Los niños también son misioneros

Queridos diocesanos:

Hoy deseo poner en el centro de mi reflexión a los niños. El motivo es la celebración de la Jornada de la Infancia Misionera este cuarto domingo del mes de enero. Recordemos que la Obra de la Infancia Misionera nació para que los niños cristianos pudieran ayudar a los niños de los países de misión. Fue puesta en marcha en 1843 por el obispo francés Forbin-Janson, movido por las noticias de misioneros que le contaban la difícil situación de los niños en el continente asiático y, sobre todo, en China. De acuerdo con Paulina Jaricot, este buen obispo francés pensó que los niños podían ayudar a los niños de los países de misión, y les propuso un reto: “Podéis ayudarme a salvar a los niños de China rezando un avemaría cada noche y ofreciendo por ellos una limosna”. Así de sencillo. De este modo comenzó esta singladura que contó siempre con el apoyo de los Papas. En 1950, Pío XII instituyó el Domingo Mundial de la Infancia Misionera, que este domingo celebramos en toda España.

De esta forma tan fácil, los niños se convierten en “pequeños misioneros”, como decía el beato Juan Pablo II. Sí, también lo niños son y pueden ser misioneros; no por concesión de los mayores, sino por ellos mismos. Esta es la razón honda y la propuesta educativa de Infancia Misionera: dar al niño el protagonismo misionero que le corresponde por razón de su bautismo. El niño de Infancia Misionera escucha, contempla, pregunta, reza y entrega su ofrenda con amor. No importa la cantidad, sino el amor con que el niño lo ofrece.

La Infancia Misionera no está pasada de moda. Es muy actual y está viva entre nosotros. Así nos lo mostraron los quinientos niños y niñas de distintas parroquias y colegios de nuestra Diócesis que participaron en un gozoso encuentro diocesano el día 3 de diciembre pasado, Fiesta de San Francisco Javier. Esta pequeña javierada fue  la preparación inmediata para la acción navideña ‘Sembradores de estrellas’, en la que los pequeños expresan el sentido misionero del nacimiento del Hijo de Dios. En la Jornada de este domingo, con la Eucaristía, las oraciones y ayudas económicas para otros niños, colaboran al anuncio del Evangelio y a construir un mundo mejor para todos.

“Con los niños de América… hablamos de Jesús”. Éste es el lema para este año. Es ya la cuarta etapa de un recorrido por los cinco continentes: Asia, África, Oceanía y, éste año, América. Los niños de Infancia Misionera se unieron primero a los niños de Asia y, junto con ellos, buscaron a Jesús -como los Magos- en un pueblecito de Asia. Al año siguiente, con los niños de África encontraron a Je­sús en Egipto, oculto con María y José. Estos niños, asiáticos y afri­canos, invitaron a los lejanos niños de Oceanía a seguir a Jesús, porque habían descubierto que podían ser sus amigos. Este año hablan de Jesús con los niños de América. Quienes han tenido la dicha y la experiencia de encontrar y seguir a Jesús, se lo dicen a los demás. Comunican con su palabra y su vida aquello que han visto y oído. Los niños de Infancia Misionera son ‘misioneros’, porque pueden y llegan a contar a otros niños su amistad con Jesús. Quien recibe el don tan bello de la amistad con Jesús siente la necesidad de transmitirlo a los otros.

Queridos niños de Infancia Misionera: ¡Continuad así! ¡No perdáis vuestro espíritu misionero! Los adultos os apoyamos con nuestra oración, con nuestro aliento y con nuestra generosa aportación económica.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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