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La Diócesis celebra la Jornada del Emigrante con una llamada a acoger, promover e integrar

Las diversas comunidades de emigrantes han participado en una Eucaristía en la Concatedral de Santa María de Castellón con motivo de la Jornada del Emigrante. Mons. Casimiro López Llorente ha presidido la celebración que ha integrado las características de las diversas culturas, desde las africanas con procesión danzada de la Palabra, hasta las ucranianas e hispanoamericanas. El Obispo ha subrayado que el lema de este año se dirige a emigrantes y, también, a los del país de acogida: “Todos estamos llamados a acoger, promover e integrar”, afirmaba.

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Actos por la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado

El Secretariado Diocesano de Migraciones organiza durante la semana diversos actos de preparación a la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado que se celebra el domingo próximo, 14 de enero. Ese día Mons. Casimiro López Llorente presidirá a las 19h una Misa en la S.I. Concatedral. Dos horas antes, coros de diversas culturas interpretarán un concierto por la paz en el atrio de Santa María. El Papa Francisco afirma en su mensaje que emigrantes y refugiados son “indudablemente un signo de los tiempos”. Por ello instituyó el año pasado un Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cuya sección sobre migraciones ha dirigido personalmente.

 

Antes del domingo, el miércoles 10 de enero se presentará la campaña con una Mesa redonda a las 19:30h en los Salones de Santa María de Castellón. Participarán Cáritas diocesana, la asociación Obrint Fronteras y la Hermanadad Obrera de Acción Católica (HOAC). El viernes está prevista una vigilia de oración, también en la Concatedral, a las 20:30h.

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Cáritas prioriza la campaña internacional Share the Journey

Tras la audiencia general del Papa del 27 de septiembre, se presentó la campaña de Caritas Internationalis Share the Journey, que significa Comparte el Viaje. Auspiciada por Francisco, el objetivo es promover la cultura del encuentro a través de compartir el camino de los migrantes y refugiados. Cáritas diocesana ha decidido priorizar esta iniciativa y pronto presentará el material para realizar acciones concretas en las parroquias.

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Ante los emigrantes, solidaridad

Queridos diocesanos:

El domingo, 20 de enero, celebramos la “Jornada mundial del emigrante y del refugiado”, bajo el lema: “Migraciones: peregrinaciones de fe y esperanza”. Es una jornada que tiene el fin de sensibilizarnos ante el fenómeno de la emigración en general y de forma particular entre nosotros: la provincia de Castellón tiene una 18/58% de población inmigrante, una de la tasas más altas de España. Como creyentes y como Iglesia no podemos quedar indiferentes ante tantas personas y familias, que con fe y esperanza buscan un futuro mejor entre nosotros.

Toda persona tiene derecho a emigrar; es uno de los derechos humanos fundamentales, que facultan a cada uno a establecerse donde considere más oportuno para una mejor realización de sus capacidades y aspiraciones y de sus proyectos (cf. GS 65). Como nos recuerda Benedicto XVI en su mensaje para este año, si es cierto que “cada Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios y adoptar medidas políticas dictadas por las exigencias generales del bien común”, ha de hacerlo siempre “garantizando el respeto de la dignidad de toda persona humana”. La mayoría de los emigrantes hacen uso de este derecho obligados no por gusto sino por la necesidad de buscar oportunidades que no encuentran en su país de origen.

Respecto de los emigrantes no nos podemos limitar tan sólo a atender a sus necesidades más elementales. Hemos de favorecer su auténtica integración en una sociedad donde todos y cada uno sean miembros activos y responsables del bienestar del otro, asegurando con generosidad aportaciones originales, con pleno derecho de ciudadanía y de participación en los mismos derechos y deberes. Fieles, comunidades parroquiales y grupos eclesiales hemos de tomar mayor conciencia de las causas y problemas de la emigración tanto desde el punto de vista humano y social, como cristiano y pastoral. Nos urge revisar nuestras actitudes y nuestro compromiso ante los emigrantes y sus familias, para dar una respuesta acorde al Evangelio y a la Doctrina social de la Iglesia.

La emigración afecta antes que nada a personas que como tales tienen la misma dignidad que los autóctonos. Con frecuencia, sin embargo, existen prejuicios o falsas valoraciones que hemos de superar. Los inmigrantes no son sólo “mano de obra”, que cuando sobra debido a la crisis económica, se pueda desechar sin más. Son personas humanas, con la misma dignidad, los mismos derechos fundamentales y las mismas obligaciones que los nativos; y como tales se merecen el mismo respeto y trato que los nativos, especialmente, ante los recortes en la sanidad y otros servicios sociales. Hay que evitar todo comportamiento racista, xenófobo o discriminatorio.

Es necesario, ante todo, fomentar actitudes y comportamientos positivos desde principios elementales del derecho, de la justicia y de la solidaridad. Recordemos las palabras de Jesús: “fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25,35). Jesús se identifica con la persona del emigrante y nos manda acogerlo y amarlo, como si de Él mismo se tratara. Con estas premisas aprenderemos a respetarlos y valorarlos en su diferencia, a acogerlos fraternalmente y a ayudarles en sus necesidades, a facilitarles la integración armónica en nuestra sociedad. Ellos suponen una riqueza laboral, económica, cultural, pero también para nuestra Iglesia, por la que hemos de dar gracias a Dios.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón