Don Casimiro: “El Viernes Santo es un día de intenso dolor, pero transido de esperanza”

El Obispo de Segorbe-Castellón ha celebrado los oficios del Viernes Santo en la Catedral de la capital del Alto Palancia y ha explicado en la homilía que la solemnidad de hoy supone “un día de intenso dolor, pero un dolor transido de esperanza. En el centro de la Liturgia de este día está el misterio de la Cruz, un misterio que ningún concepto humano puede expresar adecuadamente”.

Monseñor López Llorente ha lamentado “la pérdida del sentido de Dios en nuestra sociedad, (…) del sentido de pecado” (…) “La falta de sentirse necesitados de salvación, ha continuado, hacen difícil involucrarse personalmente en esta historia siempre actual y presente de la pasión y muerte del Señor. Preferimos ser espectadores de la pasión, y no causantes y beneficiarios de la muerte salvadora del Hijo de Dios”, ha remachado.

 

Don Casimiro ha explicado que nuestros pecados, personales y estructurales son “el verdadero origen y la causa de los sufrimientos de Cristo“. “Cristo sufre y padece -ha ennumerado, entre otras causas- cuando no acogemos el amor de Dios, cuando preferimos ‘nuestra libertad’ a los caminos de de Dios, cuando nos avergonzamos de Cristo y negamos ser sus discípulos como Pedro (…) cuando atentamos contra la verdad (…) cuando los niños son esclavizados o se abusa de ellos (…) cuando las mujeres son maltratadas, cuando los ancianos son abandonados o rechazados”, para concluir que el grito de Jesús al filo de la muerte (‘Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?’) “revela que no sólo le invade la tristeza de la muerte, sino también el vacío de la presencia sensible de Dios que causa el pecado humano“, por lo que tenía que “experimentar el abandono de Dios para que nosotros nunca más nos sintiéramos abandonados (…) Jesús supera esa sensación penosa sabiendo distinguir entre fe y sentimiento. Siente que el Padre le ha abandonado, pero, a la vez y sobre todo, cree que el Padre está con él y por eso, a renglón seguido, añadirá: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu’. Así nos muestra que incluso en la aparente ausencia de Dios, Dios nunca abandona a quien cree y confía en Él“.

Puedes leer la homilía completa en este enlace: Viernes santo – 2019

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