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Inicio de curso de Orad-Teen STAR

Orad-Teen STAR, el programa de educación afectivo sexual para adolescentes y adultos jóvenes, retoma el curso. Esteban Escrig, responsable en la Diócesis, ha informado de que mañana, viernes 16 de octubre, a las 20:30 h., se celebrará una reunión informativa para los padres en la Concatedral de Santa María, en Castellón, y en la que se explicará el funcionamiento de este curso.

Divididos en cuatro grupos, está destinado a jóvenes que se encuentran cursando 6º, Enseñanza Secundaria Obligatoria, Bachillerato y universitarios, quienes se encuentran semanalmente con el objetivo principal de recibir respuesta a muchas de las preguntas que se plantean sobre la amistad, el amor, la fecundidad y la sexualidad. Las reuniones con los jóvenes empezarán el próximo viernes, 23 de octubre.

“La sexualidad implica toda la persona”

Jesús Muñoz Ramírez, especialista en final de vida y educación afectiva de adolescentes

Jesús Muñoz es un joven sacerdote (31 años y ordenado en 2016) pero con un largo recorrido. Diocesano de Zacatecoluca, en el Salvador, realizó una tesina sobre la dignidad del morir y en septiembre comienza el doctorado en la facultad de la Santa Cruz, en Roma, sobre educación afectivo-sexual de los adolescentes. Este verano ha atendido la capilla de El Pilar, en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva en Benicassim.

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Unos 20 adolescentes participan en el curso afectivo sexual “Aprendamos a amar”

La Delegación de Familia y Vida junto con la fundación Desarrollo y Persona han puesto en marcha el taller de educación afectivo sexual “Aprendemos a amar” para niños de entre 12 y 14 años.

Este curso de dos sesiones impartido por María Luísa Olmos ha proporcionado a técnicas a los jóvenes para conocerse mejor, descubrir la sexualidad como dimensión positiva de la persona y ser conscientes de las propias necesidades de afecto y de la conveniencia de establecer relaciones interpersonales basadas en una madurez afectiva. Durante estas sesiones también se han trabajado las nuevas emociones y sentimientos que surgen durante la pubertad y favorecer el diálogo padres-hijos como pilar fundamental.

El propio Papa Francisco dice “Sí a la educación sexual”, en uno de los apartados de su Exhortación Apostólica sobre la Familia, “La alegría del amor” (Amoris Laetitia) (AL, 280). Los niños y los adolescentes, conforme avanza la edad, y teniendo en cuenta su progreso psicológico, hay que informarles sobre la sexualidad de las personas, la cual es una “educación para el amor, para la donación mutua”. De este modo el lenguaje de la sexualidad no se ve empobrecido, sino iluminado”.

Lo importante en la educación sexual es “enseñarles un camino en torno a las diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa, a la comunicación rica de sentido. Porque todo eso prepara para un don de sí íntegro y generoso” que desembocará en el compromiso de entrega total de los cuerpos en el matrimonio