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Monseñor López Llorente: “Quien no olvida el pasado para mirar al presente, puede proyectar el futuro con firmeza”

Monseñor López Llorente ha conmemorado esta mañana el Centenario de la Caixa Rural de Vila-real con la celebración de la Santa Misa de acción de gracias en la Iglesia Arciprestal de la localidad de la Plana Baja. El obispo de Segorbe-Castellón ha animado a los miembros de dicha institución a “no olvidar el pasado para mirar al presente y poder, así, proyectar el futuro con firmeza para caminar desde esos principios que están en su origen, que tan sabiamente percibieron los fundadores, y que se pueden resumir en tres palabras: vocación, misión y el camino del amor”.

“Estáis llamados, como lo estuvieron vuestros fundadores, a vivir desde la fe, en el compromiso cristiano, unidos, para favorecer a todos aquellos que trabajan en el campo. Una caja que se denomina católica no puede estar dirigida solo por el lucro, sino que debe tener también esta sensibilidad social, como la que tenéis y debéis mantener vosotros. Porque en el centro de la obra cooperativa debe estar la persona, para que se desarrolle en todas sus dimensiones, porque así es como colaboráis a la construcción del bien común, generando aquellas condiciones que favorecen el desarrollo de las personas”, ha manifestado.

Proclamación del Evangelio.

Compromiso cristiano en la vida económica y social

El obispo de Segorbe-Castellón ha recordado que estos 100 años de historia de la Caja Rural y la Cooperativa no pueden entenderse sin la presencia del Sindicato Agrario Católico: “Hoy recordamos a aquellos catorce jóvenes que el día 30 de enero de 1919 se reunían en el Círculo de la Inmaculada de Jóvenes Obreros para fundar el Sindicato Agrario Católico y su Caja Rural. Y lo hacían desde su fe, su compromiso cristiano, llevados por las exigencias de la doctrina social de la Iglesia, alentados por el padre jesuita Vicent. Ellos tenían muy presente la doctrina social de la Iglesia, plasmada en la magna encíclica ‘Rerum Novárum’ (‘De las Cosas Nuevas’) de León XIII y, también, la ‘Quadragésimo Anno’ (‘En el Cuadragésimo Año’) del Papa Pío XI. Todo lo que, como fruto y derivación de la fe, impulsa a un cristiano a vivir su compromiso en la vida económica y social, porque la fe no pertenece al ámbito privado sino que impulsa el compromiso con los demás”.

La finalidad de la puesta en marcha del Sindicato Agrario Católico y la Caja Rural –ha subrayado- “fue ayudar a los agricultores para que accedieran a maquinaria, a plantas, a fertilizantes y para que los menos pudientes pudieran acceder a préstamos. Ese impulso social les llevó también a ampliar el sindicato, donde no solo entraron agricultores sino obreros y la misma patronal. En un momento donde la Seguridad Social no existía, ellos se preocupaban de que a los socios pobres y enfermos no les faltara dinero ni atención médica. Consideraron también como deber suyo la promoción cultural, por lo que surgió la escuela gratuita nocturna, a la que llegaron a asistir entre 150 y 200 personas. También su implicación en las obras sociales que surgían en la ciudad y su ayuda a la Iglesia de la Sangre y a la reconstrucción de San Pascual. Eso es lo que hay que recordar y agradecer”.

Vista general de los asistentes a la celebración.

Asimismo, se ha felicitado de que los actuales responsables de la institución centenaria hayan adaptado la Caja Rural y la Cooperativa a los nuevos tiempos y necesidades, al tiempo que han hecho posible el acceso a medios para el trabajo de los agricultores en un mundo globalizado, así como no haber olvidado nunca su dimensión social,”no sólo para vuestros socios de la cooperativa, sino para otras entidades como la Cruz Roja, la Joventut Antoniana y Cáritas”, ha recalcado.

Finalmente, Monseñor López Llorente se ha referido al camino del amor que nos muestra hoy san Pablo en la segunda lectura de la Santa Misa: “Ya podíais ser inmensamente ricos; si no tenéis amor, no sois nada. El amor debe ayudar también al trabajo comunitario, cooperativo, con vuestro consejo rector. Y, cuando hablamos de amor, hablamos del “agapé”, que no es hacer una simple caridad. Fijaos que san Pablo se dirige a aquella comunidad de Corinto donde los más débiles estaban marginados, y les llama la atención porque aquella situación es la que generaba envidia, avaricia, codicia, el deseo de marginar, oprimir y excluir a aquel que no tenía una condición social determinada. Por eso hemos rogado al principio de la eucaristía que El Señor nos conceda la gracia de amarle para que, así, desde Él, podamos amar a los demás. Ese mandamiento nuevo que también tiene que estar presente en vuestra cooperativa y en la caja rural. Que esta magna obra que tantos frutos ha dado en Vila-real y en toda su comarca, siga produciendo frutos de bien para todos. Que aquella andadura que comenzó hace ahora cien años siga con la bendición del Señor por muchos años más, pero sin olvidar la raíz, la condición católica. Cada uno por todos y Dios para todos”, ha concluido.