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Mons. D. Luis Capilla, desde Suiza: “esta pandemia encierra mensajes que tendremos que ir interpretando humildemente a la luz de la fe”

Mons. D. Luis Capilla Vicente tiene 75 años y nación en Bejís, aunque su familia se trasladó a Almenara cuando tenía dos años. Ingresó en el Seminario Conciliar de Segorbe, en el que permaneció durante cuatro años, para posteriormente continuar con la formación en Tortosa. Conoció a los Misioneros Claretianos, realizó un año de noviciado en Barbastro,  y concluyó sus estudios entre Salamanca y Chur (Suiza).

Fue ordenado el 18 de marzo de 1972 en Almenara, por D. José Mª Cases, en la que fue su primera ordenación sacerdotal. Desde ese mismo año y hasta el 2006 ha sido Misionero Capellán para emigrantes en el Cantón de Zurich, Suiza, y desde el 2006 al 2019 Delegado Episcopal para la pastoral migrante en el Vicariato de Zurich, para los cantones de Zurich y Glarus. Actualmente es el Párroco Administrador de las parroquias de lengua alemana de Wallisellen y Dietlikon.

A día de hoy, Suiza tiene 31.652 casos confirmados, 29.200 curados y 1.682 fallecidos.

¿Cómo vive las noticias que le llegan desde España?

Sigo con atención e interés a través de Internet y de la prensa las noticias de España. Me preocupa la falta de madurez de las y los políticos de España. Naturalmente surge la comparación de la política y su comportamiento en Suiza con la de España y constato que nos queda mucho que aprender.

¿Cuál es la situación actual en Suiza?

El confinamiento en Suiza ha sido muy suave comparado con el de España, donde estuve unos días hasta el 17 de marzo. Algunos negocios estaban cerrados, se trabajaba desde casa, no se celebraban eucaristías pero las iglesias estaban abiertas, se recomendó salir de casa lo menos posible y observar las normas que las autoridades nos daban. Se confiaba en la responsabilidad personal.

¿Cómo está viviendo esta situación la Iglesia suiza?

Las iglesias no se cerraron; permanecieron abiertas, como siempre, de modo que los fieles podían asistir a la Iglesia cuando lo deseaban. La atención a los fieles fue constante y cada parroquia lo hizo según sus posibilidades y el personal. La información y el contacto, a través de los medios de comunicación social y otros canales de información y atención, funcionó muy bien a satisfacción de los fieles.

¿Cómo está viviendo la fe durante este tiempo?

Ciertamente que esta pandemia encierra mensajes en muchas direcciones que tendremos que ir descubriendo e interpretando humildemente con el tiempo, a la luz de la fe. Nada será igual en nuestras vidas a partir de esta crisis, llena de interrogantes que cada uno de nosotros deberá intentar descubrir y dar una respuesta desde la fe, que nos ayuda e ilumina en cada situación.

¿Un mensaje de esperanza?

Sencillamente un mensaje de confianza. Confianza de que estamos en las manos de Dios para hacer su voluntad y dar testimonio de Jesús. Confianza en la Providencia de Dios.  Nos habíamos acostumbrado a programar la vida y todas nuestras actividades, y nos olvidamos de que la vida es un don de Dios que Él nos regala como tarea a realizar en comunidad. ¿Habremos aprendido algo de esta pandemia?