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El 9º Campeonato de Monaguillos reúne a 35 jóvenes en el Mater Dei

Del 23 al 26 de junio se ha disputado en el Seminario Mater Dei el Campeonato de Monaguillos, emulando la Copa de África. Se trata de una iniciativa de la Pastoral Vocacional que el año que viene llegará a la décima edición. Han participado 35 jóvenes entre monitores y monaguillos de las parroquias de la Sagrada Familia, el Carmen y el Grao de Castellón, L’Alcora, Zucaina y del Seminario Menor.

Al final, el torneo de fútbol lo ha ganado el grupo que representaba a Guinea Bisáu. El premio a la parroquia se lo ha llevado La Asunción de Nra. Sra. de L’Alcora.

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Homilía de Mons. López Llorente en la fiesta de san Juan de Ávila

Castellón de la Plana, Capilla del Seminario Diocesano Mater Dei,

10 de Mayo de 2019

 

(Ez 34,11-16; Sal 22. 1 Pt 5,1-4; Lc 22,24-30)

 

 

Amados sacerdotes, diáconos y seminaristas:

1.Con la alegría propia del tiempo de Pascual celebramos hoy la Fiesta de San Juan Avila, el Patrono de clero español. Al recordar hoy al Maestro de Ávila y Apóstol de Andalucía queremos dar gracias a Dios por el regalo de este gran santo y doctor de la Iglesia universal.

Animados por el espíritu de San Juan de Ávila queremos manifestar hoy nuestra alegría en el seguimiento del Señor en el ministerio presbiteral. Cantemos las misericordias del Señor y, con María, proclamemos su grandeza por las maravillas que ha obrado en nosotros, sacerdotes, y por los testimonios de entrega y de santidad de tantos sacerdotes de nuestro presbiterio diocesano de Segorbe-Castellón. Como Obispo vuestro, hoy doy gracias a Dios por todos vosotros, queridos sacerdotes: por vuestras personas, por el don de vuestra vocación y vuestro ministerio sacerdotal, por vuestra entrega fiel a Jesucristo, el Buen Pastor, y a las ovejas de su rebaño que Él a través de nuestra Iglesia os ha confiado.

Gracias damos a Dios de un modo muy especial por los que este año celebráis las bodas sacerdotales: por D. Joaquín Gil Gargallo y D. Marcelino Cervera Herrero, en sus bodas de diamante: por D. Joaquín Esteve Domínguez y D. José Aguilella Maneu en su bodas de oro; y por D. Vicente Paulo Gómez y D. Javier Aparici Renau, en sus bodas de plata. Mi más cordial y sentida enhorabuena a todos. El Señor ha estado grande con vosotros y con nuestra Iglesia diocesana: gracias por vuestra entrega al ministerio, gracias por vuestra fidelidad al don que un día recibisteis, gracias por nuestra cercanía y colaboración. Por la intercesión de nuestro Santo Patrono suplico a Dios que nos conceda a vosotros y a todos nosotros, pastores del pueblo de Dios, la gracia de la santidad siguiendo el ejemplo de este “maestro ejemplar por la santidad de su vida y por su celo apostólico”.

Pastores del rebaño de Dios

2.Queridos hermanos, sacerdotes: No olvidemos que somos pastores del rebaño de Dios, es decir somos un don de Dios a su pueblo. El pueblo de Dios no nos pertenece: es su pueblo, propiedad suya, no es propiedad nuestra. Los presbíteros hemos sido ungidos, consagrados y enviados para ser pastores y guías al servicio del pueblo de Dios. Somos sus pastores en nombre y representación de Jesús, el único Buen Pastor del rebaño de Dios. En él se cumple la profecía de Ezequiel: “Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar” (Ez 34, 16). Al afirmar, pues, nuestro ser y nuestra función de pastores del pueblo de Dios, no puede en caer en olvido el lugar central de Cristo en el Pueblo de Dios y la referencia permanente de nuestro ministerio a Él; la centralidad de Jesucristo siempre debe quedar resaltada en el ejercicio y vivencia de nuestro ministerio.

No podremos ser buenos pastores del Pueblo de Dios, sin una profunda relación de amor con Dios Padre, buscando siempre su voluntad, como Cristo Jesús. Y no podremos tampoco ser buenos pastores, sin cultivar una profunda relación de amor y amistad con Cristo Jesús, el Buen Pastor, alimentada en la oración, en la Eucaristías, en la adoración, en el sacramento de la Penitencia, en el ejercicio de nuestro ministerio. Recordemos la triple pregunta de Jesús a Pedro, antes de encomendarle el pastoreo de la Iglesia: “Pedro ¿me amas?” (cf. Jn 21, 15-17). Nadie da lo que no tiene. Nadie puede transmitir y llevar a Cristo, si no está unido vital y existencialmente a Él por el amor. Si estamos desnutridos, si estamos alejados de la fuente de la  Vida, no podremos transmitir vida. Sólo desde nuestro amor a Cristo, podremos amar, cuidar y apacentar a aquellos que Él nos encomienda. Nuestra caridad pastoral será la prueba de nuestro amor a Cristo.

Según el corazón de Jesús

3.Dios quiere que seamos pastores de su pueblo según su corazón; Dios quiere que se cumpla en nosotros la promesa hecha su pueblo: “Os daré pastores según mi corazón”. (Jer 3,15). Para caminar hacia la santidad en el ejercicio de nuestro ministerio hemos de ir ajustando nuestra vida con el corazón de Dios, que se nos revela en el corazón de Jesús. Al celebrar el Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús y para aproximarnos a lo que Dios quiere de nosotros, nos viene muy bien recordar y seguir el consejo de San Juan de Ávila: “Ábrele el corazón, y abrirásle el tesoro con que más se huelga. Ya abrió Dios sus entrañas y su corazón. Por aquel agujero del costado puedes ver su corazón y el amor que tiene. Ábrele el tuyo. Sobre todo, metámonos, y no para luego salir, más para morar, en las llagas de Cristo, y principalmente en su costado, que allí en su corazón, partido para nos, cabrá el nuestro y se calentará con la grandeza del amor suyo”.

Sólo permaneciendo en el corazón de Cristo se fortalece y se mantiene fresca y lozana la caridad pastoral; sólo en el corazón de Jesús aprendemos cómo cuidar del rebaño. ¿Cómo era el amor del corazón de Jesús? El Evangelio es el libro siempre abierto que nos descubre en cada una de sus líneas el corazón de Cristo. El amor de Jesús era bondadoso, compasivo y misericordioso, paciente y humilde, benigno y comprensivo. Este amor de su corazón se vuelve divinamente celoso cuando se trata de nuestra salvación. Jesús se declara nuestro Pastor, un Pastor que conoce y ama a cada una de sus ovejas y de las que dice que nadie se las arrebatará de la mano. Un amor que no se queda en palabras vacías, sino que se entrega hasta el final.

El amor de Jesús es un amor a Dios, su Padre, y a nosotros los hombres. En relación con Dios, se pasa horas y noches enteras en oración con Dios su Padre; se somete a su voluntad hasta aceptar la muerte en la cruz; se siente lleno de celo por su gloria y dice no tener más alimento que hacer la voluntad de su Padre Dios. A los hombres nos ama como a verdaderos hermanos suyos, a todos, sin excluir a ninguno; si alguna preferencia tiene es precisamente con los más alejados, con los pecadores y con los pobres. Es el suyo un amor generoso, complaciente, dulce y suave, magnánimo y tolerante. Pero es también un amor que no le deja parar cuando se trata de nuestro bien, y toda su ternura y delicadeza se convierten en audacia, valentía y decisión que no le detienen ante ningún peligro.

No olvidemos, queridos hermanos, que esa promesa de Dios de dar a su pueblo pastores según su corazón, se la hace a quienes necesitan de nuestro amor pastoral. El destinatario del compromiso de Dios no es otro que el rebaño de Cristo. Por eso, nuestro corazón sacerdotal, conformado al corazón de Cristo, es siempre un regalo de Dios a su pueblo, en concreto a este pueblo que nosotros apacentamos. No hurtemos a nuestro pueblo este don de Dios.

En eso insiste San Pedro en la segunda lectura de hoy: “pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño” (1 Pt 5,2-3). “Mirad por él”: mirad por el rebaño que tenéis a vuestro cargo, nos dice Pedro; y para motivarnos en ese cuidado amoroso del rebaño nos dice: “como Dios quiere”. Eso significa que hemos de ajustar nuestra mirada al pueblo santo que cuidamos con el mirar de Dios, que es siempre un mirar desde el corazón, buscando lo que Dios quiere y pide en cada momento. Buscar siempre la voluntad de Dios, no la nuestra: en la escucha de los hombres y los acontecimientos, y en el discernimiento desde la obediencia a la Palabra de Dios.

De ahí que el nuestro ha de ser siempre un corazón que ve y contempla a nuestra gente con la mirada de Dios. San Pedro para indicarnos cómo es el querer de Dios, primero nos advierte de lo que no podemos permitirnos: “no a la fuerza” –con desgana o por cumplir-, “no por sórdida ganancia” –para enriquecerse o medrar-, “no como déspotas” –autoritarios con el rebaño-. Más claro imposible. Y después, ya en positivo, nos recomienda que lo hagamos todo “como modelos del rebaño que nos ha tocado en suerte y con entrega generosa”. Es el amor entrañable y entregado, lo que caracteriza al pastor. Ser buen pastor exige celo apostólico, entrega incondicional y amor entrañable. Nuestro único interés ha de ser Jesucristo, su Evangelio y llevar a las personas al encuentro con Cristo y su salvación.

Con una actitud de servicio

4.Pedro, al hacernos esta recomendación, interpreta muy bien a Jesús cuando le enseñó a los apóstoles como habrían de estar junto al rebaño. “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). De Jesús aprendió Pedro que apacentar el rebaño es servir, aunque en su caso con muchas dificultades para comprenderlo y asimilarlo. En realidad, no hay otro modo de participar en el sacerdocio de Cristo: “Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna como el que sirve” (Lc 22,26). El servicio es imprescindible en los trabajos del Reino, sólo el servicio sitúa en la intención del corazón de Cristo. No servir y utilizar el sacerdocio y el ministerio para otros fines lo adultera todo y nos sitúa al margen de los verdaderos deseos de Dios en favor de los hombres.

Sólo el servicio, la actitud de servicio amoroso y desinteresado, nos abre a la conversión pastoral a la que nos llama el Papa Francisco. Sólo la actitud de servicio y de un amor apasionado como el de Jesús nos proyecta hacia las necesidades de nuestros hermanos y hermanas, de nuestras comunidades y de nuestra sociedad. El que no está dispuesto a servir, el indiferente o el acomodado, tampoco estará dispuesto a evangelizar, es decir, a tocar la carne herida de los hombres y mujeres de nuestros pueblos y ciudades. Sólo en la actitud de servicio y de compasión se puede fortalecer en nosotros el sueño misionero de llegar a todos. Esta actitud de servicio en todos crea comunión y proyecta nuestro ministerio a la misión compartida.

Dejemos que nuestra vida como nos dice San Juan de Ávila se vaya ordenando siempre más a la transformación del corazón, a imagen del corazón de Cristo, que enviado por el Padre para realizar su designio de amor se conmovió ante las necesidades humanas, salió a buscar la oveja perdida, hasta el extremo de ofrecer su vida por ellas y no vino para ser servido sino para servir. Este es nuestro reto personal y comunitario como presbiterio: que nos mantengamos en un proceso de gradual y continua configuración en Cristo, en su ser y en su hacer. Ese será el reto permanente de nuestro crecimiento interior. A partir de ahí, la misión estará siempre metida en nuestras entrañas sacerdotales y nosotros estaremos dispuestos a entrar con pasión evangelizadora en el corazón del mundo.

5.Felicito de todo corazón una vez más a nuestros hermanos en sus bodas sacerdotales. Que sigáis manifestando al mundo la alegría de vuestra entrega y fidelidad al Señor y al ministerio recibido. Que la seducción del amor de Cristo siga tan viva como el primer día. Felicito también al neopresbítero Servilien.

Recordamos en esta Santa Misa a los hermanos que partieron a lo largo de este último año a la casa del Padre: Mn. José Domnech y D. Miguel Aznar. Que el Señor les conceda su paz y la gloria para siempre.

Y que María nos acompañe a todos y cuide de nosotros para que sigamos siendo fieles a su Hijo Jesucristo, según la vocación y el ministerio que cada uno hemos recibido del Señor. Ella sabrá guiarnos, día a día, para que seamos pastores según el corazón de su Hijo, el buen Pastor. Amén.

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

La Hoja del 31 de marzo

La Hoja del 31 de marzo

En La Hoja del 31 de marzo:

  • “Con muchas ganas de volver”. III Encuentro diocesano de jóvenes en proceso de Confirmación.
  • Mons. López Llorente: Encuentro anual con los confirmandos.
  • Visita pastoral al colegio diocesano Mater Dei.
  • Entrevista con dos confirmandos: “Vamos a pasar de una fe de niños a una fe consolidada y adulta”.

Puedes leerlo aquí.

Visita pastoral Mater Dei

El Obispo inicia la visita pastoral al colegio diocesano Mater Dei

  • ¡Hola Obispo!
  • Vengo a visitaros. ¿De qué curso eres?
  • De quinto de primaria.

Acababa de sonar la música que anunciaba que comenzaban las clases de la tarde. Juan Carlos Vizoso, director del Colegio Diocesano Mater Dei, recibía a Mons. Casimiro López Llorente. Al momento se unen el director pedagógico, Vicent Mechó, la jefa de estudios, Estrella Ayet, y el coordinador de primaria, Raúl Naches. Comienza la visita pastoral del centro, dentro de la visita que el Obispo está culminando a los dos arciprestazgos de la ciudad de Castellón. El primer encuentro, los alumnos de 5º B.

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Seminarios San José

Los tres Seminarios diocesanos celebran juntos su Santo Patrón

La víspera de San José, el lunes 18, los tres Seminarios diocesanos – Mater Dei, Redemptoris Mater y Menor – se reunieron para celebrar junto su patrón. Comenzaron con un partido de fútbol, que acabó con la apabullante victoria de uno de los equipos. Ya en la capilla del Mater Dei, rezaron vísperas y pudieron venerar una reliquia del Custodio de la Sagrada Familia que aportó el rector del Redemptoris, Pablo Vela.

 

La jornada se concluyó con la celebración de la Eucaristía y una cena festiva. En los seminario diocesanos hay un total de 26 seminaristas: seis del Mater Dei, seis como internos en el Menor, y 14 en el Redemptoris Mater (de los que cuatro están en etapa de misión).

Francisco y Raúl: “Nada nos compensa más que estar en el seminario”

Francisco Armenteros es un seminarista barcelonés de 36 años. Raúl Engonga es un seminarista de Bata, segunda ciudad más importante de Guinea Ecuatorial y tiene 24 años. Ambos nos han concedido una entrevista en la que hablan sin tapujos de su vocación sacerdotal. Leer más

Los seminaristas al descubierto en el templo jubilar de San Vicente en Castellón

Al final de la misa de siete Mons. Casimiro López Llorente invitó los asistentes a sentarse. Los fieles reunidos en la parroquia jubilar de San Vicente Ferrer, en Castellón, no sabían qué es lo que iba a pasar. Y lo que ocurrió fue una media hora de “fiesta” diocesana junto con los seminaristas del Mater Dei, Redemptoris Mater y Menor. Con un tono sencillo y alegre, los jóvenes se presentaron y se dieron un par de testimonios vocacionales.

Durante el curso los seminarios se acercan a las comunidades parroquiales para que los fieles les pongan cara. Hace poco fueron a L’Alcora. El miércoles, la elección fue la parroquia jubilar de Castellón y de paso pudieron lucrarse de la indulgencia por el VI Centenario de la muerte de San Vicente Ferrer.

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Los seminaristas invitan

Los seminaristas invitan a acompañarles en el jubileo vicentino y una vigilia por las vocaciones con ANE y ANFE

Con el objetivo de preparar el Día del Seminario, el próximo domingo 17 de marzo, los seminaristas del Mater Dei, Redemptoris Mater y Menor, invitan a los fieles a participar en dos actos. Esta tarde, miércoles 13 de marzo, la parroquia de San Vicente Ferrer de Castellón acogerá una charla sobre el santo dominico a las 17:30h, y a las siete de la tarde Mons. Casimiro López Llorente presidirá la eucaristía. “puede ser un momento idóneo para invitar a jóvenes de nuestras parroquias y que puedan experimentar el testimonio de los propios seminaristas”, explica el rector del Mater Dei, Juan Carlos Vizoso.

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Moseñor Salinas: “Hemos de construir una Iglesia en salida que responda a las necesidades de todos los hombres”

Monseñor Salinas, presidente de la Comisión de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Valencia, ha afirmado en la conferencia que ha pronunciado en el Encuentro Diocesano de Apostolado Seglar celebrado esta mañana en el Seminario “Mater Dei” de Castellón, que “debemos construir una Iglesia en salida que responda a las necesidades de todos los hombres”. Asimismo, ha recordado que el laico debe ser misionero y dejar de ser “un consumidor de servicios religiosos” y dar un paso al frente para “convertirse en un cooperador en la misión de la Iglesia, en la transmisión de la fe y en el camino hacia la santidad”.

“Queremos un laicado misionero –ha recordado- una iglesia que salga de sí misma, que vaya a la búsqueda de todos; como afirma el romano pontífice, ‘a las periferias, a los lugares donde el evangelio no está presente’. Debemos responder a las necesidades de los hombres, a sus dolores, a sus alegrías. Queremos anunciar el Evangelio, no para que sea percibido como una doctrina, sino como una opción de vida que transforma, que nos hace mejores. Queremos mostrar que Dios no es nuestro competidor, nuestro juez, sino el Dios que es, ante todo, misericordia y verdad, y que exige de nosotros una respuesta, Él que es el Camino, la Verdad y la Vida, el maestro que nos introduce y que nos ha dado el Espíritu Santo por el cual nos hace instrumentos de este camino, colaboradores con Jesús”.

Don Javier y Don Casimiro.

Asimismo, ha adelantado a los más de 300 asistentes a esta fase preliminar convocada por Monseñor López Llorente en nuestra diócesis, que el lema del Congreso Nacional del Laicado que tendrá lugar en Madrid en 2020, será “Pueblo de Dios en salida”. Un congreso que pretende ser –ha recordado- “un proceso que ponemos en marcha hoy en Castellón, de manera diocesana, para dinamizar nuestra condición de discípulos misioneros” y construir una iglesia “que sale de sí misma, que va a la búsqueda de todos”.

Finalmente, Don Javier Salinas ha afirmado que vivimos un cambio de época en el que lo que parecía sólido se ha desvanecido, y en el que han crecido nuevas doctrinas que dificultan esta tarea; por tanto, “la iglesia no puede ser una mera administradora de bienes espirituales y debe alentarnos a todo el pueblo de Dios a ir al encuentro de los demás y anunciarles el Evangelio”. “No somos vendedores de nada, somos testigos de Jesús”, ha concluido.

Vista general del salón de actos.

Palabra, sacramento y misión

Por su parte, Monseñor López Llorente ha recordado a los asistentes al encuentro diocesano de apostolado seglar que “es la hora de los laicos, una oportunidad para la implicación de toda la Iglesia diocesana en nuestra misión evangelizadora, que dependerá en gran medida de vosotros, acompañados por vuestros pastores, que son servidores de las vocaciones de nuestra iglesia”. También ha recordado que el encuentro del “Mater Dei” es un buen momento para reflexionar juntos cómo y dónde estamos, “cuál es el papel, la misión que Dios tiene preparado para cada uno, los aspectos positivos y las lagunas, y alentarnos en el futuro” y ha destacado que todo bautizado está llamado a ser santo ahí donde Dios le quiera.

El Obispo de Segorbe-Castellón -recordando las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI en la encíclica “Deus Cáritas Est”- ha recalcado que hay tres elementos que no pueden faltar en la vida del cristiano: palabra, sacramento y misión. “Es bueno también, ha reconocido, ver que estáis ahí, silenciosos en el día a día, trabajando por el Reino de los Cielos. Hemos de buscar los caminos que Dios nos va marcando para la nueva evangelización para caminar juntos: laicos, consagrados, pastores, y ponernos al servicio los unos de los otros según la vocación, el ministerio o el carisma que cada cual hayamos recibido del Señor”, ha concluido. La jornada ha finalizado con un diálogo con el ponente, Don Javier Salinas, y una comida de fraternidad.

segundo cuatrimestre seminaristas

Los seminaristas inician el segundo cuatrimeste con nuevas incorporaciones

Los seminaristas que están estudiando en el Centro Superior de Estudios Teológicos Mater Dei han iniciado el segundo cuatrimestre después de superar los exámenes de la primera evaluación. La nueva etapa del curso comenzó con la fiesta de Santo Tomás de Aquino, participando en la formación para los sacerdotes sobre homilética. Este enero se han incorporado dos nuevos seminaristas, uno en el Seminario Mater Dei y el otro en el Redemptoris Mater.

El segundo cuatrismestre consta de ocho asignaturas en el ciclo de filosofía y nueve en el de teología. Para los primeros, ya han comenzado con materias como Historia de la filosofía, Teodicea, Ética  filosófica, Fenomenología de las religiones o Lógica y metodología.

Los teólogos, por su parte, se enfrentan a Teología del misterio de Dios, Cristología, Historia de la Iglesia contemporánea, o el libro II del Código de Derecho Canónico dedicado al Pueblo de Dios y la constitución de la Iglesia.

Seminaristas del ciclo de filosofía en clase, durante esta semana.