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La Diócesis celebra su patrona en la Cueva Santa

La Diócesis de Segorbe-Castellón celebró su Patrona, la Virgen de la Cueva Santa, el pasado lunes 11 de septiembre con una Eucaristía presidida por el Obispo, a la que asistieron fieles de diversas poblaciones y los seminaristas diocesanos del Mater Dei y Redemptoris Mater. Mons. Casimiro López Llorente expuso ante los asistentes la oración que él presenta a la Patrona en este inicio de curso: “Que seamos verdaderos cristianos y que su Hijo sea conocido por todos”.

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Segorbe celebra su patrona bajo las advocaciones de la Esperanza Loreto y la Cueva Santa

Segorbe celebra esta semana sus fiestas patronales dedicadas a la Virgen bajo tres advocaciones: la Esperanza Loreto y la Cueva Santa. El miércoles pasado Mons. Casimiro López Llorente presidió la misa y procesión en la ermita de la Esperanza. Hoy, viernes, es el turno de Loreto con la misa a las 12h y la procesión a las 20h. El fin de semana se honrará a la Blanca Paloma.

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Cáritas inter-parroquial de Castellón hace comunidad en la Cueva Santa

Voluntarios y trabajadores de Cáritas Inter-parroquial de Castellón han participado en una jornada de convivencia en el Santuario de la Virgen de la Cueva Santa, patrona de la Diócesis. Este encuentro se organiza desde hace ocho años, y como comentaba uno de los participantes al final, ayudan a “hacer comunidad, recargar pilas y dar gracias al Señor por ser miembros de esta gran familia que se llama Cáritas”.

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El Obispo traza el encuentro con Cristo en la fiesta de la Patrona de la Diócesis

Tras una introducción sobre las lecturas dominicales, Mons. Casimiro López Llorente ha mostrado cómo poner por obra el objetivo pastoral de la Diócesis para este año: “Me centraré en la parábola del hijo pródigo o el padre misericordioso para que cada uno, personalmente, experimente la misericordia, el encuentro con Jesucristo el Señor”. El marco era la celebración de la Patrona de la Diócesis, la Virgen de la Cueva Santa, que de facto se ha convertido en la antesala de la inauguración del curso.

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Con la Virgen María al encuentro con Cristo Jesús

 Queridos diocesanos:

Después de la pausa veraniega retomamos nuestra cita semanal. En este mes de septiembre muchos de nuestros pueblos y ciudades celebran sus fiestas en honor a la Virgen María. En la Diócesis celebraremos la Fiesta nuestra Patrona la Virgen de la Cueva Santa el día 11 de septiembre; a las 13h, subiremos al santuario de la Cueva Santa para mostrarle nuestro afecto sincero e implorar su protección, cuando nos disponemos a comenzar un nuevo curso pastoral.

Jesús, desde de la Cruz, nos ha dado y dejado en la persona del Apóstol Juan, a su madre, la Virgen María, como madre de todos los cristianos. Al pie de la cruz, en la hora suprema de la nueva creación, Cristo nos lleva a María, porque no quiere que caminemos sin una madre.  Leer más

En el XXV Aniversario de la Coronación de la Virgen de la Cueva Santa

Queridos diocesanos:

Retomamos nuestra cita semanal y lo hacemos recordando la coronación canónica hace veinticinco años de la imagen de la Virgen de la Cueva Santa, Patrona de nuestra Diócesis de Segorbe-Castellón. Este domingo, festividad de la Natividad del Virgen María, celebraremos una Misa en acción de gracias por este acto de hondo calado para nuestros antepasados en la fe y para nosotros peregrinos en esta vida.

Porque ¿qué significa haber coronado a la Virgen de la Cueva Santa? Con este gesto proclamamos a la Virgen María como nuestra Reina. Y lo hacemos porque reconocemos en ella a la Madre del Rey mesiánico, Jesús, el Hijo de Dios, cuyo reino no tendrá fin (cfr. Lc 1, 33). A María la llamados Reina, porque, ella, la llena de gracia de Dios, fue unida íntimamente a Cristo y asociada a la obra redentora de su Hijo, y así nos lleva a la fuente de la Gracia (cfr. Jn 19, 26-27). Y, finalmente, a María la proclamamos Reina, porque ya participa plenamente de la gloria de su Hijo en cuerpo y alma: ella ha recibido ya la corona merecida (cfr. 2Tm 4,8), la corona de gloria que no se marchita. María se ha convertido así en esperanza nuestra (cfr. 1Pe 5, 4).

María es la Madre de Dios y también Madre nuestra, la Madre de la Iglesia y la Madre de todos los creyentes; ella es la buena Madre, que nos acompaña con su protección maternal a los creyentes de todos los tiempos en nuestro peregrinaje por los caminos de la historia. Generación tras generación, los creyentes experimentamos su protección maternal; por ello la invocamos con confianza, la llamamos bendita entre todas las mujeres y la proclamamos Reina. Pero no podemos separar a María de su Hijo. Su grandeza y realeza radican en ser la criatura elegida por Dios para ser Madre de su Unigénito, el Mesías y Rey: Ella nos da y nos lleva en todo momento a Cristo.

Al proclamar Reina a la Virgen de la Cueva Santa queremos que ella reine en nuestro corazón, en nuestras familias, en nuestras comunidades parroquiales, en nuestra Iglesia diocesana. Y ella nos invita a volver nuestra mirada a Dios, a su Hijo Jesucristo, el Redentor y Salvador de todos los hombres, el único que tiene palabras de vida eterna: él es nuestra Esperanza. Acudimos a María porque ella brilla en nuestro camino, como signo de consuelo y de esperanza. Todo su gozo está en darnos a Cristo, en llevarnos hasta Jesús. En el fondo no acudimos a María si no es para encontrar en Ella a Jesús y su salvación. Quien se acerca a María que nos da a Jesús, fruto bendito de su vientre, se acerca también al Salvador. Es preciso que cada uno de los cristianos demos un gran paso y por medio de Maria nos encontremos con Jesucristo, lo conozcamos, lo acojamos en nuestra vida, lo amemos, lo sigamos y demos testimonio de Él.

Como María, abramos de par en par nuestro corazón a Cristo. El, verdadero Dios y verdadero hombre, es el Señor del universo y de nuestra historia. El camino de la necesaria renovación de nuestra Iglesia, de nuestras comunidades, de nuestras familias y de cada uno de nosotros no puede ser otro que Cristo y nuestra conversión a Él y a su Evangelio. La Virgen de la Cueva Santa será de verdad Reina nuestra si como ella nuestro pensar, sentir y actuar es según Dios. Volvamos nuestra mirada a Aquella que nos entregó como regalo a su propio Hijo. A ella le decimos: Virgen de la Cueva Santa, guárdanos siempre en el camino de la fe.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón