Peregrino de la fe y apóstol de Cristo Resucitado

Queridos diocesanos:

Este fin de semana, Benedicto XVI estará entre nosotros: el sábado, en Santiago de Compostela, y el domingo, en Barcelona. Todos los católicos españoles, aunque sólo visite dos ciudades, nos sentimos honrados por su visita, le damos nuestra más sincera bienvenida y le expresamos nuestras más cordiales gracias por esta nueva muestra del cariño que nos tiene.

El mismo Benedicto XVI ha dicho que viene a nosotros como peregrino en la fe y como apóstol de Cristo Resucitado. El Papa quiere en primer lugar peregrinar en este Año Santo Compostelano como un peregrino más hasta la tumba del Apóstol Santiago, el primer apóstol y testigo del Señor Resucitado en nuestra tierra. Así enlaza él mismo con el primer anuncio y la fe apostólica en el Señor Resucitado, se fortalece y se abre a la misericordia de Dios, a la gran perdonanza del Año Santo. El Papa pone así en práctica su reiterada invitación a todos de acogernos a la misericordia divina, de avivar nuestra fe en Cristo Jesús mediante un encuentro personal con Él y de no olvidar las raíces cristianas de España y de Europa entera.

No cabe duda que el vigor, la vida y los mejores logros de la historia del pueblo español están enraizados en la fe que trasmitió el Apóstol Santiago. Una fe que, el Arquitecto y Siervo de Dios, Antonio Gaudí, ha expresado también en el templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona, que será consagrado por el Papa, con una explosión de belleza arquitectónica, canto y plegaria perenne de alabanza y adoración a Dios, que nos muestra Cristo Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

El Papa viene también como apóstol de Cristo Resucitado, en cuyo rostro vemos al Dios del Amor y de la Vida, para confirmarnos a los católicos en la fe y en la vida cristiana. El Papa como Obispo de Roma es el sucesor de Pedro, el Apóstol a quien Jesús eligió y puso al frente de los Apóstoles y de la Iglesia para ser el apoyo firme de la fe y de la vida religiosa de sus discípulos. “He rezado por ti para que tu fe no desfallezca. Cuando estés fuerte confirma a tus hermanos” (Lc 22, 31), le dice Jesús a Pedro y, en él, a sus sucesores.

En estos tiempos de alejamiento y debilitamiento de la fe cristiana, en los que se quiere excluir a Dios, a Jesucristo y su Evangelio del corazón de los hombres y en que se propaga el relativismo, los católicos necesitamos ser confirmados y fortalecidos en la fe y vida cristiana por aquel que tiene esta misión recibida del mismo Jesús.

Para creer en Jesucristo de verdad y ajustar nuestra vida a las enseñanzas de su evangelio, no puede creer cada uno a su manera. Hay que creer con la fe de los Apóstoles, la única que descansa directamente en la palabra y en la vida de Jesús. La comunión con el sucesor de Pedro y la unión espiritual y real con la fe de la Iglesia universal, expresada por el magisterio del Papa, garantiza que nuestra fe personal es auténtica. El Papa con su ministerio y su magisterio nos presta este servicio necesario para la unidad de la Iglesia y para la autenticidad de la fe personal de todos los cristianos católicos. Sólo unidos a él podemos estar de verdad unidos con Cristo Resucitado, que es el Señor de todos. Gracias al ministerio del Papa, hoy, por medio de la Iglesia, Cristo es el verdadero pastor y guardián de nuestras almas, al que queremos seguir de cerca, con fidelidad, amor y alegría. El Santo Padre nos confirma una vez más en la fe en Cristo Resucitado, la Vida para el mundo.

¡Bienvenido y muchas gracias, Santo Padre!

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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