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El Obispo clausura el Año Santo de la Misericordia en la prisión de Castellón

El pasado domingo, 20 de noviembre, nuestro Obispo, don Casimiro López Llorente, junto con un grupo de voluntarios de Castellón, tuvieron una cita importante con los presos del Centro Penitenciario de Castellón I. El motivo del encuentro fue la clausura de la Puerta Santa, que fue abierta hace justo un año, coincidiendo con la apertura del Año Santo de la Misericordia.

En este gesto tan especial del Obispo con los presos, que coincide con el del Papa Francisco, que hace unas semanas tuvo también un encuentro con los reclusos, se pudo ver el cariño, la dedicación y el interés que el señor Obispo tiene con estas personas.

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El padre Florencio Roselló, en el encuentro en Estrasburgo sobre radicalización en las cárceles

 

El padre mercedario Florencio Roselló, capellán de la prisión en la diócesis de Segorbe-Castellón y director del departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española ha participado esta semana en Estrasburgo en el Encuentro de responsables nacionales de pastoral penitenciaria sobre Radicalización en las cárceles, con la participación de varios imanes y representantes de otras confesiones cristianas.

“La presencia de la Iglesia en las cárceles llega a todos, también a los musulmanes, y nuestra presencia ayuda a que muchos de ellos eviten el camino de la radicalización”, ha dicho el padre Francisco Roselló en declaraciones a Alfa y Omega.

«En España no tenemos un programa específico para evitar la radicalización –matiza el padre Roselló–, pero indirectamente sí lo estamos haciendo. En general, los presos musulmanes, que vienen a constituir el 12 % de la población penitenciaria, ven a capellanes y a voluntarios como personas en las que confiar, porque nosotros no rechazamos a nadie, sino que acogemos y tratamos de ayudar a todos. Además, «muchos llegan ya a la cárcel con la sensación de estar discriminados, por lo que nosotros trabajamos para que no sea así».

«Los capellanes dicen que en la cárcel no se radicalizan tanto», explica Roselló; más bien «los yihadistas entran ya radicalizados. Si se da algún caso de captación de alguien es porque no tiene ningún arraigo y se encuentra solo a nivel afectivo».

Por eso la labor de los capellanes y los voluntarios, tanto en las prisiones como en las casas de acogida, es tan importante. «Nosotros respetamos su religión y sus costumbres, del mismo modo en que acogemos, respetamos y aceptamos a todos los demás internos. Por eso confían en nosotros, porque les ayudamos con ayuda material, con las gestiones de abogados y de otro tipo, no hacemos ninguna distinción», asegura.