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Una representación diocesana participa en el primer encuentro internacional de rectores de santuarios

Del 27 al 29 de noviembre el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización organizó el primer encuentro internacional de rectores de santuarios. Participaron más de 600 representantes de 40 países y lugares de culto tan importantes como Lourdes en Francia, Fátima en Portugal, Guadalupe en México o, ya más cercanos, Torreciudad, Montserrat y los Desamparados. Segorbe-Castellón estuvo representada por el rector de la Basílica de Ntra. Sra. del Lledó, Josep Miquel Francés.

El programa del encuentro desarrolló el papel del santuario como centro propulsor de la nueva evangelización. Josep Miquel Francés explica que se subrayó la acogida y evangelización a los peregrinos y visitantes, aunque algunos lleguen por motivaciones no exactamente religiosas: “El anuncio de Jesucristo, a través de su Madre, es siempre necesario como propuesta”.

Al mismo tiempo es necesario que nunca pierdan el sentido de lugares de oración, preservando un ambiente agradable y bello que favorezca el silencio. “Me quedo con una frase que le escuché al Papa: “En los santuarios Ella nos presenta a cada uno de nosotros al Hijo de Dios como el bien más precioso que toda madre posee””, declara el rector de la Basílica de Ntra. Sra. del Lledó.

Finalmente se recordó que “los santuarios son insustituibles para completar la acción pastoral y evangelizadora de las parroquias, porque mantienen viva la piedad popular, que bien formada sostiene y fortalece la fe”, añade Francés que asegura que estas directivas “son perfectamente aplicables a la Basílica del Lledó y a nuestros santuarios diocesanos”.

Audiencia con el Papa

Los participantes visitaron la basílica de Santa María la Mayor, y al final de la mañana del jueves tuvieron una Audiencia con el Papa Francisco, que presentó el santuario sobre todo como un lugar de oración: “La mayor parte de nuestros santuarios están dedicados a la piedad mariana. La Virgen María abre los brazos de su amor materno para escuchar la oración de cada uno y escucharla. El sentimiento que cada peregrino experimenta en lo más profundo de su corazón es el que encuentra en la Madre de Dios. Ella les sonríe consolando. Derrama lágrimas con los que lloran. Les presenta a cada uno el Hijo de Dios abrazado como el bien más precioso que cada madre posee. María se hace compañera en el camino de cada persona que alza hacia ella los ojos pidiendo una gracia, segura de ser escuchada”.

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