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Fe y cultura religión y paz

La XII edición de “Fe y Cultura” analizará, la próxima semana, en la UJI de Castellón la relación entre religión y paz

¿La religiones son una amenaza o una oportunidad para la paz? Esta es la pregunta provocadora que plantea el tema escogido para el XII Encuentro “Diálogos Fe-Cultura”. Estas sesiones de conferencias y mesas redondas que analizarán la relación entre religión y paz  están organizadas por el Módulo de Teología y Pedagogía de la Religión Católica de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón y comenzarán el próximo lunes diecinueve de noviembre.

Recaredo Salvador, director del Módulo, justifica la elección de este tema por su gran actualidad: “Se está debatiendo tanto en ámbitos académicos como sociales.  Por ello queremos hacer una reflexión como camino de  paz y diálogo inter-religioso, mostrando al mismo tiempo los puntos comunes entre religiones y lo que pueden aportar de específico cada una”.

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Oración especial por la Paz en el mundo

A todo el Pueblo de Dios en Segorbe-Castellón

 

Queridos hermanos en el Señor: sacerdotes, religiosos y seglares.

 

Hace ya tiempo que el Papa Francisco habla de que estamos viviendo una “guerra mundial a pedazos”. Así, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos decía: “Esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata, devastación del medio ambiente”.

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“Seis años de guerra en Siria nos han devuelto a la edad de piedra”

Cáritas Siria ha remitido una carta a Cáritas España en la que explican la vivencia cotidiana tras seis años de guerra en Siria, y piden que se haga llegar su voz a los gobiernos occidentales para que se acabe con la guerra. Con 300.000 muertos, cuatro millones de refugiados y ocho de desplazados, aseguran que la violencia les ha “devuelto a la edad de piedra” y que la población está agotada. Esta mañana, Cáritas diocesana ha celebrado una Misa por la paz y ha realizado un gesto de solidaridad.

Sergio Mendoza, delegado diocesano, ha afirmado que “si verdaderamente queremos que acaben las guerras, tenemos que ponernos al servicio de los hermanos, dando la vida por el otro”. Recordaba que mientras en Siria los cristianos mueren por su fe, aquí “se nos pide ser mártires, es decir, testigos del amor en la vida cotidiana”. Leer más

COMUNICADO: La Diócesis de Segorbe-Castellón condena el atentado de anoche en Niza y pide oraciones por las víctimas, sus familiares y la paz

La Diócesis de Segorbe-Castellón rechaza y condena el horrible atentado terrorista perpetrado anoche en Niza, Francia, que se ha cobrado ya la vida de más 80 personas y ha provocado decenas de víctimas. Con el papa Francisco, “condena de la manera más absoluta toda manifestación de locura homicida, de odio, de terrorismo, de ataque contra la paz”.

Junto con toda la Iglesia eleva y pide oraciones a Dios por el eterno descanso de las víctimas mortales, por el consuelo de sus familiares y por el pronto restablecimiento de los heridos. Así mismo se solidariza con todo el pueblo francés y pide oraciones a Dios por la paz en el mundo entero.

 

La diócesis recauda más de 53.000€ para Ucrania

La Iglesia en Segorbe-Castellón ha conseguido 53.400€ para Ucrania, se trata de la colecta que se promovió hace unas semanas en todas las parroquias de la diócesis, a iniciativa del Papa Francisco y que ha cuatriplicado la recaudación de un domingo normal, a falta del 25 % de las parroquias aún por entregar.

Tal y como informó Radio Vaticana, 3.500.000 personas necesitan ayuda a los dos lados de la línea que separa los territorios bajo control del Gobierno ucraniano y de las milicias. Uno de cada cuatro niños es refugiado. Medio millón de personas tienen necesidad urgente de alimento y hay carestía de anestésicos e insulina. Para casi un millón y medio de personas peligra el acceso al agua potable y el suministro de gas y energía eléctrica es discontinuo.

En el Domingo de la Misericordia, el pasado 3 de abril, Francisco explicó que además de acompañarlos con su constante recuerdo y oración, sintió la necesidad de promover esta ayuda humanitaria: “Este gesto de caridad, además de aliviar los sufrimientos materiales, quiere expresar mi personal cercanía y solidaridad y la de toda la Iglesia. Deseo vivamente que esto pueda ayudar a promover sin posteriores atrasos la paz y el respeto del derecho en esa tierra tan probada”.

Los pilares de la paz auténtica

Queridos diocesanos.

Con la paz ocurre como con la salud: la valoramos de verdad cuando la hemos perdido o corremos peligro de perderla. Y de la misma manera que todos deseamos gozar de buena salud, también la humanidad desea la paz. Sin embargo, estamos aún lejos de haber logrado la paz entre las personas, en las familias, en la sociedad y entre los pueblos de la tierra. Una y otra vez constatamos a nuestro alrededor y en el mundo la enemistad, el rencor y el odio, la crispación y la violencia verbal y física, la falta de diálogo y de reconciliación, el afán de eliminar o dominar al otro -sea persona, grupo o pueblo-, o el recurso a las armas. La violencia y las guerras son una triste y lacerante realidad.

Pese a todo ello, la paz es uno de los mayores anhelos de la humanidad. Los cristianos sabemos que la paz es un don de Dios, que nos ofrece en Cristo Jesús, ‘el príncipe de la paz’. Él es el único capaz de darnos la paz auténtica, la que necesita la humanidad: una paz que se basa en la comunión de Dios con los hombres y de los hombres entre sí. La paz, en efecto, es fruto de la reconciliación y comunión con Dios, restablecidas por Cristo Jesús con su muerte y resurrección, y que, a su vez, son fuente de reconciliación y comunión, de encuentro y diálogo entre los hombres y los pueblos. Como don de Dios, que es, hemos de orar y pedirla con insistencia y constancia. No olvidemos que la paz es mucho más que la mera ausencia de guerra, el equilibrio de las fuerzas adversarias o el fruto de una dominación despótica; la paz comienza en el corazón reconciliado y pacificador de cada persona y se va ampliando a las relaciones entre las personas, a las familias, a los grupos, a la sociedad y a los pueblos.

Pero la paz, don de Dios, es, a la vez, tarea de todos. Cada cual en su lugar, todos hemos de trabajar para que la paz se extienda entre los hombres y los pueblos. El Papa Juan XXIII, en su encíclica Pacem in terris, señalaba hace 50 años que los cuatro pilares sobre los que construye la paz auténtica son la verdad, la justicia, el amor y la libertad, y que tiene su corazón en el respeto a toda persona humana. Hemos de promover la verdad, para ser rectos y honrados en el pensamiento y en la acción. A la verdad ha de unirse el compromiso por la justicia que pide el respeto exquisito de la dignidad y derechos inviolables de todos. Pero no se puede construir la paz en el mundo sin amor sincero y compromiso desinteresado. La justicia por sí sola no podrá asegurar la paz al hombre y al mundo. La verdadera paz florece cuando en el corazón se vence el egoísmo y el afán desmedido de lucro, dando paso a la solidaridad y al compromiso efectivo.

Todo ser humano es creado por Dios a su imagen; ésta es la base de la dignidad y de la libertad de toda persona humana y el fundamento de los derechos humanos, que debemos acoger, respetar y promover. si queremos construir la auténtica paz. Todo cristiano ha de ser testigo comprometido de la paz. Unido a todos los hombres de buena voluntad, el cristiano ha de trabajar por el respeto efectivo de la igual dignidad de todo ser humano. El testigo de la paz acoge, respeta y perdona al otro, respeta su cultura y religión, trabaja para que se implante la justicia, fomenta el dialogo sincero y la reconciliación entre los hombres desde la verdad y la libertad. Oremos y trabajemos por la paz.

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Jornada de ayuno y oración por la paz en Siria

Queridos hermanos:

En los últimos días estamos viviendo con especial preocupación los acontecimientos bélicos en Siria, en Oriente Medio y también en otras partes del mundo, que superan los límites geográficos y afectan a toda la comunidad internacional. Ante tanto sufrimiento que provoca la guerra y la violencia, la Iglesia no puede permanecer en silencio, sino que debe alzar la voz en defensa de los más débiles e inocentes, y trabajar y orar por la paz. En este sentido, el Santo Padre Francisco ha lanzado un grito profético a toda la comunidad internacional: “¡Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, destrozada por divisiones y por conflictos, estalle la paz; nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!”

El mismo Papa Francisco ha convocado en toda la Iglesia, el próximo 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz, una Jornada de oración y ayuno por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero, invitando a todas las personas de buena voluntad, sean cristianas o no, a adherirse a esta jornada. El mismo Papa celebrará una vigilia de oración en la plaza de San Pedro “en espíritu de penitencia para invocar de Dios este gran don para la amada nación Siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo.”

Como Diócesis de Segorbe-Castellón nos uniremos a esta oración promovida por el Papa. Con el fin de facilitar la participación de nuestra Iglesia diocesana en esta iniciativa, ruego a los Sres. Curas párrocos y Rectores de Iglesias que exhorten a los fieles a vivir esta Jornada de ayuno y de oración, que, donde sea posible, organicen vigilias u otros actos de oración por la paz y que, en cualquier caso, tengan en cuenta esta intención en la celebración de las Misas del sábado 7 de septiembre e introduzcan en la oración de los fieles de todas las celebraciones litúrgicas de ese día una petición para implorar de Dios el don de la paz para la nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo.

Con motivo de las Fiestas en honor de la Patrona de nuestra Diócesis y de Segorbe, la Virgen de la Cueva Santa, la tarde del 7 de septiembre, presidiré la tradicional ofrenda de flores; y, al día siguiente, 8 de septiembre, por la mañana presidiré en el Santuario de la Cueva Santa la Misa de acción de gracias en el 25º Aniversario de la Coronación Canónica de la imagen de la Virgen, y, por la tarde en la Catedral de Segorbe, la Santa Misa con motivo de la Fiestas patronales. En todos estos actos, pediremos a María, la Virgen de la Cueva Santa, que nos ayude a responder a la violencia y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la reconciliación y del amor. Que María, la Madre de todos y Reina de la Paz, nos ayude a todos a encontrar la paz, y, en especial, a superar este momento difícil y a empeñarnos a construir cada día y en todo ambiente una auténtica cultura del encuentro y de la paz.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón