El Obispo de Segorbe-Castellón invita a los castellonenses a vivir la alegría de la fe y dejarse encontrar por el Señor como hizo san Cristóbal

El Obispo de Segorbe-Castellón presidió la celebración eucarística en la Concatedral con motivo de la festividad de san Cristóbal, patrón de Castellón y de los conductores, a la que han asistido la presidenta de la Junta de Fiestas, la Reina Mayor y la Reina Infantil con sus damas, representantes de las Gaiatas, de las cofradías de la Sangre y del Lledó, así como numerosos fieles de la capital de La Plana.

Don Casimiro basó su homilía en torno a tres palabras: buscar, encontrar y llevar. Un resumen para los creyentes de la vida de san Cristóbal, “un buscador del Señor que va tambaleándose hasta que lo encuentra (…) que es la vida, la salvación, que da sentido a la existencia, que da esperanza, que da aliento”.

Monseñor López Llorente advirtió a los presentes que no se trata solo de buscar, sino también de “dejarse encontrar por Jesús que sale a nuestro encuentro, que no es superficial sino profundo, que nos lleve a cambiar de orientación en la vida como ocurrió en el caso de Cristóbal (…) que se puso al servicio de Cristo para llevar a otros a Cristo. Buscar, encontrar y llevar. Esa es la tarea propia de todo cristiano. Ser –como nos dice el Papa Francisco- discípulos misioneros. Si encontramos como san Cristóbal en Jesús el camino, la verdad y la vida, no nos lo podemos quedar para nosotros mismos; debemos proponérselo a los demás, con la conciencia de que a los discípulos no nos va a ir mejor que al maestro”.

 

Sí –remarcó- “vivimos tiempos en los que la fe cristiana es denostada y ocultada. Corremos el peligro de arrugarnos, para que no se note. No. Si vivimos la verdad con la alegría de la fe, si nos dejamos encontrar por el Señor una y otra vez, ofreceremos a los demás que ahí está la esperanza, la vida, la meta final (…) que es la que nos ofrece Cristo Jesús, muerto y resucitado.

El Obispo también recordó a los conductores, a los que animó a “conducir con prudencia y responsabilidad, pero también con educación y humildad como hacía san Cristóbal” y abogó por una conducción “más segura y humana”.

Antes de finalizar la Santa Misa, Don Casimiro bendijo las cintas de san Cristóbal que, al término de la Eucaristía, fueron entregadas a los conductores que pasaron por la calle Mayor para que se les bendijesen sus vehículos.

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