Las 11 palabras clave de Fátima: Peregrinación y Trinidad

Peregrinación

Fátima se convirtió en lugar evocativo de la presencia de un Dios bello y misericordioso. La petición de la Señora del Rosario de que allí fuese construida una capilla evoca la construcción permanente de la Iglesia a través del encuentro con Dios. La peregrinación a Fátima es evocación de un camino interior al encuentro del Dios bello y bueno. Cada paso dado en dirección al Santuario es llamado a ser paso dado en la intimidad con el Jesús escondido, que tanto apasionó a los tres niños de Fátima, y que no dejará de cavar pozos de intimidad capaces de convertir la vida del peregrino.

El camino exterior de la peregrinación a Fátima es invitación a un camino interior en la intimidad del peregrino, con la compañía de María, peregrina llena de gracia, que con coraje en la búsqueda de Dios -ella que guardaba preciosamente la vida de Jesús en su corazón (Lc 2,19)- y en el cuidado atento a los hermanos- ella, mujer atenta a las inquietudes de los otros (Jn 2,3). Porque peregrinar a Fátima es recorrer un camino de transformación: volver a ser niño (Mc 10,14-15), en la confianza en Dios, en la madurez inocente de la fe, al igual que los primeros testigos de la belleza de Dios en Fátima, Francisco y Jacinta, y su prima Lucía.

Trinidad

La adoración, primera palabra de Fátima, apunta ya hacia el aspecto trinitario del mensaje. Con las oraciones del Ángel, todo el acontecimiento de Fátima queda enmarcado en el horizonte de un Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, un Dios que se define como Comunión de amor. Es, por otra parte, el amor con el que se define Dios y que está en el centro de todo el mensaje ofrecido en Fátima: el amor que perdona y que llama a la conversión, el amor hecho misericordia. En la conclusión del acontecimiento, en la visión de Tui, la Hermana Lucía entiende que se le muestra «el misterio de la Santísima Trinidad y [que recibe] luces sobre este misterio que no [le] es permitido revelar». La Trinidad como comunión-de-amor, como comunión-ofrecida-como-misericordia es, así, la palabra definitiva de Fátima. El secreto de Fátima apunta el misterio de un Dios-comunión al misterio del hombre envuelto por el drama de la soledad.

 

 

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