Visita Pastoral

Queridos diocesanos:

Hace algunas fechas me reunía con los Arciprestes para anunciarles que el próximo otoño, si Dios quiere, comenzaremos ya la Visita Pastoral a toda la Diócesis. Les presentaba también el plan de la visita, que realizaremos por Arciprestazgos. Os recuerdo que el Arciprestazgo es la unión de varias parroquias próximas; al frente de cada uno hay un sacerdote –el Arcipreste-, nombrado por el Obispo a propuesta de los sacerdotes, que sirve de la lazo de unión entre el Arciprestazgo y la Diócesis, y alienta la vida y la misión de nuestra Iglesia en el mismo.

La Visita Pastoral es una de las tareas más importantes del Obispo en la propia Diócesis. En efecto, el Obispo tiene la obligación de visitar la Diócesis cada año total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años visite la Diócesis entera. Ya he visitado bastantes parroquias, aunque no todas, con motivo de las fiestas patronales, de las confirmaciones o con ocasión de otras celebraciones. La Visita pastoral es algo muy diferente. Es el encuentro del Obispo como Pastor – de ahí el nombre visita pastoral- con la porción del pueblo de Dios, que el Señor le ha encomendado, y que vive en todas las parroquias y otras comunidades, que integran la Iglesia diocesana. Ahora iré parroquia por parroquia, a todas ellas. Es uno de los momentos más gratificantes para el Obispo.

La Visita Pastoral forma parte de la tradición pastoral de la Iglesia, que a lo largo de los siglos ha dado muchos frutos de vida espiritual en el pueblo cristiano. Ayuda a construir la unidad de la Iglesia y a impulsar en los fieles, en las comunidades cristianas y en las instituciones de la Iglesia un renovado dinamismo en la vivencia de la fe, en la celebración de los sacramentos, en el compromiso de la caridad y en su misión evangelizadora. Es un “auténtico tiempo de gracia y momento y especial, más aún, único para el encuentro y diálogo del Obispo con los fieles” (Juan Pablo II).

La Visita Pastoral es, por lo tanto una acción apostólica que el Obispo debe cumplir animado por la caridad pastoral que lo presenta ante el Pueblo de Dios como principio y fundamento visible de la unidad en la Iglesia particular. Para los fieles, las comunidades y las instituciones que la reciben, la visita refleja en cierta medida aquella especial visita con la que el ‘supremo pastor’ y guardián de nuestras almas, Jesucristo, ha visitado y redimido a su pueblo. En ella, el Obispo se presenta ante los fieles como el pregonero del Evangelio, el maestro, el pastor y el sacerdote de su grey. Por ello tendremos tiempos para la predicación de la Palabra y para la celebración de la Eucaristía, para la oración, también por los difuntos, para la visita a los enfermos, para el encuentro con toda la comunidad parroquial, con los consejos parroquiales, con los niños, adolescentes, jóvenes y mayores, con los catequistas, lectores y voluntarios, con las asociaciones y cofradías

Para que este acontecimiento de gracia dé los frutos deseados por la Madre Iglesia, os animo a acogerla de corazón y a prepararnos ya mediante la oración. Pronto os llegarán los materiales oportunos. Y os pido que colaboréis en su realización con vuestra participación activa.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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