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El Obispo, D. Casimiro, pide en el verano del coronavirus no olvidar a los que no podrán disfrutar de las vacaciones

No podemos olvidar a aquellos que no van a poder disfrutar de las vacaciones, “los parados y sus familias, los enfermos, personas sin medios económicos o los pensionistas humildes”. Esta es la petición de nuestro Obispo, D. Casimiro López Llorente, a todos los diocesanos en el verano del coronavirus.

D. Casimiro también advierte de que durante estas semanas de descanso “podemos matar el tiempo o, por el contrario, emplearlo bien y vivirlo de forma enriquecedora”, a la vez que realiza una invitación a descansar, a leer, a reflexionar y a convivir con la familia y las amistades.

“Durante el año, el horario laboral hace imposible a muchos esposos hablar con sosiego entre sí, y a los padres poder dedicarse a sus hijos, dialogar con ellos y compartir sus preocupaciones para ayudarles en su crecimiento”, añade. “Dios no se toma vacaciones”, nos recuerda, invitando a las familias a participar en la Eucaristía.

Por último apela a la responsabilidad en estos días marcados por la pandemia, “seamos todos responsables, cumplamos con las normas sanitarias para evitar los contagios, observemos la distancia social y usemos las mascarillas. Cuidemos la salud propia y la del prójimo. La vida es un don de Dios que hemos de cuidar”.

El Obispo se reúne con un grupo de jóvenes: “Ahora hay que ayudar a los demás, es lo que espero de vosotros, dando una respuesta humana y espiritual”

El Obispo, D. Casimiro López Llorente, se reunió en la tarde de ayer con una veintena de jóvenes responsables de pastoral de niños y adolescentes en varias parroquias de la diócesis.

En este coloquio, y en un ambiente distendido, le han presentado varias dudas e inquietudes personales sobre la Iglesia, entre ellas el modo en el que es tratada en la sociedad, o las vocaciones. Pero también se han preocupado y le han preguntado a nuestro Obispo por cómo ha vivido este tiempo de pandemia y de confinamiento, pidiéndole una reflexión sobre la situación actual.

“Lo he vivido con mucho dolor – les decía- por todos los fallecidos, sabiendo que muchos han muerto en soledad, aislados, por el sufrimiento de sus familiares, pero también por los contagiados”. “También con preocupación personal – ha continuado – pero igualmente por todo el Pueblo de Dios, por la Diócesis y por el mundo entero”. “Y con mucha oración y esperanza, porque la vida es un don que se nos ha dado, y desde la fragilidad sabemos que estamos de camino”.

El Obispo ha reflexionado con estos jóvenes sobre el porqué de toda esta situación, “realmente no sabemos el origen de este virus, pero seguro que no es un castigo divino, y nos lleva a mirarnos a nosotros mismos, a repensar y a reflexionar sobre nuestra forma de vida”. “Sobre el materialismo, el abuso de la naturaleza, el poder sobre el otro, el individualismo y el egoísmo”, ha explicado, “y nos hemos visto frágiles, débiles, vulnerables, finitos y mortales, sabiendo que no somos dioses y que la ciencia no lo puede todo, pues tenemos limitaciones”.

“Hay que centrarse en lo realmente fundamental en la vida y reconocer que somos débiles, pero que no por ello estamos solos, ya que estamos llamados a convivir, a crear un mundo más humano, más fraterno y más solidario”, ha continuado. “Estamos llamados a valorar aquello que permanece, a reconocer que somos frágiles y finitos, pero que vamos en camino, pues el ser humano no es un ser para la muerte, sino para la vida, una vida que tenemos que cuidar, que disfrutar y que vivir con intensidad, pero para hacer el bien”.

Sobre los efectos de la pandemia les decía, “debemos estar preparados para recuperarnos de las consecuencias humanas, sociales, económicas, laborales y  políticas”. “Ahora hay que ayudar a los demás, y esto es lo que espero de vosotros, desde la reflexión pero dando una respuesta humana y espiritual”.

El Obispo, D. Casimiro, participará mañana en “Los Desayunos del Casino” para abordar la acción de la Iglesia diocesana durante la pandemia

Mañana martes, a las 9 horas, D. Casimiro López Llorente participará  en “Los Desayunos del Casino…desde casa”, un encuentro informativo que se retransmitirá por las redes sociales y perfiles del Real Casino Antiguo de Castellón.

Nuestro Obispo explicará como ha vivido, desde el dolor y el sufrimiento, aunque con oración y esperanza, todo este tiempo de pandemia y de confinamiento. También como lo ha vivido la Iglesia diocesana, las parroquias y los sacerdotes, que han estado trabajando en mantener el contacto y estando al servicio de los fieles, sobre todo a través de las nuevas tecnologías y de los medios virtuales.

También informará de todo el trabajo que se ha hecho y que se está haciendo por parte de Cáritas en favor de los más necesitados de nuestra sociedad, para que nadie, ni ninguna familia, se quedase atrás y desatendida, especialmente en estos momentos de extrema necesidad.

Por otra parte, dará respuesta a los retos en los que debe trabajar la Iglesia diocesana a partir de este momento tan delicado, como es en la recuperación de la participación presencial de los fieles, así como en ayudar a repensar la forma en la que construir nuestra sociedad, pasando del materialismo, egoísmo y relativismo a la solidaridad, a la humanidad y a la fraternidad.

Entre otros temas, D. Casimiro también realizará una llamada a la misión, a salir a las periferias para mostrar el Evangelio a esta sociedad secularizada, y a veces laicista y excluyente. Todo ello sin perder de vista la programación anual de pastoral, trabajando por la caridad y la justicia social.

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Conducir bien, conducir con responsabilidad

Queridos diocesanos:

Cada primer domingo de julio celebramos la Jornada de responsabilidad en el tráfico ante su aumento por el comienzo de las vacaciones y cercana la fiesta de San Cristóbal, patrono de los conductores y también de la ciudad de Castellón.

Es una buena tradición que, en muchos pueblos y ciudades, se junten los transportistas y conductores para celebrar la Eucaristía en honor de su santo y patrono y para bendecir los vehículos. En muchas ocasiones sigue el almuerzo en familia o con los amigos. Este año, seguramente la celebración será distinta, debido a la pandemia del coronavirus y a la actual crisis laboral y económica, que afecta de lleno al transporte. Son muchas las empresas de transportes de personas, bienes y servicios que luchan y se manifiestan por su supervivencia; y son muchas las familias de conductores y transportistas afectadas por la crisis; algunas están ya pasando necesidad. Tengámoslo muy presente en este día de su patrono. Por parte de nuestra Iglesia contad por supuesto con nuestra oración, pero también con nuestro apoyo a través de nuestras cáritas y del fondo diocesano.

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Aniversario de la toma de posesión de D. Casimiro López Llorente, 14 años pastoreando la diócesis

Hoy, 23 de junio, es el aniversario de la toma de posesión de D. Casimiro López Llorente como Obispo de la diócesis de Segorbe-Castellón. Son ya 14 años que llegó, desde la diócesis de Zamora, en el 2006.

El obispo número 71 que se sentaba en la sede segorbina, y el 4º desde la configuración de la diócesis como Segorbe-Castellón, entró por Barracas un viernes, y sus primeras palabras fueron “quiero ser obispo para todos, y también anunciar el Evangelio a todos”.

Acompañado de numerosos fieles, tomó posesión en la Catedral de Segorbe con la celebración de la Eucaristía, coincidiendo con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, una fiesta con mucho significado para la Iglesia.

Posteriormente, nuestro Obispo quiso visitar a los patronos de la diócesis, y se dirigió al santuario de la Virgen de la Cueva Santa, en Altura, consagrando a la Patrona su persona y su ministerio; y a la Basílica de San Pascual Baylón, en Vila-real, venerando al Patrono.

El 25 de junio fue acogido en la ciudad de Castellón, visitando la Basílica de la Mare de Déu del Lledó y celebrando la Eucaristía en la Concatedral de Santa María.

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Oración-funeral por los fallecidos a causa del Covid-19

Queridos diocesanos:

Durante estos meses de pandemia estamos viviendo momentos muy amargos, llenos de dolor, de sufrimiento y de obscuridad. Hemos sufrido muy de cerca la muerte de familiares, amigos y conocidos. El número tan elevado de fallecidos nos ha hecho caer en la cuenta de que somos frágiles, vulnerables y mortales. La muerte de tantas personas ha sido como un mazazo muy fuerte para todos y, en especial, para sus familias. Y así lo ha vivido nuestra sociedad y nuestra Iglesia, y así lo estamos viviendo.

Creo que es un deber de caridad cristiana y de justicia orar por nuestros fallecidos y por sus familiares, que, en muchos casos, han quedado desolados. Lo hemos venido haciendo desde un primer momento. A los fallecidos y a sus familias nunca les ha faltado nuestra oración personal, la de las familias y la de las comunidades religiosas y parroquiales. Ahora que ha amainado la pandemia y las circunstancias lo permiten, queremos orar como Iglesia diocesana por todos los fallecidos a causa del Covid-19, junto con sus familiares tan necesitados de consuelo. Y lo haremos con la celebración de la Eucaristía, en la que actualizamos la Pascua de Jesucristo, su muerte y resurrección para la Vida del mundo, fuente de esperanza y de consuelo.

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Los castellonenses celebrarán, el próximo domingo, a la Mare de Déu del Lledó desde sus casas

Este domingo, primero de mayo, es la Fiesta de la Mare de Déu del Lledó, Patrona de la ciudad de Castellón, y a pesar de seguir en vigor el estado de alarma y el confinamiento domiciliario, a las 11:00 horas, el Obispo, D. Casimiro López Llorente, celebrará a puerta cerrada la Santa Misa en la Basílica de Lledó. Que aplicará por el Pueblo de Dios y, en especial por los fallecidos por el coronavirus, sus familiares y los contagiados.

Así lo comunicó el Obispo el pasado 17 de abril, indicando además que «para propiciar la unión a la celebración de cuantos fieles cristianos y devotos de la Virgen así lo deseen, ofreceremos la señal televisiva a las TV locales», tal y como se hizo con los actos litúrgicos de la Semana Santa.

En esta ocasión, cinco televisiones locales retransmitirán en directo la celebración, como son TVCS-Televisió de Castelló, Medi TV Mediterráneo, Teve4 Segorbe, Teve4 Vila-real y TV Onda. Además, también podrá seguirse por el canal de Yotube del Obispado, “Diócesis Segorbe-Castellón”.

«Dispongámonos para celebrar este año la Fiesta de la Mare de Déu con más intensidad y mayor devoción, si cabe», decía en la nota el Obispo, «podemos hacerlo celebrando el triduo previo desde casa, solos o en familia, siguiendo los materiales que la Real Cofradía del Lledó ha ofrecido telemáticamente o con aquellos que tengamos a disposición».

Así, mañana sábado es el tercer día de triduo, y estará presidido por el Prior de la Basílica, Josep Miquel Francés, que se retransmitirá en directo por TVCS-Televisió de Castelló.

 

 

Los oficios de Semana Santa presididos por el Obispo se podrán seguir en directo por televisiones locales y redes sociales

A partir del Domingo de Ramos, 5 de abril, los oficios de Semana Santa presididos por el Obispo desde la Concatedral de Santa María, Castellón, se podrán seguir en directo gracias a la señal que se retransmitirá por Televisió de Castelló y el canal de Youtube del Obispado, además de por  varias televisiones locales de la provincia.

 

Los horarios son los siguientes:

 

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Volver el corazón a Dios

Queridos diocesanos:

En nuestro itinerario cuaresmal llegamos al V Domingo de Cuaresma. No cabe duda que estamos viviendo una cuaresma muy especial a causa de la pandemia del coronavirus (Covid 19). Esta epidemia ha trastocado el ritmo de nuestra vida ordinaria y nuestras costumbres; salvo necesidad o causa mayor, estamos todos confinados en casa. El virus ha puesto en jaque nuestro sistema sanitario, la economía y la vida laboral, la política, las escuelas y universidades, y la vida sacramental y la tarea pastoral de nuestras parroquias. Es como si, de pronto, nos hubieran quitado el suelo bajo los pies y todos flotásemos en el aire sin pisar tierra firme. A todos nos entra una cierta dosis de incertidumbre, de preocupación, de angustia y de miedo.

Esta situación de ‘desgracia’ y dramática para toda la sociedad –especialmente para los fallecidos y sus familias, para los contagiados y los sanitarios, que los atienden con una entrega encomiable y heroica-, se puede convertir en un momento de gracia; más aún: es un momento de gracia de Dios, una oportunidad para vivir la cuaresma desde su raíz, para prepararnos a la Pascua de la Resurrección.

En la cuaresma, la Iglesia nos llama a la conversión de corazón a Dios y a los hermanos, mediante la oración, el ayuno y la limosna. Si volvemos nuestra mirada, nuestro corazón y nuestra vida a Dios, si ayunamos de tantas cosas que nos impiden abrirnos al amor de Dios –“porque no sólo de pan vive el hombre”-, nuestro corazón se abrirá también al amor a nuestros hermanos, siendo caritativos y solidarios. En esta situación de pandemia, la cuaresma nos está ofreciendo la gracia de vivir nuestra caridad hacia los fallecidos y sus familiares, hacia los contagiados y los sanitarios, y hacia las personas mayores, impedidas, solas y más vulnerables, estando pendientes de ellas y ofreciéndoles nuestra ayuda, cercanía y solidaridad. Estamos viendo muchos casos de caridad estos días: en nuestros sacerdotes –tan cercanos y servidores de sus feligreses en lo espiritual, humano y material-; de religiosos y religiosas, que rezan por todos y/o atienden a los mayores y a los mas desfavorecidos; y de tantos laicos voluntarios en cáritas, residencias, alberges, hospitales, en el vecindario o en otras realidades o tareas. ¡Gracias  sean dadas a Dios; gracias a todos por vuestra caridad y solidaridad!

Y en esta pandemia, la cuaresma nos pide y ofrece la gran oportunidad de volver nuestra mirada y nuestro corazón en Dios mediante la oración, para que avive nuestra fe, afiance nuestra esperanza y fortaleza nuestra caridad. Él es la fuente del amor y de la vida. Sabemos bien de Quien nos hemos fiado. Dios es misericordia y nunca nos abandona. Como cuando los apóstoles navegaban en el lago de Tiberíades y un fuerte viento zarandeaba la barca, Jesús se acerca y nos dice: “No tengáis miedo, soy yo”.

Hace unos días, leía el testimonio de una religiosa carmelita misionera, infectada e ingresada por el coronavirus; persona de alto riesgo por la edad y su historial clínico, pronto iba a ser dada de alta del hospital. El secreto de su fortaleza en la vida y en la enfermedad ha sido y es vivir sin miedo y con la confianza puesta en Dios. “Confío en ti, Señor”, fue su pensamiento y oración al conocer que estaba infectada. Esta confianza le da tranquilidad y le ayuda a vivir su enfermedad. “Ir de la mano de alguien como Dios ayuda porque el miedo desaparece y la esperanza crece”, comenta esta misionera. En su situación, ella se une a todos los contagiados y reza por ellos.

Ante tanto sufrimiento y muerte, muchos pueden preguntarse dónde está Dios. Quizá mejor nos deberíamos preguntar, dónde estamos nosotros para no sentir la presencia y el cuidado de Dios en la enfermedad  y en la pandemia. “Dios –decía esta religiosa- está en el hospital moviéndose con todos ellos –personal sanitario- y con todos nosotros –los enfermos-. Es algo palpable”.

Está situación de pandemia pasará, así se lo pedimos al Señor. Pongamos nuestra mirada en Dios. Recemos. Quien no sabe el Padrenuestro, el Ave María o la Salve. Sabemos bien de quien nos hemos fiado; Jesús y la Virgen María están con nosotros, se compadecen de nosotros, sufren con nosotros, cuidan de nosotros. Dios no nos abandona nunca, ni tan siquiera en la muerte: Jesús ha sufrido, muerto y resucitado para que él tengamos vida, y vida en plenitud. Nuestra vida terrena es frágil y limitada; no es eterna. No somos dueños de la vida. Hemos de cuidarla con todas nuestras fuerzas y nuestros medios, siendo prudentes y responsables. Pero sabemos que al final de nuestro camino terrenal nos encontraremos con el Dios que nos ama y quiere darnos su vida para siempre.

 

Con mi afecto y bendición,

 

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón