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Jueves de la 17ª semana de Tiempo Ordinario

 1ªLECTURA

Lectura del libro de Jeremías 18, 1-6 Palabra que el Señor dirigió a Jeremías: -«Anda, baja al taller del alfarero, que allí te comunicaré mi palabra». Bajé al taller del alfarero, que en aquel momento estaba trabajando en el torno. Cuando le salía mal una vasija de barro que estaba torneando (como suele ocurrir al alafarero que trabaja con barro), volvía a hacer otra vasija, tal como a él le parecía. Entonces el Señor me dirigió la palabra en estos términos: -«¿No puedo yo trataros como este alfarero, casa de Israel? – oráculo del Señor -. Pues lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel».

 

SALMO

Sal 145, lb-2. 3-4. 5-6

R. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

 

Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva,

tañeré para mi Dios mientras exista. R.

No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar;

exhalan el espíritu y vuelven al polvo, ese día perecen sus planes. R.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor,

su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según Mateo 13, 47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Miércoles de la 17ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 15, 10. 16-21

¡Ay de mí, madre mía, me has engendrado para discutir y pleitear por todo el país!

Ni he prestado ni me han prestado, en cambio, todos me maldicen.

Si encontraba tus palabras, las devoraba: tus palabras me servían de gozo, eran la alegría de mi corazón, y tu nombre era invocado sobre mí, Señor Dios del universo.

No me junté con la gente amiga de la juerga y el disfrute; me forzaste a vivi, pues me habías llenado de tu ira.

¿Por qué se ha hecho crónica mi llaga, enconada e incurable mi herida?

Te has vuelto para mi arroyo engañoso de aguas inconstantes.

Entonces respondió el Señor:

«Si vuelves, te dejaré volver, y así estarás a mi servicio; si separas la escoria del metal, yo hablaré por tu boca.

Ellos volverán a ti, pero tú no vuelvas a ellos.

Haré de ti frente al pueblo muralla de bronce inexpugnable: lucharán contra ti pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte y salvarte – oráculo del Señor -.

Te libraré de manos de los malvados, te rescataré del puño de los violentos».

 

SALMO

Sal 58, 2-3. 4-5a. 10-11. 17. 18
R. Dios es mi refugio en el peligro.

Líbrame de mi enemigo, Dios mío;
protégeme de mis agresores,
líbrame de los malhechores,
sálvame de los hombres sanguinarios. R.

Mira que me están acechando,
y me acosan los poderosos:
sin que yo haya pecado ni faltado, Señor. R.

Por ti velo, fortaleza mía,
que mi alcázar es Dios.
Que tu favor se me adelante, Dios mío,
y me haga ver la derrota de mi enemigo. R.

Pero yo cantaré tu fuerza,
por la mañana proclamaré tu misericordia;
porque has sido mi alcázar
y mi refugio en el peligro. R.

Y tañeré en tu honor, fuerza mía,
porque tú, oh Dios, eres mi alcázar,
Dios mío, misericordia mía. R.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-46

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

-«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra».

Martes de la 16ª semana de Tiempo Ordinario. San Joaquín y Santa Ana

1ª LECTURA

 

Lectura del libro de Jeremías 14, 17-22

Mis ojos se deshacen en lágrimas, de día y de noche no cesan: por la terrible desgracia que padece la doncella, hija de mi pueblo, una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país. ¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. ¿Tienen los gentiles ídolos de la lluvia? ¿Dan los cielos de por sí los aguaceros? ¿No eres tú, Señor, Dios nuestro; tú, que eres nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?

 

 

SALMO

Sal 78, 8. 9. 11 y 13

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;

que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre. R.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:

con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.

Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre,

contaremos tus alabanzas de generación en generación. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: -«Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó: -«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

Lunes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario. Santiago Apóstol

1ª LECTURA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.

Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó:

-«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».

Pedro y los apóstoles replicaron:

-«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».

Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

 

SALMO

Sal 66, 2-3. 5. 7-8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.

2ª LECTURA
Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 7-15

Hermanos:

El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.

Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.

 

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:

-¿«Qué deseas?»

Ella contestó:

-«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:

– «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? »

Contestaron:

-«Lo somos».

Él les dijo:

-«Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos.

Pero Jesús reuniéndolos, les dijo:

-«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos».

Domingo de la 17ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del libro del Génesis 18, 20-32

En aquellos días, el Señor dijo: -«El clamor contra Sodoma y Gomorra es fuerte, y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la queja llegada a mí; y si no, lo sabré». Los hombres se volvieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán seguía en pie ante el Señor. Abrahán se acercó y dijo: -«¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?». El Señor contestó: -«Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos». Abrahán respondió: -«Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Y si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?». Respondió el Señor: -«No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco». Abrahán insistió: -«Quizá no se encuentren más que cuarenta». El dijó: – «En atención a los cuarenta, no lo haré». Abrahán siguió hablando: – «Que no se enfade mi Señor si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?». Él contestó: – «No lo haré, si encuentro allí treinta». Insistió Abrahán: – «Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor. ¿Y si se encuentran allí veinte?». Respondió el Señor: – «En atención a los veinte, no la destruiré». Abrahán continuó: -«Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?» Contestó el Señor: -«En atención a los diez, no la destruiré».

SALMO

Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8

R. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

porque escuchaste las palabras de mi boca;

delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario. R.

 

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera tu fama.

Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.

 

El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros, me conservas la vida;

extiendes tu mano contra la ira de mi enemigo. R.

 

Y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos. R.

 

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 2, 12-14

Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él, por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos. Y a vosotros, que estabais muertos por vuestros pecados y la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó con él. Canceló la nota de cargo que nos condenaba con sus cláusulas contrarias a nosotros; la quitó de en medio, clavándolo en la cruz.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: – «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos» Él les dijo: – «Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación”». Y les dijo: – «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: – “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: – “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

Sábado de la 16ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 7, 1-11

Palabra del Señor que recibió Jeremías: -«Ponte a la puerta del templo, y grita allí esta palabra: “ ¡Escucha, Judá, la palabra del Señor, los que entráis por esas puertas para adorar al Señor! Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar. No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: ‘Es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.’ Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si juzgáis rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al forastero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y para siempre. Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven de nada. ¿De modo que robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso, quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, y después entráis a presentaros ante mí en este templo, que lleva mi nombre, y os decís: ‘Estamos salvos’, para seguir cometiendo esas abominaciones? ¿Creéis que es una cueva de bandidos este templo que lleva mí nombre? Atención, que yo lo he visto.”» Oráculo del Señor.

SALMO

Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11

R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

 

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor,

mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R.

 

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;

y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:

tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. R.

 

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; caminan de baluarte en baluarte. R.

 

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa,

y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. R.

 

EVANGELIO

San Mateo 13, 24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?” Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho.” Los criados le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Pero él les respondió: “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: ‘Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.’”“

Viernes de la 16ª semana de Tiempo Ordinario. Santa María Magdalena

 1ª LECTURA

Lectura del libro del Cantar de los cantares 3, 1-4a

Así dice la esposa: «En mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando al amor de mi alma; lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad: “¿Visteis al amor de mi alma?”. Pero, apenas los pasé, encontré al amor de mi alma».

SALMO

Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9

R. Mi alma está sedienta de ti, mi Dios.

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua. R.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios. R.

 

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos. R.

 

Porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1. 11-18

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: -«Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les contesta: -«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: -«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: -«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: -«¡María!». Ella se vuelve y le dice: -«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!». Jesús le dice: -«Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”». María Magdalena fue y anunció a los discípulos: -«He visto al Señor y ha dicho esto».

Jueves de la 16ª semana de Tiempo Ordinario

1ªLECTURA

Lectura del libro de Jeremías 2, 1 3. 7 8. 12 13

El Señor me dirigió la palabra: «Grita y que te oiga todo Jerusalén: Esto dice el Señor: Recuerdo tu cariño juvenil, el amor que me tenías de novia, cuando ibas tras de mí por el desierto, por tierra que nadie siembra. Israel era sagrada para el Señor, fruto primero de su cosecha: quien probaba de ella lo pagaba, la desgracia caía sobre él – oráculo del Señor – . Os traje a una tierra de huertos, para comer sus frutos deliciosos; pero entrasteis y profanasteis mi tierra, hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no preguntaban: “¿Dónde está el Señor?”. Los expertos en leyes no me reconocían; los pastores se rebelaban contra mí, los profetas profetizaban por Baal, fueron tras ídolos que no sirven de nada. Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y temblad aterrados – oráculo del Señor -, pues una doble maldad ha cometido mí pueblo: me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua».

SALMO

Sal 35, 6 7ab. 8 9. 10 11

R. En ti, Señor, está la fuente viva.

 

Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes;

tu justicia es como las altas cordilleras,

tus juicios son como el océano inmenso. R.

 

¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,

los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,

les das a beber del torrente de tus delicias. R.

 

Porque en ti está la fuente viva,

y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen

tu justicia con los rectos de corazón. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 10-17

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -«¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les contestó: -«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».

Miércoles de la 16ª semana de Tiempo Ordinario

1ª LECTURA

Comienzo del libro de Jeremías 1, 1. 4-10

Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes de Anatot, en territorio de Benjamin. El Señor me dirigió la palabra: -«Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te constituí profeta de las naciones». Yo repuse: -« ¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que soy un niño». El Señor me contestó: -«No digas que eres un niño, pues irás adonde yo te envíe y dirás lo que yo te ordene. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte» – oráculo del Señor – . El Señor extendió la mano, tocó mi boca y me dijo: -«Voy a poner mis palabras en tu boca. Desde hoy te poder sobre pueblos y reinos para arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para reedificar y plantar».

 

SALMO

Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. l5ab y 17

R. Mi boca contará tu salvación.

A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre.

Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,

inclina a mí tu oído, y sálvame. R.

 

Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve,

porque mi peña y mi alcázar eres tú.

Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

 

Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza

y mi confianza, Señor, desde mi juventud.

En el vientre materno ya me apoyaba en ti,

en el seno tú me sostenías. R.

 

Mi boca contará tu justicia, y todo el día tu salvación.

Dios mío, me instruiste desde mi juventud,

y hasta hoy relato tus maravillas. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: -«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y lo ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Martes de la 16ª semana de Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Miqueas 7, 14-15. 18-20

Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado, al rebaño de tu heredad,que anda solo en la espesura, en medio del bosque; que se apacienta como antes en Basán y Galaad,.

Como cuando saliste de Egipto, les haré ver prodigios.

¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado de pasar por alto la falta del resto de tu heredad?

No conserva para siempre su cólera, pues le gusta la misericordia.

Volverá a compadecerse de nosotros destrozará nuestras culpas, arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar.

Concederás a Jacob tu fidelidad y a Abrahán tu bondad, como antaño prometiste a nuestros padres.

 

SALMO

Sal 84, 2-4. 5-6. 7-8
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira. R.

Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad? R.

¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación. R.

 

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.

Uno se lo avisó:

-«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».

Pero él contestó al que le avisaba:

-«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»

Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:

-«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre».