El Proyecto Pre-Ocupat de Cáritas, a punto para retomar la actividad de dignificación cuando acabe el confinamiento

Si pudiéramos salir de casa y visitar la sede central de Cáritas Diocesana, descubriríamos que está toda renovada con una capa de pintura que da sensación de limpio y luminosidad. Cuando puedan volver, los feligreses de la parroquia de la Santísima Trinidad de Castellón podrán disfrutar de un patio en condiciones. Y las personas que compartieron la bendición del Hogar Nazareth en noviembre se quedaron asombrados por el cambio de la vivienda.

Son tres de los proyectos realizados por los participantes del taller de Cáritas Pre-Ocupat en los últimos meses. Ahora, cada uno está confinado en los pisos de acogida, esperando a poder retomar su actividad que va mucho más allá de reformas externas: Sobre todo se rehacen vidas y se recupera dignidad.

Pre-Ocupat es un taller ocupacional que comenzó en 2016 con el objetivo de completar los procesos de desarrollo integral de personas en situación de grave exclusión social. Está coordinado desde el Área de Inclusión de Cáritas Diocesana. Su responsable, Minerva Saura, explica que el éxito del taller no se limita a conseguir un contrato de trabajo, sino que se tiene en cuenta “la mejora de habilidades, competencias y destrezas, así como el apoyo emocional que representa tener una actividad diaria y comprometerse con ella responsablemente”.

Taller de electricidad con los participantes del proyecto.

Se cuenta con dos equipos de trabajo – una docena de personas – que alternan formación pre-laboral práctica, socio-cultural y orientación laboral con el trabajo en los proyectos asignados. Las personas que forman parte de ellos ya están integrados en un proceso de acompañamiento más amplio, puesto que éste es la clave de la acción de Cáritas. El seguimiento personalizado en todas las dimensiones de la vida es esencial para estimular, dar coherencia a la intervención, ayudar a una reconciliación  – la falta de autoestima es a menudo una de las consecuencias de la exclusión que más incapacita para una buena inserción – e integrar en la dimensión comunitaria y relacional.

Convertirse en agentes de cambio

Para ello, la pedagogía que se utiliza es la del “aprendizaje – servicio” que convierte a los participantes en actores capaces de aportar una mejora en un contexto determinado: “Las personas que están en situación de exclusión dejan de ser beneficiarias de acciones solidarias para convertirse en agentes de cambio”, explica Minerva Saura. Es así que Cáritas presenta los servicios de Pre-Ocupat como una oportunidad para parroquias y entidades, no solo de mejorar un espacio, sino sobre todo de hacer realidad esos ámbitos de encuentro donde todos reciben y pueden crecer desde el don de sí mismo y el compromiso con el bien común.

 

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