Navidad: Celebrar el Amor de Dios a los hombres

Queridos diocesanos:

La Navidad reaviva en nosotros deseos de paz y sentimientos de solidaridad. Pero el bullicio de estos días puede llevarnos a perder de vista el sentido central de esta Fiesta. La Navidad se ha convertido en muchos casos en una mera fiesta social, reducida a iluminaciones y a compras, a felicitaciones y regalos, a salas de fiestas, a cenas y comidas. Este ambiente influye también en los cristianos y puede que no vivamos esta Fiesta con verdadero sentido cristiano.

En Navidad celebramos el nacimiento del Hijo de Dios en Belén hace dos mil y dos años. ‘Y el Verbo (la Palabra, el Hijo de Dios) se hizo carne y acampó entre nosotros’ nos recuerda el Evangelista Juan (Jn 1,14). En Belén se muestra la entrañable humanidad de Dios y su infinito amor por el hombre. El Niño, nacido en Belén, es el ‘Emmanuel’, el ‘Dios con nosotros’, el Mesías, el Salvador. En este Niño, Dios y hombre a la vez, Dios se ha unido para siempre con la humanidad.

En El se manifiesta el amor de Dios, que nos ofrece amor, vida y paz. Dios ama tanto al hombre, que no tiene a menos hacerse uno de los nuestros para abrirnos el camino hacia su amor, para ser sus hijos y, en Él, hermanos de todos los hombres. En Belén, Dios nos abre el camino y nos llama al amor fraterno y solidario, comprometido y universal, y a una paz justa y duradera. El amor de Dios a los hombres, manifestado en Belén, es el verdadero motivo de nuestra alegría y de nuestra solidaridad, el fundamento real de una paz justa y duradera y la razón última para nuestra esperanza.

Jesús nace para curar e iluminar, para levantar y liberar, para perdonar y salvar. Su nombre, Jesús, significa  precisamente eso: Dios salva. Dios nos ama y nos ofrece su propia vida; una vida más fuerte que el odio y el egoísmo humano, la destrucción y la muerte.

Acojamos con gratitud al Niño Dios. La Navidad nos invita a abrir el corazón a la vida y al amor de Dios, a acoger y promover la vida humana, a vivir el amor fraterno y el perdón. Navidad llama al compromiso para que todo hombre y mujer sea respetado, para que reine la paz entre los hombres y se extienda la justicia en todas partes.

Os deseo a todos una FELIZ NAVIDAD, llena de alegría, de amor y de paz.

Con mi afecto y bendición, vuestro Obispo.

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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