La catedral de Segorbe alberga la Misa de “envío” de los catequistas y la entrega de la “missio” a los profesores de religión de la Diócesis

La Santa Iglesia Catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Segorbe ha sido escenario esta mañana de la celebración eucarística del “envío” de los catequistas y la entrega de la “missio” a los profesores de religión, presidida por el obispo de la Diócesis, monseñor López Llorente.

Don Casimiro abogó porque los párrocos y los colegios construyan una relación mutua, para que todo confluya en ese crecimiento en la fe, en la misión y en la Iglesia: “los párrocos deben conocer a los profesores de religión y a los catequistas y a la inversa” para que haya “una inserción en su comunidad de referencia, que ha de ser la parroquia”. Todos debemos colaborar -ha continuado el obispo- para que aquellos a los que va designado el mensaje, tanto en las catequesis en las parroquias como en las clases de religión, lo vayan recibiendo. “Que no escuchen una cosa en un sitio y otra distinta en el otro, o el silencio. Es una pena que -teniendo parroquias, colegios, catequistas, y profesores de religión- cada cual vaya a la suya, cuando la misión es la misma. Si damos catequesis de primera comunión en los colegios y se están preparando presuntamente para recibir al Señor en la eucaristía, y no tienen ninguna relación durante ese tiempo con la Santa Misa dominical, ¿a qué estamos preparando?“, preguntó.

Monseñor López Llorente afirmó que la misión de todos los católicos “es única y compartida” y que cuanto más confluya nuestra tarea, “más eficaz será, aunque la fuerza está en El Señor”. “Debemos trabajar todos juntos en la misma línea. Ahí tenemos una asignatura pendiente, de la cual me dais constancia, una y otra vez, vosotros. Si los padres no acompañan en ese proceso de iniciación cristiana, en la catequesis o en la clase de religión, lo tenemos difícil. Por eso, a partir de este año, vamos a favorecer los grupos matrimoniales parroquiales para ayudarles a vivir su vocación, para que vivan cristianamente la familia y para que asuman su papel de responsables de la transmisión de la fe a sus hijos“, manifestó.

 

Hay que ir sumando -continuó- porque bien sabéis que “la sociedad no evangeliza, más bien lo contrario. Por tanto hay que potenciar las catequesis, la clase de religión, la vida parroquial, la vocación de cada cristiano, la vida de la comunidad, para que sea, como os hemos propuesto en el plan diocesano, evangelizada y evangelizadora. Una comunidad de discípulos misioneros como nos pide el Papa Francisco que, viviendo la fraternidad desde El Señor, sabiendo acoger y respetar entre todos, salga a la misión y no viva de puertas para adentro“, finalizó.

Don Casimiro también hizo referencia al mes misionero extraordinario -que comenzó el pasado 1 de octubre y cuyo lema es “Bautizados y enviados”- e invitó a los presentes a llevar a todos al encuentro salvador con Cristo y anunciar el Evangelio, proponiéndolo. “Los catequistas y los profesores de religión tenéis, en ese sentido, un envío especial”.

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