Almenara acoge el viernes 3 la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Santa Genoveva Torres

La Diócesis de Segorbe-Castellón celebra el 3 de enero de 2020 el 150 aniversario del nacimiento de santa Genoveva Torres Morales, que nació en Almenara el 3 de enero de 1870 y murió en Zaragoza el 5 de enero de 1956. Huérfana de padre y madre, vivió con su hermano mayor. Mons. López Llorente presidirá la eucaristía en la iglesia parroquial de los Santos Juanes a las 18h.  A los 13 años le amputaron una pierna afectada de un tumor maligno y gangrena. Dos años después ingresó en la Casa de la Misericordia de Valencia donde como “pobre de solemnidad” –así reza el documento de admisión– conoció de cerca las maravillas de la vida interior, bajo la dirección espiritual del célebre padre Carlos Ferris, capellán entonces de aquel establecimiento y fundador luego de la leprosería de Fontilles. Así hasta los 24 años de edad. Había querido ingresar en las Carmelitas de la Caridad, que entonces estaban al frente del asilo. No pudo ser por su invalidez y se lanzó ella misma a la aventura de ser fundadora.

La Congregación del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles (Angélicas) nació en Valencia el 2 de febrero de 1911. De raíz eucarística cien por cien, dio el salto al buen servicio de quienes viven en soledad. Lo decisivo del proceso fundacional fue la promulgación del Decreto de 5 de diciembre de 1925, por el que la Sociedad Angélica quedaba erigida en Instituto religioso diocesano, y el 18 de diciembre el arzobispo de Zaragoza recibía personalmente la profesión religiosa de Genoveva y de dieciocho compañeras. Dos días después, la que había sido alma de la fundación desde el comienzo, fue nombrada Madre General del Instituto. Sería reelegida en los capítulos de 1935, 1941 y 1947. También se editaron entonces las nuevas Constituciones del Instituto de religiosas de la Sociedad Angélica del Sagrado Corazón de Jesús para señoras retiradas. Su acción externa se centró, como ya se ha dicho, en un acuciante problema social que hoy es de primera magnitud: el de la soledad que aflige a tantas personas de toda clase y condición social. Como afirma la que fuera superiora general de la orden en 2003, la hermana Gabina Garrido Castroviejo, santa Genoveva se lanzó a fundar casas que tienen más de hogar familiar que de frías residencias.

Viajera incansable, recorriendo España apoyada en sus muletas y sostenida por los ángeles, a los que profesó siempre entrañable devoción. Murió santamente en Zaragoza el 5 de enero de 1956. Tenía ochenta y seis años. Ya no podía andar con muletas, la conducían en un rudimentario sillón de ruedas. El pueblo le tuvo por santa. Fue llamada, desde entonces “Ángel de la Soledad”. La rapidez del proceso de canonización, abierto el 21 de noviembre de 1975, acredita el unánime sentir de sus virtudes heroicas. Fue canonizada por san Juan Pablo II el  domingo 4 de mayo de 2003 (tercer domingo de Pascua), durante la quinta visita de Su Santidad a España.

La misa de canonización tuvo lugar en la plaza de Colón. El Santo Padre afirmó de ella en la homilía que fue una mujer de carácter afable y misericordioso, “instrumento de la ternura de Dios hacia las personas solas y necesitadas de amor, de consuelo y de cuidados en su cuerpo y en su espíritu. La nota característica que impulsaba su espiritualidad era la adoración reparadora a la Eucaristía, fundamento desde el que desplegaba un apostolado lleno de humildad y sencillez, de abnegación y caridad”.

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