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¡Es tu Iglesia y cuenta contigo!

Queridos diocesanos:

Cada año, el Día de la Iglesia diocesana nos invita a conocerla, a sentirla como propia y a amarla de corazón. Esta jornada nos recuerda que Iglesia diocesana somos todos los cristianos católicos que vivimos en el territorio diocesano. Entre todos –laicos, religiosos/as, diáconos permanentes, sacerdotes y el obispo, que la preside en la caridad- formamos la gran familia de los creyentes en nuestra tierra.

Nuestra Iglesia diocesana no es una realidad abstracta, sino algo muy concreto y muy cercano porque está y vive entre los hombres. No es, de otro lado, algo ajeno a cada uno de nosotros que nos pudiera ser indiferente o de la que pudiéramos hablar, para bien o para mal, como si no fuera con nosotros. Nosotros mismos somos Iglesia y juntos formamos la Iglesia que camina en Segorbe-Castellón unida a la Iglesia universal, que se extiende hasta los confines de la tierra. Es tu Iglesia, es nuestra Iglesia, donde nacemos a la fe, la cultivamos, la celebramos y la vivimos. Juntos formamos la familia de los hijos de Dios, que se reúne para la escucha de la Palabra de Dios y en torno a la mesa de la Eucaristía y que es llamada a vivir la fraternidad. Somos un hogar llamado a vivir la caridad de Cristo con todos, especialmente con los que más lo necesitan. En esta casa todos somos iguales en dignidad y cada uno ha recibido de Dios unos dones para ponerlos al servicio en bien de toda la comunidad según su vocación y ministerio. Juntos estamos llamados a ser un signo e instrumento de fraternidad y de acogida de todos los hombres.

Una Iglesia diocesana encerrada en sí misma, no sería Iglesia, pues no respondería  a la voluntad de su Señor. Entre nosotros son muchos y cada vez más los que no conocen a Cristo y los que no se acercan a la gracia que Él ha querido dejar en su Iglesia; son multitud los que viven en la pobreza material, moral y espiritual. Son muchos los heridos que necesitan el amor de Dios. En esta Iglesia todos somos necesarios, nadie sobra, y nadie se tendría que sentir un extraño. En ella, Jesús nos envía a salir por los caminos del mundo para llevar a todos el Evangelio y vivirlo día a día con nuestras obras de amor. Así es como la Iglesia lleva a cabo su misión de evangelizar. De este modo contribuye a construir una sociedad más humana y fraterna, más justa y solidaria.

Nuestra Iglesia diocesana es un don del amor gratuito de Dios y, a la vez, una tarea encomendada a cuantos la formamos. Como don de Dios, hemos de acogerla con gratitud y hemos de amarla de corazón. Ella es la presencia del Señor resucitado y de su obra salvadora entre nosotros, que nos ha encomendado la hermosa misión de llevar la Buena Nueva a todos. La vida y misión de nuestra Iglesia dependen de todos y de cada uno de los que formamos parte de esta gran familia. Por ello: “Sin ti, no hay presente. Contigo, hay futuro”, como dice el lema de este año. Cada uno de nosotros es presente de la Iglesia, y cada uno es parte de su futuro. Por ello, os invito a todos a implicaros y a colaborar activamente en esta Iglesia que camina en Segorbe-Castellón.

¿Cómo puedes colaborar? Puedes hacerlo con tu tiempo, tus cualidades, tus dones, recibidos de Dios, tu oración, tu ilusión y tu alegría, tu pasión porque Jesucristo sea más conocido y amado, tu dinero. Todo sirve para edificar la Iglesia. No pienses en la Iglesia de la que a veces puedas oír hablar en los medios o en la calle; conócela tú mismo en la iglesia más cercana, en tu parroquia, en los movimientos y asociaciones, en las obras educativas y asistenciales de la misma Iglesia. Si encuentras algo que mejorar, comunícalo con libertad, objetividad y verdad, y siempre con caridad. Estoy seguro de que, como a mí, te gustaría que nuestra Iglesia fuera mejor: más santa, más evangélica, fraterna y acogedora, más fiel a Jesús, más evangelizadora, más preocupada por los más necesitados. Es lo que queremos todos y es tarea de todos. Si cada uno aporta lo poco que es y tiene, con la ayuda del Señor y el aliento del Espíritu Santo, seguro que lo podemos conseguir.

Nuestra Iglesia necesita de nuestra colaboración económica. El sostenimiento económico de nuestra Iglesia para cumplir su misión depende ya y cada día va a depender más de la generosidad de sus fieles. Colabora con tu Diócesis. Sé generoso en la colecta de este día. Muchas gracias en nombre de tu Iglesia.

Con mi afecto y bendición,

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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