La escucha de la vocación sacerdotal

PlumaQueridos diocesanos y queridos niños, adolescentes y jóvenes:

 

Hoy os quiero hablar de la escucha de la vocación sacerdotal. Ésta es como un diálogo de amistad, que nace de la comunicación libre y gratuita de Dios al hombre y concluye con la acogida generosa y el don sincero de sí, por parte del hombre. Jesús mismo elige a quien Él quiere por puro amor. Él sale al encuentro del elegido, le llama a su seguimiento en el sacerdocio. Quien siente y escucha esa llamada es interpelado en su libertad e invitado a seguirle. Es lo que nos muestra Jesús cuando “llamó a los Él quiso y vinieron a Él” (Mc 3,13).  Este ‘venir’, que es igual a ‘seguir’ a Jesús, es la respuesta libre de los doce a la llamada por parte del Señor. Y es la respuesta de quien hoy escucha su llamada gratuita y le responde con alegría y generosidad.

 

Por todo ello, a cada niño, adolescente y joven cristiano, os digo:

 

            Vive y practica la fe. Todos necesitamos recordar que lo principal en nuestras vidas es Dios. A Él le corresponde el centro de nuestra existencia y Él debe ocuparlo, si queremos vivir con alegría y caminar hacia la Vida en plenitud. Lo primero y prioritario para un cristiano es crecer en una profunda relación de amistad con Jesús. Este es el primer paso para cualquier niño, adolescente o joven, que desee escuchar la llamada de Jesús en su vida. Y esto vale para toda llamada, sea la que Dios nos hace a todos a ser santos, sea la llamada particular al sacerdocio ordenado.

 

Entra en el silencio de tu interior. Vivimos rodeados de ruidos y olvidamos que el silencio es clave para la vida. Sólo puedes “oír” la voz de Dios, sólo puedes “oír” la voz de Jesús si guardas silencio en tu interior. Quítate los auriculares o deja el móvil por unos momentos, y ponte a la escucha de Jesús. Deberías probar estar cada día quince minutos en oración silenciosa; ahí es donde puedes empezar a percibir la voz de Jesús y la dirección clara para tu vida.

 

Sé buen discípulo de Jesús. Alguien ha dicho que ‘no tenemos una crisis de vocaciones, sino que tenemos una crisis de discípulos’. Ser discípulo de Jesús significa tener amistad con Jesús, conocerlo íntimamente, escucharle en la Palabra y encontrarlo en los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia; y significa escuchar su llamada y acogerla con generosidad. Puedes llegar a ser verdadero seguidor de Jesucristo sirviendo a quienes te rodean. Si descubres la llamada a seguir a Jesús, también descubrirás su particular llamada dentro de la Iglesia.

 

Pregunta a Jesús. Pregúntale qué desea para tu vida y no olvides que Él sólo desea lo mejor para ti. Si, de hecho, realmente estás llamado al sacerdocio, éste será el sendero hacia una gran alegría, hacia una vida lograda y hacia una gran felicidad que no tendrá fin.

 

Decídete y da el paso. Si sientes que Jesús te llama o que te está invitando a ‘probarlo’, presenta la solicitud al seminario. Recuerda que el seminario es el lugar de discernimiento y maduración de la vocación. No serás ordenado sin que antes hayas visto, junto con los formadores del Seminario, que Jesús realmente te llama y estés dispuesto a seguirle con alegría y generosidad poniendo tu persona al servicio de Jesús y de los demás en la comunidad de Iglesia. Si escuchas que Jesús te llama, no seas cobarde. Nunca te arrepentirás.

 

Con mi afecto y bendición,

 

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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