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Manos Unidas recuerda a las víctimas de la pandemia y trata de salvar la financiación de los proyectos de la campaña

El jueves pasado, 17 de septiembre, Manos Unidas ofreció Misas por las víctimas de la pandemia y otras causas, de voluntarios, familias, socios, colaboradores y personas cercanas a la organización católica de ayuda al desarrollo. Las celebraciones se  realizaron en Castellón – donde el consiliario, Juan Crisóstomo Nangagahigo presidió el acto en la Concatedral de Santa María -, San Pedro de Segorbe, la Arciprestal de San Jaime en Villareal, la Natividad de Almazora y Santo Tomás de Villanueva en Benicasim.

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Protocolo para el inicio de las catequesis en la diócesis

De cara al inicio del nuevo curso pastoral, la Delegación Diocesana de Catequesis ha elaborado un protocolo con orientaciones para el comienzo de la catequesis presencial en las distintas parroquias de la diócesis. Se indica que «el lugar propio de la catequesis es la comunidad cristiana, de forma particular la Parroquia, donde se educa, se crece, se celebra y vive la fe, de ahí el valor de la catequesis presencial para todos, especialmente quienes se inician en la fe».

Con él, además evitar contagios y de minimizar los riesgos ante un posible caso de COVID, se pretende dar cumplimiento a la normativa vigente, a la vez que se proporciona a todas las parroquias una herramienta común, facilitándose la comunión y la unidad de acción en la Diócesis.

Lo que se procura es ayudar «a los responsables de la catequesis, sacerdotes y catequistas», indicándose y especificándose una serie de orientaciones que deberán «concretarse y adaptarse de forma más específica a la realidad de cada comunidad cristiana donde se desarrolla la catequesis de niños, adolescentes, jóvenes y adultos».

Se detallan aspectos como la recomendación de que la inscripción sea a través de medios digitales, en el caso de que sea posible; la configuración de pequeños grupos, no superándose los 8 o 10 miembros, proporcionándose gel y garantizándose una distancia de metro y medio entre los compañeros, quienes deberán realizar los mínimos movimientos posibles; y la desinfección y ventilación de las salas antes y después de cada sesión, entre otros aspectos.

También se contempla el protocolo de actuación ante un contagio confirmado, «comunicar al grupo y seguir el protocolo que mande Sanidad en esos casos», así como la forma de actuar en el caso de que la situación sanitaria impida la catequesis de forma presencial.

Lecturas recomendadas para este verano: COVID-19

“Con el estudio de los libros se busca a Dios,
con la meditación se le encuentra”

Con esta frase del Padre Pío de Pietrelcina vamos a recomendar, durante estos días, una serie de lecturas con las que disfrutar durante este verano. Tanto las de adultos como las infantiles, además de distraer y entretener, pueden ayudar a los lectores a adquirir conocimientos, suponen un enriquecimiento cultural, e incluso pueden ayudarnos a hacer buenas opciones de vida.

Así pues, dentro de una temática muy actual, la del Covid-19, hoy proponemos los siguientes:

“Testigo de excepción. Diario de un cura en un hospital del COVID”

  • Ignacio Carbajosa
  • Ediciones Encuentro

En este libro, escrito día a día tras una agotadora jornada en el hospital, hay un pulso que le sostiene la mirada a la desgracia. Sin regodearse en el sufrimiento ni caer en la cursilería, la voz del autor se yergue dolorida, a la vez que serena y esperanzada, en medio de la insólita y terrible situación de decenas de enfermos que atravesaron el trance de la vida sin la compañía física de sus seres queridos.

La vida después de la pandemia

  • Papa Francisco
  • Librería Editorial Vaticana (disponible gratuitamente en formato digital)

Recoge las reflexiones del Papa Francisco – textos escritos y hablados – sobre la pandemia de coronavirus que se ha extendido en la familia humana, con las que se esbozan las pautas para un nuevo inicio que tenga el sabor de un renacimiento. Son ocho textos, con fecha del 27 de marzo al 22 de abril, que podrían leerse como un desarrollo único de su pensamiento y como un rico mensaje a la humanidad. El prefacio está firmado por el cardenal Michael Czerny, SJ, Subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Cuarentena. Diario desde la “peste” en una villa de emergencia

  • Alver Metalli
  • Editorial San Pablo

Con Prólogo del Papa: “Nos hará bien leer este diario que cuenta día por día la “Cuarentena” vivida en una villa de emergencia, donde trabaja un grupo de sacerdotes a los que quiero mucho. El diario no solo cuenta las historias dramáticas de muchas mujeres y hombres de la villa, en medio de droga, violencia y miseria. También nos muestra la hermosa humanidad de tanta gente que, en torno a la parroquia, se brinda continuamente para ayudar a los que están más necesitados de ayuda”.

“Tejer Historias. Comunicar esperanza en tiempos de pandemia”

  • Fernando Prado Ayuso
  • Publicaciones Claretianas
  • Con su venta se ayudará a Cáritas en la campaña  #CadaGestoCuenta

Una treintena de periodistas aportan sus historias y reflexiones en estos tiempos difíciles. Se trata de historias que quieren ofrecer Esperanza en medio de la triste y complicada situación que vivimos en todo el mundo.

Cuento infantil: “Un Bichito Muy Muy Feo”

  • Carla Gómez de Lechón, con ilustraciones de Marta Arnau
  • Editorial Vinatea
  • Beneficios destinados a Cáritas Valencia.

Este pequeño cuento quiere rendir homenaje a los niños, que se portaron como auténticos campeones durante la cuarentena que nos tocó vivir por causa del coronavirus Covid-19. También es en recuerdo de todos los familiares de esos niños que, a causa de este bichito malo, los cuidan desde el cielo.

El Vaticano publica el documento “Humana Communitas” dedicado a las consecuencias de la pandemia

Ayer, la Pontificia Academia para la Vida publicó el documento “Humana Communitas, en la era de la pandemia: consideraciones intempestivas sobre el renacimiento de la vida”, dedicado a las consecuencias del coronavirus, animando a unir fuerzas para responder a la crisis, y reclamando que la vacuna contra el virus sea «un derecho humano universal».

Este documento empieza con una pregunta: «¿Qué lecciones hemos aprendido? Más aún, ¿qué conversión de pensamiento y acción estamos dispuestos a experimentar en nuestra responsabilidad común por la familia humana?».  La respuesta la podemos encontrar más adelante, «En el sufrimiento y la muerte de tantos, hemos aprendido la lección de la fragilidad».

Otra lección de la que podemos aprender es sobre el modo en el que hemos tratado a la creación y a la naturaleza, «por eso estamos llamados a reconsiderar nuestra relación con el hábitat natural. Para reconocer que vivimos en esta tierra como administradores, no como amos y señores». «Se nos ha dado todo, pero la nuestra es sólo una soberanía otorgada, no absoluta. Consciente de su origen, lleva la carga de la finitud y la marca de la vulnerabilidad», dice también la Academia.

Al mismo tiempo, la PAV hace un llamamiento a los «esfuerzos mundiales y cooperación internacional», para que haya una verdadera «investigación científica responsable», es decir, que sea «íntegra, libre de conflictos de intereses y basada en reglas de igualdad, libertad y equidad», porque «el bien de la sociedad y las exigencias del bien común en el ámbito de la atención de la salud se anteponen a cualquier preocupación por el lucro».

 

Click aquí para leer el documento

El Obispo se reúne con un grupo de jóvenes: “Ahora hay que ayudar a los demás, es lo que espero de vosotros, dando una respuesta humana y espiritual”

El Obispo, D. Casimiro López Llorente, se reunió en la tarde de ayer con una veintena de jóvenes responsables de pastoral de niños y adolescentes en varias parroquias de la diócesis.

En este coloquio, y en un ambiente distendido, le han presentado varias dudas e inquietudes personales sobre la Iglesia, entre ellas el modo en el que es tratada en la sociedad, o las vocaciones. Pero también se han preocupado y le han preguntado a nuestro Obispo por cómo ha vivido este tiempo de pandemia y de confinamiento, pidiéndole una reflexión sobre la situación actual.

“Lo he vivido con mucho dolor – les decía- por todos los fallecidos, sabiendo que muchos han muerto en soledad, aislados, por el sufrimiento de sus familiares, pero también por los contagiados”. “También con preocupación personal – ha continuado – pero igualmente por todo el Pueblo de Dios, por la Diócesis y por el mundo entero”. “Y con mucha oración y esperanza, porque la vida es un don que se nos ha dado, y desde la fragilidad sabemos que estamos de camino”.

El Obispo ha reflexionado con estos jóvenes sobre el porqué de toda esta situación, “realmente no sabemos el origen de este virus, pero seguro que no es un castigo divino, y nos lleva a mirarnos a nosotros mismos, a repensar y a reflexionar sobre nuestra forma de vida”. “Sobre el materialismo, el abuso de la naturaleza, el poder sobre el otro, el individualismo y el egoísmo”, ha explicado, “y nos hemos visto frágiles, débiles, vulnerables, finitos y mortales, sabiendo que no somos dioses y que la ciencia no lo puede todo, pues tenemos limitaciones”.

“Hay que centrarse en lo realmente fundamental en la vida y reconocer que somos débiles, pero que no por ello estamos solos, ya que estamos llamados a convivir, a crear un mundo más humano, más fraterno y más solidario”, ha continuado. “Estamos llamados a valorar aquello que permanece, a reconocer que somos frágiles y finitos, pero que vamos en camino, pues el ser humano no es un ser para la muerte, sino para la vida, una vida que tenemos que cuidar, que disfrutar y que vivir con intensidad, pero para hacer el bien”.

Sobre los efectos de la pandemia les decía, “debemos estar preparados para recuperarnos de las consecuencias humanas, sociales, económicas, laborales y  políticas”. “Ahora hay que ayudar a los demás, y esto es lo que espero de vosotros, desde la reflexión pero dando una respuesta humana y espiritual”.

Familia en misión en Ucrania: “ante esta situación no podemos perder de vista que existe la vida eterna y que hay un Dios que es Padre”

Los castellonenses David Rubio (35 años) y María Millán (34 años) pertenecen a la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, llevan 14 años casados y tienen 8 hijos: Israel, Josué, David, Juan, Pablo, Francisco Javier, María y Cecilia. Son una familia misionera en Ucrania, destinados desde el año 2010, y enviados por el Papa Benedicto XVI y por el Obispo, D. Casimiro, a la ciudad de Odessa.

Son los responsables de la misión ad gentes, en la que junto a cuatro familias más, a tres chicas misioneras, a un seminarista y a un sacerdote, viven y forman una comunidad cristiana. En total son 25 adultos y 20 niños viviendo en medio de una sociedad y un ambiente sin presencia de cristianismo.

Cada sábado salen a la calle a evangelizar, realizan catequesis para adultos, también para los niños en preparación para recibir el sacramento de la Comunión, así como encuentros para jóvenes, manteniendo un contacto diario con las personas. Hacen presente a la Iglesia en una zona de Ucrania secularizada y destruida, en este caso por el comunismo.

 

¿Cómo habéis vivido las noticias que os iban llegando desde España?

Con preocupación, sobre todo por la gente mayor, que son las personas que más han sido y están siendo afectados. Son personas que en general aún mantienen una moral y ética cristiana, con raíces y valores. Vemos que son los que más están falleciendo, y también, en muchos caso en soledad. Hemos rezado muchísimo por España.

Pero también lo hemos vivido sabiendo que Dios es Padre, y que ante esta situación, en la que un virus que no podemos ver nos pone en jaque, se nos hace presente que no somos dioses y que la vida no depende de nosotros. Ante esto es necesario volver a Él y reencontrarnos con Él, reconociéndolo como Dios.

¿Cómo ha sido y como es la situación actual en Ucrania?

Cuando en Ucrania empezó a escucharse noticias sobre el virus, ya había avanzado bastante en muchas partes de Europa, por lo que la gente no se lo tomaba en serio porque no se creían que un virus podía hacer tanto daño.

Pero poco a poco, viendo cómo iba creciendo, el gobierno ucraniano cerró las fronteras, los colegios, ciudades enteras…, y se fue tomando más en serio, por lo que los fallecidos y contagiados han sido bastantes menos que aquí. Oficialmente, a día de hoy hay alrededor de 1500 fallecidos en un país de unos 40 millones de habitantes, cifra demoledora, pero nada que ver con las datos europeos.

¿Cómo ha vivido esta situación la Iglesia ucraniana?

Al no tener el virus la misma incidencia que en otros países, como en Italia o España, no se llegaron a cerrar los templos, aunque al principio sí que se limitó la asistencia a una persona cada 10m² y con un máximo de diez personas. Por otra parte, y debido al importante temor al contagio de la gente, realmente acudían muy pocas personas a las iglesias.

¿Cómo habéis vivido vuestra fe durante todo este tiempo?

Nosotros hicimos una cuarentena en casa, igual que si hubiéramos estado en España, y por la crisis sanitaria y otras circunstancias vivimos una Cuaresma y una Pascua con dificultades pero con un encuentro mucho más personal que en otras ocasiones, donde nos pudimos encontrar unos con otros, tuvimos más tiempo para hablar con nuestro hijos, sobre todo con los adolescentes.

También pudimos preparar y celebrar el Triduo Pascual en familia, rezamos el Rosario todos los días, y los niños han sido partícipes en todo, han estado contentísimos, con transmisión de fe viva, y esperando el paso de Jesucristo Resucitado. Ésta ha sido una de las mejores pascuas de nuestra vida y hemos visto la providencia de Dios en todo.

A pesar de toda esta situación de enfermedad, de muerte y de sufrimiento, como cristianos no podemos perder de vista que esta vida no se acaba con la muerte, porque existe la vida eterna y la resurrección, que hay un Dios que es Padre, que nos cuida y que provee.

 

 

El Obispo invita a participar en la Jornada de afectados por la pandemia con un vídeo

El jueves pasado, nuestro Obispo, D. Casimiro López Llorente, dirigió una carta a todo el Pueblo de Dios de la diócesis en la que presentaba la `Jornada de afectados por la pandemia´. Ésta se celebrará este domingo próximo, 26 de julio, en todas las parroquias e iglesias, siguiendo la propuesta de la Conferencia Episcopal Española y en unión a la Iglesia en España.

D. Casimiro también ha querido invitar a la oración y a la participación en esta importante Jornada con un vídeo que refleja todas las intenciones de la Eucaristía de este día. Entre ellas ofrecer, una vez más, la Santa Misa por el eterno descanso de todos los fallecidos a causa del coronavirus, pidiendo consuelo y esperanza para sus familiares y seres queridos, así como seguir rezando por todos los contagiados.

Además, este día es la festividad de San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos, por lo que se rezará a Dios de una manera especial por ellos y por las residencias de ancianos, los más afectados y los que más han sufrido durante todo este tiempo. Pero también, otra de las intenciones es pedir al Señor que a todos nos conceda luz, unión y capacidad de entrega fraterna y generosa ante la crisis social y económica que estamos viviendo y que a tantas familias está afectando.

Por otra parte, también se tendrá presente con agradecimiento a Dios, el trabajo y el sacrificio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de los transportistas, de los empleados de servicios y supermercados, así como de tantas otras personas y profesionales. Pero muy en especial la ejemplar y heroica entrega del personal sanitario.

La Hoja del 19 de julio

En La Hoja del 19 de julio:

  • Jornada diocesana por los afectados por la pandemia.
  • Carta de D. Casimiro: “Jornada por los afectados por la pandemia”
  • El Camino de Castellón, nuestro recorrido hasta el apóstol Santiago
  • Entrevista al Cardenal Peter K. A. Turkson: “La solidaridad que ha suscitado la pandemia debe llegar a todos”
  • El Papa de cerca: Un encuentro posible.

Puedes leerlo aquí.

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Jornada por los afectados por la pandemia

Queridos diocesanos:

Como Iglesia diocesana hemos recordado ya de modo especial a todos los fallecidos en nuestra diócesis a causa de la pandemia del Covid-19 con sendos funerales. Fueron celebraciones de oración al Padre Dios por el eterno descanso de los fallecidos y por el consuelo de los familiares, aún doloridos por las circunstancias en que murieron y tuvieron que ser enterrados muchos de sus seres queridos. Durante todo este tiempo toda la Diócesis ha rezado por ellos y lo seguirá haciendo.

Acogiendo ahora la propuesta de la Conferencia Episcopal y unidos a la Iglesia en España, nos disponemos a celebrar la Jornada por los afectados por la pandemia. Lo haremos en todas las parroquias e iglesias el domingo, día 26 de julio, fiesta de san Joaquín y santa Ana, los padres de la Virgen María. Queremos así recordar a todos a los afectados de algún modo por la pandemia, no sólo a los fallecidos. En verdad, todos la hemos sufrido de alguna manera, aunque algunos de modo más dramático.

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El Obispo agradece la implicación de los profesores de los centros diocesanos durante el tiempo de confinamiento

El Obispo ha pedido a los directores de los cuatro colegios diocesanos que transmitan al profesorado su agradecimiento por la implicación con los alumnos y sus familias durante los meses de confinamiento a causa de la pandemia del coronavirus. Esta mañana, martes 14 de julio, los directores titulares y académicos, y los jefes de estudios de los colegios diocesanos se han reunido con D. Casimiro López Llorente para valorar el curso y preparar el siguiente, como ha explicado el coordinador de los centros diocesanos, Mauro Soliva.

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