Eucaristía y envío a la misión de Reinel Muñoz

Esta tarde, en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva de Castellón, se ha celebrado la Eucaristía y el envío a la misión de Reinel Muñoz Flor, que ha presidido nuestro Obispo, D. Casimiro López Llorente.

Reinel ha estado acompañado por numerosos fieles, por el párroco, Enrique Martínez, por el delegado diocesano de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, Salvador Prades, así como por más de veinte sacerdotes diocesanos.

Partirá en breve a la misión como sacerdote encargado de la “Missio ad gentes” en la Diócesis de Oradea, Rumanía, en la que hay cuatro parroquias católicas, y acompañará a cuatro familias de varias partes del mundo. Junto a ellas formará parte de una comunidad misionera del Camino Neocatecumenal, que tiene como misión evangelizar, mostrando el amor y la unidad. Además, servirá en dos parroquias, y será el director espiritual del seminario Redemptoris Mater de Rumanía.

En el inicio de la homilía, D. Casimiro ha recordado la Jornada Diocesana de Apertura de Curso, celebrada ayer por la mañana, “desde la Eucaristía, como Iglesia Diocesana, somos enviados a vivir este año, de una forma especial, la caridad con los necesitados y la justicia social con los excluidos, y esta tarde, – ha continuado – actualizando el Evangelio que acabamos de proclamar (Mt. 20, 1-16), el Señor, a través de mi persona, envía a un hermano nuestro a la misión”.

“Lo hacemos como Iglesia Diocesana”, decía, pues es un sacerdote diocesano que es enviado “para compartir con aquellos que están más necesitados que nosotros de presbíteros, que junto con las familias en misión, van generando una comunidad cristiana, católica, en ese lugar (…) allí vas enviado por el Señor”, le ha dicho.

“Tu tarea, como la de la Iglesia, es ayudar a buscar a Dios, a llevar a las personas al encuentro con el Señor”, le ha recordado, “y eso es fundamental para que, escuchando el kerygma, la Buena Noticia de Dios para los hombres, que es Cristo Jesús resucitado, se les abra el camino de la esperanza, de la nueva vida que nos viene a través del Señor resucitado”.

“El Espíritu del Señor no puede crear división entre nosotros, somos todos Iglesia del Señor, y lo que nos tiene que motivar es anunciarle a Él, para el encuentro con Él, que es el único que nos da vida, esperanza, la salvación, para crear una sociedad más justa y más fraterna”, ha continuado.

En este tiempo de pandemia, ha recordado, “necesitamos que nuestra Iglesia sea fermento de unidad en este mundo, para que a través de ella, las personas que sufren, los enfermos, las familias que han perdido a sus seres queridos, los que pasan hambre, los que sufren la soledad, sientan la presencia de Dios a través de nuestro estar ahí”.

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