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Cientos de fieles de la Diócesis participan en la peregrinación del Año Jubilar Vicentino y veneran la reliquia

Monseñor López Llorente ha presidido la peregrinación diocesana que -con motivo del Año Jubilar Vicentino, que conmemora los 600 años de la muerte de san Vicente Ferrer- se ha celebrado esta mañana en Segorbe y que ha congregado a numerosos sacerdotes y fieles de la diócesis en la capital del Alto Palancia. Don Casimiro ha dado gracias a Dios “por este año tan hermoso en el que hemos podido recordar la figura del dominico universal, un hombre de paz y concordia en la sociedad y de unidad en la Iglesia, así como su carisma de predicador itinerante. Un gran santo y un hombre de Dios”, ha subrayado. Leer más

Miguel Navarro: “San Vicente Ferrer fue un predicador de masas que nunca se dejó deslumbrar por el éxito”

Miguel Navarro Sorní, sacerdote de la diócesis de Valencia, es licenciado en Teología y doctor en Historia Eclesiástica por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En la actualidad es vicedecano y catedrático de Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de Valencia, donde enseña Historia de la Iglesia e Historia de la Teología, así como presidente de la Academia de Historia Eclesiástica de Valencia, académico de la Acadèmia Valenciana de la Llengua y socio correspondiente de la asociación científica italiana “Roma nel Rinascimento”. Leer más

La Diócesis presenta ante la Virgen de Fátima sus intenciones

Este fin de semana un centenar de fieles de la Diócesis, presididos por Mons. Casimiro López Llorente, ha peregrinado a Fátima con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen María a los pastorcillos Francisco, Jacinta y Lucía. Los peregrinos llevaban consigo las intenciones de oración recogidas durante la celebración del 13 de mayo en la iglesia de San Agustín.

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Las 11 palabras clave de Fátima: Peregrinación y Trinidad

Peregrinación

Fátima se convirtió en lugar evocativo de la presencia de un Dios bello y misericordioso. La petición de la Señora del Rosario de que allí fuese construida una capilla evoca la construcción permanente de la Iglesia a través del encuentro con Dios. La peregrinación a Fátima es evocación de un camino interior al encuentro del Dios bello y bueno. Cada paso dado en dirección al Santuario es llamado a ser paso dado en la intimidad con el Jesús escondido, que tanto apasionó a los tres niños de Fátima, y que no dejará de cavar pozos de intimidad capaces de convertir la vida del peregrino.

El camino exterior de la peregrinación a Fátima es invitación a un camino interior en la intimidad del peregrino, con la compañía de María, peregrina llena de gracia, que con coraje en la búsqueda de Dios -ella que guardaba preciosamente la vida de Jesús en su corazón (Lc 2,19)- y en el cuidado atento a los hermanos- ella, mujer atenta a las inquietudes de los otros (Jn 2,3). Porque peregrinar a Fátima es recorrer un camino de transformación: volver a ser niño (Mc 10,14-15), en la confianza en Dios, en la madurez inocente de la fe, al igual que los primeros testigos de la belleza de Dios en Fátima, Francisco y Jacinta, y su prima Lucía. Leer más

Las 11 palabras clave de Fátima: Sacrificio y secreto

Sacrificio

El sacrificio es, en el contexto del mensaje de Fátima, expresión del amor a Dios y al prójimo, como el evangelio, donde la expresión extrema del amor de Dios se traduce en el sacrificio de Cristo. Como reconoce la Hermana Lucía, «en el transcurrir de todo el Mensaje, comenzando por las apariciones del Ángel, encontramos una llamada a la oración y al sacrificio ofrecido a Dios por amor y por la conversión de los pecadores». El amor es la razón única del sacrificio. El mensaje de Fátima reconoce, con todo el realismo, que el sacrificio es una exigencia del amor, la cual el amante no puede robar.

Si, por un lado, el sacrificio es el proceso de aceptación en la verdad de todo lo que construyo en mi vida -y, por eso, el Ángel pedía a los pastorcitos que aceptasen sobre todo «el sufrimiento que el Señor os envía» –, por otro lado, es también participación en el misterio redentor de Cristo, en su misión de reunir a todos en el redil del Padre, no abandonando al otro en la soledad de su culpa- y, por eso, María desafía a los pastorcitos a que se sacrifiquen por la conversión de los pecadores.

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Las 11 palabras clave de Fátima: Eucaristía y reparación

Eucaristía

Existe un palpitar eucarístico en el corazón del mensaje de Fátima. Si las primeras palabras del Ángel a los tres pastorcitos invitan a la adoración -Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo-, el Ángel conducirá a los niños a la contemplación del misterio de Dios -Santísima Trinidad, os adoro profundamente-, para después introducirlos a los sabores del misterio eucarístico- Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre. Es así evocado uno de los temas que caracterizan profundamente el mensaje de Fátima, la petición de una respuesta teologal a la iniciativa misericordiosa de Dios, el don de si en ofrenda eucarística.

El tema eucarístico está presente en el desafío hecho por la Señora de blanco: «¿Queréis ofreceros a Dios? ¿Queréis ofreceros por la humanidad?» Se hace así eco de aquella palabra inauguradora de Cristo: «É aquí el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros» (Lc 22,20). Las palabras de la Señora son una invitación renovada a vivir a partir de la lógica eucarística del don de si, inaugurada por el Nazareno. Y el «Sí, queremos ofrecernos» de los tres pequeños pastores de Fátima, como primicias del mensaje, es la firma previa de una vida llena de entrega humilde en las manos de Dios por los hombres. La reparación pedida en Fátima no es otra cosa que la participación del misterio eucarístico de Cristo, de su misión redentora. Leer más

Las 11 palabras clave de Fátima: Conversión y Misericordia

Conversión

El drama de la historia humana tocada por el pecado se presenta con una lucided viva en el mensaje de Fátima. El drama del pecado es allí proféticamente denunciado, traducido en las visiones del infierno y de la ciudad en ruinas y en las innumerables referencias a los pecadores, sobre quien recae la atención de la misericordia de Dios. El pecado transpira la génesis de la tragedia humana, cara a la cual surge la urgencia de la conversión. De lo profundo del desamor, la conversión es adhesión al amor de Dios. La llamada a la conversión es nuclear en el mensaje de Fátima y evoca el drama de la redención. Leer más

Las 11 palabras clave de Fátima: Rosario y Corazón Inmaculado

 

Rosario

La Señora del Rosario no se cansará de pedir a los pastorcitos que «recen el rosario todos los días». La razón de la insistencia en esta oración apunta hacia el núcleo del mensaje de Fátima que es evocado precisamente en las cuentas de los misterios del Rosario: Fátima recuerda el rostro bíblico de un Dios con entrañas de misericordia (Jer 4,19) que viene al encuentro del hombre, sediento de rescatarlo para la alegría plena; así también la oración del Rosario nos centra en esa promesa definitiva del triunfo de la Misericordia que la vida de Cristo, evocada en los misterios del rosario, vino a inaugurar.

Pedido en todas las apariciones de Nuestra Señora -como ya los primeros interrogatorios a los videntes dejan percibir-, el rosario es la oración aprendida en la escuela de María. Nos educa en la humildad de la fe, al estilo de esa mujer única que, con su fiat, hizo de su vida don, y que conservará cada gesto, cada palabra de Jesús, «ponderándola en su corazón» (Lc 2,19). Meditar los misterios de la vida de Cristo, como lo hizo María, es dejarse amoldar por la presencia de Dios, tal como ella lo hizo. Abriendo con la doxología a la Santísima Trinidad -esto es, colocándonos en el horizonte de la adoración a Dios-, es la obra redentora de Cristo que se vuelve manifiesta en el Rosario.

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