EL REPORTAJE DEL DOMINGO: Cómo la Pastoral Penitenciaria conjuga amor y justicia

El jueves próximo, 24 de septiembre, se celebra la Virgen de la Merced, patrona de los internos y trabajadores de los centros penitenciarios. En el territorio de la Diócesis de Segorbe-Castellón se encuentran dos prisiones: Castellón I en la capital de la Plana, y Castellón II en Albocácer. Dentro reside una población de 1.600 reclusos.

Detrás de las rejas, que en estos meses de confinamiento se han hecho más gruesas, se producen sin embargo milagros. Es la presencia de los capellanes y voluntarios que llevan el amor y la misericordia de Dios. “El gran valor de la Iglesia en las cárceles, personificado en la Pastoral Penitenciaria, en los capellanes y voluntarios, es humanizar la misericordia en la realidad de cada hombre y mujer en prisión”, afirma Florencio  Roselló, mercedario y capellán del centro de Castellón.

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Amar a los encarcelados

Queridos diocesanos:

El próximo jueves, 24 de septiembre, celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias. Este año, debido a la pandemia de la Covid-19, no me podré acercar a una de las prisiones para celebrar la santa Misa y compartir un tiempo con los internos, capellanes, voluntarios y funcionarios. No obstante, no puede faltar nuestro recuerdo afectuoso y agradecido para todos ellos en el día de su patrona, máxime en un curso pastoral, que dedicamos a la caridad y la justicia en la vida y misión de nuestra Iglesia diocesana.

Nuestra presencia como Iglesia y nuestro servicio pastoral en los dos centros penitenciarios de Castellón tienen su raíz y fundamento en las palabras de Jesús: “venid, benditos de mi Padre… porque estuve en la cárcel y me visitasteis” (Mt 25, 34.36). Jesús se identifica en este pasaje evangélico con los encarcelados: “cuando lo hicisteis con uno de estos mis pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis”. Ya la Iglesia primitiva muestra su preocupación por los encarcelados compartiendo su sufrimiento (Hb 13,3).

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La Hoja del 20 de septiembre

En La Hoja del 20 de septiembre:

  • “Por la razón, desde el corazón”. Cómo la Pastoral Penitenciaria conjuga amor y justicia.
  • D. Casimiro López Llorente: Amar a los encarcelados.
  • Protocolo para el inicio de la catequesis.
  • Ordenación de Jesús Chávez.
  • Nota de la Comisión Ejecutiva de la CEE sobre la ley de la eutanasia.
  • El Papa de cerca: Un tiempo para regresar.

Puedes leerlo aquí.

La Diócesis de Segorbe-Castellón inaugura un curso centrado en la caridad y la justicia social

Curso de la segunda ola del Covid-19, de las mascarillas y de la distancia de prevención. Pero para la Diócesis de Segorbe-Castellón, y precisamente en este contexto de crisis sanitaria, económica y moral, también será el curso de la caridad y del compromiso con la justicia social. Esta mañana se ha celebrado la jornada de apertura de curso pastoral en el Seminario Mater Dei (Castellón). En la Eucaristía inaugural,  el Obispo, D. Casimiro López Llorente, afirmaba: “La semilla que el Señor nos pide que sembremos, de un modo especial este año, es la del amor y la justicia (…) Las obras de amor serán el signo de credibilidad de nuestro amor a Dios”.

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Manos Unidas recuerda a las víctimas de la pandemia y trata de salvar la financiación de los proyectos de la campaña

El jueves pasado, 17 de septiembre, Manos Unidas ofreció Misas por las víctimas de la pandemia y otras causas, de voluntarios, familias, socios, colaboradores y personas cercanas a la organización católica de ayuda al desarrollo. Las celebraciones se  realizaron en Castellón – donde el consiliario, Juan Crisóstomo Nangagahigo presidió el acto en la Concatedral de Santa María -, San Pedro de Segorbe, la Arciprestal de San Jaime en Villareal, la Natividad de Almazora y Santo Tomás de Villanueva en Benicasim.

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Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón inicia su labor formativa

Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón comenzará la semana que viene su labor formativa, parte fundamental del ser y el hacer del organismo oficial de la Iglesia que expresa el amor preferencial de Dios por los más empobrecidos de la tierra.

La formación está orientada a profundizar en su identidad, y es necesario destacar su importancia para la acción transformadora que está llamada a realizar en la vida de las personas y en la misma sociedad.

De este modo, el próximo lunes, 21 de septiembre, comenzará la Formación Básica con una sesión formativa, “¿Qué es Cáritas?”, dirigida a todos aquellos interesados en conocer mejor al organismo, sus recursos y el modo en el que trabajan.

Todos aquellos que deseen asistir y no puedan hacerlo, volverán a celebrarse tres sesiones más: el 18 de diciembre de este año, y el 18 de marzo y el 10 de junio del 2021. Todas ellas tendrán lugar en  la C/Segorbe nº 2 de Castellón y se necesitará inscripción previa para ello: formacion@caritas-sc.org o en 657894857.

¿La promoción de la eutanasia y el suicidio asistido es un fenómeno reciente?

#NoHayEnfermosIncuidables

#SembradoresDeEsperanza

La petición de eutanasia por parte de los enfermos que sufren consta desde el origen mismo de la medicina, pues ya figura en el Juramento Hipocrático el rechazo explícito a practicarla. Sin embargo, en el último siglo se ha promocionado por medio de asociaciones y movimientos que buscan su aprobación legal, así como la del suicidio asistido, y gobiernos que aceptan la presión que ejercen estos movimientos o que la fomentan institucionalmente. Los orígenes recientes de este fenómeno se pueden rastrear en las ideas ilustradas de los tres últimos siglos. Las sociedades que propugnan su aprobación legal datan de las primeras décadas del siglo XX, y han ido aumentando en número.

(Del documento “Sembradores de esperanza Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”.)

Sigue en directo mañana sábado la Jornada Diocesana de Apertura del Curso Pastoral

Ante el inicio de curso, mañana, sábado 19 de septiembre, se celebrará la Jornada Diocesana de Apertura del Curso Pastoral en el Seminario Mater Dei. En esta ocasión con participación presencial restringida a causa de la pandemia.

Aunque se retransmitirá en directo, para todo aquel que desee unirse, a través del canal diocesano en YouTube: Diócesis Segorbe-Castellón (https://www.youtube.com/channel/UCAABY0-MQK1Bd63xesv6aLA). Además, será posible  compartir y seguir esta Jornada en las redes sociales gracias al hashtag #IglesiaSamaritana.

Tras la acogida de los participantes, que representarán a todas las realidades diocesanas, el Obispo, D. Casimiro López Llorente, presidirá la Eucaristía a las 10:30 h., y a continuación se presentará la Programación Pastoral Diocesana del curso 2020-2021.

El Vicario de Pastoral, Miguel Abril, ha informado de que “de una manera especial, las religiosas de clausura de la diócesis, participan en esta Jornada de Apertura de Curso Pastoral con la oración por los frutos de la misma”.

¿Cuáles son los principales argumentos que se emplean para promover la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido?

#NoHayEnfermosIncuidables

#SembradoresDeEsperanza

Las diferentes cuestiones aducidas para la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido pueden ser reconducidas principalmente a cuatro argumentos:

1. El sufrimiento insoportable.

La defensa y promoción de la eutanasia y el suicidio asistido basándose en el sufrimiento insoportable del enfermo ha sido el argumento invocado durante muchos años. El acompañamiento de la familia es un elemento muy importante para ayudar al enfermo a resituarse ante la aparición de la enfermedad, de modo particular si esta es grave. Y, entre otros, es un deber del médico y el personal sanitario aliviar el sufrimiento y eliminar el dolor al paciente, contando con el parecer del propio enfermo y la colaboración de la familia, especialmente cuando nos encontramos ante una persona en el final de la vida. A este respecto, es importante advertir que, si no se garantiza que el paciente que pasa por esa situación no tenga dolor, inevitablemente pueden surgir peticiones de eutanasia. Y la experiencia clínica demuestra suficientemente que, para esas situaciones, la solución no es la eutanasia, sino la atención adecuada, humana y profesional, y a este fin se dirigen los cuidados paliativos.

2. La compasión.

La segunda bandera enarbolada por los movimientos a favor de la eutanasia y el suicidio asistido es la compasión. A fin de que el paciente no sufra, se justifica poner fin a su vida. Además, se afirma que de esa manera se contribuye al bien de la sociedad, porque de este modo no se dilapidan los recursos sanitarios limitados de la comunidad, que pueden ser dedicados a otros fines. Eso hace que no pocas personas, llegados esos momentos de la vida, puedan sentirse como una carga para los demás (sus familiares y la sociedad), y no quieran seguir viviendo. También, que otros consideren insoportable y carente de dignidad la vida de dependencia (en la alimentación, el aseo, el transporte, la falta de control personal) y piensen que en esas condiciones es mejor la muerte. La solución que se presenta en este contexto es la eutanasia o el suicidio asistido. Se trata de la eutanasia por compasión: para que no sufra, que deje de vivir. Pero enseguida percibimos que esta no es la actitud adecuada. Lo más humano no es provocar la muerte, sino acoger al enfermo, sostenerlo en estos momentos de dificultad, rodearlo de afecto y atención y poner los medios necesarios para aliviar el sufrimiento y suprimir el dolor y no al paciente. La auténtica compasión es de otro orden. La experiencia sostiene que, cuando se percibe el cariño y cuidado de la familia, la importancia de la propia vida que siempre contribuye al bien de la familia, de los demás y de la sociedad, el respeto a la dignidad de todo ser humano con independencia de su estado de salud o de cualquier otro condicionamiento, y se reciben los cuidados paliativos adecuados, si son necesarios, un porcentaje muy bajo de pacientes pide explícitamente la eutanasia. Sembrar esperanza verdadera, aliviar la soledad con una compañía afectiva y efectiva, aliviar la angustia y el cansancio, hacerse cargo del enfermo «cargándolo sobre la propia cabalgadura», a ejemplo del buen samaritano (cfr. Lc 10, 25-37), son expresiones de una verdadera compasión.

3. La muerte digna.

El tercer argumento del movimiento pro-eutanasia es el concepto de «muerte digna». A veces, con la expresión «muerte digna» o «dignidad de la muerte» lo que se quiere decir es que «yo soy dueño de mi vida; yo muero cuando quiera». Es decir, es una cuestión que hace referencia al concepto de libertad, elemento clave en la concepción que cada uno tenga de la vida y el modo de conducirla, también cuando acecha el sufrimiento o la muerte. Una expresión que, además, está relacionada con la calidad de vida, que, a su vez, se interpreta como criterio último de la dignidad de la vida. Según este criterio, cuando la calidad de vida es pobre, ya no merece la pena seguir viviendo. Fácilmente se percibe que, desde esa perspectiva, la vida humana no vale por sí misma. La calidad de la vida vale más que la vida misma. Pero, además ¿con qué baremos se mide la calidad para llegar a afirmar que ya carece de valor o que no merece la pena ser vivida?.

4. El concepto de autonomía absoluta.

Relacionado con el anterior está el cuarto argumento: la autonomía del paciente, concebida como un absoluto. En muchos de nuestros contemporáneos existe una idea de «autonomía» que remite a la concepción que cada uno tenga de la libertad, que se traslada también al campo del final de la vida. En el fondo es expresión de una concepción de una libertad absolutista desvinculada de la verdad sobre el bien. La eutanasia sería un derecho de la autonomía personal llevado al extremo:
«Yo soy dueño de mi vida, me moriré cuándo y cómo yo lo determine». Ciertamente, la autonomía es un elemento fundamental. El ser humano es libre y se perfecciona con su actuar libre. Pero concebir la dignidad de la persona únicamente sobre la propia autonomía constituye una visión reductiva que deja al margen otras dimensiones fundamentales. Por un lado, hay personas que, en este sentido, no son autónomas, como los niños, enfermos dependientes, personas con graves discapacidades psíquicas, pacientes en coma, etc. ¿Es que estas personas solo tienen la dignidad que otros les otorgan? ¿No la tienen como tales? Si la autonomía fuera el fundamento último de la dignidad de la persona, muchas personas carecerían de dignidad. Por otra parte, es evidente que la autonomía de la persona no es absoluta. Tampoco en el campo de las relaciones humanas ni en la convivencia familiar o social.
En el ámbito de la medicina, el concepto de autonomía tampoco es total. El enfermo, y más el que se encuentra en situación terminal, o sin capacidad del uso de razón, no es autónomo. La misma enfermedad, la medicación y otras circunstancias limitan necesariamente su capacidad de decisión.

(Del documento “Sembradores de esperanza Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”.)

El Obispo, D. Casimiro, pide a los seminaristas que se formen como pastores para “dar la vida por las ovejas, conocerlas y amarlas”

En la tarde de ayer, nuestro Obispo, D. Casimiro López Llorente, visitó a los seminaristas diocesanos. Se trataba de la primera visita del curso, en la que presidió la celebración de la Eucaristía en el Mater Dei, y presentó el Plan de Formación de Sacerdotes. En total acudieron 26 seminaristas pertenecientes al Seminario Mayor y Menor Mater Dei, así como al Redemptoris Mater, junto a sus respectivos rectores.

En la homilía, D. Casimiro pidió la fuerza del Espíritu Santo ante el inicio de curso, “estamos comenzando un nuevo curso en el seminario, y lo hacemos pidiendo la fuerza del Espíritu para que nos acompañe a pesar de las incertidumbres que pueda haber por la pandemia”.

Un nuevo curso es un tiempo de gracia, un don, les decía, “que Dios os concede, en este caso para discernir y madurar si la vocación a la que os llama el Señor es la de ser sacerdotes, como discípulos, como pastores y como misioneros”.

“¿Qué es el seminario?”, les preguntaba, “es un tiempo para encontrarse con el Señor, para discernir si os llama a servir como pastores, y si es así para madurar y formarse para ello”, a la vez que recordaba las características del Buen Pastor, “dar la vida por las ovejas, conocerlas, amarlas, e ir en busca de aquellas que, o se han alejado o no han escuchado todavía el Evangelio del Señor”.

Todo sacerdote, todo seminarista, todo cristiano, añadía, “debe poner en el centro de su vida el amor de Dios que se nos ofrece, y que llega a nosotros en su Hijo Jesucristo, que es lo que al final queda, es lo más grande de todo”.

En este sentido, hablando de la vocación, explicaba que “es un don gratuito del amor de Dios”, recordando que “nuestra vida ha de ser una respuesta permanente al amor recibido de Dios”, y “acoger la vocación es responder con generosidad a este amor que hemos recibido”.

Plan de Formación Sacerdotal

Tras la Misa, el Obispo, D. Casimiro, les ha presentado el “Plan de Formación Sacerdotal, Normas y Orientaciones para la Iglesia en España”, con el que los seminaristas, de la mano de sus rectores y formadores, trabajarán los fundamentos de la formación: la dimensión humana, la espiritual, la intelectual y la pastoral.