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La labor de la Iglesia en las residencias de ancianos

Una labor fundamental de la Iglesia es el cuidado y acompañamiento espiritual de los más ancianos. Ellos pertenecen a una generación que alberga unas profundas raíces cristianas, anhelando poder seguir asistiendo a las celebraciones comunitarias de la fe.

La emergencia sanitaria obligó, allá por marzo, a que las residencias de la tercera edad fijaran las lógicas medidas de prevención para evitar el contacto con personas externas, por lo que en muchos de los centros fue imposible continuar ofreciendo la Eucaristía. Pero a partir de junio, con el levantamiento de restricciones a nivel estatal, en muchas residencias se ha retomado la celebración semanal de la Eucaristía.

En la Residencia La Saleta La Magdalena, Castellón, la celebración tiene lugar los miércoles. Se celebra al aire libre como medida de prevención, en uno de los patios del complejo. Las mismas trabajadoras del centro se encargan de trasladar a los internos con dificultad de movimiento, así como de revisar todos los protocolos sanitarios. Al mismo tiempo, se evita totalmente el contacto físico del celebrante con los internos, por lo que de momento se hace solo una comunión espiritual.

Desde hace años, son los formadores del Mater Dei quienes atienden semanalmente el servicio religioso en La Saleta, y ellos explican que los ancianos, a pesar de las limitaciones físicas, siempre participan  con tremendo interés, uniéndose con fervor a las oraciones, peticiones y cantos.

La Residencia Mare de Déu del Lledó vive la reclusión con tranquilidad y asegurando el contacto con las familias de los ancianos

La madre Lucía, superiora de la comunidad de 10 hermanitas de los Ancianos Desamparados en Castellón, asiste a una residente que va a hacer una video conferencia. Toda emocionada, la anciana exclama: “Voy a ver a mi hija”.  A medida que pasan los días, los 128 internos de la Residencia Mare de Déu del Lledó echan en falta las visitas, salir a pasear o a comer con los familiares. Pero lo viven con tranquilidad: “Demasiado bien lo han entendido y se lo han tomado. Pensábamos que podrían estar más nerviosos o con preocupación, pero va bien”, asegura la religiosa.

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