Maternidad saludable

Queridos diocesanos:

Trabajar por una maternidad saludable es el objetivo de Manos Unidas para la Campaña de este año en la segunda semana de este mes de Febrero y, sobre todo, en el Día de Manos Unidas y de la Colecta en todas las iglesias y templos de la Diócesis, el domingo, día 10. Manos Unidas quiere así apoyar el quinto de los objetivos fijados por la ONU para el tercer Milenio con el fin de reducir la tasa de mortalidad materna.

La maternidad saludable no se puede reducir a la llamada ‘salud reproductiva’ de la mujer, que enmascara el control de la natalidad mediante medios contrarios a la moral, como son la infertilidad provocada, la anticoncepción o el mismo aborto. Tampoco se limita a la salud física, pues la salud afecta a la persona en su integridad, es decir en sus dimensiones física, psíquica, social, moral y espiritual. Se trata, más bien, de ayudar a las mujeres en su derecho a vivir la maternidad como una experiencia elegida consciente y responsablemente y como una experiencia gozosa, compartida y segura para su vida y la de sus hijos. Para ello se deben abordar las causas de las maternidades truncadas y trabajar por una maternidad, que afirme la dignidad fundamental de la mujer y de la madre, reconozca el derecho a la protección de su salud y promueva las condiciones básicas para vivir como mujer y madre.

Por ello las mujeres embarazadas deben ver respetado su derecho a dar a luz, y poder hacerlo además en condiciones seguras y limpias, de modo que el hijo viva, crezca, se desarrolle y goce de buena salud. Además se debe trabajar, no sólo en el Tercer Mundo sino también entre nosotros, por una maternidad consciente, moral y responsablemente elegida, aceptada y vivida. Una maternidad saludable se promueve empleando medios que permitan a la madre ser madre, es decir ser fuente de vida, fecundidad, donación y gratuidad, y que no dañen su salud psíquica, física y espiritual. Esto es incompatible con la aplicación de medios para evitar la fecundidad o eliminar la vida humana en el vientre materno. El aborto, además de un drama familiar y social, es siempre un drama personal con efectos negativos, físicos y psíquicos, para la salud de la mujer. La vida ha de ser siempre salvaguardada; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables (GS 51), por más que sean legales y socialmente aceptados. El primer derecho humano fundamental es el derecho a la vida.

También los padres son responsables de la salud de la madre. Debemos ayudar y educar a vivir la maternidad no como una carga inevitable de la mujer, sino como una gozosa experiencia de comunión de los padres. El ámbito humano adecuado para una maternidad saludable es la familia fundada en el verdadero matrimonio, la unión de un hombre y una mujer.

La mejora de la salud materna se puede lograr, nos dice Manos Unidas. Acojamos, su llamada a un compromiso efectivo por la maternidad saludable. Es necesaria una conversión, un cambio radical de actitud, de mentalidad y de actuación ante la maternidad y la vida humana. Seamos generosos en la Colecta de Manos Unidas.  Muchas gracias de antemano por vuestra generosidad.

Con mi afecto y bendición,

 

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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