependemos de nosotros!

Queridos diocesanos

Nuestra Iglesia no puede dejar de cumplir la misión que Jesucristo le ha confiado. Aunque haya quienes quieran silenciarla o hacerla desaparecer, o haya quienes prefieran oír la voz de los que les animan a abandonarla o a vivir como si Dios no existiera, la Iglesia ha de seguir llevando el Evangelio a todos, con la palabra y con los hechos.

Para cumplir su tarea, la Iglesia, porque sin ser de este mundo está en este mundo, necesita también de medios materiales. Además de la implicación personal, activa y responsable de todos sus miembros, necesita de la colaboración económica de todos nosotros. Sin medios económicos, la Iglesia no puede llevar a cabo el anuncio del Evangelio, la catequesis, la formación de cristianos adultos, la remuneración de los sacerdotes y otras personas al servicio de la Iglesia, el culto, la atención de las parroquias, de los pobres y necesitados –aquí y en países más pobres-, la conservación del patrimonio y templos, y tantas otras cosas más.

Un modo muy importante de colaborar económicamente con la Iglesia católica es marcar con una X la casilla destinada a la ‘Iglesia católica’ en la declaración de la renta que ya ha comenzado. Por primera vez en muchos años, a partir de este ejercicio el Estado pasará a la Iglesia católica sólo la cantidad que se recaude; ya no habrá complemento con cargo a los presupuestos generales del Estado. Es decir: a partir de ahora dependemos de nosotros mismos. De aquí la importancia de comprometerse personalmente –y de animar a otros a hacerlo-, y marcar con una X la casilla en la declaración de la renta. Debemos revisar los borradores que  recibamos en casa, en los que la casilla ya viene marcada con la opción que se eligió el año pasado. Si esta opción no coincide con nuestro deseo, podemos cambiarla por Internet, por teléfono o en la oficina de la Agencia Tributaria. Hemos de hacerlo personalmente y no dejarlo en manos de otros.

Recordemos que al poner la X no se pagan más impuestos, si la declaración es positiva; y, si es negativa, tampoco se percibe menos en la devolución. Marcar la opción ‘Iglesia católica’ es además compatible con la de ‘otros fines de interés social’; la Iglesia no recibirá menos por ello. Nos hemos de preocupar personalmente de poner la X o, si nos hacen la declaración de la renta, hemos de asegurarnos de que se ponga. Según los datos sobre la declaración de la renta del 2005, en la provincia de la Castellón, un 23,16% puso la X sólo a favor de la Iglesia católica, un 34,38% sólo a favor de otros fines de interés social y un 14,81% a favor de ambas. Hemos de esforzarnos para que aumente el tanto por ciento a favor de la Iglesia católica.

Poner la X para la ‘Iglesia católica’ es un modo eficaz de ayudar a nuestra Iglesia y a nuestras parroquias en bien de todos. Espero que nos impliquemos en la Campaña de este año en mayor número que años anteriores; y pido de modo especial a los sacerdotes y a los miembros de los Consejos parroquiales de economía o de pastoral, que animen a hacerlo. La economía de nuestra Iglesia depende de todos y cada uno de nosotros; cuanto más reciba, más podrá dar. Lo que la Iglesia recibe no lo destina a enriquecerse sino a cumplir su misión, que beneficia a todos.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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