Los sacerdotes de la Diócesis estudian la nueva traducción del Misal Romano

Durante la mañana del pasado viernes, los sacerdotes de la Diócesis de Segorbe-Castellón continuaron con la formación permanente sobre profundización teológica en el Seminario Mater Dei. La cita del jueves se centró en los Hechos de los Apóstoles en el seguimiento de Cristo y misión evangelizadora. El viernes, la protagonista fue la III edición, de acuerdo con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, del Misal Romano, aprobada por la Santa Sede en 2015 y que los sacerdotes comenzarán a emplear en las eucaristías a partir del I domingo de Cuaresma, el próximo 5 de marzo. Para ello, el Obispo ha ofrecido a todas las parroquias un ejemplar del mismo.

“No hay ninguna acción en la Iglesia que supere, por dignidad, la eucaristía”, aseguró don Antonio Sanfélix, Delegado Diocesano para la Liturgia. Y por ello presentó al liturgista D. Manuel González López-Corps, profesor de liturgia de la universidad San Dámaso de Madrid, que empleó toda la mañana en presentar el Misal Romano a todos los sacerdotes presentes.

“Después de la Biblia, este es el libro litúrgico más importante”, ratificó don Manuel González, iniciado así su ponencia. Explicó que con este Misal no se trata simplemente de sustituir una edición por otra más moderna, sino que es un instrumento, una herramienta para la espiritualidad interna y para la pastoral, que ofrece la ocasión de examinar y mejorar las celebraciones de la Eucaristía. Además, comentó el liturgista, que un libro de importante referencia que comenta las rúbricas que vienen adjuntas al Misal Romano es el de J. Aldazábal, “Ordenación General del Misal Romano“.

“No es fácil cambiar a este Misal, porque sin darnos cuenta nosotros nos hemos acostumbrado a una lengua y una forma concreta”, reconoció don Manuel, pero recomendó exhaustivamente a los sacerdotes sobre este libro: la lectura profunda; la asimilación, es decir, aprender qué novedades hay o recordar las tradiciones olvidadas, asimilando la verdad y realidad de lo que hay y de los cambios; la revisión de la pastoral celebrativa, y el ser capaces de realizar una autocrítica; y finalmente la difusión del contenido del Misal en las celebraciones.

Antiguamente, cuando se ordenaba un sacerdote, el Obispo le decía, entregándole el libro: “Esto, que es letra muerta, 17.01.27 Misal Romano2con tu vida, hazla viva para los fieles.” Así es cómo recomendó don Manuel González que vivan la liturgia y reciban este nuevo libro, para cumplir el mandato del Señor al instituir el Sacramento.

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