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El CSET Mater Dei inicia el segundo semestre con nuevas incorporaciones

El jueves pasado, 16 de enero, se celebró el claustro de profesores del Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) Mater Dei, donde se forman 14 seminaristas y 12 aspirantes y candidatos al diaconado permanente. La reunión del profesorado concluía el primer semestre y en el segundo, que comenzará el 27 de enero, se espera la llegada de dos estudiantes más.

Los seminaristas, tanto del Mater Dei como del Redemptoris Mater, cursarán en el segundo tramo del año escolar asignaturas de derecho canónico, doctrina social de la Iglesia, patrología, vida religiosa, matrimonio, teología de la fe, Sagrada Escritura y catequética. El plantel de profesores que impartirán estas materias está formado por 14 docentes.

La Gala solidaria del colegio diocesano Mater Dei recauda 1.300€ para Caritas

Con el lema “Enmanuel, Dios con nosotros” y al hilo conductor de “Mater Dei”, el colegio diocesano organizó ayer, jueves 19, una gala benéfica a favor de Caritas. Se recogieron 1.300€ que una alumna de primaria, acompañada del director titular, Juan Carlos Vizoso, entregaron a la entidad diocesana. El acto se realizó en el auditoria de la Cámara de Comercio de Castellón.

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Los candidatos al diaconado permanente hacen profesión de fe y sus esposas dan el consentimiento

En fechas ya cercanas a la Navidad, los primeros en realizar la felicitación al Obispo han sido la comunidad de los seminarios diocesanos Mater Dei, Redemptoris Mater y Menor. El acto se realizó en el transcurso de una Eucaristía celebrada el miércoles 18, en la que los ocho candidatos al diaconado permanente hicieron profesión de fe y su compromiso en asumir las obligaciones del ministerio. También las esposas de los seis candidatos casados manifestaron públicamente su consentimiento, necesario para la ordenación.

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90 personas asisten a las Jornadas de Iniciación a la Oración de Niños Pequeños en el “Mater Dei”

El pasado fin de semana, del viernes 22 al domingo 24 de noviembre, se celebraron las Jornadas de Iniciación a la Oración de los Niños Pequeños, organizadas por la Delegación Diocesana de Catequesis en el Seminario “Mater Dei”, a las que asistieron 90 personas venidas de varios puntos de nuestra diócesis como Vila-real, Benicásim, Nules, Borriol, Burriana, Villar de Canes y la propia capital de la Plana, así como de las diócesis vecinas de Valencia (Buñol y Denia) y Tortosa (Benicarló). Leer más

La Delegación de Catequesis organiza el Oratorio de Niños Pequeños del 22 al 24 de noviembre en el “Mater Dei”

La Delegación Diocesana de Catequesis organiza el Oratorio de Niños Pequeños, unas jornadas iniciación a la oración, de encuentro de intimidad con Jesús, mediante la oración mental y la escucha de la palabra, con meditación y aplicación a la vida cotidiana. El Oratorio de Niños se celebrará del 22 al 24 de noviembre en el Seminario “Mater Dei” de Castellón y estará animado por el padre Gonzalo Carbó y Cooperadores de la Verdad de la Madre de Dios (religiosos y laicos) que viven y transmiten esta experiencia. Leer más

El obispo afirma en el Consejo Presbiteral que los sacerdotes deben ser Caridad antes de hacerla

La biblioteca del Seminario Diocesano “Mater Dei” de la capital de la Plana ha acogido hoy martes, 12 de noviembre, la sesión ordinaria del Consejo Presbiteral en la que han participado los representantes de cada arciprestazgo, así como los representantes de otras realidades diocesanas. Leer más

Preparados para la Consagración de la Diócesis al Sagrado Corazón

El sábado próximo, 9 de noviembre, los fieles de Segorbe-Castellón están convocados a una jornada importante en el Mater Dei. Como conclusión a los actos diocesanos con motivo del Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón, Mons. Casimiro López Llorente presidirá una Eucaristía a las 11h. Al final, el Obispo dirigirá la oración de consagración de la Diócesis y de cada fiel al Sagrado Corazón de Jesús. Se pondrá así el colofón a un año jubilar, que tiene por lema “Sus heridas nos han curado”.

El 9 de octubre, más de 200 personas participaron en la peregrinación diocesana al Cerro de los Ángeles, en la diócesis de Getafe. El domingo pasado, 27 de octubre, jóvenes y no tan jóvenes realizaron una marcha por la vida a la Cruz del Bartolo dentro de los actos del jubileo. La jornada se concluirá con la última etapa de la fase diocesana de preparación al Congreso Nacional de Laicos.

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El Obispo celebra la Virgen de la Cueva Santa con los seminaristas e invita a fijar en ella la mirada al inicio del curso

En la carta de invitación a la fiesta de la Virgen de la Cueva Santa, Mons. Casimiro López Llorente recordaba que desde su llegada a la Diócesis no había faltado ningún año a la cita con la Patrona de Segorbe-Castellón en Altura. Sin embargo esta vez las inclemencias climatológicas han obligado a suspender la Misa en el Santuario. De todos modos, las parroquias celebran durante la jornada esta fiesta diocesana. El Obispo, por su parte, ha presidido la Eucaristía en Castellón con los seminaristas del Mater Dei, del Redemptoris Mater y del Menor.

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El 9º Campeonato de Monaguillos reúne a 35 jóvenes en el Mater Dei

Del 23 al 26 de junio se ha disputado en el Seminario Mater Dei el Campeonato de Monaguillos, emulando la Copa de África. Se trata de una iniciativa de la Pastoral Vocacional que el año que viene llegará a la décima edición. Han participado 35 jóvenes entre monitores y monaguillos de las parroquias de la Sagrada Familia, el Carmen y el Grao de Castellón, L’Alcora, Zucaina y del Seminario Menor.

Al final, el torneo de fútbol lo ha ganado el grupo que representaba a Guinea Bisáu. El premio a la parroquia se lo ha llevado La Asunción de Nra. Sra. de L’Alcora.

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Homilía de Mons. López Llorente en la fiesta de san Juan de Ávila

Castellón de la Plana, Capilla del Seminario Diocesano Mater Dei,

10 de Mayo de 2019

 

(Ez 34,11-16; Sal 22. 1 Pt 5,1-4; Lc 22,24-30)

 

 

Amados sacerdotes, diáconos y seminaristas:

1.Con la alegría propia del tiempo de Pascual celebramos hoy la Fiesta de San Juan Avila, el Patrono de clero español. Al recordar hoy al Maestro de Ávila y Apóstol de Andalucía queremos dar gracias a Dios por el regalo de este gran santo y doctor de la Iglesia universal.

Animados por el espíritu de San Juan de Ávila queremos manifestar hoy nuestra alegría en el seguimiento del Señor en el ministerio presbiteral. Cantemos las misericordias del Señor y, con María, proclamemos su grandeza por las maravillas que ha obrado en nosotros, sacerdotes, y por los testimonios de entrega y de santidad de tantos sacerdotes de nuestro presbiterio diocesano de Segorbe-Castellón. Como Obispo vuestro, hoy doy gracias a Dios por todos vosotros, queridos sacerdotes: por vuestras personas, por el don de vuestra vocación y vuestro ministerio sacerdotal, por vuestra entrega fiel a Jesucristo, el Buen Pastor, y a las ovejas de su rebaño que Él a través de nuestra Iglesia os ha confiado.

Gracias damos a Dios de un modo muy especial por los que este año celebráis las bodas sacerdotales: por D. Joaquín Gil Gargallo y D. Marcelino Cervera Herrero, en sus bodas de diamante: por D. Joaquín Esteve Domínguez y D. José Aguilella Maneu en su bodas de oro; y por D. Vicente Paulo Gómez y D. Javier Aparici Renau, en sus bodas de plata. Mi más cordial y sentida enhorabuena a todos. El Señor ha estado grande con vosotros y con nuestra Iglesia diocesana: gracias por vuestra entrega al ministerio, gracias por vuestra fidelidad al don que un día recibisteis, gracias por nuestra cercanía y colaboración. Por la intercesión de nuestro Santo Patrono suplico a Dios que nos conceda a vosotros y a todos nosotros, pastores del pueblo de Dios, la gracia de la santidad siguiendo el ejemplo de este “maestro ejemplar por la santidad de su vida y por su celo apostólico”.

Pastores del rebaño de Dios

2.Queridos hermanos, sacerdotes: No olvidemos que somos pastores del rebaño de Dios, es decir somos un don de Dios a su pueblo. El pueblo de Dios no nos pertenece: es su pueblo, propiedad suya, no es propiedad nuestra. Los presbíteros hemos sido ungidos, consagrados y enviados para ser pastores y guías al servicio del pueblo de Dios. Somos sus pastores en nombre y representación de Jesús, el único Buen Pastor del rebaño de Dios. En él se cumple la profecía de Ezequiel: “Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar” (Ez 34, 16). Al afirmar, pues, nuestro ser y nuestra función de pastores del pueblo de Dios, no puede en caer en olvido el lugar central de Cristo en el Pueblo de Dios y la referencia permanente de nuestro ministerio a Él; la centralidad de Jesucristo siempre debe quedar resaltada en el ejercicio y vivencia de nuestro ministerio.

No podremos ser buenos pastores del Pueblo de Dios, sin una profunda relación de amor con Dios Padre, buscando siempre su voluntad, como Cristo Jesús. Y no podremos tampoco ser buenos pastores, sin cultivar una profunda relación de amor y amistad con Cristo Jesús, el Buen Pastor, alimentada en la oración, en la Eucaristías, en la adoración, en el sacramento de la Penitencia, en el ejercicio de nuestro ministerio. Recordemos la triple pregunta de Jesús a Pedro, antes de encomendarle el pastoreo de la Iglesia: “Pedro ¿me amas?” (cf. Jn 21, 15-17). Nadie da lo que no tiene. Nadie puede transmitir y llevar a Cristo, si no está unido vital y existencialmente a Él por el amor. Si estamos desnutridos, si estamos alejados de la fuente de la  Vida, no podremos transmitir vida. Sólo desde nuestro amor a Cristo, podremos amar, cuidar y apacentar a aquellos que Él nos encomienda. Nuestra caridad pastoral será la prueba de nuestro amor a Cristo.

Según el corazón de Jesús

3.Dios quiere que seamos pastores de su pueblo según su corazón; Dios quiere que se cumpla en nosotros la promesa hecha su pueblo: “Os daré pastores según mi corazón”. (Jer 3,15). Para caminar hacia la santidad en el ejercicio de nuestro ministerio hemos de ir ajustando nuestra vida con el corazón de Dios, que se nos revela en el corazón de Jesús. Al celebrar el Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús y para aproximarnos a lo que Dios quiere de nosotros, nos viene muy bien recordar y seguir el consejo de San Juan de Ávila: “Ábrele el corazón, y abrirásle el tesoro con que más se huelga. Ya abrió Dios sus entrañas y su corazón. Por aquel agujero del costado puedes ver su corazón y el amor que tiene. Ábrele el tuyo. Sobre todo, metámonos, y no para luego salir, más para morar, en las llagas de Cristo, y principalmente en su costado, que allí en su corazón, partido para nos, cabrá el nuestro y se calentará con la grandeza del amor suyo”.

Sólo permaneciendo en el corazón de Cristo se fortalece y se mantiene fresca y lozana la caridad pastoral; sólo en el corazón de Jesús aprendemos cómo cuidar del rebaño. ¿Cómo era el amor del corazón de Jesús? El Evangelio es el libro siempre abierto que nos descubre en cada una de sus líneas el corazón de Cristo. El amor de Jesús era bondadoso, compasivo y misericordioso, paciente y humilde, benigno y comprensivo. Este amor de su corazón se vuelve divinamente celoso cuando se trata de nuestra salvación. Jesús se declara nuestro Pastor, un Pastor que conoce y ama a cada una de sus ovejas y de las que dice que nadie se las arrebatará de la mano. Un amor que no se queda en palabras vacías, sino que se entrega hasta el final.

El amor de Jesús es un amor a Dios, su Padre, y a nosotros los hombres. En relación con Dios, se pasa horas y noches enteras en oración con Dios su Padre; se somete a su voluntad hasta aceptar la muerte en la cruz; se siente lleno de celo por su gloria y dice no tener más alimento que hacer la voluntad de su Padre Dios. A los hombres nos ama como a verdaderos hermanos suyos, a todos, sin excluir a ninguno; si alguna preferencia tiene es precisamente con los más alejados, con los pecadores y con los pobres. Es el suyo un amor generoso, complaciente, dulce y suave, magnánimo y tolerante. Pero es también un amor que no le deja parar cuando se trata de nuestro bien, y toda su ternura y delicadeza se convierten en audacia, valentía y decisión que no le detienen ante ningún peligro.

No olvidemos, queridos hermanos, que esa promesa de Dios de dar a su pueblo pastores según su corazón, se la hace a quienes necesitan de nuestro amor pastoral. El destinatario del compromiso de Dios no es otro que el rebaño de Cristo. Por eso, nuestro corazón sacerdotal, conformado al corazón de Cristo, es siempre un regalo de Dios a su pueblo, en concreto a este pueblo que nosotros apacentamos. No hurtemos a nuestro pueblo este don de Dios.

En eso insiste San Pedro en la segunda lectura de hoy: “pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño” (1 Pt 5,2-3). “Mirad por él”: mirad por el rebaño que tenéis a vuestro cargo, nos dice Pedro; y para motivarnos en ese cuidado amoroso del rebaño nos dice: “como Dios quiere”. Eso significa que hemos de ajustar nuestra mirada al pueblo santo que cuidamos con el mirar de Dios, que es siempre un mirar desde el corazón, buscando lo que Dios quiere y pide en cada momento. Buscar siempre la voluntad de Dios, no la nuestra: en la escucha de los hombres y los acontecimientos, y en el discernimiento desde la obediencia a la Palabra de Dios.

De ahí que el nuestro ha de ser siempre un corazón que ve y contempla a nuestra gente con la mirada de Dios. San Pedro para indicarnos cómo es el querer de Dios, primero nos advierte de lo que no podemos permitirnos: “no a la fuerza” –con desgana o por cumplir-, “no por sórdida ganancia” –para enriquecerse o medrar-, “no como déspotas” –autoritarios con el rebaño-. Más claro imposible. Y después, ya en positivo, nos recomienda que lo hagamos todo “como modelos del rebaño que nos ha tocado en suerte y con entrega generosa”. Es el amor entrañable y entregado, lo que caracteriza al pastor. Ser buen pastor exige celo apostólico, entrega incondicional y amor entrañable. Nuestro único interés ha de ser Jesucristo, su Evangelio y llevar a las personas al encuentro con Cristo y su salvación.

Con una actitud de servicio

4.Pedro, al hacernos esta recomendación, interpreta muy bien a Jesús cuando le enseñó a los apóstoles como habrían de estar junto al rebaño. “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). De Jesús aprendió Pedro que apacentar el rebaño es servir, aunque en su caso con muchas dificultades para comprenderlo y asimilarlo. En realidad, no hay otro modo de participar en el sacerdocio de Cristo: “Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna como el que sirve” (Lc 22,26). El servicio es imprescindible en los trabajos del Reino, sólo el servicio sitúa en la intención del corazón de Cristo. No servir y utilizar el sacerdocio y el ministerio para otros fines lo adultera todo y nos sitúa al margen de los verdaderos deseos de Dios en favor de los hombres.

Sólo el servicio, la actitud de servicio amoroso y desinteresado, nos abre a la conversión pastoral a la que nos llama el Papa Francisco. Sólo la actitud de servicio y de un amor apasionado como el de Jesús nos proyecta hacia las necesidades de nuestros hermanos y hermanas, de nuestras comunidades y de nuestra sociedad. El que no está dispuesto a servir, el indiferente o el acomodado, tampoco estará dispuesto a evangelizar, es decir, a tocar la carne herida de los hombres y mujeres de nuestros pueblos y ciudades. Sólo en la actitud de servicio y de compasión se puede fortalecer en nosotros el sueño misionero de llegar a todos. Esta actitud de servicio en todos crea comunión y proyecta nuestro ministerio a la misión compartida.

Dejemos que nuestra vida como nos dice San Juan de Ávila se vaya ordenando siempre más a la transformación del corazón, a imagen del corazón de Cristo, que enviado por el Padre para realizar su designio de amor se conmovió ante las necesidades humanas, salió a buscar la oveja perdida, hasta el extremo de ofrecer su vida por ellas y no vino para ser servido sino para servir. Este es nuestro reto personal y comunitario como presbiterio: que nos mantengamos en un proceso de gradual y continua configuración en Cristo, en su ser y en su hacer. Ese será el reto permanente de nuestro crecimiento interior. A partir de ahí, la misión estará siempre metida en nuestras entrañas sacerdotales y nosotros estaremos dispuestos a entrar con pasión evangelizadora en el corazón del mundo.

5.Felicito de todo corazón una vez más a nuestros hermanos en sus bodas sacerdotales. Que sigáis manifestando al mundo la alegría de vuestra entrega y fidelidad al Señor y al ministerio recibido. Que la seducción del amor de Cristo siga tan viva como el primer día. Felicito también al neopresbítero Servilien.

Recordamos en esta Santa Misa a los hermanos que partieron a lo largo de este último año a la casa del Padre: Mn. José Domnech y D. Miguel Aznar. Que el Señor les conceda su paz y la gloria para siempre.

Y que María nos acompañe a todos y cuide de nosotros para que sigamos siendo fieles a su Hijo Jesucristo, según la vocación y el ministerio que cada uno hemos recibido del Señor. Ella sabrá guiarnos, día a día, para que seamos pastores según el corazón de su Hijo, el buen Pastor. Amén.

+Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón