Sembradores de estrellas

Queridos diocesanos

En medio del Adviento, tiempo de preparación para celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios, más de trescientos niños se reunirán el sábado, 11 de diciembre, para iniciar la campaña “Sembradores de estrellas”. Los pequeños se convierten en pequeños misioneros que anuncian la Buena Nueva del Nacimiento del Mesías repartiendo por las calles y plazas una pequeña estrella dorada y deseando a todos ‘feliz Navidad”.

Sembrando estrellas, estos niños quieren que, como hace dos mil años una estrella condujo a los Reyes Magos hasta Belén al encuentro con el Niño-Dios, los hombres de hoy no olviden que en Navidad nace Dios y se dejen encontrar por Él. Con ello se preparan a la Jornada de la Infancia Misionera, que celebraremos el cuarto domingo de enero, bajo el lema “Con los niños de Oceanía, seguimos a Jesús”. Como millones de niños en el mundo entero, nuestros pequeños “sembradores de estrellas, pertenecen a la Infancia Misionera, con el fin de ayudarse para ir construyendo una sociedad más llena de justicia, de solidaridad y de paz. Ellos son muy sensibles a esta labor y saben que sin Cristo no es posible caminar hacia una humanidad nueva.

En el tiempo de Adviento, estos niños se preparan antes de nada para el encuentro y la acogida del Niño Dios, porque esperan este gran regalo de Dios en la Navidad. Los sembradores de estrellas saben que no celebrarán bien la Navidad, si no esperan a Jesús, si solo piensan en sí mimos o si no comparten sus ahorros con los necesitados. Por eso se ponen a la escucha y se preparan para recibir a Jesús, que quiere venir a nuestro corazón, en la Misa del domingo junto a otros cristianos, en la Palabra de Dios proclamada o leída, en las personas tristes o solas, o en la alegría del juego.

Estos sembradores de estrellas saben que Jesús ha venido a ellos ya por medio de su Bautismo, que les ha regalado la alegría de ser y sentirse hijos de Dios. Escuchan la llamada de Juan el Bautista a la conversión, a cambiar y mejorar. Saben que Jesús les ama y cuenta con ellos: y, por eso, quieren conocerle, convertirse a Él, amarle y seguirle para ser así misioneros de su Palabra y dar fruto. Un fruto que es especialmente necesario en los lugares de desierto y sequedad, como pueden ser la tristeza, el hambre, la violencia, la enemistad o la falta de fe en nuestro mundo.

Lo pequeños sembradores de estrellas saben que nuestro mundo  necesita buenas noticias, que necesita gente que comunique esperanza y alegría. Este mundo nuestro, donde existen la enfermedad y la tristeza, necesita mensajeros de la Buena Noticia de Dios, que es Amor. Sienten que Jesús les pide que anuncien lo que han visto y oído; les pide ser misioneros en casa, en el colegio, con los amigos, con todos; experimentan que merece la pena ser del grupo de los amigos de Jesús. Nunca se sienten solos; saben que Jesús está de su parte. Él puede aliviar tristezas y llenar el corazón de todos. Saben que con pequeños detalles pueden mostrar que Dios ha nacido en Belén, que se ha hecho uno de los nuestros, que está de verdad presente en nuestra vida y se interesa por todos.

Desde aquí invito a todos nuestros niños a participar en la Jornada “Sembradores de Estrellas”, a ser protagonistas del anuncio de la Buena Noticia del Nacimiento de Cristo: misioneros de la verdadera Navidad frente a la navidad del consumo y de los regalos, que olvida a Dios y, así, al hombre. No regalan una estrella; la siembran, porque tienen fe y confianza en el fruto de las pequeñas estrellas.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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