Las monjas agustinas de Benicàssim cuentan su experiencia vocacional en un vídeo

`Convento 5´ es el título del vídeo en el que las hermanas Sor Natividad y Sor Cecilia, del Monasterio de Monjas Agustinas de Montornés, en Benicàssim, cuentan su experiencia vocacional en la Vida Contemplativa y en la Clausura del monasterio, una vida rica y plena que merece la pena que sea conocida.

Este vídeo es el quinto capítulo de la serie `#Conventos´, producidos por Confía Producciones con el patrocinio de Claune, el Instituto Pontificio para los Claustros Necesitados.

Sor Cecilia

“Yo soy una enamorada de Jesús, porque es el que me ha llamado, y me considero una privilegiada”, explica Sor Cecilia. Ella nace en el seno de una familia cristiana, con una educación religiosa, pero con un momento de crisis en la adolescencia. El Señor le dio un regalo, “participar en unas convivencias de jóvenes”, una época preciosa de crecimiento, alegría, esperanza y maduración, recuerda.

Ella tenía otro grupo, “el grupo de juerga, que salíamos a bailar y de excursión”, pero se preguntaba qué es lo que quería el Señor de ella, “descartando la vida religiosa”. “Hice una experiencia muy bonita en Taizé”, que le ayudó a descubrir la oración, “era algo que te llenaba”.

Otra etapa por las que pasó Sor Cecilia fue, estando al final de la carrera, “entrar en las comunidades neocatecumenales”, por aquel entonces estaba un poco desorientada, y “ahí volví a tomarme en serio el decir: ¿y mi vida qué?”, porque también tenía un novio. El toque definitivo del Señor “fue en la JMJ de Santiago de Compostela a la que iba como catequista de los jóvenes”,  fue allí, en el encuentro vocacional con Kiko Argüello en la Plaza del Pilar de Zaragoza.

“Fue como si todo fuera para mí”, se proclamó el Evangelio en el que Jesús le pregunta a Pedro «¿me amas?», y en ese momento “fue ver como el Señor me pedía mi vida”, y le pudo decir “sí Señor, yo te doy mi vida porque sé que contigo voy a ser feliz, eres el único que me llena”.

Sor Natividad

Sor Natividad, priora del monasterio,  lleva 54 años de vida de religiosa y afirma que “si volviera a nacer elegiría la misma familia, el mismo monasterio y las mismas hermanas”, lo que “no quiere decir que no haya habido dificultades, pero la conexión y el amor ha estado por encima” de ellas.

Ella se educó con monjas, “con las Hermanas de la Caridad de Santa Ana”, y explica que “cuando sientes la llamada buscas aquello que ya conoces”, por lo que se unió a ellas. Sor Natividad sabía que tenía vocación “porque el mundo no me terminaba de llenar, también salí con chicos”, aunque se dio cuenta de que aquel no era su sitio y le tocó romper ideas y afectos, y “opté por una vida contemplativa, vi ahí la voz del Señor”.

Fue un sacerdote que conocía quien le habló de estas hermanas, que entonces estaban en Mirambel (Teruel). Allí se fue sabiendo que era la voluntad de Dios.

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