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JRC Fátima

La Delegación de juventud promociona la peregrinación de JRC a Fátima

La Delegación Diocesana de Juventud colabora para facilitar la participación en la peregrinación que Jóvenes por el Reino de Cristo (JRC) organiza del 1 al 5 de marzo al santuario de Fátima. Tras la llegada a Leiria, está prevista una jornada a pie hasta el lugar de la aparición de la Virgen a los pastorcillos  Lucía, Francisco y Jacinta. Hace un año participaron 24 chicos y chicas de parroquias de Castellón, Nules y Onda.

El programa del domingo 3 prevé la visita a los lugares de las apariciones, charlas, reuniones por grupos y una vigilia mariana por la noche. El lunes los peregrinos participarán en el rezo del Via Crucis y en el rosario de antorchas. El martes 5 será el día de regreso tras la celebración de la misa de clausura.

Jóvenes por el Reino de Cristo agrupa a jóvenes de distintos movimientos y parroquias que coinciden en el espíritu de Apostolado de la Oración. Del movimiento nacen otras secciones como ‘Adultos por el Reino de Cristo’ (ARC) y ‘Familias por el Reino de Cristo’ (FRC), y sus principales actividades son los encuentros anuales que organiza en Salamanca y Fátima. En la Diócesis están vinculados a esta realidad los Jóvenes en el Corazón de Cristo Por María (JeCCxM), que durante el curso organizan ciclos de conferencias sobre diversos temas de formación.

Encuentro de 800 jóvenes de JRC en Fátima

Este fin de semana cerca de 800 jóvenes han participado en la XXVI peregrinación de Jóvenes por el Reino de Cristo (JRC) a Fátima. Veinticuatro chicos y chicas de diversas parroquias de Castellón, Nules o Onda han ido con el apoyo de los Jóvenes en el Corazón de Cristo por María y la Delegación Diocesana de Juventud e Infancia. Aun en el autocar de regreso a casa, este martes por la tarde, D. Manuel Díaz explicaba que en “unos días en que el mundo se pone máscaras, nosotros nos las quitamos, mostrándonos ante la Virgen en nuestra pequeñez y sin apariencia”.

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La Diócesis presenta ante la Virgen de Fátima sus intenciones

Este fin de semana un centenar de fieles de la Diócesis, presididos por Mons. Casimiro López Llorente, ha peregrinado a Fátima con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen María a los pastorcillos Francisco, Jacinta y Lucía. Los peregrinos llevaban consigo las intenciones de oración recogidas durante la celebración del 13 de mayo en la iglesia de San Agustín.

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Las 11 palabras clave de Fátima: Peregrinación y Trinidad

Peregrinación

Fátima se convirtió en lugar evocativo de la presencia de un Dios bello y misericordioso. La petición de la Señora del Rosario de que allí fuese construida una capilla evoca la construcción permanente de la Iglesia a través del encuentro con Dios. La peregrinación a Fátima es evocación de un camino interior al encuentro del Dios bello y bueno. Cada paso dado en dirección al Santuario es llamado a ser paso dado en la intimidad con el Jesús escondido, que tanto apasionó a los tres niños de Fátima, y que no dejará de cavar pozos de intimidad capaces de convertir la vida del peregrino.

El camino exterior de la peregrinación a Fátima es invitación a un camino interior en la intimidad del peregrino, con la compañía de María, peregrina llena de gracia, que con coraje en la búsqueda de Dios -ella que guardaba preciosamente la vida de Jesús en su corazón (Lc 2,19)- y en el cuidado atento a los hermanos- ella, mujer atenta a las inquietudes de los otros (Jn 2,3). Porque peregrinar a Fátima es recorrer un camino de transformación: volver a ser niño (Mc 10,14-15), en la confianza en Dios, en la madurez inocente de la fe, al igual que los primeros testigos de la belleza de Dios en Fátima, Francisco y Jacinta, y su prima Lucía. Leer más

Las 11 palabras clave de Fátima: Sacrificio y secreto

Sacrificio

El sacrificio es, en el contexto del mensaje de Fátima, expresión del amor a Dios y al prójimo, como el evangelio, donde la expresión extrema del amor de Dios se traduce en el sacrificio de Cristo. Como reconoce la Hermana Lucía, «en el transcurrir de todo el Mensaje, comenzando por las apariciones del Ángel, encontramos una llamada a la oración y al sacrificio ofrecido a Dios por amor y por la conversión de los pecadores». El amor es la razón única del sacrificio. El mensaje de Fátima reconoce, con todo el realismo, que el sacrificio es una exigencia del amor, la cual el amante no puede robar.

Si, por un lado, el sacrificio es el proceso de aceptación en la verdad de todo lo que construyo en mi vida -y, por eso, el Ángel pedía a los pastorcitos que aceptasen sobre todo «el sufrimiento que el Señor os envía» –, por otro lado, es también participación en el misterio redentor de Cristo, en su misión de reunir a todos en el redil del Padre, no abandonando al otro en la soledad de su culpa- y, por eso, María desafía a los pastorcitos a que se sacrifiquen por la conversión de los pecadores.

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Alfondeguilla acogerá el encuentro del Apostolado de la Oración

La parroquia de San Bartolomé de Alfondeguilla acogerá por primera vez el encuentro diocesano del Apostolado de la Oración (Apor). D. Jaime Arenós, párroco de la población anfitriona, explica que ha sido toda la comunidad parroquial la que se ha comprometido para organizar la jornada del sábado 21 de octubre. El hecho tiene mérito porque hace años que no hay una cofradía del Sagrado Corazón. Sin embargo, la devoción sigue muy viva en gente mayor y motiva a los más jóvenes.

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Las 11 palabras clave de Fátima: Eucaristía y reparación

Eucaristía

Existe un palpitar eucarístico en el corazón del mensaje de Fátima. Si las primeras palabras del Ángel a los tres pastorcitos invitan a la adoración -Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo-, el Ángel conducirá a los niños a la contemplación del misterio de Dios -Santísima Trinidad, os adoro profundamente-, para después introducirlos a los sabores del misterio eucarístico- Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre. Es así evocado uno de los temas que caracterizan profundamente el mensaje de Fátima, la petición de una respuesta teologal a la iniciativa misericordiosa de Dios, el don de si en ofrenda eucarística.

El tema eucarístico está presente en el desafío hecho por la Señora de blanco: «¿Queréis ofreceros a Dios? ¿Queréis ofreceros por la humanidad?» Se hace así eco de aquella palabra inauguradora de Cristo: «É aquí el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros» (Lc 22,20). Las palabras de la Señora son una invitación renovada a vivir a partir de la lógica eucarística del don de si, inaugurada por el Nazareno. Y el «Sí, queremos ofrecernos» de los tres pequeños pastores de Fátima, como primicias del mensaje, es la firma previa de una vida llena de entrega humilde en las manos de Dios por los hombres. La reparación pedida en Fátima no es otra cosa que la participación del misterio eucarístico de Cristo, de su misión redentora. Leer más

Las 11 palabras clave de Fátima: Conversión y Misericordia

Conversión

El drama de la historia humana tocada por el pecado se presenta con una lucided viva en el mensaje de Fátima. El drama del pecado es allí proféticamente denunciado, traducido en las visiones del infierno y de la ciudad en ruinas y en las innumerables referencias a los pecadores, sobre quien recae la atención de la misericordia de Dios. El pecado transpira la génesis de la tragedia humana, cara a la cual surge la urgencia de la conversión. De lo profundo del desamor, la conversión es adhesión al amor de Dios. La llamada a la conversión es nuclear en el mensaje de Fátima y evoca el drama de la redención. Leer más

Las 11 palabras clave de Fátima: Rosario y Corazón Inmaculado

 

Rosario

La Señora del Rosario no se cansará de pedir a los pastorcitos que «recen el rosario todos los días». La razón de la insistencia en esta oración apunta hacia el núcleo del mensaje de Fátima que es evocado precisamente en las cuentas de los misterios del Rosario: Fátima recuerda el rostro bíblico de un Dios con entrañas de misericordia (Jer 4,19) que viene al encuentro del hombre, sediento de rescatarlo para la alegría plena; así también la oración del Rosario nos centra en esa promesa definitiva del triunfo de la Misericordia que la vida de Cristo, evocada en los misterios del rosario, vino a inaugurar.

Pedido en todas las apariciones de Nuestra Señora -como ya los primeros interrogatorios a los videntes dejan percibir-, el rosario es la oración aprendida en la escuela de María. Nos educa en la humildad de la fe, al estilo de esa mujer única que, con su fiat, hizo de su vida don, y que conservará cada gesto, cada palabra de Jesús, «ponderándola en su corazón» (Lc 2,19). Meditar los misterios de la vida de Cristo, como lo hizo María, es dejarse amoldar por la presencia de Dios, tal como ella lo hizo. Abriendo con la doxología a la Santísima Trinidad -esto es, colocándonos en el horizonte de la adoración a Dios-, es la obra redentora de Cristo que se vuelve manifiesta en el Rosario.

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