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La Iglesia continúa con los refugiados

Hoy la Iglesia también conmemora el Día del Refugiado promovido por Naciones Unidas y con el lema: “Estamos con los refugiados”. El papa Francisco invitó a “encontrar, acoger y escuchar a los refugiados, son personas como todas a las que la guerra ha arrebatado la casa, el trabajo, los familiares y amigos”, afirmó en su mensaje tras el rezo del Ángelus del domingo pasado, que como cada semana pronuncia desde la ventana del palacio apostólico en la Plaza de San Pedro.
“Sus historias y rostros nos invitan a renovar el compromiso de construir paz y justicia”, instó. Y por eso, “queremos estar con ellos: encontrarles, acogerles, escucharles y convertirnos con ellos en artesanos de paz según la voluntad de Dios”, asintió el Papa.

El Pontífice se ha mostrado muy sensible ante la crisis de refugiados en Europa y ha llegado a calificarla como la “peor catástrofe humanitaria desde la II Guerra Mundial”. Desde el primer momento la diócesis asumió esta preocupación de Francisco y constituyó  hace meses la Comisión de Ayuda a los Refugiados para animar y coordinar la asistencia a estas personas que sufren y la sensibilización a toda la sociedad.

 

A raíz de la campaña se ha recaudado 30.000€, de los cuales, la mitad han sido  destinados a Caritas Siria, al no haber llegado refugiados aún a la Diócesis. El resto de la recaudación, así como los distintos pisos que se pusieron a disposición y otros recursos que la gente ha ido donando seguirán estando disponibles para posibles intervenciones a refugiados.

La diócesis recauda más de 53.000€ para Ucrania

La Iglesia en Segorbe-Castellón ha conseguido 53.400€ para Ucrania, se trata de la colecta que se promovió hace unas semanas en todas las parroquias de la diócesis, a iniciativa del Papa Francisco y que ha cuatriplicado la recaudación de un domingo normal, a falta del 25 % de las parroquias aún por entregar.

Tal y como informó Radio Vaticana, 3.500.000 personas necesitan ayuda a los dos lados de la línea que separa los territorios bajo control del Gobierno ucraniano y de las milicias. Uno de cada cuatro niños es refugiado. Medio millón de personas tienen necesidad urgente de alimento y hay carestía de anestésicos e insulina. Para casi un millón y medio de personas peligra el acceso al agua potable y el suministro de gas y energía eléctrica es discontinuo.

En el Domingo de la Misericordia, el pasado 3 de abril, Francisco explicó que además de acompañarlos con su constante recuerdo y oración, sintió la necesidad de promover esta ayuda humanitaria: “Este gesto de caridad, además de aliviar los sufrimientos materiales, quiere expresar mi personal cercanía y solidaridad y la de toda la Iglesia. Deseo vivamente que esto pueda ayudar a promover sin posteriores atrasos la paz y el respeto del derecho en esa tierra tan probada”.

Una familia misionera de Castellón vive en Ucrania el drama de la guerra

La semana pasada, 200 personas se enfrentaron en una de las principales plazas de Odesa, Ucrania. A un lado pro-rusos. Al otro, pro-europeos. Es la tensión en la que vive una sociedad que aunque ya no sufre bombardeos, sí siente el peso de un conflicto que puede resurgir en cualquier momento. Muy cerca de donde tienen lugar los enfrentamientos viven David Rubio, María Millán y sus 6 hijos, familia misionera de Castellón. El domino, las parroquias de Segorbe-Castellón hicieron una colecta especial para ayudar a la población afectada por la guerra que se ha cobrado 9.000 vidas y ha dejado desamparados a 200.000 niños.

David y Marí bautizaron en Pascua a su sexto hijo, Francisco Javier. Los otros cinco, comparten sus aulas con numerosos desplazados que han huido de Donets, a unos 450 kilómetros al nor-este, donde aún hay combates aislados. Se calcula que un millón y medio de personas han tenido que huir de sus hogares para buscar refugio.

Para el conjunto de la población, el conflicto ha supuesto una enorme inflación, que ha doblado el precio de productos básicos como el pan o la leche: “En el día a día se nota muy fuerte el impacto económico en toda Ucrania. La grivna, moneda nacional, ha caído mucho, y la clase baja y media ha perdido considerablemente su estabilidad de vida porque los salarios valen la mitad”, explica el padre de familia en misión.

David Rubio asegura que el país sigue dividido. En este contexto, la Iglesia católica, que representa una minoría del 10% (8% greco-católicos y 2% latinos), está comprometida en una labor de pacificación. “Cuando la gente me habla –explica el misionero castellonense-  intento no encenderlos más. Eso es lo que hace la Iglesia: decir que hay que amar al enemigo, no enfrentar más a la gente y pedir la paz”.